OPINIÓN E IMAGEN

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UN INTRUSO EN MENORCA

 Puede que Aznar no haya meditado muy bien dónde se va a meter este mes de agosto. Lo va a hacer en Menorca, una isla gobernada por el PSOE en la que el PP no ocupa ninguna alcaldía, y va a tener como vecinos a distintos pesos pesados de CiU. Además, el progresista ambiente de la isla no permite aventurar que el presidente del Gobierno encuentre con facilidad una corte que le acompañe al único campo de golf de la isla.

Este año, la familia Aznar ha optado por la tranquilidad. La ruptura del noviazgo de la hija del matrimonio con Ernesto Bacharach ha sido la excusa para que el matrimonio de La Moncloa buscara cambiar su tradicional Oropesa del Mar por un emplazamiento nuevo y virgen de compromisos sociales que cumplir. El presidente del Gobierno se dejó aconsejar por Antonio Cámara (ver El Siglo nº468), su fiel colaborador desde que fue designado candidato a la presidencia y que veranea desde hace más de 20 años en Santo Tomás, en el municipio menorquín de Es Migjorn, para elegir la más tranquila de las islas baleares. Sin embargo, no sabemos si el presidente habrá sopesado lo solo que puede llegar a sentirse en una isla en la que el PP se encuentra resquebrajado y no ocupa ninguna alcaldía.

 Efectivamente, Menorca es feudo de los partidos de izquierdas. El PSOE gobierna en solitario en tres ayuntamientos, y en otros dos en coalición pre electoral con el Partido Socialista de Menorca, agrupación de corte nacionalista que se debate entre un estilo Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) o CiU. Otro partido local, Independientes de Menorca (INME), gobierna Ciudadela y otros tres ayuntamientos, entre ellos San Luis, en donde hace dos semanas ha asumido la alcaldía después de que el PSOE agotara los dos años pactados, y Ferrerias, en coalición con Izquierda Unida. Y, en el Consell Insular está el PSOE, que llegó a un acuerdo con el Partido Socialista de Menorca e Izquierda Unida. 

En realidad, el único cargo público de relieve que tiene el PP en la Isla es la dirección de la Administración Territorial del Estado. Su responsable, Guillermo de Olives Olivares, es precisamente uno de los hombres mejor situados para formar parte de la corte veraniega del todopoderoso presidente. Cercano a los 40 años, de familia influyente en Mahón –miembros del Consejo de Administración del diario Menorca, propiedad del obispado–, hijo de un ex senador del PP y de madre con linaje nobiliario, puede ser un perfecto cicerone. José Manuel Lafuente Mir, presidente del PP insular, de 38 años, abogado e hijo de terratenientes, también se postula como acompañante. 

Es quizás desde Mallorca de donde reciba alguna que otra visita de “más calado”. El que el PSOE de la isla esté en pleno proceso de reestructuración, hace prever que ciertas figuras claves del partido mallorquín quieran explicarle la situación al presidente del partido. Así se espera que la delegada del Gobierno, Catalina Cirer, le dé la bienvenida al presidente de todos los españoles. Una mujer muy aficionada al populismo que gusta de acompañar a la afición del Mallorca en los partidos y no le importa vestirse de campesina en las fiestas de la Patrona. Cirer, entró en política de la mano del ex presidente balear Gabriel Cañellas y cuenta con el apoyo de un sector crítico del PP que ve en esta mujer la posible sustituta de Jaume Matas al frente del partido en las islas. De hecho, en el último congreso regional llegó a pensar en constituir una candidatura alternativa que retiró ante el aparente consenso que reunía Matas.

Precisamente el actual ministro de Medio Ambiente es otra de las personas que sin duda se permitirá visitar a la familia presidencial. Matas, que siendo presidente del Gobierno balear siempre encontraba quien le cediera alguna preciosa villa de veraneo, acaba de adquirir un apartamento en el sureste de la isla, en la colonia de San Jordi, una de las escasas zonas de Mallorca en la que los visitantes son todavía mayoritariamente locales. Por allí también tiene casa el eurodiputado popular Carlos Ripoll. En su visita a los Aznar, seguramente contará con la compañía de la diputada Rosa Estarás, fiel a Matas y anteriormente a Cañellas en los tiempos en los que ascendió junto a Cirer. En cuanto al otro peso pesado del PP balear, José María González Ortea, el portavoz popular del Parlamento autonómico, quienes le conocen no apuestan por que forme parte de la corte de Aznar en Menorca. Su carácter serio y tosco, forjado a lo largo de sus años como ingeniero de caminos, le descarta de cualquier operación de adulación veraniega.

También es previsible que, desde Ibiza, acuda el ex ministro de Asuntos Exteriores Abel Matutes a recoger a la familia Aznar para pasearles por alta mar a bordo de su velero Aiglón. Así ha ocurrido ya en más de una ocasión, cuando los Matutes han invitado a los Aznar a pasar unos días en Ibiza, abandonando transitoriamente su veraniega urbanización de Oropesa.

Otra de las visitas más esperadas será la del primer ministro británico, Tony Blair, que según la prensa británica barajaba pasar parte de sus vacaciones de agosto en Menorca. Una coincidencia no casual, ya que según esos mismos medios británicos, ambos mandatarios habían acordado acudir allí con sus familias, consolidando una amistad forjada después de diversos encuentros informales, el último de los cuales tuvo lugar en la finca toledana de Los Quintos de Mora el pasado mes de octubre. Esta sería la primera vez que el primer ministro británico, su mujer, Cherie, y sus cuatro hijos, abandonan en agosto su querida Toscana.

Algún empresario local también podría formar parte de su Corte. Matías Montañés, propietario de El Caserío, o el fabricante de calzado Santiago Pons, suegro de la diputada y concejala de Alaior, Coia Sugrañés. En cuanto a Jaime Mascaró, el más internacional empresario del calzado menorquín, su talante  discreto le descarta de una relación tan pública. En realidad, era Hipólito Mercadal, presidente de la Cámara de Comercio y director de la Fundación Rubió Tundurí el hombre destinado a no despegarse de la familia Aznar.

Territorio enemigo. Si bien Menorca en verano se caracteriza por la presencia de familias y gente corriente o deseosa de pasar inadvertida, no pocos políticos han recalado por allí, aunque no precisamente de la cuerda de Aznar. Entre los que podrían estar más cercanos, se encuentra el recién dimitido como presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) Pedro Ferreras, que cuenta con una casa en la urbanización de Coves Noves, a la que acude el ministro, y sin embargo amigo, Josep Piqué, cuando desea retirarse. 

Pero será a pocos kilómetros de su residencia veraniega donde encuentre la máxima densidad de político por metro cuadrado. Nos referimos a la zona de Fornells, a la que muchos llaman Fornells i Uniò dada la cantidad de miembros de la coalición CiU que acuden allí a descansar. En la selecta urbanización de Son Parc tienen casa, entre otros, Artur Mas, el delfín de Jordi Pujol, Xavier Trias, portavoz parlamentario del grupo catalán, su antecesor Joaquim Molins, y los ex consejeros de la Generalitat Joan María Pujals y Francesc Sanuy.

En cuanto a socialistas, son asiduos de Menorca los ex ministros Claudio Aranzadi y José María Maravall. A casa de este último, en Torrent, acudió a refugiarse Joaquin Almunia cuando perdió las elecciones primarias. El ex alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall también frecuenta la isla invitado normalmente por su hermano Ernest. 

Así las cosas, a Aznar sólo le cabe esperar que Carlos Iturgaiz, presidente del PP vasco regrese este agosto a la isla después de visitarla el pasado año tan solo unas horas, ya que tuvo que interrumpir su estancia tras un atentado terrorista que le hizo regresar al País Vasco.

Entre los famosos que veranean en Menorca, Aznar tampoco encontrará mucha gente de su estilo. Los visitantes habituales no se caracterizan precisamente por su perfil conservador y talante austero, más bien por todo lo contrario. Así, sería de extrañar que el líder del Partido Popular desease compartir su tiempo de ocio con los cantantes Ana Belén, Víctor Manuel o Joan Manuel Serrat, todos ellos propietarios de casas en la ribera derecha del puerto de Mahón. Precisamente Serrat lleva ya alguna semana en su propiedad menorquina junto a su familia recuperándose de una dolencia cardiaca. Esta zona, presidida por la característica casa roja propiedad histórica del almirante Nelson, es también el lugar de residencia veraniega de comunicadores como Iñaki Gabilondo y su familia  o los hermanos Milá, Mercedes y Lorenzo, que siguen acudiendo a descansar a la residencia que adquirió su abuelo en los años 60.

Algunos de los humoristas más conocidos de nuestro país también presentan gran querencia por la isla. Josema Yuste, de Martes y 13, y Carlos Gracia, de Tricicle, aprovechan la tranquilidad de Menorca para idear sus nuevos espectáculos y, de paso, hacer las delicias de los menorquines ya que ambos han sido pregoneros de las fiestas de Mahón de principios de septiembre. Yuste el pasado año y Gracia, junto a sus dos compañeros que también visitan la isla con cierta asiduidad, el anterior.

Joaquín Sabina, Miguel Bosé o los integrantes de la extinta Radio Futura, son otros de los nombres de la música nacional que gustan de disfrutar de la tranquilidad y el anonimato que encuentran en Menorca. Pero el atractivo también se extiende a personajes extranjeros. Richard Branson, presidente de la discográfica Virgin, es el propietario de una de las casas más curiosas de Mahón. Venecia, así ha bautizado su residencia el multimillonario británico, no tiene más de 70 metros cuadrados útiles pero su ubicación, prácticamente sobre el mar, comunicada con el continente por un caminito, le confiere un encanto especial del que ya han disfrutado diversas estrellas de la música mundial, especialmente los componentes de Pink Floyd. Ian Gillian, el líder de otra legendaria banda de rock sinfónico, Deep Purple, es otro de los habituales de la isla, en Fornells, la misma zona donde acudirá Aznar. Además, Elton John, es otra de las estrellas que visita Menorca, gracias, en este caso, a su madre, propietaria de una casa allí. Pero el sosiego menorquín, puede incluso llegar a cansar. Eso le ha pasado al consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián y a su mujer, que acaban de vender su casa en Llumesanas después de muchos años de acudir a ella.

En realidad, los veranos en Menorca siempre han sido tranquilos y parcos en presencia en las revistas del corazón. El único sobresalto tuvo lugar hace tres agostos, cuando un paparazzi despistado sorprendió a Ana Belén, que a sus casi 50 años lucía espléndida un casi desnudo integral a bordo de una embarcación de recreo, en compañía de su marido Víctor Manuel e Iñaki Gabilondo y su mujer Lola Carretero. Aquel incidente llenó de indignación a los menorquines, sabedores que su encanto reside precisamente en la tranquilidad y anonimato que ofrecen a sus visitantes más famosos. Ahora, con la llegada de Aznar y su séquito, ese sosiego se va a ver interrumpido y son conscientes de que el número de periodistas y fotógrafos destacados en la isla se va a multiplicar preocupantemente. Los más optimistas ven esta circunstancia como una oportunidad de oro para promocionar esta plaza como destino turístico.

En cuanto a lo que hará el presidente en sus días de vacaciones, todavía hay pocas pistas a parte de dedicarse al descanso, la lectura y la práctica del golf y quizás el padel (Ver Aznar intenta dar bola). De hecho, al cierre de esta edición, aún era una incógnita el recibimiento que le deparará el PP local. Según Vicente Cajuso, concejal del Ayuntamiento de Mahón, “ha venido gente de La Moncloa a programar su agenda, pero los militantes aún nos sabemos qué se va hacer”. Lo que está claro es que no todo el mundo está dispuesto a cambiar sus planes porque llegue el presidente del Gobierno. El desembarco de la familia Aznar-Botella está prevista para el 3 de agosto y el alcalde de Mahón, el socialista Arturo Bagur, lo ha dejado claro. Ese día en la agenda tiene marcado que le tocan vacaciones, y sólo romperá sus planes por causas de fuerza mayor, pero no para ir a recibirle. 

Un ‘lloc’ y un ‘llaüt’

Frustrado el alquiler de la magnífica finca de Mongofre Nou, en el norte de la isla, los Aznar se han tenido que conformar con una estancia propiedad de la familia del doctor Juan Victory, que fue jefe del servicio de Traumatología del hospital Verge del Toro, administrada actualmente por su viuda e hijos.

Se trata de una construcción tradicional menorquina, una típica casa de lloc. Es decir, un inmueble de estilo señorial, construido en piedra marés, siguiendo las estructuras arquitectónicas rurales de la isla con techos altos. Morell, nombre de la finca, cuenta con una vivienda de seis habitaciones y espaciosos salones y se complementa con otra casa, de más reducidas dimensiones, ocupada hasta ahora por la mujer  del guardés. 

La finca Morell está alejada del mar, en el término de Mahón, pero dispone de una espaciosa piscina y amplias zonas arboladas, en un entorno rural de gran belleza. Muy cerca se encuentra el parque natural de la Albufera des Grau y el imponente Cabo Favaritx, rodeado de tranquilas playas de difícil acceso a pie pero fácil por mar. Para ello, los Aznar han acordado el alquiler de un llaüt, embarcación típica menorquina con la que poder navegar.

 Aznar intenta dar bola

Cuando Antonio Cámara, estrecho colaborar de Aznar en La Moncloa, se encargó de buscar alojamiento a la familia presidencial en Menorca, tuvo que tener muy en cuenta dos aspectos: el deseo de Ana Botella de estar cerca de la playa y la pretensión del presidente de tener a tiro de piedra instalaciones deportivas. Frustrado el alquiler de la casa de Mongofre Nou, el alojamiento alternativo encontrado, en el interior aunque a pocos kilómetros del mar, ha impedido cumplir con los deseos de la segunda dama, pero ha acercado aún más el campo de golf a Aznar. Situado en la urbanización de Son Parc, es el único lugar de práctica con el que cuentan los aficionados al golf de la isla. 

Inaugurado en 1977, sus nueve hoyos hacen de él un campo pequeño que nunca se ha podido agrandar por razones de protección ecológica. De hecho, el gran atractivo del campo es que cuenta con una colonia de pavos reales que gustan de reunirse en torno al hoyo 1. Aunque modesto, el club dispone de un buen campo de prácticas en el que Aznar podrá pulir su aún poco cuidado estilo y que le permitirá salir a jugar al campo pese a que su handicap aún no haya superado la calificación mínima para acometer el resto de hoyos.  

Últimamente, ha tenido dos maestros de excepción a su lado. Hace un año, compartió una tarde con el joven golfista Sergio García y hace poco jugó junto a Raquel Carriedo, una zaragozana que es la líder de la Orden de Emérito del Circuito Europeo (Evian Tour).

Según quienes le han visto jugar, efectivamente el estilo del presidente deja aún mucho que desear, y ya cuando empezó a aficionarse, hace ahora más de dos años, los expertos no le concedían mucho futuro ya que es un deporte que requiere grandes dosis de paciencia y humildad, dos aspectos que no parecen encajar bien en su carácter, al menos político. Seguramente, le acompañará en sus prácticas su mujer, Ana Botella y su hijo mayor, que también intentan iniciarse.

El deporte en el que ha demostrado más pericia hasta ahora es en el padel. De hecho, los responsables de Vision, empresa que organiza el torneo internacional de padel en Torre Bellver (Castellón), ha iniciado ya las gestiones pertinentes para que el presidente del Gobierno, José María Aznar, se desplace, si lo desea, hasta Oropesa desde Menorca y juegue también este año el campeonato pro-am de padel (profesionales y aficionados). Pero no tendrá que cruzar el mediterráneo si no quiere. En Menorca puede echar unas partiditas en el club de tenis de Mahón, que organiza diversos campeonatos a lo largo del año pero ninguno en agosto. Precisamente, el PP local se lamenta ahora de no haber retrasado el torneo de raqueta que organiza para sus afiliados en junio desde hace dos años. De hecho, su promotor, el concejal popular de Mahón Vicente Cajuso, y ganador del último torneo, admite que si el presidente aceptara jugar contra él “sería capaz incluso de dejarme ganar”. Para tener opción a desempeñar tamaño sacrificio, Cajuso, junto a la presidenta del club de tenis, han remitido una carta a La Moncloa ofreciendo formalmente el uso de las pistas al presidente.


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