OPINIÓN E IMAGEN

FRACASO BIRULÉS

Llegó al Gobierno de la mano de Josep Piqué y recién salida de Retevisión, la compañía que por entonces trataba de romper el monopolio de Telefónica. Aznar le confió el Ministerio de Ciencia y Tecnología, una nueva cartera en la que poder lucirse a gusto. Año y medio después, nada ha sido posible. Queda mucho para que la sociedad de la información impregne a los españoles, el sector de las comunicaciones ve agravada su crisis por las indefiniciones de la ministra y la potenciación de la ciencia y la industria no entra en sus planes

Por Vera CASTELLÓ

Nunca la creación de un nuevo ministerio había levantado tantas expectativas y cosechado, año y medio después de su puesta en marcha, tantas decepciones. Aznar diseñaba toda una cartera ministerial para dar respuesta a las necesidades del sector de las telecomunicaciones afrontando un difícil proceso liberalizador hoy todavía lleno de obstáculos. Al tiempo vestía con la máxima categoría administrativa sus planes de introducir a los españoles en la tan cacareada sociedad de la información y de paso se intentaba, de cara a la galería, dar más importancia a la ciencia en nuestro país. A cambio, José María Aznar, decidía esconder en la oscuridad de una dirección general la industria española. Para gestionar todas las áreas, el presidente, asesorado por Josep Piqué, eligió a Anna Birulés, una mujer en principio más técnica que política, que llegaba de una empresa del sector de telecomunicaciones. Hoy, más de un año y medio después de su nombramiento, el balance de su gestión al frente de lo que debía ser el ministerio estrella del Gobierno dista mucho de ser positivo.

Las empresas de telecomunicaciones, que en un principio se mostraron tan esperanzadas ante la importancia que otorgaba José María Aznar a este sector emergente, son quizás las más sorprendidas por lo que suponen un gran fracaso. Ante el retraso de la puesta en marcha de la tecnología UMTS, Xfera, concesionaria de una de las licencias de telefonía móvil, ha tenido que congelar su proyecto; el holding Auna, no pasa por uno de sus mejores momentos; decenas de industrias del sector se ven arrastradas por la crisis mundial; las compañías de telefonía móvil se encuentran divididas ante el pago de la tasa impuesta por Birulés por el uso del espectro y todas han recurrido dicho gravamen; las operadoras de telefonía fija se ven imposibilitadas para arrancar cuota de mercado a Telefónica, que sigue siendo la todopoderosa del sector ante la impasibilidad del ministerio que, según la competencia, se niega a obligar a la compañía de César Alierta para que desbloquee las últimas trabas para la liberalización efectiva. Estos son solo unos ejemplos.

"Ya entró en el ministerio fallando, quizás porque recibía una herencia envenenada de Arias-Salgado con el concurso de telefonía de tercera generación, pero pronto volvió a fallar con la tasa de utilización del espacio radioeléctrico. Una tasa que ha sufrido severos vaivenes, se ha hecho irrazonable y ha creado enormes incertidumbres en las operadoras", afirma Paca Pleguezuelos, viceportavoz socialista en la Comisión de Ciencia y Tecnología. "Tiene poco peso político dentro del gabinete y eso repercute en su capacidad para hacer cosas. No tiene un presupuesto real. Es un presupuesto muy opaco y con un porcentaje de ejecución muy bajo", añade.

Parón en la liberalización. Tres años después del comienzo de la liberalización de las comunicaciones, su gran asignatura pendiente, no ha cambiado gran cosa en la telefonía fija. Según un reciente informe de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones Telefónica continúa acaparando más del 90% del mercado, debido al denunciado una y otra vez retraso en la apertura del bucle local, actitud ante la que el ministerio, según se queja el resto de operadoras, se mantiene de brazos cruzados. A este respecto, Bruselas ha decidido tomar cartas en el asunto y amenaza con abrir un procedimiento de infracción contra los miembros de la Unión Europea, incluida España, que no cumplan el reglamento comunitario.

"El sector se siente terriblemente frustrado porque la ministra no ha respondido a ninguna de nuestras demandas tras la liberalización", afirma un experto del sector. "Se ha limitado a recuperar las posiciones de partida y ha debilitado a la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones, un instrumento muy útil en su propia concepción y que ha conseguido anular. ¿Cómo se puede hacer depender a un organismo regulatorio –la CMT– de un ministerio incapaz de regular?", este experto se refiere a los vaivenes legislativos provocados por la ministra que han sembrado el desconcierto en todo el sector. El último episodio se refiere a la famosa tasa por el uso del espacio radioeléctrico. Fijada por el Gobierno para tratar de recuperar la escasa recaudación pública en el polémico concurso para la adjudicación de las licencias de telefonía móvil, el ministerio aumentó 14 veces el gravamen inicial para luego ir reduciendo su cuantía hasta en un 75%. Precisamente esta tasa está recurrida por las cuatro operadoras pese a que dos de ellas, Telefónica Móviles y Vodafone, la hayan pagado finalmente.

Las reclamaciones por parte del sector se acumulan en la mesa de la ministra y los recursos en las puertas de la Audiencia Nacional. El alto tribunal acumula entre 100 y 150 pleitos, que afectan tanto a la telefonía fija y a la telefonía móvil, como a la televisión digital, el negocio del cable o la retransmisión de la señal de televisión.

En cuanto al sector, se encuentra muy enfrentado. ASTEL, la patronal que agrupa a las operadoras competidoras,por ejemplo, ha solicitado a los organismos actuaciones concretas para que Telefónica haga efectiva la liberalización de la preselección de las llamadas, mecanismo que permite que los clientes de otro operador puedan realizar sus comunicaciones directamente sin tener que marcar previamente un número. "Parte de los males del sector se encuentran en que el Ministerio y la CMT juegan en la misma onda que Telefónica. La CMT está panyaguada por el ministerio y el ministerio por Telefónica. La CMT hace como que hace, pero en definitiva deja que Telefónica haga lo que quiera", afirma, desencantado, un directivo de una operadora. "Es en la telefonía fija donde esa frustración se ha hecho más evidente, ya que la móvil es por definición un juego de oligopolio en todos los sitios. Lo único que se puede discutir es si ese oligopolio es mayor o menor. En el Reino Unido dieron doce licencias GSM, en España sólo tres. Aquí siempre elegimos el modelo más restrictivo".

Birulés tiene todavía encima de la mesa un buen puñado de normativas que sacar adelante. La legislación sobre operadores virtuales es una de las más retrasadas y que más rechazo encuentra. Las interesadas porque se está dejando pasar demasiado tiempo y cuando vea la luz ya no habrá el negocio que se esperaba, y las operadoras con capacidad para revender su excedente rechazan que se les imponga la obligatoriedad de alquilar y además a hacerlo a compañías que no han invertido en construir su red. En realidad, las operadoras dominantes no se oponen, siempre y cuando sean ellas las que fijen el precio al que alquilan sus redes.

Lo cierto es que el sector de las telecomunicaciones no pasa por su mejor momento. El consejero delegado de una de las pequeñas operadoras que no logra arrancar lo explica así: "En el Reino Unido la liberalización lleva doce años, Holanda, Francia o Alemania comenzaron en 1996, pero España no se sintió preparada para esa fecha y pidió más tiempo para abrir el sector a la competencia. Para cuando nos hemos querido poner manos a la obra ha llegado la crisis. Hemos tenido apenas un año y medio para rodar, entorpecidos además por un Gobierno que en estos aspectos se ha mostrado muy poco liberal. Nos sentimos muy frustrados. Todo ello me lleva a pensar que lo que ha fallado son los políticos y su ambición y la cerrazón que han demostrado".

"Si en la parte reguladora da bandazos, lo que crea una incertidumbre importante en operadoras y consumidores, y no ejecuta el presupuesto, entonces carece de los dos instrumentos más importantes con los que podría contar", concluye Pleguezuelos.

Sociedad de la información. Otro de los mayores fracasos de la ministra se encuentra en el famoso Plan Info XXI. Meses antes de su reelección, José María Aznar introducía nuevas palabras en su vocabulario. De pronto, el presidente del Gobierno descubría la importancia de sumergir a España y a los españoles en la denominada sociedad de la información. Josep Piqué, por entonces ministro de Industria, ayudaba al presidente en la presentación de los objetivos. Unos meses después, nacía el Ministerio de Ciencia y Tecnología, y entre sus objetivos se encontraba hacer realidad los deseos tecnológicos del presidente a través del denominado Plan Info XXI, dotado con 825.000 millones de pesetas para tres años. A punto de cumplirse un año desde su puesta en marcha el panorama es desastroso. Acciones previstas sin desarrollar –el plan de alfabetización que buscaba introducir en las nuevas tecnologías a un millón de españoles al año–, otras se hacen mal –la web de la Administración única no logra facilitar la relación con el ciudadano y es inaccesible para invidentes– y se vuelven a vender aquellas que ya estaban funcionando, como es el caso del sistema de tramitación de solicitudes de ayudas y declaraciones de cultivo del sector oleico.

"El Plan Info XXI es un refrito de actuaciones aisladas, sin coherencia. Ha faltado impulso político y objetivos concretos", afirma el senador socialista Félix Lavilla."En Suecia no tienen Ministerio de Ciencia y Tecnología y están de verdad a la cabeza. Nosotros tenemos un ministerio y un plan, pero que no se ejecuta", añade este representante.  Fruto de esa incapacidad, nos encontramos a la cola de Europa en cuanto a implantación de tecnologías. La patronal SEDISI cifra el retraso tecnológico de nuestro país respecto a Europa en doce años –"doce años en tiempo Internet", apunta Lavilla, "es aún más barbaridad"–, la Fundación Cotec habla de 15 años y las cámaras de comercio también han alertado del retraso.

Una de la principales quejas que recoge el Plan Info XXI es la deficiente ejecución presupuestaria. "Dentro del Plan Info XXI, Ciencia y Tecnología es la mayor incumplidora de los presupuestos, no da ejemplo a los otros ministerios implicados. Dividieron el presupuesto por ministerios y no se han ejecutado las partidas. Sólo actuaciones aisladas y algunas de las más importantes, ni siquiera ha podido comenzar", apuntan desde una asociación de internautas.

"Están proclamando la popularización de la sociedad de la información cuando buena parte de la población, la que vive en medios rurales, está directamente excluida". El senador Lavilla se refiere a las 270.000 líneas de teléfonos rurales de acceso celular que existen en España. Estos aparatos permiten la comunicación, pero no sirven para soportar el enganche a Internet. Entre los objetivos del plan estaba su sustitución por otra tecnología capaz, pero de momento, nada de nada y eso pese a que Birulés prometió que estaría todo listo después del verano.

El fracaso de dicho plan se puso de manifiesto hace sólo unas semanas en el Senado donde compareció la ministra. A juzgar por las quejas de los representantes autonómicos, la mayoría de las comunidades no se ha beneficiado ni en un duro de los 250.000 millones que el Gobierno prometió gastarse este año. Las críticas llegaron no sólo desde las filas socialistas, incluso hubo algún consejero de autonomías gobernadas por el partido Popular que dejó muy claro que la implantación de las tecnologías de la información se están llevando a cabo sin la ayuda del ministerio. El representante de La Rioja animó a Birulés a pasar de "las musas al teatro". El consejero gallego, irónicamente, también se mostró seguro de que el ministerio les echaría una mano a la hora de sustituir los más de 100.000 teléfonos rurales de acceso celular con que cuenta Galicia.

El plan no ha logrado agradar ni siquiera a los funcionarios encargados de desarrollarlo. Según un miembro de ASTIC, la asociación que reúne a los funcionarios que dirigen los departamentos relacionados con las Tecnologías de la Información dentro de la Administración General del Estado, "el plan no presenta una metodología a la hora de acometer los proyectos, ni tan siquiera un plazo en el que deban estar operativos los mismos. Sería mucho más lógico un documento único razonado y coordinado con puntos de partida y sobre todo llegada". Tampoco vieron cumplidas sus expectativas con la creación del nuevo ministerio. Los miembros de ASTIC se encontraron con que el Consejo Superior de Informática, órgano clave para el desarrollo de las tecnologías de la información dentro de la Administración, siguió dependiendo del Ministro de Administraciones Públicas. "Año y medio más tarde se han confirmado nuestros temores: hay una falta de coordinación total entre el MAP y Ciencia y Tecnología. Dicha descoordinación provoca que el desarrollo de proyectos tan importantes como el DNI digital, sobre el que vertebrará enteramente la relación entre los ciudadanos y la Administración, no tengan claramente un líder. En este caso concreto, tanto Interior como Economía  tienen proyectos avanzados y la falta de un coordinador claro provoca un retraso en tan importante proyecto"

Desaparece la industria. Una de las críticas más recurrentes que hacen los distintos sectores es el mal reparto que Aznar hizo de las competencias cuando se decidió crear el ministerio. El área de Industria, por ejemplo, al pasar a formar parte de Ciencia y Tecnología ha visto como su rango administrativo se rebajaba brutalmente. Ha pasado de ocupar a todo un ministerio a ser tan solo una dirección general con tres subdirecciones dependientes de la Secretaría de Estado de Política Científica y Tecnológica. Esta remodelación ha dejado huérfano de interlocutor de peso a un sector que supone el 20% del PIB y que emplea a tres millones de trabajadores. Este sentimiento de frustración se ha extendido tanto entre empresas como sindicatos.

Desde las filas socialistas se critica el desinterés que demuestra este Gobierno por las políticas de reindustrialización, ínfimamente dotadas y que no apuestan por el desarrollo territorial. "Junto a la ausencia de administración para llevar las cuestiones de nuestra industria, se observa un ninguneo de los problemas de los sectores tradicionales. Hay desgana. Para ellos es el pasado. No ven claro que tengan que existir los sectores tradicionales o que haya que tomar medidas para facilitar su viabilidad" apunta el diputado socialista Celestino Suárez, quien añade que la "poca política industrial que existe se ha reducido a la política tecnológica. Esta claro que debe de jugar un papel importante, pero no es acertado reducirlo sólo a eso"

¿Qué posición tiene el Gobierno en cuanto al problema que afronta el sector siderúrgico, que padece las consecuencias de las restricciones a la importación impuestas por la Administración Bush? ¿Hay prevista alguna medida para defender a nuestro importante sector aeronáutico o a la industria de las telecomunicaciones? Son preguntas que se hace la industria española y que no encuentran quien las responda. "Aznar se ha impuesto ser ajeno al desarrollo del sector industrial. Hay margen para actuaciones políticas, pero Aznar no está por la labor", señala el portavoz de una patronal industrial.

Pero es quizás en el ámbito de la ciencia donde su capacidad para anunciar y no ejecutar es más clara. Según denuncia Jaime Lissavetzky, miembro de la Comisión de Ciencia, el pasado mes de febrero la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología un buen puñado de iniciativas que aún hoy no han visto la luz. Es el caso de la Fundación de Genómica y Proteómica, anunciada días después de darse a conocer la secuenciación del Genoma Humano y que todavía no se ha puesto en marcha, como tampoco lo ha hecho el Consejo de Ética de Ciencia y Tecnología, para tratar aspectos objeto de debate social. Polémica también ha sido la Creación de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), constituida el pasado 6 de noviembre, con funciones demasiado análogas a las del propio ministerio.

La descoordinación del ministerio en esta área llega incluso a provocar la hilaridad. Según asegura Lissavetzky, "el buque oceanográfico Hespérides zarpó el día 27 de octubre y el Comité de Gestión, que es el encargado de aprobar su plan de campaña, el jefe de campaña, los jefes de bases y los proyectos de investigación se reunió dos días después, el 29 de octubre. Ya se habla de El Buque Fantasma".

DE LA EXPECTACIÓN A LA DECEPCIÓN

El sector de las telecomunicaciones recibió a Anna Birulés con los brazos abiertos. Proveniente de Retevisión, era una colega a la que no habría que explicar de nuevo las demandas del sector. Pronto, la actitud de sus ex colegas ha cambiado y encuentra en algunos de ellos a sus máximos críticos. "Dejó Retevisión como un solar. Ahora se explican en la empresa porque se ausentaba de las reuniones cuando tocaba abordar alguna cuestión de importancia. Ni sabe, ni sabía, y cuando hacía o hace algo, le fastidia", recuerda un antiguo colaborador."Tenía un curriculum corto en telecomunicaciones y como intuíamos en el sector, venía a cubrir otras áreas muy distintas a las meramente técnicas. Una de sus acciones más concretas y exitosas en ese sentido ha sido la de lograr que los mejores técnicos del sector abandonaran la Administración consiguiendo una descapitalización de expertos importantísima y perdiendo un terrero seguramente irrecuperable", afirma otra persona del sector.

En lo que también coinciden quienes la conocen es su extrema habilidad para subirse, aunque sea por poco tiempo, en el caballo ganador. Muchas veces se ha contado un anécdota que define su perfil ambicioso. Como consecuencia de una huelga general, Joan Hortalá, por entonces ejerciendo como catedrático y hoy presidente de la Bolsa de Barcelona, dio aprobado general a sus alumnos. Solo dos alumnos, Josep Piqué y la propia Anna Birulés, acudieron a exigirle a su profesor que realizara el examen ya que su expediente académico no se podía permitir tan vulgar calificación. Para sus críticos, esta anécdota denota la capacidad de apariencia de la hoy ministra.

"Prepara lo que le pide el Gobierno pero en absoluto es previsora. Su escaso peso político dentro del gabinete de José María Aznar se ha convertido en un problema cuando no encuentra respaldo en su trabajo" afirma una diputada socialista. Su falta de peso político se ha evidenciado en su incapacidad, por ejemplo, para que el Ministerio de Administraciones Públicas rectificara en su diseño de la nueva web Administración.es presentada por Jesús Posada. Con esta página, el Gobierno perseguía acercar la Administración al ciudadano, pero parece que se olvidaron al importante colectivo de minusválidos, ya que la web no está adaptada para su uso por parte de invidentes. Birulés, acuciada por diversas asociaciones, sugirió con contundencia a Posadas que acometiera las modificaciones, algo que de momento no ha ocurrido. Posadas lo tomó como una intromisión de una compañera "efímera" en el gabinete Aznar. De hecho, en las propias filas populares se descarta que Birulés se salve en una próxima remodelación y ya hay quien se postula para ocupar un ministerio, que bien gestionado puede resultar todo lo lucido que Birulés no ha conseguido que sea

 

10.12.01


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