LOS DOSSIERES

No están todos los que debían estar, pero menos da una piedra. En nuestro afán de ser más tolerantes que nadie a nuestra derecha, os hemos seleccionado estos breves dossiercillos que los enemigos de España publican en libelos social comunistas. Te los dejamos leer. Luego si te han gustado da las gracias a los de la revista El Siglo y los de Interviú. Son de lo que ya no quedan.

 

LA NUEVA VIDA DE LOS AZNAR
 

Nada será igual. En pocas semanas, cuando José Luis Rodríguez Zapatero o Mariano Rajoy tomen posesión como presidente del Gobierno, José María Aznar y Ana Botella dejarán La Moncloa para trasladarse a su chalet de la urbanización Monte Alina. Una nueva vida en la que el presidente del PP constatará su pérdida de poder y tendrá que habituarse a una agenda diferente que todavía no tiene todos los renglones escritos. Una nueva vida, más relajada, en principio, que llega a los pocos meses de que Botella haya iniciado su carrera política como concejala del Ayuntamiento de Madrid.

Por Vera Castelló

En breve, José María Aznar dejará la presidencia del Gobierno para convertirse en un ciudadano de a pie. O casi. De su futuro sólo se sabe que ocupará la presidencia de la megafundación popular FAES, pero sin duda gozará de mucho más tiempo libre para realizar muchas de las actividades que su apretada agenda le han impedido hasta ahora. Tiempo libre que tratará de compaginar con su mujer, Ana Botella, que ahora, como concejala de Empleo y Atención ciudadana y futura abuela, va a ser la ocupada de la familia.

Al todavía presidente del Gobierno le gusta hacerse de rogar. Sentir que él es el único que conoce la verdad. ¿Qué hará tras dejar La Moncloa? Aparte de numerosas especulaciones, poco se sabe a ciencia cierta. Él pistas ha dado –“No os lo esperáis”–, pero sobre todo de lo que no hará. “No aspiro a ser una estatua para que los pajaritos pasen y me dejen su regalo”, es una de su poéticas afirmaciones. A lo único a lo que se ha comprometido es a presidir, de verdad, la Fundación para los Análisis y Estudios (FAES).

“Amigas y amigos, estoy muy satisfecho de acudir a la presentación de los cuadernos de pensamiento político de la FAES, que, como saben, será mi ocupación dentro de unos días. No será una jubilación tranquila porque no sé trabajar poco. Trabajaremos en las ideas de España y de la libertad, porque sin ideas no hay proyecto político y tampoco alternativas”. Así comenzaba el discurso de José María Aznar en el acto que, el pasado jueves, 4 de marzo, tenía que ser su primer gran baño de masas como presidente a tiempo completo de la megafundación del PP. Pero no lo fue. En la primera fila, en la de los notables, sólo se sentaba un ex presidente del Gobierno, el más efímero de la democracia, Leopoldo Calvo-Sotelo; una ministra, la de Administraciones Públicas, Julia García-Valdecasas; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre y Concepción Dancausa, presidenta de la Asamblea de Madrid. Ni rastro de un solo primer espada más del Partido Popular. Por no estar, ni estaba Ana Botella. Su mujer llegó con casi media hora de retraso al acto, lo justo para llegar al final del discurso y a los aplausos. El tráfico estaba fatal.

Un comienzo, tibio, para lo que será su único destino laboral asegurado. Pese a que preside la macrofundación desde su nacimiento, hace casi año y medio, en FAES reconocen que apenas ha pasado por la nueva sede. De hecho, por el número 3 de la calle Juan Bravo se ha visto más veces a Ana Botella que al propio Aznar. Sin duda la razón de las visitas de su mujer a la fundación se encuentra en que es ella la que, al parecer, se está encargando de la decoración del despacho de presidente. Cuentan que el día en el que el bulo sobre el romance del popular con Cayetana Guillén Cuervo estaba en su punto álgido la flamante concejala del Ayuntamiento de Madrid estaba en la fundación.

El despacho que ocupará Aznar está situado en la zona noble de la planta. Ese sector, claramente diferenciado del resto de las instalaciones y que incluye un despacho también para el vicepresidente, permanece cerrado con llave y, de hecho, raro es el trabajador de la fundación que ha tenido ocasión de verlo.

Pero lo que no ha pasado desapercibido para ninguno de ellos es que ya han llegado los cristales blindados que velarán por la seguridad del que será ex presidente del Gobierno. De hecho, su llegada se espera como agua de mayo por los 30 trabajadores de FAES, sobre todo porque, según relatan a El Siglo, las instalaciones no cuentan con medidas de seguridad adecuadas. Están convencidos de que el desembarco definitivo de José María Aznar las reforzará sensiblemente ya que, como ex presidente del Gobierno, gozará de los servicios de seguridad que las autoridades del Ministerio del Interior estimen necesarios.

De lo que no podrá zafarse fácilmente José María Aznar es de los periodistas. Enfrente del edificio que alberga la oficina de FAES –planta tercera– está la sede de la Asociación de la Prensa. Si el presidente del PP quisiera cambiar de estilo una vez retirado de La Moncloa, lo tendrá fácil. A sólo unos metros se encuentran un buen número de selectas tiendas de ropa que bien le podrían rediseñar su apariencia. Desde firmas extranjeras de a 1.000 euros la camiseta, hasta otras algo más asequibles y, encima, españolas: desde Adolfo Domínguez hasta Purificación García. Recuerden que la sede de FAES se encuentra en pleno barrio de Salamanca, el mismo que alberga la nueva sede de la Consejería de Empleo y Servicios al ciudadano, la de Ana Botella.

La nueva aventura política de la segunda dama del país le ha llevado a tomar como primera gran decisión de su labor como consejera del ayuntamiento, el trasladar su despacho desde la castiza Gran vía de San Francisco a la lujosa calle de Ortega y Gasset. Unos 400.000 euros mensuales de alquiler –gastos de reforma, aparte– que pagarán los madrileños para que la concejalía –y Botella– estén bien comunicados, según argumento el ayuntamiento. Lo que no ha explicado la mujer del presidente del Gobierno es si precisamente de quien quiere estar mejor comunicada es de su marido.

Los despachos de ambos apenas distan unos cientos de metros, lo que sin duda podrá facilitar, en el caso de que quieran, el café con churros de media mañana tan tradicional en la capital española. Pero quizás ahora será ella quien tenga que buscar un hueco en la agenda, porque desde que tomó posesión de su cargo no ha parado de acudir a actos. Tantos, tantos, que incluso ha llegado a confundir citas institucionales con mítines del PP.

Entre diseño de planes para disuadir a los clientes adeptos a la prostitución y rebajas en las subvenciones a centros para mujeres maltratadas, Botella siempre tendrá una hora para bajar a comer con su marido. En el barrio, hay donde elegir. Desde la franquicia de tapas españolas que hay a los pies del edificio de FAES, hasta el asador vasco Aguinaga, de la calle Velásquez, reservado sólo a bolsillos pudientes. Los Aznar, pueden. Ella, como concejala, gana cerca de 3.600 euros al mes, y él, en unas semanas pasará de cobrar los actuales 84.141euros al año a unos 70.900 como sueldo vitalicio como ex presidente del Gobierno.

Ana Botella –todo un ejemplo de “ambición femenina”, según las autoras de un libro de igual título y de reciente aparición, que versa sobre la conciliación entre trabajo y familia–  parece que le ha tomado el gusto al coche oficial. Es una mujer nueva que apenas tiene nada que ver con aquella funcionaria que hace ocho años cogió una excedencia para acompañar a su marido en su vida política. Ahora, como cargo electo, ha podido cambiar su excedencia voluntaria de una jefatura de área, nivel 28, de la Dirección General del Patrimonio del Estado del Ministerio de Hacienda, por el régimen de “Servicios Especiales” al que tiene derecho como miembro de la corporación municipal y que le asegura su reingreso a su trabajo de funcionaria en las mismas condiciones que tenía.

El matrimonio ya no podrá utilizar el avión oficial que les ha llevado a lo largo y ancho del mundo, pero tampoco tendrán que pagarse de su bolsillo sus desplazamientos. Según el Estatuto de los ex presidentes del Gobierno, José María Aznar tendrá derecho a “libre pase en las compañías de transporte terrestres, marítimos y aéreos regulares del Estado”. Además, tendrá a su servicio dos puestos de trabajo –uno de nivel 30 y otro de nivel 18– de libre designación, y una abultada dotación presupuestaria –unos 90.000 euros– para gastos de oficina y atenciones de carácter social, así como de, por supuesto, un automóvil de representación con conductor incluido.

Pero además de saciar sus necesidades materiales, el mencionado estatuto también tiene reconocimientos morales. Entre las prebendas a que tendrá derecho como ex presidente del Gobierno, está el tener un lugar privilegiado en los actos oficiales. Por delante del jefe de la oposición o del alcalde de la ciudad, pero por detrás de los Reyes y el Príncipe, los infantes de España, el presidente del Gobierno, los presidentes de las principales instituciones del Estado o los miembros del Gobierno.

El futuro, allende los pirineos. Pero pocos creen que José María Aznar se dé por satisfecho con la presidencia de la fundación. Según fuentes del PP cercanas al presidente, “Aznar puede estar entretenido en temas internacionales los próximos dos años”, con conferencias, actos en América y Europa, y “sin problemas económicos”. Sin embargo, esas mismas fuentes creen lógico que tras ese periodo “encuentre un puesto fuera de la política nacional de mayor calibre”, y con eso se refieren “no al BBVA, como se está hablando, ni sólo en FAES”. Dentro del partido se baraja la posibilidad de que acepte algún ofrecimiento proveniente del otro lado del Atlántico para encargarse de gestionar los intereses del mundo hispano en Estados Unidos. Incluso aseguran que hay un despacho esperándole en Nueva York para formar parte de alguno de los múltiples lobbies latinos que conviven en la city.

Su amistad con George Bush ha desatado todo tipo de especulaciones sobre un futuro fuera de nuestras fronteras. The Washington Post apostaba por un puesto como secretario general de la ONU, pero claro, eso era antes de que el presidente del PP pusiera todo su empeño en justificar una guerra injustificable. También su alineación con Estados Unidos y el Reino Unido en el conflicto iraquí le ha restado las discutibles papeletas que tenía de hacerse con el cargo de presidente de la Comisión Europea que hasta el mes de noviembre seguirá ocupando Romano Prodi. Pero si tenía alguna ambición en el Viejo Continente, ésta estaba más bien en la posibilidad de que se creara la figura de presidente del Consejo de la UE, el órgano en el que están representados los Gobiernos europeos, que, de momento, no existe. Mientras tanto, en estos dos años semisabáticos, también se encargará de presidir la Internacional Demócrata de Centro, la antigua internacional democristiana.

En el caso de que no traslade su lugar de trabajo a Estados Unidos, el poder utilizar gratuitamente las rutas de Iberia le será de gran utilidad también para ir a visitar a sus hijos varones. El pequeño, Alonso, se encuentra estudiando en el país, y el mayor, José María junior hace ya años que, recién licenciado en Economía y Derecho en CUNEF, se exilió a Nueva York, huyendo de la notoriedad que como hijo de tenía en España, para trabajar en la consultora McKinsey, que en nuestro país preside el amigo de su padre, Juan hoyos. Allí disfruta, fuera de los focos, de su relación con Tania Paessler, una italiana a la que conoció en España cuando estaba estudiando. Su familia forma parte del círculo de cercanos a Flavio Briatore, y ella misma llegó a frecuentar el círculo de amistades y familiares del príncipe Felipe. Al parecer, Tania y José María se conocieron gracias a Alejandro Agag.

Ella trabaja en la oficina que promociona la candidatura de Nueva York para ser sede de los Juegos Olímpicos de 2012, igual que Madrid. Hasta ahora, Tania ha intentado mantenerse en el plano más discreto posible. Tan sólo con motivo de la boda de su posible cuñada, Ana Aznar, se dejó ver de la mano de su novio, en la fiesta de despedida de solteros de la pareja Agag-Aznar y el día del enlace en El Escorial. Sin embargo, parece que poco a poco se atreve a salir a la luz pública. Hace sólo unas semanas osó asistir en Nueva York al desfile de los españoles Custo Barcelona, donde fue fotografiada junto a Chencho Arias, embajador de España en la ONU. José María Aznar Botella ejerce desde hace más de tres años como consultor financiero después de haber estudiado en una de las universidades privadas más elitistas de España.

Quienes esperan ver al ex presidente más a menudo por el pueblo son los de Quintanilla de Onésimo. Todos los años, empezaba su visita por el convento de Silos y terminaba con la partida de dominó. En la iglesia del pueblo el matrimonio Aznar-Botella bautizó al pequeño de la familia Alonso, hoy ya, a sus 15 años, convertido en todo un adolescente.

Monte Alina, calor de hogar

El gran cambio en las vidas de la pareja presidencial será cuando al dejar La Moncloa ocupen, por fin, la casa que compraron a las afueras de Madrid. Será entonces cuando Aznar y Botella comiencen a sentirse ciudadanos de a pie.

Al matrimonio Aznar-Botella siempre le pareció frío el Palacio de La Moncloa, pero ahora, tras doce mudanzas en 25 años –tal y como la señora de la casa ha calculado en alguna ocasión–, tratarán de recuperar la calidez familiar en su nueva residencia. El paraíso está al noroeste de Madrid, en Pozuelo de Alarcón. Se trata de una selecta urbanización de chalets de nombre Monte Alina en la que tienen fijada su residencia numerosos empresarios.

A la hora de tomar el aperitivo el domingo, a quien tienen más a mano los Aznar es a José María Michavila, el actual ministro de Justicia, que vive en una urbanización cercana. Quizás también les apetezca pasar a saludar a las hijas de un viejo amigo de sus veraneos en Oropesa, el polémico presidente del PP de Castellón. Carlos Fabra, a las que, según al Cadena Ser, papá les ha construido sendos chalets de lujo en Pozuelo de Alarcón, justo enfrente de uno de los centros comerciales del municipio.

El primer nieto del presidente del Gobierno tendrá más de 1.000 metros cuadrados de parcela por los que corretear. Eso sí, teniendo cuidado para no acercarse demasiado, por lo menos hasta que aprenda a nadar, a la piscina que ya está construida. La vivienda ocupa, aproximadamente, otros 500 metros cuadrados, divididos en tres plantas, una de ellas sótano, que los Aznar podrán utilizar, además de cómo garaje, para montar un gimnasio o similar. Todo por el módico precio de 98 millones de pesetas, el importe que pagó el matrimonio cuando la compró en 1999. Para preservar su intimidad, los albañiles terminan a marchas forzadas un muro de cuatro metros que no ha gustado a sus vecinos.

Anita y Alejandro les harán abuelos
Pero si algo les hace verdadera ilusión a los Aznar es convertirse en abuelos. A sus 22 añitos, la única hija de José María Aznar, Ana, será madre el próximo mes de junio, tiempo suficiente para que esta estudiante de Psicología y su marido, Alejandro Agag, que residen actualmente en Londres, terminen de preparar el magnífico piso que recientemente adquirieron en el madrileño barrio de Salamanca. Del sexo de la criatura, nada ha trascendido, pero ya se sabe que en estos casos, lo importante es que todo salga bien.
Aunque la relación entre suegro y yerno se presupone buena, Agag ha comenzado a no ser todo lo discreto que se debiera, sobre todo cuando se ha visto implicado últimamente en algunas operaciones empresariales de las que ha sacado cuantiosa tajada. Este insigne integrante del llamado clan de Becerrill –los cachorros del PP– es calificado como Il capo de tutti los capos en el libro Los Ppijos (La Esfera de los libros) que verá la luz esta misma semana. El trabajo elaborado por los periodistas Carlos Ribagorda y Nacho Cardero cuenta la trayectoria política del yerno del presidente del PP y como, bien enseñado por su padre, José Agag Deval, cabeza del lobby argelino en España, ha sabido utilizar su privilegiada agenda de contactos internacionales –íntimo de Berlusconni y otros polémicos empresarios italianos– para hacer de intermediario en diversos negocios y compatibilizarlos con su trabajo oficial en el Banco Portugués de Negocios. Labores todas ellas que parecen asegurarle a la hija de José María Aznar un futuro económico, gracias a su marido, más que holgado.
 

El Siglo.08.03.04

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