LOS NUEVOS FAVORITOS

Jóvenes, ambiciosos, con excelente formación, viajados y de buena familia. Éste es el perfil de los nuevos favoritos del aznarismo. El presidente reparte sus querencias según el momento. Y éste, con un congreso en puertas del que nadie salvo él conoce los nombres de los futuros cargos, parece ser el de los treintañeros. Esta preferencia de Aznar está siendo detectada en algunos circuitos del PP, y ya hay quien recela de ciertas confianzas con el presidente, como la del ministro portavoz, Pío Cabanillas. Tanto él, como Alejandro Agag, el secretario general del PP Europeo, o el hijo de Adolfo Suárez, que aún no ha dado el paso de entrar en el partido, nutren ese nuevo ejército con el que el presidente quiere preparar el postaznarismo.

Por David Fernández

En otro tiempo, antes de llegar a La Moncloa, fueron  las mujeres sus preferidas. De ahí el lanzamiento al estrellato de Celia Villalobos o Luisa Fernanda Rudi. Ahora, cuando el presidente aparece más distante que nunca al aparato del partido, son los jóvenes –aunque "siempre los cuidó", según recuerdan en el PP– quienes son capaces de hacerle bajar a la Tierra.

En el partido, por ejemplo, no ha pasado inadvertido que el miércoles día 5, Aznar eligiera para anunciar la continuidad de Javier Arenas como secretario general un acto de Nuevas Generaciones (NN GG) cuando horas antes había asistido a la reunión de la interparlamentaria popular, que juntó a diputados y senadores populares.

Es más, en determinados circuitos periodísticos, dado que la interparlamentaria se celebraba en Zaragoza y el acto de las juventudes del partido en Madrid, se sondeó cuál podría ser más relevante en la agenda del presidente. La respuesta a las dudas es significativa: mientras desde Génova se citaba a la reunión de Valladolid, en La Moncloa alertaban que el acto de NN GG era "el importante".

No es de extrañar, en La Moncloa, más cerca del presidente de lo que algunos quisieran está Pío Cabanillas, un joven –más de aspecto que de edad ya que acaba de cumplir los 43– que sabe moverse en el exterior gracias a su formación y su trayectoria laboral anterior. Estas condiciones parecen ser ahora las que encandilan al presidente.

El clan de Becerril. "Aznar no hace nada porque sí: todos sus movimientos están medidos y tienen la dimensión que él quiere que tengan". Así analiza un alto cargo del PP la querencia que el presidente ha mostrado en los últimos tiempos por un grupo de jóvenes militantes de su partido que  se reúnen cada año –y ya van tres– en Becerril de la Sierra (Madrid) para charlar con Aznar y, de paso, seguir construyendo su futuro en la política. O, dicho de otra manera, como lo hace un dirigente del PP, "buscar su puesto en el postaznarismo, toda vez que parece difícil que sean ellos quienes tomen el relevo en 2004".

El encuentro de Becerril está auspiciado por el entorno de La Moncloa y organizado por Alejandro Agag, secretario general del Partido Popular Europeo (PPE) y estrecho colaborador de Aznar, además de reciente novio de su hija, Ana (Ver más información en el número 481: Agag, el "yerno" de Aznar). A pesar de su creciente protagonismo, fuentes bien informadas señalan que su relación con la hija del presidente podría volvérsele en contra ya que, si no Aznar, sí su esposa, Ana Botella, no habría recibido con los brazos abiertos en su familia al prometedor joven debido, básicamente, a la fama que arrastra su anterior vida social y sentimental, que no encajaría en las costumbres de su hipotética suegra.

Al margen de la situación personal de Agag con la familia Aznar-Botella, el último encuentro se celebró a mediados de noviembre y a él asistieron los jóvenes favoritos del jefe del Gobierno. En total, 60 militantes del PP, vinculados a las organizaciones juveniles del partido, de entre 30 y 40 años y que ocupan puestos de relevancia en la Administración. Algún militante más veterano advierte: "Son todos los que están pero no están todos los que son". Favoritos de Aznar, se entiende.

Entre los que son y están, algunos nombres son conocidos. Como Elena Pisonero: embajadora en la OCDE, 38 años, con formación en el extranjero y proyección internacional –característica que comparten la mayoría de los miembros del selecto club de Becerril–, procedente del entorno del vicepresidente Rodrigo Rato, con quien llegó al Gobierno como asesora y acabó ocupando la Secretaría de Comercio. Del entorno de Rato surge también Juan José Güemes, secretario general de Turismo con 32 años y ex director adjunto del gabinete del vicepresidente en la anterior legislatura.

Los gabinetes ministeriales son una de las grandes fuentes en las que nadan los alevines del PP. Gabriel Elorriaga es un buen ejemplo. El hoy secretario de Estado de Organización Territorial del Estado llegó al gabinete de Presidencia de la mano de Carlos Aragonés. Inspector fiscal de 38 años, experto en la organización autonómica del Estado, e hijo de un ex diputado de Alianza Popular, será ponente en el próximo congreso del PP junto a la ministra de Educación, Pilar del Castillo. Su directora de gabinete, Lucía Figar, también acudió a Becerril. Figar, master en Administración Pública en Nueva York, fue incluida en 1999 en las listas del PP al Parlamento Europeo, ocupó la vicesecretaría de Formación y Participación Juvenil de NN GG hasta el último congreso y trabajó como consejera asesora del PPE.

De la organización juvenil popular también forma parte María del Carmen Fúnez, presidenta de NN GG y diputada autonómica en Castilla-La Mancha. Y de ella salió el alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso. Carlos Iturgaiz y María San Gil, presidente del PP vasco y portavoz popular en el Ayuntamiento de San Sebastián respectivamente, también participaron en el último encuentro. San Gil prepara con Josep Piqué la ponencia sobre patriotismo constitucional del congreso del PP.

Junto a estos, del clan de Becerril forman parte diputados (Juan Manuel Moreno, ex presidente de NN GG; Sandra Moneo, secretaria general de NN GG; Alejandro Ballestero, portavoz en la Comisión de Control de RTVE y miembro de la junta directiva nacional del PP; Francisco Camps, vicepresidente del Congreso y secretario de Acción Sectorial en el partido; Ramón Moreno o José Herrera), altos cargos de la Administración (Gerardo Camps, secretario de Estado de Seguridad Social, estrecho colaborador desde hace años del ministro Juan Carlos Aparicio; o José Ignacio Echániz, consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid) y dirigentes empresariales (Alberto Delgado, dirigente de la patronal madrileña CEIM). Además, al encuentro asistieron algunos jóvenes ejecutivos de grandes empresas como Telefónica o el SCH que aún  no tienen carné del partido.

Todos ellos son conscientes de que su futuro en primera línea vendrá tras la retirada de los sucesores de Aznar. Y todos saben también que ese futuro depende en gran medida de la ayuda que puedan recibir del presidente, su gran valedor político, y de quién vaya a ocupar su puesto, por eso, su influencia no es un elemento despreciable en el próximo congreso y en el reparto de los segundos o terceros cargos. "En Becerril se prepara el postaznarismo para los más cercanos a Aznar", asegura un dirigente popular.

A los primeros encuentros de Becerril Pío Cabanillas no había acudido, pero en el de este año ha ocupado un lugar relevante. El presidente lo eligió como parte del trío de ministros, junto con Pilar del Castillo, titular de Educación, y Ángel Acebes, de Justicia, designados para aleccionar con sus charlas al cónclave juvenil. Quienes saben de la creciente cercanía al presidente del ministro Portavoz no se sorprendieron de la elección,  y añaden incluso que Cabanillas parece haber conquistado a Aznar de tal manera que confía en él hasta el punto de haber dejado en sus manos la proyección de su imagen internacional.

Cabanillas, el más cercano. Un año y medio después de que José María Aznar renovara el alquiler de La Moncloa gracias a una holgada mayoría absoluta, el ministro Portavoz se ha convertido en uno de los colaboradores que más y mejor relación mantiene con el jefe del Ejecutivo, que ha dejado en sus manos la promoción de su imagen, especialmente en el extranjero, el tablero donde Aznar mueve sus fichas en los últimos meses. Poco a poco, y quizá sin pretenderlo, Cabanillas se ha convertido en uno de los arquitectos fundamentales del escenario en el que el presidente pretende desarrollar su papel político tras su etapa al frente del Gobierno, en una de las piezas clave del diseño del postaznarismo.

Cabanillas reúne todos los requisitos que, según algunos de sus colaboradores, apasionan a Aznar: joven, con una extraordinaria formación académica y una dilatada experiencia en la empresa privada. Y miembro de una familia tradicionalmente vinculada a la derecha pero que en su momento supo adaptarse a los nuevos tiempos democráticos. Además, ni siquiera tiene el carnet de afiliado al PP, a pesar de que algunas fuentes aseguran que el portavoz ha tramitado su afiliación al partido del Gobierno en las últimas semanas, junto a la ministra de Educación, Pilar del Castillo, y la secretaria de Estado de Presupuestos, Elvira Rodríguez. Algunos de sus asesores aseguran, no obstante, que el ministro mantiene su independencia.

Tras los fracasos al frente de Radio Televisión Española (RTVE) de Mónica Ridruejo y Fernando López-Amor, Aznar se fijó en Cabanillas para ocuparse de la gestión del Ente, después de sus experiencias en otros importantes medios de comunicación: abogado general adjunto en Nueva York a cargo de los Asuntos Internacionales de News Corporation, la empresa de televisión de Rupert Murdoch, el gran magnate de la prensa, y varios cargos de responsabilidad en el Grupo Prisa.

La decisión de Aznar sorprendió tanto dentro como fuera del PP: Cabanillas no tenía ninguna experiencia política y no mantenía ninguna relación con el PP. Aún hoy, algunos destacados dirigentes populares reconocen en privado que el ministro "está más cerca de Aznar que del PP". Sin embargo, en menos de dos años consiguió acabar con el desgobierno de RTVE: los diputados del PSOE aún recuerdan sus "escurridizas comparecencias" en la comisión parlamentaria de control al Ente. "Sólo decía lo que le convenía, con escasos insultos y descalificaciones, y siempre encontraba una explicación para todo, incluso para flagrantes manipulaciones o asuntos inexplicables", recuerda un parlamentario socialista. La misma descripción que hacen hoy de sus ruedas de prensa tras cada consejo.

Esa habilidad convenció a Aznar para crear la figura del ministro Portavoz tras los comicios de 2000, que cayó en manos de Cabanillas. Su misión: acabar con la imagen de portavoces polémicos tejida por sus antecesores, Miguel Ángel Rodríguez y Josep Piqué.

Sin embargo, poco a poco, Cabanillas superó sus atribuciones iniciales para dedicarse en cuerpo y alma a promocionar la imagen de José María Aznar allá por donde el presidente viajaba. Tanto, que se ha convertido en inseparable del jefe del Ejecutivo en cada viaje oficial, especialmente después del viaje que a finales del año pasado ambos realizaron a China.

El presidente no ocultó su malestar por la escasa repercusión política que su visita estaba teniendo, tanto en China como en España. Sin embargo, según fuentes conocedoras de los hechos, Cabanillas conquistó a Aznar con sus reflexiones: el éxito del viaje no recaía en las repercusiones políticas, sino en las económicas, dadas las características del país asiático como gran mercado en proceso de apertura y en pleno debate, además, sobre su incorporación a la Organización Mundial de Comercio (OMC). La visión positiva que necesitaba el presidente, que desde entonces, siempre que sus agendas lo permiten, no viaja sin la compañía del ministro Portavoz.

El último ejemplo fue la visita de Aznar a Estados Unidos para entrevistarse con George W. Bush: el portavoz, y no el ministro de Asuntos Exteriores, Piqué, fue quien acompañó al presidente a la Casa Blanca. Y quien negoció la fracasada entrevista con Larry King en la CNN. "Han sido cinco minutos", le explicó a Aznar, que amargamente le espetó un lacónico "ni siquiera". Las entrevistas con The Washington Post y The Wall Street Journal aplacaron el enfado presidencial.

Hay quien pretende sacarle del mapa de poder del PP. "Cabanillas no aspira a un puesto o a liderar el PP en su región de origen, que, además, es Galicia. Vive la política como una etapa para regresar a la empresa privada, su hábitat natural", señalan algunas fuentes del partido. A pesar de ello, en el PP ya hay quinielas sobre su futuro, entre las que se le ubica como perfecto sustituto de Anna Birulés en Ciencia y Tecnología.

SUÁREZ JUNIOR, 'EL DESEADO'

Adolfo Suárez Illana, hijo del ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez, ha participado en varias ocasiones en el encuentro de Becerril de la Sierra, invitado por el presidente del Gobierno. El acercamiento del vástago del primer presidente de la democracia al PP se ha escenificado en varias ocasiones: la última vez, en su participación en varios actos de la campaña electoral de los populares vascos. Precisamente en Becerril, en 1998, Suárez Illana llegó a mostrar su disposición a formar parte de las listas del PP vasco aunque posteriormente su participación no llegara a concretarse.

Abogado de profesión, el hijo del ex presidente comenzó su carrera en el Banco Popular, antes de trasladarse a Venezuela. A finales de 1996 regresó a Madrid y puso en marcha un despacho que ya tiene cierta fama en la capital, a pesar de que él mismo ha reconocido en alguna ocasión que sus clientes "son casi todos extranjeros". Suárez Illana siempre se ha mostrado especialmente identificado con los planteamientos políticos del PP desde que este partido llegó al poder y él regresó a España. Y ha defendido públicamente en varias ocasiones las medidas desarrolladas por los populares en Euskadi.

Su relación con Aznar se escenificó con claridad en junio del año pasado en Becerril: tres semanas después de mantener un enfrentamiento público con el ex presidente socialista, Felipe González, por unas declaraciones en las que éste criticó el papel de Suárez padre durante la transición, Suárez Illana acudió al encuentro con los jóvenes populares miembros del clan de Becerril. Aunque algunas de las fuentes consultadas aseguran que los intereses de Suárez Illana no pasan por la política, sino por consolidarse en la empresa privada, en el PP no  ocultan la satisfacción que supondría su incorporación al proyecto de Aznar, al que dotaría de un marchamo de "centrismo" indiscutido por vía paterna. Incluso se ha especulado ya con un posible puesto para él, el de director general de RTVE en sustitución de Javier González Ferrari. Curiosamente el mismo desde donde se encumbró Cabanillas a la vera del presidente

17.12.01

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