OPINIÓN E IMAGEN

OFENSIVA REAL

Las infantas Elena y Cristina y sus maridos acaparan en las últimas semanas un protagonismo en la vida pública del país que no ha pasado desapercibido para quienes siguen de cerca los movimientos de Zarzuela. Discreta, pero eficazmente, la Casa Real ha colocado en primera línea a las hermanas del príncipe Felipe dejando al heredero que pase, lo más silenciosamente posible, la ‘página Eva Sannum’. La llamativa presencia pública de los duques de Lugo tras la enfermedad de Jaime de Marichalar, la ubicación de Iñaki Urdangarín como posible candidato a la presidencia del Comité Olímpico Español o la actuación de la infanta Cristina como embajadora de la ONU son sólo algunos detalles de esta ofensiva que también cuenta con el relevo del jefe de la Casa Real a final de año

Por Inmaculada Sánchez y Vera Castelló

Y a en la tradicional felicitación de Navidades de los Reyes se notó el primer movimiento: don Juan Carlos y doña Sofía posaban, por primera vez, en solitario con sus nietos, los dos hijos de la infanta Elena y los dos de la infanta Cristina –hasta entonces, el christma real siempre había contado con una foto de toda la familia–. El príncipe Felipe había comunicado a la prensa que su relación con Eva Sannum  había llegado a su fin apenas unos días antes.

Aunque el protagonismo del Príncipe es imposible de eludir por sus obligaciones como heredero de la Corona, sí coinciden en afirmar distintos expertos en La Zarzuela que su imagen pública puede estar deliberadamente atenuada en los últimos tiempos. Su traslado a su futura residencia oficial, el palacete que ya está prácticamente ultimado dentro del complejo en el que también se ubica La Zarzuela y previsto, según fuentes oficiales, para comienzos de año, no termina de llegar. “No hay ninguna noticia al respecto”, aseguran en la Casa Real. Esta semana próxima visitará oficialmente Andalucía, dentro de sus encuentros con las distintas comunidades autónomas que ya iniciara hace más de un año, pero nada fuera de lo estrictamente considerado “trabajo” institucional.

Por el contrario, su hermana Cristina, a punto de dar a luz a su tercer hijo –se espera el acontecimiento para finales de abril o comienzos de mayo– presidirá este lunes, día 8, la apertura de la II Asamblea Mundial sobre Envejecimiento de Naciones Unidas, que se desarrollará en Madrid a lo largo de toda la semana y a la que están invitadas delegaciones de 160 países. La infanta, que ya accedió a ser embajadora de Buena Voluntad para esta asamblea en octubre pasado, además, pronunciará unas palabras.

Es la primera vez que doña Cristina asume una representación de tal categoría –su hermano, Don Felipe, ya fue embajador de la ONU durante 2001, año Internacional del Voluntariado– y lo ha hecho sin escatimar presencia pública ni esfuerzos, a pesar de su embarazo.

Hace apenas una semana se prodigaba en la revista que publica el Imserso, Sesenta y más, en una entrevista centrada en su opinión sobre los mayores en la que ensalzaba la labor de sus padres, los reyes, como abuelos de sus hijos y recordaba con nostalgia lo que ella misma había aprendido de los suyos, la reina Federica y los condes de Barcelona.

Este paso adelante de la infanta Cristina, la que con más reserva pública ha llevado su recorrido vital –se independizó de Zarzuela mucho antes de casarse y ha vivido en Barcelona, yendo a trabajar a la fundación de la Caixa desde 1992– no es un elemento aislado.

Su marido, el ex jugador de balonmano Iñaki Urdangarín, ha entrado en enero de este año –se retiró del balonmano profesional en marzo de 2001– a trabajar como director de Planificación y Desarrollo en la empresa Octagon Esedos, división de márketing de la multinacional Unipublic (Más información en el número 496 de El Siglo: Borbones en la empresa) y, no sólo eso, durante los últimos días ha sido citado por todos los medios especializados como “uno de los candidatos” a presidir el Comité Olímpico Español (COE).

Llama la atención que haya salido su nombre desde “fuentes cercanas al COE”, o dentro de las quinielas habituales sin origen concreto, cuando la propia normativa del Comité impediría su candidatura ya que, según el artículo 29 de sus estatutos, es necesario contar con tres años de antigüedad mínima como miembro del mismo para acceder a su presidencia y Urdangarín entró en él en abril del año pasado, apenas un mes después de su retirada como deportista profesional.

“Es demasiado pronto”, asegura una fuente cercana a La Zarzuela que no ve en la noticia, de la que se han hecho amplio eco, además de los deportivos, medios significativamente monárquicos como el Abc o La Razón, más que los inicios de una operación de más largo recorrido. De hecho, el proceso de recambio en la cúpula del COE ha llegado inesperadamente tras el repentino fallecimiento de su presidente, Alfredo Goyeneche, en accidente de tráfico.

Este martes, día 9, el comité ejecutivo del COE deberá decidir si abre un proceso electoral inmediato o mantiene a José María Echevarría, actual vicepresidente, de presidente en funciones al menos hasta los próximos Juegos Olímpicos previstos para 2004 en Atenas.

Los duques de Palma de Mallorca, que próximamente serán padres por tercera vez y volverán a acaparar la atención pública que reclama cada nuevo retoño de la familia real, no están solos en esta no reconocida “campaña” de acercamiento al calor popular.

Más significativa está resultando la creciente presencia pública de los duques de Lugo después de la isquemia cerebral sufrida por Jaime de Marichalar el pasado 22 de diciembre que le mantuvo ingresado en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid hasta mediados de enero.

Apenas un mes después se presentaba en su primer acto oficial con público en la comida pre-inaugural de Arco, momento en el que no recogió más que muestras de apoyo y reconocimiento por su aplomo dado que aún daba muestras de la hemiplejia que le afectó a la parte izquierda de su cuerpo.

Fuentes cercanas a la Casa Real atribuyen este sorprendente giro en su imagen exterior –hasta el momento se había mantenido en un discreto segundo plano y su trabajo como presidente de la fundación Winterthur, aunque le llevaba a estar presente en más de un acto público al mes, tampoco había sido adornado con más ribetes públicos de los necesarios– a su “tesón personal” tras la enfermedad (Ver recuadro La repleta agenda...).

Otras fuentes, sin embargo, relacionan directamente esta presencia social del duque de Lugo con el interés de Zarzuela en potenciar una imagen de los miembros de la familia real cercana y agradable a los españoles tras el daño que la polémica sobre la relación del Príncipe con la modelo Eva Sannum ha causado en la institución. Jaime de Marichalar afrontando con valentía su delicado momento de salud y atendiendo sus obligaciones institucionales está resultando no sólo un balón de oxígeno para su recuperación física –“los médicos no se lo impiden, al contrario, piensan que le puede ayudar”, aseguran en Zarzuela– sino también para el perfil de la Corona.

Este impulso a la imagen de las infantas y sus cónyuges ha tenido esta Semana Santa un nuevo reconocimiento en Sevilla. Los duques de Lugo, que celebraron su matrimonio en la ciudad hispalense y que intentan mantener una vinculación especial con ella no habían atendido una invitación que la real Maestranza les había hecho hace tiempo. Significativamente, Doña Elena y su convaleciente marido, decidieron acudir este año a ver la Semana Santa sevillana y a asistir, por primera vez, a la tradicional corrida del  Domingo de Resurrección en la Maestranza.

Su presencia en el coso fue saludada con honores dando carta de naturaleza al interés de los aficionados sevillanos, porque doña Elena recoja el testigo de su abuela, la condesa de Barcelona, habitual de las corridas de la Maestranza. El himno nacional sonó a su llegada y a su marcha, solemnidad que sorprendió a más de uno de los habituales ya que no era norma cuando asistía doña María ni es de exigido protocolo más que cuando los Reyes presiden la fiesta –incluso cuando don Juan Carlos asiste a alguna corrida en barrera no se le recibe con las notas de la Marcha Real–.

La reverencia con la que la presencia de los duques fue recibida en la Maestranza, sin duda, tuvo sus efectos: la crónica taurina del Abc del lunes de Pascua dando cuenta de la corrida sevillana dedicaba un párrafo a las bondades de los patrios acordes “en estos tiempos de apátridas y descreídos”.

Aunque algunos sectores de la afición hayan criticado en privado la ceremonia con que la Maestranza recibió a doña Elena el mensaje recogido mayoritariamente por la opinión pública ha sido el del calor con el que la familia real –doña Elena y don Jaime como parte significativa– tratan y son tratados por los ciudadanos. Para la Zarzuela sólo hay un comentario al respecto: “La condesa de Barcelona iba a muchísimas corridas. Esta de Resurrección tiene un carácter solemne y doña Elena es la segunda en la línea sucesoria”.

Las agendas futuras de los miembros de la familia real no suelen anunciarse, pero todo hace prever que este impulso a la presencia de las infantas no decaerá en breve, ya por el próximo nacimiento del hijo de doña Cristina, ya por el demostrado interés de los duques de Lugo en ser percibidos por los españoles como parte activa de la institución monárquica.

Estos cautos movimientos se están produciendo al paso del también atemperado relevo que, a lo largo de todo el año, se producirá en la Casa del Rey. Su jefe desde 1992, Fernando Almansa, ha anunciado ya su marcha a finales de año y su relevo por Alberto Aza, actual jefe de la Oficina de Información Diplomática.

Un diplomático sustituirá a otro que ha estado toda una década al lado de don Juan Carlos y al que todas las fuentes –salvo oficialmente la Zarzuela– conceden una papel relevante en el desenlace de la relación entre don Felipe y Eva Sannum.

Según las versiones conocidas Almansa habría actuado como trasmisor hacia el Príncipe de los problemas que su relación con la modelo acarrearía a la institución y, sobre todo, de la oposición de su padre. Concluido el nunca reconocido noviazgo Almansa se va dejando paso a un veterano fontanero de la política –fue director de gabinete de Adolfo Suárez, amistad que le habría acercado al Rey– sobre el que recaerá la tarea de manejar de cara a la opinión pública  la necesaria boda del Heredero. Los actuales movimientos de las infantas y sus familias no serían ajenos a los preparativos de esta nueva etapa.

 

Felipe medita sus relaciones

El tiempo corre en su contra. Hace apenas cuatro meses que el príncipe Felipe confirmaba su ruptura con Eva Sannum y retomaba la misión de encontrar a la mujer que algún día se convertirá en reina de España. Una empresa para la que en esta ocasión trata de ser lo más discreto posible. En La zarzuela se vivió con desaprobación la excesiva presencia en la prensa del corazón del Príncipe durante el tiempo que duró su noviazgo con Eva Sannum. Toda esta frivolización de la imagen del heredero parece haber dejado paso a un perfil más serio y dedicado a sus responsabilidades, mientras que sus hermanas y sus maridos, los duques de Lugo y de Palma de Mallorca, ocupan una cada vez más evidente presencia en los medios.

Don Felipe se encuentra con los mismos problemas que cualquier mortal para encontrar novia. A su edad, tiene ya consolidado un grupo de amigos de toda la vida que han jugado un papel sumamente importante en todo este asunto Sannum. Además, parece que en esa círculo ya es imposible que esté la mujer de su vida. Por ello, muchos le aconsejan que frecuente otro tipo de amistades e, incluso, en los mentideros de la Villa se aseguraba que la Zarzuela había sondeado a algunas casas reales europeas –tampoco muy acertadas a la hora de encontrar relaciones para sus herederos– para intentar casar intereses.

Eva Sannum, por su parte, va poco a poco saliendo de las vidas de los españoles pero aún no lo ha hecho del todo. Recientemente, la prensa rosa amanecía con la noticia de la presencia de la noruega en Barcelona acompañada por unos amigos. En un primer momento parecía la confirmación de que Sannum había encontrado otro amor, pero finalmente se desvelaba que sus amigos eran compañeros de la Escuela de Publicidad en la que estudia en Oslo. Al parecer, esa visita estaba relacionada con una oferta de trabajo para la modelo que finalmente, viendo lo inapropiado de la propuesta, fue retirada o no aceptada. La posibilidad de que la noruega volviera a las primeras páginas de los periódicos alarmó a más de uno, incluido el académico Carlos Seco Serrano, precisamente una de las personas que más decididamente contribuyeron a que el debate sobre la conveniencia o no de una relación entre el príncipe Felipe y Eva Sannum transcendiera la prensa del corazón para ocupar a toda la opinión pública. Constató su alivio en Abc el pasado 1 de marzo

El soltero casa quiere

La Casa del Príncipe esta ya prácticamente preparada para recibir al heredero cuando se crea conveniente. Construida a pocos metros del palacio de La Zarzuela, en una pequeña elevación de terreno, ocupa cerca de 5.000 metros cuadrados divididos en cuatro plantas. El Nuevo Pabellón, como gustan denominarlo en La Zarzuela, dedica la primera planta a los salones reservados para las recepciones oficiales, y es en el tercer piso y el ático donde el príncipe don Felipe concentrará sus estancias privadas y otros cinco dormitorios. También cobija un equipado gimnasio. En total, los españoles invertiremos 4,2 millones de euros en el nuevo palacio que hará las funciones de La Zarzuela cuando Don Felipe herede el trono.

Un despliegue de comodidades y servicios que poco se parecen a los que contaba la residencia en Madrid de sus abuelos los Condes de Barcelona. Precisamente Villa Giralda, sita en la prestigiosa zona de Puerta de Hierro, y heredada, tras la muerte de doña María, por el Rey Juan Carlos y sus hermanas, las Infantas Pilar y Margarita, acaba de ser comprada por una empresa constructora que piensa restaurarla y ponerla en venta en el mes de septiembre.

La próxima residencia del Príncipe tampoco se puede comparar con las viviendas que ocupan los duques de Lugo y de Palma de Mallorca. En ambos casos, los dos matrimonios han optado por pisos de lujo en zonas privilegiadas del centro de la ciudad. La infanta Elena, Jaime de Marichalar y sus dos hijos ocupan un amplio dúplex en pleno barrio de Salamanca desde que, tras vivir en París, trasladaron su residencia a Madrid. En cuanto a la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín, también ocupan un piso de lujo en el elitista barrio de Pedralbes, cercano a la Diagonal barcelonesa, suficientemente espacioso como para acoger al nuevo hijo de la pareja que nacerá el próximo mes de mayo.

La repleta agenda de Marichalar

Desde que se casó con la Infanta Elena en 1995, para muchos se convirtió en uno miembros más simpáticos de la familia real. De ahí que la evolución de la salud de Jaime de Marichalar después de que en diciembre sufriera una isquemia cerebral que le llevó a la UVI del Hospital Gregorio Marañón fuera seguida con gran interés por buena parte de los españoles, que han recibido con agrado que el duque de Lugo se incorporara a sus labores antes, incluso, de recuperarse completamente.

Desde que Marichalar asumió la presidencia de la Fundación Winterthur no ha evitado acudir a actos que pudieran contribuir a la promoción de las labores de dicha Fundación, sin embargo sí se ha observado que ha intensificado su actividad nada más comenzar a recuperarse de su enfermedad. Dentro de la institución el duque de Lugo siempre ha ejercido una gestión más o menos directa, pese a que la sede central se encuentre en Barcelona y él resida en Madrid. Buen ejemplo de ello fue la puesta en marcha de Traficus, una iniciativa del propio Marichalar encaminada a prevenir los accidentes de tráfico. Precisamente, al primer acto público al que acudió tras ser dado de alta el 10 de enero fue a la presentación del concurso universitario de seguridad Vial Traficus. Ese 6 de febrero, Marichalar se mostraba relajado y sonriente junto al presidente del grupo Winterthur, César Bardají, y la presidenta de la Fundación Eduardo Barreiros, Mari Luz Barreiros, dando muestras de una rápida recuperación que aún no habían conseguido acabar con una leve cojera y rigidez en su rostro.

Apenas había pasado una semana desde que el matrimonio acudiera a cenar a un conocido restaurante en lo que fue su primera salida de ocio. Pocos días después, el 11 de febrero, las cámaras de los fotógrafos captaban su imagen paseando de la mano con su hijo primogénito, Felipe Juan Froilán, por los alrededores de su casa. Ese mismo día, el duque de Lugo había acudido a la Zarzuela como miembro de la comisión ejecutiva y del Consejo de Administración de la compañía Cementos Portland. El rey Juan Carlos recibía al equipo de balonmano Pórtland San Antonio, de Pamplona, ganador el pasado año de la Copa del Rey y la Copa de Europa. Marichalar se encargó de presidir la comitiva invitada a la audiencia real.

Su actividad pública continuaba dos días después cuando acudió junto a la infanta Elena cuando presidieron el tradicional almuerzo de preinauguración de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ARCO), en un gesto, que todos los asistentes valoraron muy positivamente. El 14 de febrero, también acudió, junto a otros miembros de la familia real, al concierto que el violonchelista ruso Mtislav Rostropovich ofreció en el Auditorio Nacional de Música de Madrid. Pocos días más tarde, el duque de Lugo afrontaba su primera salida fuera de España tras su grave enfermedad, para despedir a su hermano Alvaro de Marichalar, que el 23 de febrero partía de Roma con el objetivo de recorrer 5.500 millas marítimas a bordo de una moto acuática.

Pero Marichalar no se ha limitado a aparecer en público por razones laborales o relacionadas con sus responsabilidades institucionales, sino que también ha aparecido en actos mucho más populares. Así, a finales de febrero asistió a la presentación de las memorias de Juanito Valderrama. A su llegada, el duque fue recibido con una sincera ovación. El mismo reconocimiento encontró en Olivenza (Badajoz) donde acudió el pasado 3 de marzo para asistir a un festejo taurino.

Más recientemente, el 14 de marzo, se pudo ver a Jaime de Marichalar, en la inauguración de la exposición La almoneda del siglo en la que coincidió con el príncipe Carlos de Inglaterra. Una muestra pictórica que puede visitarse en el Museo del Prado patrocinada por la Fundación Winterthur. Durante la visita, estuvo acompañado por el periodista y coleccionista de arte Lalo Azcona.

Antes de disfrutar de la semana santa, que pasaron en Sevilla, los duques de Lugo acudieron a Aranjuez a inaugurar una estatua del rey Fernando VI, obra del escultor Santiago de Santiago. En Sevilla asistieron a las procesiones más tradicionales y presidieron la corrida de toros –tanto la infanta como el duque son grandes aficionados– del domingo de Resurrección.

8.04.02

 


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