OPINIÓN E IMAGEN

PACTO SECRETO EN TELECINCO : BERLUSCONI COMPRA PARA AZNAR TODO EL PAQUETE DEL GRUPO CORREO

Para algo están los amigos. Silvio Berlusconi, testigo de boda de la hija de Aznar, ha tardado, pero le ha hecho el mejor regalo de boda posible al presidente del Gobierno: poner a sus pies la única televisión rebelde que quedaba en España. El primer ministro italiano y dueño de un importante imperio mediático ha anunciado la compra al Grupo Correo de un 12% de Telecinco logrando hacerse con el 52% de la cadena, sin embargo, según ha podido saber El Siglo, el acuerdo no acaba ahí. Ya está firmada la compra del total de la participación del grupo vasco en esta televisión. Aznar no tendrá ya a los informativos de Telecinco incordiándole durante la campaña electoral

Por Vera Castelló y Fermín Núñez

Estaba cantado. En este caso el Gobierno no se ha mostrado muy discreto a la hora de allanarle el camino a Berlusconi en su definitivo desembarco en España. El magnate italiano tardó pocos días en aprovechar la magnífica oportunidad que le brindaba su amigo José María Aznar al eliminar los topes accionariales en la propiedad de las televisiones privadas y anunciaba la compra al Grupo Correo de un 12% de su participación en Telecinco. De esta forma, Berlusconi pasaba a controlar el 52% de la cadena y los vascos reducían su participación hasta el 13%. Oficialmente, el Grupo Correo continuaba encargándose de la gestión de los informativos, sin embargo, ha resultado ser tan solo una maniobra para dar tiempo al tiempo.

Efectivamente Mediaset, la empresa de comunicación controlada por la familia Berlusconi, ha comprado oficialmente sólo el 12%, sin embargo El Siglo ha podido saber de fuentes conocedoras de la operación que en realidad la compra afecta a todo el paquete accionarial en manos del grupo vasco, que asciende a un 25%. De hecho, dichas fuentes aseguran que así consta en el contrato firmado por ambas partes y del que de momento sólo se ha dado a conocer la primera fase. Sin duda, los ejecutivos del grupo de comunicación han sabido sacarle rendimiento a su participación. El equipo de Santiago Bergareche se ha ocupado de asegurarse la venta de todo el paquete a sabiendas de que una vez entregado el porcentaje que le asegura el control a Berlusconi el valor del resto de las acciones caería en picado. Según estas informaciones, el primer ministro italiano en su condición de empresario y propietario de Mediaset ha aceptado pagarle al Grupo Correo 495,6 millones de euros, 236 por el 12% que le asegura el control y otros 259,6 según la misma valoración, por el 13% restante.

Esta ha sido sin duda una buena operación para los vascos. Si bien es cierto que han perdido posiciones en el panorama audiovisual español, financieramente el acuerdo ha sido un éxito. Desde hace tiempo el grupo alemán Kirch buscaba vender su participación del 25% en Telecinco casi a cualquier precio ya que su división de medios se encuentra en suspensión de pagos desde hace meses. Finalmente anunció la subasta de su paquete accionarial para el 20 de diciembre, sin embargo, los vascos aceleraron sus negociaciones con los italianos para ser ellos quienes otorgaran la participación de control. De hecho, el acuerdo se anunció dos días antes de la subasta alemana, lo que provocó que al concurso no se presentara nadie dada la pérdida de valor del paquete ofertado. Para ser más exactos, sólo el Dresner Bank para oficializar su propiedad de las acciones del grupo Kirch.

¿Por qué no se ha dado a conocer en toda su amplitud el pacto alcanzado? Las malas noticias, en pequeñas dosis. El Gobierno de Aznar se ha caracterizado por su estrategia de sistemática ocupación de los medios de comunicación españoles. De hecho, sólo el Grupo Prisa, el Grupo Correo –aunque de tinte conservador y a pesar de haber recibido invitaciones de los populares para unirse a la causa, siempre ha apostado por la independencia– y Telecinco, hasta ahora, se mantenían al margen de la órbita gubernamental.

Con una televisión pública que nunca se había mostrado tan afín al Gobierno de turno como lo ha hecho desde que José María Aznar ocupa La Moncloa, y con Antena 3 al servicio también de las consignas oficiales, sólo quedaba Telecinco como televisión rebelde. El desembarco para controlar la cadena de Silvio Berlusconi, especialista en manejo de medios de comunicación, y ponerla a los pies de su gran amigo José María Aznar, debía hacerse público con cuidado.

Desde la Dirección de Comunicación de la televisión privada se niega rotundamente que Mediaset vaya a asumir el control político en la cadena. Se reitera, tal y como explicó el presidente de Telecinco, Alejandro Echevarría, que la operación en nada afecta a los acuerdos de gestión vigentes: los informativos seguirán siendo gestionados por el Grupo Correo y Mediaset continuará gestionando la empresa, para lo que cuenta con Paolo Vasile como consejero delegado y un director general italiano. Sin embargo, son pocos los que creen que Il Cavaliere va a dejar escapar la oportunidad de controlar políticamente una televisión. Tampoco parece que su gran amigo José María Aznar vaya a permitirle dejar de sacarle rendimiento, máxime cuando la cercanía de las elecciones aconsejan recabar todos los apoyos mediáticos posibles para ganar al partido de José Luis Rodríguez Zapatero.

Ahora se espera que las aguas se calmen para finalmente hacer públicos los verdaderos términos de la operación, quizás el momento sea cuando el Gobierno haya encontrado comprador para Antena 3, también en venta, y parezca que la televisión controlada por Admira recobra algo su independencia.

Aznar va a aprovechar la compra del testigo de boda de su hija Ana, pero el italiano también quiere sacarle provecho. Il Cavaliere tiene amigos en España, pero a otros les considera enemigos. Sobre todo al juez Baltasar Garzón, que la ha tomado con él y se ha empeñado en conseguir lo que muchos de sus colegas italianos no han logrado, procesarle por presunto fraude fiscal y falsedad documental en la gestión de la Telecinco entre 1990 y 1993. Una tarea que se le está antojando harto difícil y en la que se ha topado con las mismas dificultades que otros muchos jueces: las amistades políticas de Il Cavaliere y su condición de primer ministro conforman una barrera de inmunidad difícil de franquear. Como muestra un botón: el pasado 4 de junio de 2002 la Audiencia Nacional emitía un auto en el que consideraba "obligatorio" que el Gobierno español denunciase ante las autoridades italianas a Berlusconi y que éstas se pronunciasen sobre su procesamiento o levantasen su inmunidad como primer ministro para que fuese juzgado en España. Pero Garzón se topó de lleno con los ministros de Justicia y Asuntos Exteriores, José María Michavila y Ana de Palacio, que paralizaron el proceso. Algo en lo que ya tenía experiencia, pues tampoco había logrado respuesta en su suplicatorio de julio de 2000 al Parlamento Europeo para que levantase la inmunidad a Berlusconi, esta vez como europarlamentario. Cuando el Órgano europeo consultó al Gobierno español, éste frenó los trámites e Il Cavaliere logró hacerse primer ministro sin verse procesado.

Una peligrosa amistad. José María Aznar ha elegido como amigo al que es sin duda el primer ministro más polémico de la actual Unión Europea. Algunas publicaciones italianas citan a la mafia a la hora de hablar de los inicios de su ascenso político, la utilización de su imperio mediático en beneficio de su propia imagen se considera sangrante y las modificaciones legislativas emprendidas para intentar zafarse de los numerosos procesos judiciales en los que está metido, escandalosas. Estas no parecen las mejores credenciales para un amigo del presidente del Gobierno español.

En él se concentran los tres grandes poderes: es el hombre más rico de Italia, es el dueño de uno de los mayores imperios mediáticos europeos y es la segunda vez que ocupa la presidencia del Gobierno. Es decir, tiene el poder económico, mediático y político.

Berlusconi sabe de negocios pero la experiencia más valiosa para Aznar es la alcanzada a la hora de utilizar los medios de comunicación. La ley italiana prohíbe la publicidad electoral televisiva, pero dos organizaciones independientes se preocuparon de medir el tiempo dedicado a los candidatos en cada una de las televisiones del país. Los tres canales de Berlusconi dedicaron a éste cuatro veces más tiempo que a su principal rival, el izquierdista Francisco Rutelli. El resto de candidatos eran absolutamente obviados, hasta el punto de que la candidata del Partido Radical, la europarlamentaria Enma Bonino, protagonizó una huelga de hambre para protestar por su invisibilidad.

Berlusconi entró en política hace menos de una década, en 1994, cuando fundó Forza Italia aprovechando por entonces la ofensiva judicial mani pulite que golpeó severamente a los partidos tradicionales. Fue entonces cuando Berlusconi comenzó a valerse de los medios de comunicación de su propiedad para encumbrarle como primer ministro, puesto que en esa primera ocasión ocupó durante tan solo siete meses.

Políticamente Aznar y Berlusconi han hecho tándem en numerosas ocasiones. Por ejemplo, en la última cumbre italoespañola que se celebró en Roma hace mes y medio acordaron llevar una posición común a la Convención encargada de diseñar la nueva Europa ampliada y España se comprometió a apoyar que durante la próxima presidencia semestral de la UE italiana, que comenzará el 1 de julio, se firme un segundo Tratado de Roma. La reunión fue aprovechada también para que Berlusconi exhibiera a su amigo en un programa de su controlada RAI, en la que el presidente del Gobierno español mostró su cara más amable. Precisamente es en esa reunión cuando al parecer Aznar pidió al italiano su intervención para el cese del programa Caiga quien caiga

EL EMPORIO BERLUSCONI

El de Silvio Berlusconi es un caso completamente inédito en el panorama de las democracias a nivel mundial. Ningún otro primer mandatario del planeta elegido en las urnas compatibiliza su cargo con el control sobre un imperio empresarial que incluye las tres mayores cadenas privadas de televisión de su país y varias en el extranjero, la primera compañía editorial italiana, cabeceras de periódicos y revistas, un importante equipo de fútbol y empresas telefónicas, cinematográficas, financieras, aseguradoras, publicitarias y de alimentación por toda Europa. Sólo un selecto club formado por personalidades como Milosevic, Fujimori o Putin se le ha acercado en descaro a la hora de controlar políticamente los medios, aunque sin obtener su éxito ni por asomo.

Todo ello, sumado a su evidente dominio de los medios y compañías públicas patrias ha llegado a convertirle en un todopoderoso intocable: sólo así se explica el que, por el momento, el hombre más rico y poderoso de Italia haya logrado esquivar los múltiples escándalos financieros y problemas judiciales que aún pesan sobre su modelo de hacer política y empresa. Un modelo que, gracias a su amistad con nuestro presidente José María Aznar, podría exportar en breve a España, en donde ya ostenta importantes inversiones estratégicas.

Berlusconi inició su andadura empresarial a principios de los años 60 en el negocio de la construcción, y no fue hasta mediados de los 70 cuando desplazó sus intereses al mundo de la comunicación, metiéndose de lleno en la televisión y la prensa escrita. En 1974 lanzó la cadena de televisión por cable Telemilano y en el 76 compró el periódico Il Giornale (hoy en día presidido por su hermano). Tres años después puso en marcha la cadena privada Canale 5, a la que en a principios de los ochenta sumaría otras dos: Italia Uno y Retequattro. Todas estas cadenas multiplicaron sus emisiones a través de una red de televisiones locales aunadas en la compañía Mediaset, de la que actualmente posee un 50,58% y que posteriormente se haría con participaciones estratégicas en cadenas de otros países, como la francesa La Cinq, la alemana Telefünf o la española Telecinco (en la que posee oficialmente en este momento un 52% accionarial a través de Mediaset y tiene como consejero delegado a Paolo Vasile).

En 1986 se hizo con los Estudios Roma y el club de fútbol A.C. Milán, del cual se convirtió en presidente. Tras adueñarse de la mayor cadena de grandes almacenes de Italia, La Standa, en 1990 consolidó definitivamente su emporio mediático al lograr la presidencia de Mondadori, primer grupo editorial italiano y uno de los más importantes a nivel mundial. Mondadori ha rebasado las fronteras de su país e incluso de su campo tradicional de actividad convirtiéndose no sólo en una de las mayores editoras del mundo, sino también en un auténtico holding de comunicación que ha puesto al servicio de Berlusconi y su familia (actuales gestores) diarios como el mencionado Il Giornale o Il Foglio, semanarios tan influyentes como Panorama, Epoca o L’Expresso, portales de Internet o incluso la empresa encuestadora Datamedia. Una empresa que ha logrado también llegar a nuestro país con la compra de Grijalbo y consolidar su posición  mediante el acuerdo firmado con Random House (división editorial de Bertelsmann) para explotar conjuntamente el mercado castellano creando el Grupo Editorial Random House Mondadori, al que algunas fuentes señalan ya como posible futuro dueño de Ediciones B (del Grupo Zeta).

Todos estos activos fueron integrados en un inusualmente complejo conglomerado  dentro del holding Fininvest (1975) junto a otras muchas participaciones en empresas como las operadoras Reteitalia y Telecom. Italia (a través de Hopa), la productora y distribuidora cinematográfica Medusa, la cadena de alimentación SME, las compañías de seguros y finanzas Mediolanum y Programa Italia o la compañía publicitaria Publitalia (que también tiene filial española: Publiespaña).

Fininvest ha sido desde entonces múltiples investigaciones judiciales que bien por las fintas legales del primer ministro o por la prescripción de los presuntos delitos, al final no han llegado a fraguar, aunque le han llevado a replantearse vender o poner en manos de familiares algunas de sus empresas

GAG Y VASILE, LA CONEXIÓN ESPAÑOLA

Pese a que el primer ministro italiano no es ni mucho menos un recién llegado a España (ver El emporio Berlusconi), lo cierto es que tiene pocas relaciones en nuestro país. Muy influyentes, eso sí. Además del propio presidente José María Aznar, al que no duda en calificar de amigo personal y político excepcional, si hubiera que señalar a los hombres de Il Cavaliere en España, en todas las encuestas saldrían sin duda dos personajes: el yernísimo de Aznar, Alejandro Agag, y el primer ejecutivo de Telecinco, Paolo Vasile.

El primero de ellos no necesita a estas alturas excesiva presentación: el joven ex miembro de Nuevas Generaciones del PP, ex secretario general del PP europeo, ex eurodiputado, ex secretario ejecutivo de la Internacional Demócrata de Centro (IDC), secretario general de la Fondation d’Etudes Européens, secretario general del Instituto para la Democracia de Budapest y asesor del Consejo de Administración de la Sociedad Lusa de Negocios (SLN), tuvo durante su periplo europeo un gran contacto con Berlusconi, y fue el principal valedor del ingreso de su partido Forza Italia en el Partido Popular Europeo. Un favor que a buen seguro Berlusconi no ha olvidado, como demuestra su asistencia a la boda entre Agag y Ana Aznar en calidad de testigo del novio ("Para el 5 de septiembre está previsto un acontecimiento importante. Mi amigo Agag se casa con la hija de Aznar y Blair y yo seremos testigos", desveló a la prensa poco antes del evento) y su generosidad al ofrecer a los recién casados su yate privado y su mansión al sur de Italia, en Costa Esmeralda, a fin de que pasasen allí su luna de miel. Los favores podrían no acabar allí: meses antes del enlace Agag dejó la política para dedicarse a los negocios, con lo que sería un personaje perfectamente situado para representar el nuevo poder mediático de Berlusconi en España.

El otro personaje a tener en cuenta es el aguerrido primer ejecutivo de Telecinco, Paolo Vasile. Nacido en Roma en 1953, el consejero delegado y director general de la cadena privada posee una dilatada trayectoria cinematográfica y televisiva en su país de origen, en donde estuvo ligado a los medios de Il Cavaliere, llegando a ser máximo responsable del Centro de producción de Mediaset en Roma –creado por él mismo y en el que trabajan 900 profesionales– y posteriormente subdirector general de la compañía de medios. En 1999, el 30 de marzo, arribó en Telecinco para sustituir a otro hombre de confianza de Berlusconi, Maurizzio Carlotti. Vasile, que tiene fama de duro y peleón ha llevado a la cadena a un éxito de audiencia y a una solvencia económica sin precedentes. Un dato muy a tener en cuenta que podría actuar a favor de Vasile tras el golpe de mano de Berlusconi en la cadena.

06.01.03


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