OPINIÓN E IMAGEN

VISTEN FATAL: Los expertos critican el estilo de las dirigentes del PP

29.07.02

La llegada de dos nuevas ministras al gabinete de Aznar ya ha dado origen a los primeros comentarios sobre su particular forma de vestir. Estas dos mujeres se vienen a sumar a la lista de dirigentes populares que, en mayor o menor medida, han sido objeto de duras críticas por el contenido de su fondo de armario. El Siglo ha consultado a las estilistas de las principales revistas españolas de moda acerca de cómo visten las mujeres del PP y todas ellas han llegado a la misma conclusión: son demasiado clásicas, carecen de estilo y los trajes no les sientan bien. Además, consideran que existe una contradicción entre su imagen y su protagonismo en la vida social y política.

Por Virginia Miranda

El mundo de la política es una pasarela donde hombres y mujeres desfilan a diario exponiéndose a todo tipo de críticas y comentarios. Sus iniciativas parlamentarias, sus propuestas, sus rencillas internas, sus medidas impopulares… todas ellas son objeto de los ataques de la oposición y de los medios de comunicación, parte indiscutible de las reglas del juego político a las que todos estamos acostumbrados.

Sin embargo, existen otros comentarios que en muchas ocasiones se desprecian por frívolos, pero que no dejan indiferente a quienes los escuchan. ¿Quién no ha comentado a la hora del café el modelito que la ministra de Cultura, Pilar del Castillo, llevó a una fiesta o una entrega de premios? ¿Quién no ha criticado alguna vez los trajes de Ana Botella? ¿Acaso nadie ha advertido la excesiva querencia de la nueva titular de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, por los complementos?  

Aunque puedan resultar triviales, lo cierto es que estas y otras observaciones tienen un trasfondo mayor. El Siglo ha consultado a estilistas de las principales revistas de moda españolas (han preferido mantener su anonimato para hablar con más libertad) qué opinan de cómo visten las dirigentes del PP y todas ellas coinciden en que carecen de estilo y son excesivamente clásicas. Además, se lamentan de la contracción que existe entre su imagen y su protagonismo en la vida social y política. "No entiendo por qué la política y la moda se llevan tan mal –dice una de ellas–. No se trata de ser una fashion victim, pero estas mujeres son un reflejo más de la sociedad actual y, sin embargo, se encuentran de espaldas a esta manifestación de la modernidad que tanto les afecta. Existe un buen número de diseñadores con propuestas acordes con sus cargos profesionales, sin embargo insisten en seguir patrones equivocados". Otra especialista en moda comenta que todas las prendas de las mujeres del PP son iguales. "Es la herencia que tienen de los hombres", asegura, de quienes, por cierto, todas ellas coinciden en afirmar que, aunque tienen menos margen de maniobra, ni siquiera lo aprovechan para vestir mejor y consideran que son un caso perdido.

Ana Botella no encuentra su estilo. El Siglo ha preguntado a algunas de las más importantes estilistas españolas sobre el vestuario de las siete mujeres más destacadas del PP: la mujer del presidente, Ana Botella; las presidentas del Congreso y el Senado, Luisa Fernanda Rudi y Esperanza Aguirre; las ministras Pilar del Castillo (Educación y Cultura), Ana Palacio (Asuntos Exteriores) y Ana Pastor (Sanidad), y la vicepresidenta de la Comisión Europea, Loyola de Palacio.

Ana Botella no acaba de convencer a ninguna de las personas encuestadas. Una de las estilistas asegura que "aunque está interesada por la moda y ha cambiado espectacularmente en los últimos años, sigue en busca de su estilo. Da bandazos y hay cierta incoherencia entre su forma de vestir y su esfuerzo por seguir la moda y las tendencias". Otra especialista coincide en afirmar que, en ciertas ocasiones, "se nota su voluntad de ser más moderna dentro de lo que le corresponde por su edad, pero sigue siendo ella". De la mujer de Aznar también dicen que siempre lleva el mismo tipo de traje. "Sabe lo que tiene que llevar y, aunque se distinga por los colores y el tejido, siempre luce trajes cortados por el mismo patrón. Aunque sus prendas son correctas, no tienen nada que ver con la moda". Otro de los errores apreciados en el vestuario de la mujer de Aznar es que su ropa no está confeccionada con acierto. "Los largos de sus faldas le afean las pantorrillas y las caderas, los colores de sus prendas no la estilizan y el bajo de sus pantalones le acorta las piernas", asegura una de las expertas en moda, cuya experiencia en Estados Unidos durante tres años le permite comparar a Ana Botella con Hillary Clinton, la mujer del anterior presidente norteamericano, Bill Clinton. "Ella no tiene buen cuerpo, sin embargo varios diseñadores, entre ellos Oscar de la Renta y Carolina Herrera, han estudiado su cuerpo para confeccionarle un vestuario que le siente bien. Los políticos estadounidenses, sin ser muy modernos, visten de forma más actual. Sin embargo, España sigue siendo un país católico y existe cierto prejuicio en gastarse dinero en moda porque se considera una ostentación". Por otra parte, respecto a la presencia de la mujer del presidente y de dirigentes del PP como Pilar del Castillo o Esperanza Aguirre en desfiles de moda españoles, la estilista considera que "se trata de un tema político más que de verdadero interés, porque luego no las ves vestidas de un Antonio Pernas o un Ángel Schlesser". De hecho, Ana Botella hace alarde de mantenerse fiel a su modista de toda la vida, la madrileña Avi Güemes, y la presidenta del Senado, a quien varios diseñadores se han prestado a vestirla personalmente, encarga sus trajes en Doña Guiomar, un taller situado en la calle Ayala de Madrid regentado por dos mujeres.

Los errores de las ministras. En el caso de las ministras nos encontramos con tres estilos bien distintos y, sin embargo, igualmente desacertados. Sin duda, Pilar del Castillo es la que más ha llamado la atención desde que entró a formar parte del Gobierno de Aznar en el año 2000. Sus chaquetas con botonadura alta, sus camisas de cuellos rígidos y sus coloristas trajes de fiesta han suscitado numerosos comentarios en prensa e Internet que van desde los tímidos reconocimientos a su ruptura con la moda PP hasta las más ácidas críticas por sus atrevidas combinaciones. Las estilistas encuestadas tienen diversas opiniones sobre el fondo de armario de la titular de Educación y Cultura, pero ninguna de ellas aprueba su contenido. "No hay atisbo de personalidad en su forma de vestir", "parece imitar a Carmen Alborch sin conseguirlo", "da la sensación de que tiene demasiada voluntad de desmarcarse y mete la pata", "las prendas que escoge no son malas, pero debería llevar un par de tallas más", "parece que quiere dar el aspecto de la progre que fue en su juventud" o "la combinación de colores no es la acertada" son algunos de los comentarios de las expertas en moda sobre el estilo de la ministra.

Mientras, la nueva titular de Exteriores, aunque han tenido pocas apariciones públicas desde la remodelación del Gobierno de Aznar, ya ha suscitado los comentarios de los más avispados observadores. El 19 de julio, El Periódico de Catalunya publicaba una fotografía titulada ‘El pañuelo de la titular de Asuntos Exteriores’ y aseguraba que Ana Palacio "ha roto esquemas en el Gobierno con su indumentaria […]. Cuando explicó en el Congreso la crisis de Perejil, lució una refulgente americana color pistacho y –supuestamente a juego– un pañuelo de seda multicolor". Cinco días después, en una nueva entrega con la misma línea sarcástica, decía que "Ana Palacio insiste en adecuar vestuario y política. La ministra lució ayer en Bruselas su europeísmo con un pañuelo con el logo de la presidencia española de la UE". A este respecto, podría añadirse cierta dosis de vanidad, ya que ella fue la representante del Gobierno español en la convención para la ampliación de la UE.

Las especialistas en moda también se han fijado en estos detalles, sin duda los más identificables del personal estilo de la titular de Exteriores. "De entre todas las dirigentes del PP, es la que tiene más personalidad. Sin embargo, los complementos no le favorecen", asegura una de ellas, mientras que otra explica que "el contraste entre su vestuario sencillo y su bisutería y pañuelos resulta excesivo y distrae la atención del interlocutor".

A Ana Pastor, aunque ha pasado más desapercibida y es la mejor valorada por las especialistas en moda, también le hacen algunas recomendaciones. "Su estilo es clásico y demasiado conservador y le hace parecer más mayor y triste. Debería vestir con otro tipo de colores y cambiar la falda por el pantalón".

Las presidentas no convencen. Todas las especialistas en moda consultadas coinciden en afirmar que la presidenta del Congreso, Luisa Fernanda Rudi, viste muy española, con trajes sastre muy clásicos que le confieren una imagen plana y gris. Además, comentan que "su peinado enlacado y su maquillaje la avejentan". Por otra parte, dicen que no acierta con los colores. "Siempre elige el rojo, el turquesa o los pastel, tonos que gustan mucho a las mujeres del PP y que no sientan bien", añaden. Otra estilista explica que decir que alguien tiene un estilo clásico no es peyorativo, pero "en este caso nos encontramos con un clásico sin clase". Por otra parte, hay quien considera que "es de la escuela de Ana Botella. Lleva unos fulares que no sirven para nada. No se los verás a ninguna mujer del mundo de la política en otros países".

Pero sin duda, la peor parada de la encuesta es Esperanza Aguirre. De la presidenta del Senado, a la que consideran la peor vestida de todas, aseguran que "va demasiado encorsetada en sus trajes sastre y, aunque intenta tener clase, no lo consigue". Además, le recomiendan que abandone un estilo que "le hace aparentar más edad de la que tiene" y que escoja unas prendas menos ajustadas, "porque, aunque de cuerpo no está mal, viste ropa que no la favorece".

El Siglo también ha querido conocer la opinión de las expertas sobre Loyola de Palacio, una mujer que, desde que entró en el Ministerio de Agricultura en el primer Ejecutivo de Aznar, ha mostrado una falta de interés en su propia imagen que ni las críticas más incisivas han alterado lo más mínimo. Sin embargo, lejos de cuestionar a la vicepresidenta de la Comisión Europea, caracterizada por su "estilo masculino y descuidado", las estilistas consideran que es coherente consigo misma. "No se parece a las demás. Al menos no quiere aparentar lo que no es. Sin embargo, es un personaje público y su aspecto trasciende, por eso, por muy inteligente y capaz que sea, en ocasiones es criticada. Aunque quiera conservar su aspecto natural, debería cuidarse el pelo y el maquillaje y dejarse aconsejar por un asesor de imagen".

La melena de Trinidad Jiménez

Desde que saliera la nueva Ejecutiva del PSOE de su 35 Congreso, la secretaria de Relaciones Internacionales y actual candidata socialista a la Alcaldía de Madrid, Trinidad Jiménez, ha roto moldes con su imagen joven y moderna dentro del panorama político, aglutinando a partidarios y detractores a partes iguales. 

Tal y como esta publicación dijo hace pocas semanas (ver número 516, El escote de Trini divide a PSOE), el sector más conservador en materia de imagen del partido considera que debe recortarse su larga melena, a lo que se ha negado en redondo, y ha criticado el escote que lució durante el mitin de su proclamación como potencial regidora de la capital española. Mientras, los más liberales aseguran que lo hizo porque puede y más "con la elegancia de la que siempre hace gala".

Sin embargo, las especialistas en moda, a las que esta revista también ha preguntado cómo viste Trinidad Jiménez, no se andan con moralinas y tienen una opinión más unánime sobre la líder socialista que, por cierto, dista mucho de parecerse a la que les merecen las mujeres del PP. Según se desprende de las declaraciones de todas ellas, su pelo es la mejor baza con la que cuenta la candidata del PSOE a la Alcaldía de Madrid: corte moderno, a capas y mechas correctas. Además, una de ellas comenta que le gusta "porque es femenina y las mujeres trabajadoras pueden identificarse con ella. Siempre está maquillada y luce un cabello bien cuidado. Su estilo es mucho más personal que el del resto de las mujeres que se dedican al mundo de la política y tiene la ventaja de poseer un físico agradable, lo que sin duda es una ventaja. Sin embargo, me gustaría asesorarla para que acabe de tener un estilo definido". El resto considera que "sin tener el atrevimiento y la originalidad de Carmen Alborch, es la más moderna y discreta de todas", que "sabe escoger los colores que le sientan bien, como el fresa o el violeta, y el corte de sus prendas" o que "debería aprovechar más su belleza y juventud para producir un mayor impacto vistiéndose mejor".


 volver