Subimos los impuestos
 

PROMETEMOS LO QUE NO VAMOS HACER :

( ENTREVISTA A NUESTRO LÍDER GALÁCTICO  EN EL PROGRAMA AMIGO  "LA MAÑANA", DE NUESTRA  CADENA COPE.
2 de marzo de 2000 )

DIÁLOGO DE TITANES:

Periodista de investigación. L. Herrero.- Yo tengo muy claro, y creo que todos los ciudadanos también, me da la impresión, de que el IRPF va a bajar. Ahora hablaremos de lo que ha prometido y de lo que ha hecho, pero es evidente que va a bajar. Para mí es un dato cierto. El problema es si los impuestos indirectos van a subir.

Líder galáctico.- No, no.

Periodista de investigación, L. Herrero.- ¿No van a subir?

Líder galáctico.- Le digo que no.


Y HACEMOS LO QUE NO PROMETEMOS :

 

EJEMPLO PRACTICO DE LA BAJADA VIRTUAL FACILITADO POR UN SUFRIDO DESAFECTO AL RÉGIMEN .MUY CLARIFICADOR

 

ESTAS SON NUESTRAS SUBIDAS + PPOPULARES PARA EL 7 º AÑO CENTRISTA
 ( RESUMEN MUY RESUMIDO )

- Teléfono. Aunque el conjunto de tarifas de servicios que presta Telefónica (cuenta con más del 85% de cuota de mercado) bajará un 2% de media a lo largo de todo 2002, la factura mensual aumenta considerablemente como consecuencia del incremento de la cuota de abono desde el 1 de enero. La subida es del 8,05% (de 11,676 a 12,619 euros al mes sin incluir el IVA). La medida perjudica a los usuarios de rentas más bajas, ya que sería necesario un consumo muy alto para compensar el alza de la cuota. Por tipo de llamadas, Telefónica goza de un sistema de precios máximos que le permitirá reducir aún más las llamadas de larga distancia. De esta forma, las locales se congelan, y las provinciales, interprovinciales e internacionales caerán por debajo del 2%. El resto de telefónicas puede fijar libremente sus precios, aunque algunas, como Retevisión, ya han anunciado fuertes reducciones.

- Electricidad y gas. Las tarifas eléctricas suben una media del 1,69%. Para los usuarios domésticos, la subida será del 1,5%, y del 2% para las empresas y negocios. La de 2003 será la primera de una larga cadena de subidas de la electricidad tras ocho años de bajada o congelada. Hasta 2010, los precios de la luz subirán, si se cumplen las previsiones, una media del 1,4% anual. No obstante, las subidas podrán llegar en casos necesarios hasta el 2%, un límite que coincide con la inflación prevista y que ha dejado insatisfechas a las empresas.

- Correos. La subida media ponderada para 2003 es del 2%. Los sellos para cartas ordinarias con destino nacional pasan de 0,25 a 0,26 euros, mientras que para envíos internacionales suben de 0,50 a 0,51 euros.

- Transporte por carretera. A comienzos de año no subirá el precio de los billetes de los autocares de línea, aunque las tarifas serán revisadas al alza el 1 de abril de 2003, según una nueva fórmula de cálculo para cada una de las concesionarias. En cualquier caso, la subida no podrá superar el IPC del conjunto de 2002.

- Transporte urbano. La subida de los precios del transporte urbano (autobús, metro y cercanías) varía según las ciudades, aunque estará por encima de la previsión de inflación, como en Madrid, donde las tarifas aumentarán una media del 4,05%, y el abono de 10 viajes, un 4%. En Barcelona, la media sube un 3,6%, pero el billete de diez viajes aumenta un 3,57%.

- Trasmediterránea. La principal naviera de transporte de pasajeros subirá sus tarifas a lo largo del primer trimestre del año de acuerdo a la inflación de 2002.

- Transporte aéreo. En principio, las compañías aéreas no modificarán sus tarifas a comienzos de año, aunque AENA subirá un 4% las tasas de aproximación.

- Renfe. Sube las tarifas un 1,3% para el servicio de cercanías, un 1,9% los regionales y un 3% las grandes líneas y el AVE. A estos nuevos precios hay que añadirles la cantidad correspondiente a la tasa de seguridad para el transporte ferroviario, acordada por el Gobierno el pasado año. La tasa sube hasta los 0,02 euros por título de transporte en regionales y cercanías y se congela para grandes líneas (0,15 euros) y AVE (0,3 euros).

- Peajes de autopistas. Los peajes tendrán una subida variable según cada concesionaria, de acuerdo a una fórmula de cálculo que tiene en cuenta el IPC y el tráfico de cada autopista. La subida media se estima en el 3,5%.

 

ESTAS HAN SIDO NUESTRAS SUBIDAS + PPOPULARES PARA EL 6 º AÑO CENTRISTA
 ( RESUMEN MUY RESUMIDO )

 

LA PRESIÓN FISCAL CRECE 2,7 PUNTOS DESDE 1996 Y ALCANZA NIVELES RÉCORD, SEGÚN LA OCDE

La presión fiscal ha crecido 2,7 puntos desde que gobierna el Partido Popular, al pasar del 32,6% del producto interior bruto (PIB) en 1996 al 35,3% en 2000, lo que supone un nuevo máximo histórico, según los datos del último informe de la OCDE de Estadísticas de ingresos tributarios. En ese mismo periodo, la presión fiscal de la media de los países de la Unión Europea creció sólo 0,4 puntos, del 41,2% al 41,6% del producto interior bruto, e incluso en siete de ellos descendió: fue el caso de Austria, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Italia, Luxemburgo y Holanda. Además, sólo en dos países comunitarios, Grecia y Suecia, subió la presión fiscal más que en España, ya que se elevó en 6,2 y 3,5 puntos, respectivamente. Entre los países extracomunitarios de la OCDE, también creció más en Turquía, Islandia y Corea de Sur (Octubre 2001).

 

LA PRESIÓN FISCAL HA SUBIDO DOS PUNTOS DEL PIB DURANTE LOS CINCO AÑOS DE GOBIERNO DEL PP. LA INVERSIÓN PÚBLICA HA PERDIDO PESO RELATIVO Y SE SITÚA POR DEBAJO DE LA QUE HABÍA EN 1995

Los impuestos y las cotizaciones sociales que se pagan al Estado han crecido más deprisa que la actividad económica durante los cinco años de gobierno del PP. La presión fiscal ha pasado así de representar el 33,7% del PIB en el año 1996 a alcanzar el 35,7%, según datos oficiales. Al crecimiento del empleo y de la actividad económica se ha sumado la no actualización de la tarifa del IRPF y la subida de las bases de cotización a la Seguridad Social para algunos colectivos. En la gestión presupuestaria del PP destaca también el retroceso de la inversión pública en relación al PIB.

El resultado de estos cinco años es que mientras los impuestos y cotizaciones que se pagan a las administraciones públicas -Estado, Seguridad Social, comunidades autónomas y ayuntamientos- han aumentado su peso en el PIB, el del gasto público ha caído. Es decir, los ciudadanos dan más y reciben menos en relación al total de riqueza que se genera.

Los datos figuran en un informe anual de la Intervención General de la Administración del Estado, que depende del Ministerio de Hacienda. La presión fiscal ha pasado de representar el 33,7% del PIB en 1996, a suponer un 35,7% en 2000. España se mantiene en este aspecto por debajo de la media europea (42,49%), aunque con un crecimiento más rápido. El gasto público, por el contrario, ha caído desde el 43,7% del PIB hasta el 39,8% en las mismas fechas.

El aumento de la presión fiscal se produce porque han sido años muy buenos para el crecimiento y el empleo, con un efecto multiplicador para los ingresos públicos. Pero también se debe a que la tarifa del IRPF y las deducciones se ha mantenido congeladas después de la reforma de 1999. En 2000 el impuesto no se adaptó a la inflación, lo que supuso recaudar unos 150.000 millones de pesetas más.

También se ha debido a que los ingresos por cotizaciones sociales han crecido un 9,9%, pero no sólo gracias al aumento del empleo (3,1%) y del número de cotizantes (5%). También se ha producido una elevación de las bases máximas de cotización para las categorías profesionales intermedias por encima de la inflación prevista (2%). En sentido contrario ha jugado una reducción del tipo de cotización al desempleo de 0,2% puntos.

El resultado es que, aunque el tamaño del pastel ha aumentado, el Estado se ha quedado con un trozo más grande. Y no ha mordido en todos los sitios por igual. La mayor parte del aumento de la presión fiscal en el último año se explica por el factor trabajo, ya que responde al mayor peso de las cotizaciones sociales y del impuesto sobre la renta. El aumento de los beneficios empresariales por encima del crecimiento económico también ha influido en la mayor presión fiscal.

Por el contrario, los impuestos sobre la producción y las importaciones, así como los que gravan el capital, han mantenido prácticamente estable su contribución a la presión fiscal en 2000. En el caso de las rentas del capital, se produjo un descenso de siete puntos en el tipo de retención sobre dividendos y reembolsos de seguros.

En el lado contrario de la balanza está el gasto público cuyo peso ha caído en relación al PIB. Se explica por la política de privatizaciones y la derivación de gastos hacia sociedades en la frontera de lo privado, dos de las claves en la política económica del PP en estos años. La etapa de bonanza económica ha permitido también bajar el peso de las prestaciones sociales en relación al PIB (del 13,8% al 12,3%). El peso de la inversión pública se ha recortado una décima en estos últimos cinco años y medio punto si se considera desde 1995 (Noviembre 2001).

 

LA INFLACIÓN SE 'COME' LA PRÓXIMA REBAJA DEL IRPF: LA CONGELACIÓN DE LA TARIFA Y LAS DEDUCCIONES DESDE 1999 Y LAS SUBIDAS DE OTROS IMPUESTOS ANULAN LA REFORMA FISCAL

 ¿Va a bajar realmente el IRPF como anuncia el Gobierno? Lo hizo en 1999 y acaba de aprobar otra reforma para 2003. Nadie cree de antemano en la generosidad de los gobiernos y por eso entonces hubo muchas dudas. El IRPF bajó de verdad, pero por poco tiempo. La inflación de estos años ha carcomido aquella rebaja. La nueva se limita, en el mejor de los casos, a restituir el deterioro de estos años, como han señalado el Consejo Económico y Social, varios expertos y los partidos de la oposición.

Durante estos días, unos 14 millones de contribuyentes del IRPF presentan su declaración a Hacienda, la penúltima con el impuesto actual. Queda otra más en junio del año que viene. Pero antes de esa fecha, en enero de 2003, la reforma que acaba de aprobar el Gobierno y está a punto de iniciar su tramitación parlamentaria se notará en las retenciones de las nóminas. La reducción media, según Hacienda, será del 11% en relación al impuesto actual, que se ha mantenido congelado desde 1999.

La inflación transcurrida desde entonces se puede situar en un 11,6% (con estimaciones prudentes para 2002 y 2003), y la consecuencia es que, en términos generales, Hacienda únicamente restablece lo que se le ha pagado de más en los últimos años, con un reparto desigual y con perdedores en algunos casos. Y, si se tienen en cuenta las subidas de impuestos indirectos de enero (gasolinas, alcohol, tabaco, butano, tasas), Hacienda sale ganando.

Tanto los partidos de la oposición como el Consejo Económico y Social (CES) y algunos expertos han coincidido en minimizar, por estas razones, el alcance de esta reforma frente a la anterior. El impuesto actual no se ha movido desde el año en que entró en vigor (1999), tanto en la tarifa como en las deducciones. La consecuencia es que un sueldo que se haya limitado a aumentar según la inflación (en muchos casos, como el de los funcionarios, ni eso) paga proporcionalmente más cada año.

La explicación es que la tarifa del IRPF es progresiva. A medida que aumenta el sueldo, el impuesto crece más. Si la nómina se pudiera dividir en porciones, por la primera se paga un porcentaje pequeño, por la segunda un porcentaje un poco mayor y así sucesivamente. A medida que se van añadiendo porciones, se pagan más impuestos; el doble de sueldo cotiza el doble y un poco más. Cuando se produce una subida de sueldo y mantiene el poder adquisitivo, Hacienda lo ignora y hace pagar un poco más por una renta que no implica ganancia real para el contribuyente.

La solución es que, cada año, el Gobierno actualice tablas y tarifas, al menos según la inflación prevista. No lo ha hecho desde su primera reforma de 1999. Y tampoco piensa hacerlo en el futuro. Uno de los argumentos del Ministerio de Hacienda es que con tasas de inflación como las actuales, el efecto es prácticamente despreciable. Los partidarios de actualizar aseguran que, efectivamente, no pasa nada un año si realmente la inflación es moderada. Pero cuando entre en vigor el nuevo IRPF, ya serán cinco años y con tasas de inflación cada vez más altas. Resaltan que Hacienda no utiliza el argumento de una inflación despreciable cuando, como en enero de este año, actualiza impuestos especiales.Hacienda contesta que también podría no haber hecho nada y continuar con el IRPF actual. Añade que en las subidas de los impuestos especiales de enero no se ha llegado a cubrir la inflación de los últimos años. Pero si se tiene en cuenta la inflación, hay contribuyentes que ni siquiera recuperan lo perdido estos años.Según ejemplos elaborados por el Registro de Economistas Asesores Fiscales, los que no podrán aprovechar la rebaja son los solteros de rentas medias y altas, los matrimonios en que trabaja un solo cónyuge con dos hijos (uno menor de tres años y otro entre 3 y 16 años) y con rentas por encima de la media. Están claramente primados también los matrimonios en que trabajan los dos cónyuges, con dos hijos, uno de ellos menor de tres años.

 


VOLVER

© Copyright. 1998 - 2003. www.losgenoveses.net. Ningún derecho reservado. Aquí es todo de gratis y sin comisiones
( Página diseñada para ver con Explorer 5 o superior  a 1024 x 768 píxeles )