OPINIÓN E IMAGEN

La nueva musa del PP

16.09.02

Guapa, con clase y una brillante carrera profesional. Así es Inés Sastre, la ya reconocida nueva musa del PP. La boda de Ana Aznar y Alejandro Agag ha desvelado los nombres de algunos de los personajes que rodean a los jóvenes dirigentes del partido, entre los que se encuentran el de la joven modelo, empresarios y amigos personales de la familia real. Atrás quedan los días en los que Norma Duval aparecía en los mítines del partido como reclamo electoral. El relevo generacional del PP ha propiciado un nuevo estilo de vida al alcance de los pocos privilegiados con acceso a este selecto club de jóvenes promesas populares

Por Virginia Miranda

S u rostro viene siendo habitual en las campañas de publicidad de las principales marcas de moda. Ahora tiene firmado en exclusiva un contrato con el perfume Trésor de Lancôme y está embarcada en su carrera cinematográfica, compartiendo cartel con actores europeos de la talla de Gerard Depardieu. El currículo de Inés Sastre, donde también cabe reseñar su licenciatura en Filología Francesa por la Universidad de La Sorbona de París y sus estudios de Sociología y Políticas por la UNED, parece estar hecho a la medida de la llamada a ser musa del PP de nuevo cuño: una mujer joven, guapa, con clase y con la cabeza bien amueblada

Incluso en su pasado sentimental aparece un nombre que, de forma indirecta, le relaciona con el hijo mayor del presidente: fue amiga especial de Luis Alfonso de Borbón, hijo de Alfonso de Borbón y Carmen Martínez Bordiú. Mientras, la actual novia de José María Aznar hijo también lo fue.

Su presencia en la despedida de solteros de Ana Aznar y Alejandro Agag y en el posterior enlace nupcial de la pareja bastó para que todas las miradas se dirigieran a la joven vallisoletana, no sólo por sus escuetos vestidos, que llamaron poderosamente la atención del personal masculino, sino porque representa un claro indicativo de que los jóvenes dirigentes populares han logrado darle un lavado de imagen a la mercadotecnia del partido. Atrás quedan los días en que la vedette Norma Duval acudía a los mítines electorales de José María Aznar para apoyar su candidatura a la presidencia del Gobierno allá por el año 1996. Ahora se lleva una imagen mucho más actual y sofisticada, como salida de la portada de una revista de moda. Y todo gracias al ya famoso clan Becerril, ese grupo de jóvenes promesas del PP cuyo estilo de vida ha propiciado el resurgir de una nueva clase de personajes emergentes dentro de la derecha española con tres denominadores comunes: son guapos, ricos y de buena familia. Modelos, como la propia Inés Sastre, acaudalados empresarios, como el director deportivo de fórmula 1 de Renault, Flavio Briatore, y niños de papá, como Cristina Valls Taberner, hija del copresidente del Banco Popular, Javier Valls Taberner, aparecen en la lista de los elegidos.

Alejandro Agag, yerno del presidente del Gobierno, es, en buena parte, responsable de esta transformación. Precisamente, Inés Sastre es amiga personal del marido de Ana Aznar. La joven desfiló en la despedida de solteros del ya matrimonio por la alfombra roja que daba acceso a la discoteca Gabana y por el empedrado suelo del monasterio de El Escorial luciendo modelazos y dejándose fotografiar por las decenas de reporteros gráficos congregados. Otra de las mujeres más llamativas fue Elena Cúe, mujer del financiero Alberto Cortina. Su minifaldero Roberto Cavalli en Gabana y su vestido de raso en color naranja y rosa en la sierra madrileña han sido de los más comentados. Por cierto, que ella y su marido comparte dos de las condiciones indispensables para pertenecer a la nueva pandilla que rodea al PP: ella es la guapa, él, el rico. Un cóctel doblemente atractivo que convirtió a la fiesta flamenca que dieron en su domicilio madrileño en honor de Agag un día después de la despedida de solteros en un acontecimiento privado de alto copete.

Tanto lujo y ostentación, precisamente en el hogar de uno de los principales protagonistas del pelotazo financiero en la época socialista tan criticado por el PP, a soliviantado a buena parte de los populares, que ven en el yerno del presidente una amenaza a su tan cacareada convergencia hacia el centro político por su excesiva querencia por la erótica del poder. Según varios medios de comunicación, la juerga flamenca puso la puntilla a una despedida de solteros demasiado glamourosa, siendo Agag y Cortina quienes son y teniendo en cuenta la imagen que aquél puede dar del PP ante la opinión pública.

Los pijos de Becerril. Sería por guapas. Cristina Valls Taberner, hija del copresidente del Banco Popular, Alejandra Prat, hija del desaparecido presentador de televisión Joaquín Prat, la modelo Nieves Álvarez, la mujer de Fernando Fernández Tapias, Nuria González, la chica Don Algodón, Carla Goyanes… su presencia en la despedida de solteros y en la boda ha sido la comidilla de los españoles durante las últimas semanas. Que si a una el traje le estilizaba, que si la otra llevaba un Valentino o un Roberto Torreta… Lo cierto es que todos han coincidido en que tanto glamour ha dejado seriamente tocados los esfuerzos del Partido Popular por convertirse en un partido de centro reformista y desde Génova ya han surgido las primeras críticas (ver página: A Aznar le sale cara la boda).

Quienes, sin embargo, parecen encontrarse como pez en el agua son los jóvenes dirigentes del PP, amigos del novio y asistentes a las celebraciones. Alejandro Agag, quien hasta ahora ha organizado los encuentros en Becerril de la Sierra (Madrid) y ha contribuido en buena medida a incrementar el protagonismo del clan, ha logrado propiciar los contactos adecuados para que los populares más jóvenes se lancen sin complejos a disfrutar de todos los placeres que la erótica del poder pueda proporcionarles.

A algunos de ellos les vimos en la boda. Carlos Aragonés, jefe del gabinete de la Presidencia del Gobierno y uno de los hombres más cercanos al presidente, asistió al enlace con su novia Lucía Figar, procedente de Nuevas Generaciones y jefe del Gabinete del secretario de Estado de Organización Territorial, Gabriel Elorriaga. Aragonés, que siempre ha tenido fama de austero, parece haberse soltado la coleta desde que inició su relación sentimental. También acudieron Alejandro Ballestero, portavoz en la Comisión de Control de RTVE, el secretario de Nuevas Tecnologías del PP, José Manuel Moreno, el secretario de Estado de Seguridad Social, Gerardo Camps, el portavoz del PP en la Comisión del Pacto de Toledo, Tomás Burgos, José Ignacio Echániz, consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, y Adolfo Suárez Illana, candidato popular a la presidencia de Castilla-La Mancha.

Todos ellos forman parte de una camarilla de jóvenes con ambición política, viajados y con un masters en el extranjero bajo el brazo. Si no fuera por sus cargos dentro del partido, podrían confundirse con cualquier pijo de a pie que gustan de salir de copas a los locales de moda donde dejarse ver con otros niños de papá tan guapos, tan ricos y tan de buena familia. La elección de la discoteca Gabana para celebrar la despedida de solteros del ya matrimonio no es fruto del azar. Famosa por congregar a algunos de los personajes conocidos que pueblan la noche madrileña, es propiedad de Tito Pajares, amigo de Alejandro Agag. En ella ha podido verse en varias ocasiones a personalidades como el príncipe Felipe, con quien el clan de Becerril parece compartir más vínculos de los que podría imaginarse (ver despiece Conexiones con la Casa Real). Tal y como publicaba El Siglo el pasado mes de mayo, el también local de copas, Amor Brujo, situado en la calle Príncipe de Vergara de Madrid, se ha convertido en la sede social del clan de Becerril como punto de encuentro en sus salidas nocturnas. Alejandro Ballestero es uno de sus propietarios. El diputado popular ha logrado atraer a sus compañeros al pub para que celebren allí sus eventos más señalados. El local de dos plantas fue inaugurado en la primavera de 2000 con una gran fiesta organizada por el parlamentario junto a portadores de apellidos tan sonados como Prado y Colón de Carvajal, entre otros. Pero lo que más publicidad parece haberle dado a su pub es su amistad con Agag, cuyas dotes como relaciones públicas ocasional ha convertido a Amor Brujo en punto de encuentro habitual en las noches de Madrid.

Con tanta vida social no es de extrañar que los noctámbulos con pedigrí acaben encontrándose en los mismos sitios, ya sea en una noche de marcha o en una despedida de solteros.

¿Cuál será la próxima boda? Dice el dicho que de una boda sale otra. En el caso de la de Ana Aznar y Alejandro Agag, con 1.000 invitados a la ceremonia, puede que la cifra se dispare. Del presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, Fernando Fernández Tapias, y su novia, Nuria González, hace tiempo que se viene hablando del asunto. Pues bien, tal vez imbuidos por cierto romanticismo tras su asistencia a la ceremonia, la pasada semana Abc ya aseguraba que contraerán matrimonio el 14 de octubre.

Al enlace también acudieron como testigos de la boda Pablo Arias y Blanca Pizarro. Él, amigo del colegio de Agag, ella, amiga de la novia y agraciada con el tradicional ramo de novia. Ana Aznar, la celestina. Parece ser que fue ella quien presentó a la pareja, que podría seguir los mismos pasos que los recién casados. Arias es, precisamente, el sucesor del yerno del presidente en el cargo de asistente personal, que Agag abandonó cuando marchó a hacer las europas en el Partido Popular Europeo. Según las malas lenguas, no tiene ni la capacidad de trabajo ni los estudios de su antecesor, quien le recomendó para el puesto.

Con José María Aznar junior puede haber sorpresas. El hijo del presidente del Gobierno acudió a las celebraciones con su novia, Tania Paessler Morgan. Según fuentes consultadas, la joven estuvo ligada sentimentalmente a Luis Alfonso de Borbón, hijo de Carmen Martínez Bordiú y del desaparecido Alfonso de Borbón. Al parecer Paessler, de origen alsaciano, se convirtió al catolicismo en la catedral de la Almudena, lo que hacía suponer que la relación podría acabar en boda. Sin embargo, la pareja acabó rompiendo y ella se fue a estudiar a Nueva York, donde conoció al hijo de Aznar. Por cierto, las mismas fuentes aseguran que la madre de la joven es pariente de los financieros de la banca Morgan.

Lo que no parece tan claro es que una posible boda del hijo de Aznar, una vez que el presidente abandone La Moncloa, provoque la expectación de la de su hermana, lo que servirá de termómetro con el que medir las verdaderas amistades que le quedarán al presidente tras las elecciones de 2004

EL ASIR Y BRIATORE, LA NOTA DISCORDANTE

¿Cómo se las arreglarían los responsables de protocolo para situar en la iglesia y en el convite a un traficante de armas y al jefe del equipo de Fórmula 1 de Renault? ¿Dónde colocarían a dos personas cuyo currículo resulta chirriante frente al de las altas instituciones del Estado y lo más granado del panorama financiero y empresarial del país? Cabe suponer que tan extravagantes personajes no se sentaron junto al primer ministro británico ni el presidente del Real Madrid. Pero no deja de resultar curiosa la presencia de dos hombres con dudosas credenciales a sus espaldas.

El primero de ellos, invitado por la familia Agag, es Abdul Rahman El Asir, conocido por sacar tajada durante la denominada época del pelotazo. En 1994, participó en dos operaciones de venta de armas españolas al reino de Marruecos. El diario El Mundo aseguró entonces que había pedido "5.000 millones al Gobierno por mediar en un contrato de armas" al país norteafricano. Además, su amistad y relación familiar con el famoso Adnan Kashogui (se casó con una de sus hermanas) viene a completar sus oscuros antecedentes.

Flavio Briatore, amigo personal de Alejandro Agag gracias a sus contactos italianos, no sólo tiene pasión por los coches de carreras. Las mujeres bellas también parecen ser su debilidad. En la boda pudimos conocer a su actual acompañante, que acudió con un traje cuyo largo resultaba claramente inapropiado. Pero la que más fama le ha dado fuera del circuito de Fórmula 1 es la top model Naomi Campbell, no ya por su fama internacional dentro y fuera de las pasarelas, sino por las acusaciones que vertió tras la ruptura contra Briatore, al que acusó de malos tratos.

Si en Génova se han molestado con la despedida de solteros y la fiesta flamenca, ¿qué habrá dicho cuando hayan conocido la asistencia a  la boda de estos dos invitados?

CONEXIONES CON LA CASA REAL

Si la presencia de Inés Sastre en la boda del año ha causado expectación, la de ciertos amigos del príncipe Felipe y las Infantas no ha sido para menos. Su asistencia a las celebraciones es un ingrediente más que añadir al calificativo de boda de Estado a un enlace donde muchos de los invitados son intercambiables, ya sean los esponsales los de un heredero a la corona o los de un hijo de Aznar. El empresario Pepe Barroso, cuyos negocios van desde el mundo de la moda al de la música (es dueño de Don Algodón y de la discográfica Pepe’s Records), es amigo personal de Felipe de Borbón y de las infantas Elena y Cristina y ya se ha convertido en uno de los habituales en las celebraciones familiares de los hijos del Rey, ya sean bodas, bautizos o, cómo no, despedidas de solteros.

A la despedida también acudieron Álvaro y Ricky Fuster, hijos del fallecido presidente de la compañía área McDonell Douglas España y dueño de la empresa de venta de material militar, Caesa. Los dos son amigos personales del Príncipe. Ricky fue novio de Isabel Sartorius antes que Felipe de Borbón y, según llegó a publicar la revista Lecturas, alojaba en su casa a la modelo noruega Eva Sannum cuando venía a Madrid. Por cierto, que Isabel Sartorius, aunque de forma más discreta, también ha participado en los fastos de la boda acudiendo a la fiesta flamenca organizada por Alberto Cortina y Elena Cúe.

 Otras mujeres que de alguna u otra forma han pasado por la vida del heredero a la Corona y que han participado en los festejos son Bibiana Fierro y Gabriela Sebastián de Erice. La primera, es amiga del Príncipe, la segunda, ha sido una de las muchas jóvenes que han saltado con mayor o menor gloria a las páginas del papel couché por una supuesta relación con el hijo del Rey.

¿QUÉ FUE DE NORMA DUVAL?

Norma Duval está demodée. La imagen de la vedette no casa con los jóvenes cachorros del Partido Popular, ahora que han conseguido rodearse de gente guapa de la talla de Inés Sastre, una chica de 28 años que parece haber sido hecha a la medida del PP: juega al paddel y al golf, navega en yate por las costas baleares, habla tres idiomas y está licenciada por la Universidad de la Sorbona de París. Ante semejantes características, a Norma Duval le queda grande el calificativo de musa del PP, por mucho que hace seis años se fuera de bolos con Aznar por los campos de fútbol y los palacios de congresos de España para apoyar su candidatura a la presidencia del Gobierno.

Hoy en día, de todos los personajes famosos que arroparon a quien trataba de llegar a La Moncloa tan solo quedan unos pocos. Con dos de ellos, el presidente tuvo la deferencia de invitarles a la boda de su hija, tal vez en agradecimiento por favores pasados. Julio Iglesias es uno de ellos. El cantante que tanto ama a su país, pero que debe sufrir de lo lindo residiendo en Miami, acudió con Miranda, la madre de sus últimos cuatro hijos, y llegó a cancelar un concierto para poder estar el día 5 de septiembre en El Escorial. Eso de ser una estrella internacional le ha debido servir para no dejarse amedrentar por los de Becerril, aunque seguro que ellos habrían preferido ver a su hijo Enrique Iglesias con la tenista Anna Kurnikova en lugar de a su padre, que aquello ‘soy un truhán, soy un señor’ pudo vender muchos discos, pero ya suena a verbena de pueblo.

El otro fue Raphael. El cantante, que lucía coleta por exigencias profesionales, acudió al enlace Agag-Aznar acompañado de su mujer Natalia Figueroa, quien dicho sea de paso, es hija de los marqueses de Figueroa, lo que aumenta el caché de la pareja en una boda con tanto lujo y boato. A quien no se vio fue al tenor Plácido Domingo, a pesar de que la prensa daba por hecho su asistencia. ¿Acaso Aznar no ha sabido agradecerle la pista de tenis desmontable que el tenor le regaló cuando llegó a La Moncloa?


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