OPINIÓN E IMAGEN

LA BATALLA DE UNICEF, OTRO PASO HACIA EL CONTROL DE LAS ORGANIZACIONES SOLIDARIAS

12.11.01

LA NUEVA CARIDAD DEL PP

Este próximo sábado, día 17, UNICEF España elegirá nuevo presidente. Joaquín Ruiz-Giménez abandona el cargo que ocupa desde hace doce años y su marcha ha desatado una pelea por el poder inédita en la institución. Al sustituto propuesto por Ruiz-Giménez se opone como candidata la esposa del delegado del Gobierno para la Inmigración, Enrique Fernández-Miranda, tras la que muchos ven la mano del PP intentando cobrarse una nueva pieza en su intento por copar el tejido social del país. Este mismo mes, el Congreso debatirá la nueva Ley de Asociaciones propuesta por el Gobierno, que pretende ordenar el creciente mapa de organizaciones no gubernamentales, pero que excluye expresamente a las vinculadas con la Iglesia católica

No hay guerra alguna, excepto la propia de un proceso electoral", señala para intentar rebajar la tensión un portavoz oficial de Unicef España, órgano de la ONU de ayuda a la infancia que en nuestro país tiene 173.000 socios y mueve 5.000 millones de pesetas al año además de, sobre todo, una influencia social nada desdeñable.

La "no-guerra" a la que se refiere el portavoz y de la que informó El Periódico de Catalunya la semana pasada enfrenta a Francisco González-Bueno, 65 años recién cumplidos y segundo de Joaquín Ruiz-Giménez desde que éste fuera el primer Defensor del Pueblo (1983-1988), y a Reyes Marcos Sánchez, cuarenta y tantos años (el dato concreto no se encuentra en la biografía de su candidatura que se consulta en Internet) y esposa del delegado del Gobierno para la Inmigración, Enrique Fernández-Miranda.

Ambos son primero y segunda vicepresidentes de Unicef desde hace también doce años, aunque Marcos Sánchez argumenta en su programa su trabajo en la organización desde 1978.

A pesar de que los presidentes de Unicef siempre se han elegido por consenso, la actual pelea no tendría mayor relevancia si no fuera por la condición de uno de los contendientes de cónyuge de un alto cargo del Gobierno, el mismo que, además, ha chocado con el saliente Ruiz-Giménez en declaraciones públicas sobre el trato a los inmigrantes.

Reyes Marcos quiere desvincular su candidatura del Gobierno apelando a su antigüedad en la institución, pero algunos datos revelan intenciones y caminos coincidentes. De un lado, su propuesto como vicepresidente delata una clara relación con el entorno de su marido, ministrable de Sanidad desde que Aznar llegara a La Moncloa y puente del PP con el lobby médico. Se trata de un reconocido facultativo, Ángel Nogales Espert, jefe de pediatría del Doce de Octubre desde 1982 y catedrático de la misma especialidad en la Complutense de Madrid desde el 79, universidad a la que ha estado estrechamente ligado Fernández-Miranda, donde obtuvo su doctorado en Medicina y llegó a ser vicerrector.

Por otro, a la actual condición de jubilado del Ministerio de Hacienda de su oponente, Reyes Marcos contrapone su actual trabajo como directora de Relaciones Externas e Institucionales de Cajamadrid, un puesto de la confianza del presidente, Miguel Blesa, conocido amigo de José María Aznar, quien le aupó al cargo en cuanto el PP llegó al poder.

"Independencia frente a control del PP". Así resumen los críticos con Reyes Marcos la batalla que se dirime en las elecciones del día 17. Quienes asisten de cerca a su evolución van más allá. No sólo se trata de una pelea personal por el poder sino de la disputa de dos formas de entender la ayuda humanitaria: la de la democracia cristiana que representa Ruiz-Giménez, capaz de ser crítica con el Gobierno, y la de la caridad a la antigua usanza que encarnaría Marcos Sánchez, a quien gusta firmar como duquesa de Fernández-Miranda y reseñar tras ella su Encomienda de la Orden de Isabel la Católica, tal como hace en la presentación de su candidatura.

Para las fuentes consultadas, la batalla de Unicef sería un paso más en la creciente instalación de un estilo de solidaridad en la sociedad española que tiene su más fiel exponente en la esposa del presidente del Gobierno, Ana Botella, quien ha hecho de su labor caritativa una de las señas de identidad de su perfil público (Ver recuadro Ana Botella o la solidaridad de la derecha).

Precisamente, antes de que acabe el mes de noviembre el Congreso de los Diputados debatirá –y previsiblemente aprobará sin modificaciones sustanciales– una nueva Ley de Asociaciones auspiciada por el PP que viene a consagrar este modelo de solidaridad "de derechas", como no dudan en calificarla miembros de la oposición.

La nueva regulación, que viene a sustituir una vieja ley franquista todavía en vigor, ordena el complejo mundo de la organizaciones no gubernamentales y disciplina a las que aspiran a conseguir subvenciones públicas exigiéndolas democracia interna y transparencia en sus cuentas. Sin embargo, dos claves la sitúan en un espectro ideológico muy concreto: excluye expresamente a las organizaciones dependientes de la Iglesia católica y valora como criterio para la concesión de ayudas la existencia de voluntariado.

Que organizaciones como Cáritas, que año tras año se sitúa después de Cruz Roja como la principal receptora del famoso 0,52% del IRPF destinado a fines sociales (más de 1.400 millones tanto en el año 2000 como en 2001), sea liberada de las obligaciones legales que sí se exigirán a otras ONG con subvenciones públicas mucho menores es considerado un escándalo desde la oposición.

El PP apela al Concordato con la Iglesia católica para justificar tamaña discriminación, pero para el grupo socialista éste especifica claramente que las "asociaciones civiles" de la Iglesia deben someterse "al ordenamiento del Estado" y no puede ser tomado como excusa.

Por otro lado, la consagración del voluntariado como herramienta básica de trabajo para las organizaciones que aspiren a ayudas del Estado es típico de un Gobierno que entiende la solidaridad en clave caritativa más que como un acto de justicia social. "¿Quién puede permitirse dedicar buena parte de su tiempo a una ONG más que los ricos?", se pregunta el diputado socialista Diego López Garrido, quien critica que no potenciar la adecuada remuneración de los trabajadores solidarios fomenta la arbitrariedad y la ocupación de este importante espacio social por parte de dirigentes de la derecha política.

El PP, que ya acumula más de cinco años en el poder, no se ha mostrado ajeno a la relevancia de esta ocupación. Ya en su día los principales partidos de izquierda del país cimentaron su complicidad con los electores a través de asociaciones de vecinos u organizaciones ciudadanas de distinto signo pero tras la década en el poder del PSOE y la disminución del apoyo electoral del PCE la sociedad española y los partidos progresistas firmaron un divorcio al que no ha seguido boda alguna con la nueva derecha. Pero no porque el partido de Aznar no la haya perseguido.

Sus coqueteos con el mundo rural han llevado a la presidenta de la Federación de Mujeres Rurales, Juana Borrego, íntima amiga de la ex ministra de Agricultura y actual comisaria europea Loyola de Palacio, a ocupar un puesto de senadora por el PP en esta legislatura. Borrego compatibiliza ambos puestos desde mayo del 2.000 y presume de la presencia de Ana Botella en algunos de sus actos de reivindicación femenina con los que son especialmente críticos los sindicatos de trabajadores agrarios.

Otros intentos han tenido peor suerte, como el acercamiento a colectivos mucho más distantes de la derecha tradicional como los homosexuales. La Plataforma Popular Gay, que se presentó en su día como el representante del PP en el ámbito homosexual apenas pasa de ser un exótico grupúsculo en el movimiento reivindicativo de gays y lesbianas (en el 99 aseguraba tener 500 miembros).

Estos experimentos han convivido estos últimos años con una mucho más eficaz labor de afianzamiento en espacios más propicios para los populares con la inestimable ayuda del Gobierno. Quienes siguen estos pasos señalan sin duda a la cooperación internacional y a las ayudas sociales como ejes de esta estrategia.

Así, la más veterana fundación del partido, la Cánovas del Castillo, creada por Fraga como órgano de estudios ideológico, se transformó el mismo año de la victoria del PP en organización destinada a la cooperación. Desde entonces han sido innumerables las ayudas públicas que ha recibido para sus proyectos humanitarios en Sudamérica.

En 1998 la Agencia Española de Cooperación Internacional le concedió más de 300 millones de pesetas, y en el 99 otros 120, cifras ridículas comparadas con los 1.200 millones otorgados este año cuando ya la AECI estaba controlada por Miguel Ángel Cortés, secretario de Estado de Cooperación Internacional y uno de los pocos dirigentes del PP que está en el entorno personal y de confianza del matrimonio Aznar.

La Cadena Ser reveló la pasada semana, además, que la ayuda fue rubricada por el jefe de la Unidad de Organizaciones no Gubernamentales, Carlos Robles Fraga, hijo a su vez del presidente de la Cánovas del Castillo, aunque éste ha alegado posteriormente haberse ausentado cuando se decidió la concesión.

Esta creciente incursión del PP en la cooperación también lleva un sello ideológico criticado desde la izquierda. "La mayoría de las ONG que trabajan en América colaboran con organizaciones humanitarias del país pero este proyecto de la Cánovas del Castillo tiene como partenaire en Colombia a la Federación Nacional de Cafeteros Colombianos, una asociación empresarial", se sorprende Mariví Monteseirín, coordinadora de ONG del PSOE en la secretaría que dirige la diputada Leire Pajín.

Un ejemplo más en esta línea lo proporciona la Fundación Arrupe, creada y controlada por la familia del vicepresidente Rato y cuya presidenta es su cuñada Felicidad Salazar-Simpson: su proyecto educativo en El Salvador ha recibido soterradas críticas de los jesuitas y de otras organizaciones que lo califican de elitista.

La distribución de ayudas que la Administración del PP reparte anualmente a estas organizaciones sin ánimo de lucro es otro síntoma de la nueva situación. Entre las 15 primeras por volumen de subvención de los años 2000 y 2001, además de la citada Cáritas, (la segunda), se encuentran la Fundación Juan Ciudad (la tercera ambos años), dependiente de la Orden hospitalaria de San Juan de Dios, las Hermanitas de los Ancianos Desamparados (octava y séptima respectivamente), la Congregación de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, los Centros socio-sanitarios católicos de Cataluña o la Alianza Cristiana de Jóvenes de la YMCA.

"En realidad el PP apuesta por potenciar unas organizaciones  grandes, elitistas y cercanas por razones ideológicas o religiosas", sentencia el diputado López Garrido

Desde que Ana Botella pidiera excedencia en el Ministerio de Hacienda, la mujer del presidente del Gobierno se ha tomado muy en serio su papel de segunda dama dedicada a labores sociales.

La actividad más conocida de la esposa del presidente es su labor como presidenta de honor de la ONG Mensajeros para la Paz desde 1995. La organización también cuenta con el apoyo de las mujeres de los presidentes autonómicos, todas ellas presidentas de honor de las delegaciones regionales.

La organización del Padre Ángel, buen amigo del matrimonio Aznar, ha logrado multiplicar su importancia y presencia en los medios gracias a estas colaboradoras de honor. En el caso de Ana Botella, participa en el día a día y  acude siempre que puede a las inauguraciones de centros de acogida de niños de la organización o a la presentación de sus campañas de concienciación. Precisamente, hace sólo unas semanas Ana Botella participó en un acto en el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales donde presentó, junto al secretario de Estado de la Seguridad Social, Gerardo Camps, y en coordinación con la primera dama salvadoreña Lourdes Rodríguez, y secretaria general de la familia de su país, la campaña Y le querrás como un hijo encaminada a encontrar familias salvadoreñas dispuestas a proporcionar un hogar a niños con graves discapacidades. Mensajeros de la Paz lleva sólo unos meses actuando en El Salvador. La organización decidió implantarse allí a raíz del huracán que asoló el país centroamericano el pasado mes de diciembre. De hecho, buena parte de los fondos recaudados gracias al telemaratón que organizó Antena 3, la televisión participada por Telefónica Media, las pasadas Navidades fueron a parar a proyectos en El Salvador primero a través de la Fundación Padre Arrupe –controlada por la familia Rato– y con posterioridad directamente por Mensajeros.

Precisamente, la importancia de contar con una presidenta de honor como Ana Botella se nota en este tipo de cosas. También la otra organización presidida por Botella, la Fundación Banco de Alimentos, se benefició de la recaudación obtenida por Telecinco en su telemaratón de 1997, un mes después de que la mujer de José María Aznar aceptara la presidencia de Honor.

Desde esta organización dedicada a impedir que se pierdan toneladas de alimentos desechados simplemente por tener alguna deficiencia en el etiquetado o estar próxima su fecha de caducidad y que se surte en mercados de grandes ciudades  y de los excedentes de grandes empresas agroalimentarias para distribuir los alimentos en centros de acogida, residencias de ancianos o locales de ayuda, se explica que el papel de Ana Botella consiste en "apoyarnos moralmente, abrirnos camino en ciertas circunstancias y acompañarnos en comparecencias públicas, siempre que pueda". Desde el Partido Popular se aclara que la mujer del presidente del Gobierno sólo ha acudido en una ocasión a un acto público organizado en Madrid hace dos años por esta organización.

Este cargo honorífico era mucho menos conocido que el que ostenta al frente de Mensajeros, sin embargo, salió a la luz pública a raíz de saberse que el banco de Alimentos fue también utilizada por el padre de Antonio Camacho, presidente de la polémica Gescartera, para sus argucias inversoras.

Tampoco es tan conocido que preside el patronato de la Fundación Realiza dedicada a la reinserción social y laboral de colectivos desfavorecidos, desde minusválidos hasta colectivos marginados como ex recluso, ex toxicómanos y ex prostitutas.

Ya como colaboradora, Ana Botella participa estrechamente también con Horizontes Abiertos,  ONG que asiste a la población penitenciaria, trabaja con voluntarios dentro de las cárceles y proporciona ayuda psicológica y personal a las reclusas y en la organización Semilla dedicada a intentar combatir el fracaso escolar. No acaba aquí su labor social, es habitual encontrarle en actos relacionados con la mujer. Por ejemplo, ha participado en diversas ocasiones en charlas promovidas por la Federación de Mujeres Rurales, a cuyas representantes recibió en La Moncloa hace tiempo y cuyo mensaje hizo suyo hace sólo unas semanas cuando participó en Galicia y junto a un Manuel Fraga en plena campaña electoral en un acto en el que alentó a las mujeres rurales gallegas a superarse.

Para organizar su ajetreada agenda, la Secretaría de Ana Botella cuenta con la ayuda de dos funcionarias adscritas a la Secretaría y Oficina del Presidente del Gobierno. Esta cuestión fue objeto de una pregunta en el Senado por parte del Grupo socialista.

Noviembre 2001


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