OPINIÓN E IMAGEN

EL YERNÍSIMO : Agag incrementa su influencia política y empresarial a la sombra de los Aznar

El rostro de Alejandro Agag es, sin duda, una de las caras del momento: actos sociales, eventos políticos y empresariales, ... en todos se hace un hueco al futuro yerno del presidente del Gobierno y éste, lejos de huir del protagonismo que parecía querer dejar atrás tras su abandono de la política el pasado mes de febrero, se presta gustoso a asistir a cualquiera de ellos. Y mucho mejor si lo hace acompañado de su prometida, Ana Aznar, o de su suegra inminente, Ana Botella. Lo importante es figurar y acrecentar su probada influencia siempre a la sombra de la familia Aznar que tan buen cobijo le da.

Por Ana Pardo de Vera

"¡Qué tipo este Agag! –sostiene un miembro de Nuevas Generaciones del PP–. Asesor personal del presidente, eurodiputado, secretario general de los populares europeos, impulsor del clan de Becerril, futuro yerno del jefe, empresario y ejecutivo bancario de renombre. ¿Se puede llegar más alto con 31 años?". Con expresiones de admiración tan vehementes como ésta, se refieren a Alejandro Agag muchos de los cachorros del PP, adeptos e incondicionales, también, de los grandes dirigentes del aparato del partido. Pero no todo son rosas para el futuro yerno de José María Aznar. Dentro de la sede popular de la calle Génova, se argumenta que Aznar está tan ciego con su hija Ana, que es incapaz de ver el riesgo que supone una boda a una edad tan temprana (21 años tiene la hija mediana del presidente del Gobierno y Ana Botella) con un hombre diez años mayor y, sin lugar a dudas, "con mucha más experiencia en la vida".

Hay quienes desde estos mismos despachos de la sede central del PP, aunque en voz muy baja ("envidia", según los admiradores del yernísimo), tachan a Agag de "trepa" y, cuando el ex secretario general del PP anunció su compromiso con Ana Aznar Botella a principios de año, se apresuraron a decir que este escalador nato había asestado el golpe definitivo y glorioso en su carrera política: convertirse en el yerno más importante del año en España, la misma categoría que le imprimía simultáneamente a su ya inminente boda, prevista para el 5 de septiembre, a falta de que el heredero de la Corona española, don Felipe de Borbón, se decida a contraer.

Pero Alejandro Agag, el economista licenciado por el CUNEF [centro de estudios universitarios financiado por la banca] que no da puntada sin hilo, según un miembro del clan de Becerril, se desprendió de todo el lastre político que pudiera perjudicar su imagen, la de su futura esposa o la de sus suegros –"por este orden", matiza el mismo popular– y emprendió la actividad empresarial que tanto le gusta: la asesoría a los más altos niveles, aunque nadie se atreva a descartar el regreso, siempre oportuno, de Agag al Partido Popular una vez haya pasado a la historia, literalmente, la persona de su futuro suegro como cuarto presidente de la democracia española.

El ex secretario general del PP europeo anunció que colgaba los hábitos políticos poco más de un mes después de que se hiciese público su compromiso con Ana Aznar, durante las Navidades de 2001 que la familia presidencial pasaba en Baqueira Beret, y, al poco tiempo, se hizo con un puesto ejecutivo en la Sociedad Lusa de Negocios (SLN), concretamente y según ha confirmado a esta revista un portavoz oficial de la SLN, el de asesor del Consejo de Administración de este holding que agrupa, entre otras empresas, al Banco Portugués de Negocios (BPN), del que, según se publicó en cambio, tanto en la prensa portuguesa como en la española, Alejandro Agag ocupa el cargo ejecutivo de asesor del presidente de esta entidad, José Oliveira e Costa, con rango de director general y en el área de expansión del BPN en España y en Brasil.

Al parecer, según fuentes del país vecino, la idea es que Alejandro Agag ejerza de hombre fuerte del Banco Portugués de Negocios en Madrid [o de su matriz, la SLN, "que además de banca tiene seguros, vinos, inmobiliaria, hoteles, clínicas, transportes automóviles y distribución", según la versión oficial vertida desde Lisboa] utilizando su "muy influyente personalidad en los ambientes políticos y empresariales" de esta zona e intentar disipar así la poca visibilidad de los grupos portugueses en España, la cual, según las mismas fuentes, tiene a las empresas lusas por "excesivamente prudentes y escasamente audaces".

Sin embargo, y según confirman oficialmente desde la SLN, este "hombre fuerte en Madrid" no trabaja en ninguna sede de esta entidad en la capital, porque no existe como tal, y el despacho que emplea para trabajar en España el futuro yerno del presidente "es privado, aunque ejerce su cargo en Lisboa".

Vaivén profesional. De todo ello, se deduce que el trabajo de Alejandro Agag debe de ser muy variado y obligarle a realizar numerosos desplazamientos España-Portugal, si a su actividad de asesor del Consejo de Administración de la SLN se suman sus numerosísimas comparecencias públicas –"obligaciones de yerno especial", destacan en el PP– en cuanto evento importante, social o político –del Partido Popular, obviamente–, acontece, en temas tan variopintos como el Debate sobre el Estado de la Nación de la pasada semana o la fiesta del bautizo de las gemelas de Alberto Alcocer y Margarita Hernández.

Así, Agag asistió el lunes 15 de julio al Congreso de los Diputados para escuchar, con mucha atención y continuo intercambio de comentarios con su futura suegra y su futuro cuñado Alonso, el discurso de su también futuro suegro, José María Aznar. Lo hizo, además, en medio de la expectación que su presencia siempre provoca, aunque en esta ocasión no le acompañase su prometida y las fotos de entrada en el viejo caserón de San Jerónimo quedasen a medias.

No ocurrió así, en cambio, en el acontecimiento social de la última semana rosa: Alejandro Agag acudió a la residencia del matrimonio Alcocer para celebrar con ellos el bautizo de sus gemelas y lo hizo bien arropado por la presencia siempre exultante de Ana Botella y, esta vez sí, de su hija Ana. Y es que el ex secretario general del PP europeo y ex eurodiputado, desde que anunció su compromiso con la hija del presidente del Gobierno, se ha convertido en un asiduo de la prensa del colorín (de su presencia en el bautizo de los retoños Alcocer se hace eco el último número de la revista ¡Hola!, de la que Agag es ya un habitual): cena en una tablao con Bill Clinton, comida con la modelo afincada en París Inés Sastre, corrida de toros en Las Ventas, compra de anillos en la prestigiosísima joyería madrileña Suárez,... y así, un sinfín de apariciones que da pie a los más maledicientes de Génova para decir: "¿Cuándo trabaja este hombre si no es ejerciendo de yernísimo?".

Y lo cierto es que, aparte de la tan imprecisa de asesor, funciones concretas no se le conocen, ni se tiene por qué, según parece, pues, asegura el mismo portavoz de la SLN que habló con El Siglo, que "el Banco no divulga sus actividades a no ser que tenga sentido en un determinado contexto". La respuesta vino condicionada por una información que se dio en Hora 25, el informativo nocturno de la Cadena Ser, la semana pasada y que relacionaba a Alejandro Agag con la compra del 23,9% de Metrovacesa (inmobiliaria del BBVA) por parte de la también inmobiliaria Bami. Según se dijo en esta emisora de radio, el Banco Portugués de Negocios (BPN), en cuyo nombre habría acudido "su hombre fuerte en Madrid", Alejandro Agag, había participado en esta operación y recibido entre un 1,5 y un 1,25% de la transacción, con los correspondientes y sustanciosos honorarios para el yernísimo. Sin embargo, esta operación no ha podido ser confirmada por esta revista, ya que tanto Bami como el BBVA sostienen que no hubo participación del BPN y la SLN, holding al que pertenece la entidad bancaria, asegura que no tienen conocimiento de la misma, aunque si lo tuviesen, aseguran, no tendrían por qué divulgarlo.

Lo cierto es que Alejandro Agag se ha situado inmejorablemente en una prestigiosa entidad financiera extranjera, lo suficiente como para acallar los rumores de trepa, pero no tanto, al parecer, como para mantenerle alejado de la sociedad española en su más alta vertiente. Por si fuera poco, además, la SLN se vincula sin remedio al Partido Social Demócrata (PSD) portugués, el partido de centro-derecha que gobierna de la mano de José Manuel Durão Barroso y equivalente al PP español, por lo que algunos ven en el excelente aterrizaje del yernísimo en la SLN la larga mano de José María Aznar, amigo personal de Durão. De hecho, el barão (barón) del PSD y presidente de la mesa del Congreso, Manuel Dias Loureiro, es administrador de la SLN, además de vicepresidente de Ericsson Portugal y de Ericsson España. Sin embargo, fuentes de Lisboa sostienen que Alejandro Agag ya conocía a Dias Loureiro y mantenía con él una buena amistad desde que coincidieron en varias reuniones en el seno del Partido Popular Europeo, aunque no se debe obviar que Agag accedió al PPE por la vía digital, es decir, nombrado personalmente por José María Aznar.

Al trajín de los preparativos de la boda, de sus funciones sociales como futuro yerno de José María Aznar y de su cargo de asesor en la Sociedad Lusa de Negocios, se le junta al ocupadísimo Alejandro Agag la gestión de dos chiringuitos financieros (a falta de más concreción, pues la razón social de ambas que figura en el Registro Mercantil es la de "asesoría comercial legal, fiscal, económica compraventa, construcción, promoción de fincas rústicas y urbanas, gestión de valores") que el ex secretario general de los populares europeos tiene en Sevilla y en los que figura como apoderado, en uno de ellos, junto a Jacobo Gordon, uno de sus amigos de toda la vida, junto a Adolfo Suárez Illana, el hijo de Leopoldo Calvo-Sotelo o el del polémico José María Ruiz-Mateos, con los que acudió en su juventud al colegio Retamar, del Opus Dei.

La habilidad y especial agilidad en los negocios del yernísimo que le achacan amigos y detractores es innegable si se tiene en cuenta que Columela Gestión, S.A., empresa dependiente de Titalbe, S.A. y ambas con Alejandro Agag como apoderado, se crearon dos meses después de anunciar su retirada de la política y un mes después de entrar en en la SLN, concretamente, el 30 de abril de 2002, Titalbe, S.A., y el 3 de mayo de 2002, Columela Gestión, S. A., que, por cierto, lleva el nombre de la calle en la que Alejandro Agag tiene su residencia en Madrid, habitada anteriormente por la modelo italiana Antonia Dell’Atte y situada en una lujosa zona del Barrio de Salamanca, cercana al Retiro, en la cual, con toda probabilidad, se instalará la pareja contrayente después del 5 de septiembre, mientras no encuentren algo mejor. Algo mejor que, según otras fuentes del PP deberá de tener, al menos, 300 metros cuadrados, situarse en el centro de la capital y, a ser posible pues la demanda es muy fuerte, tratarse de un ático, después de que la pareja Agag-Aznar tuviera que renunciar, presumiblemente por razones de seguridad, al piso de estas características que ya tenían apalabrado en una zona privilegiada del barrio de Chamberí, entre la zona de los tribunales y la de la sede nacional del PP, la calle Génova.

El intríngulis gestado para que estas dos sociedades viesen la luz no tiene desperdicio y da cuenta de esa particular habilidad de Agag ya subrayada: Titalbe, S.A., con domicilio en la calle sevillana Adolfo Rodríguez Jurado, se constituyó con un capital suscrito de 16.638.600 pesetas y un capital desembolsado de 6.655.440 pesetas, tal y como figura en el Registro Provincial de la capital. De Titalbe, S.A., además, figura como administrador único Alberto Longo Álvarez de Sotomayor, tío carnal de Alejandro Agag (Longo) por parte de madre, y como único apoderado, este último.

A su vez, Columela Gestión, S.A., con el mismo domicilio que Titalbe y con un capital suscrito de 10.315.932 pesetas y un capital desembolsado de 2.578.983 pesetas, posee como administrador único a Titalbe, S.A. y como apoderados a Alejandro Agag Longo y a Jacobo Gordon Levenfelt, el citado amigo íntimo del yernísimo. Es evidente, sostienen en Génova sotto voce, que la política no le resultaría tan rentable a Agag si la ejerce en España como la actividad privada, así que "se ha dejado las espaldas bien cubiertas. Y lo que queda...".

…Y COMERÁN PERDICES

El 5 de septiembre es un gran día para los 1.100 invitados al enlace del año: la boda de la hija mediana del presidente del Gobierno, José María Aznar, y de Ana Botella y el ex secretario general del PP europeo, ex eurodiputado, ex secretario ejecutivo de la Internacional Demócrata de Centro (IDC), secretario general de la Fondation d’Etudes Européens, secretario general del Instituto para la Democracia de Budapest y asesor del Consejo de Administración de la Sociedad Lusa de Negocios (SLN), Alejandro Agag. El Príncipe de Asturias ha decidido no casarse con la modelo noruega Eva Sannum y le cedió el puesto de novio protagonista del año a Alejandro Agag, que seguramente está en su salsa si, como dicen algunos que lo conocen, le encanta figurar y ser el centro de todas la miradas.

De hecho, antes de iniciar su noviazgo con Ana Aznar, Alejandro Agag no pasaba de ser un personaje conocido en círculos políticos europeos, principalmente por su gran amistad con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y por su habilidad para las relaciones públicas que le hizo granjearse la amistad y la colaboración de muchas personalidades influyentes que pasaban por Bruselas. Además, el ex secretario general del PP europeo, a quien ahora sustituye en este cargo Antonio Istúriz, también ex asesor de José María Aznar, era también conocido por su intensa vida social y por dos de sus noviazgos: el que mantuvo a mediados de los noventa con la hija del presidente mundial del BMW y el que tuvo antes de iniciar su relación con Ana Aznar con una impresionante modelo colombiana.

De momento, se aguarda con expectación esta boda, que se celebrará en la iglesia de San Francisco el Grande, situada en el Madrid de los Austrias, en todos los ámbitos sociales, pero especialmente en el político, pues los más curiosos no dejan de preguntarse si habrá asistencia de los ministros defenestrados hace dos semanas, si éstos habrán tenido que poner los 400 euros correspondientes a cada miembro del Consejo de Ministros para el regalo de bodas, una vajilla de 6.400 euros, de cuya compra se ha encargado el ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, o si habrá puestos de privilegio para los invitados del Gobierno según el puesto que Aznar les otorgue en la carrera sucesoria.

Lo cierto es que, según fuentes muy cercanas a La Moncloa, invitación tienen tanto los ministros entrantes como los salientes, "otra cosa es que vayan a asistir a la boda porque crean que ya no pintan nada". Uno de los nombres más difíciles de ubicar como futura ausente o presente es el de la ex ministra de Sanidad, Celia Villalobos, que, aunque sus relaciones con el jefe del Ejecutivo no pasan por su mejor momento tras el despido que ella considera más que injusto, tal y como ha hecho saber en un lugar tan discreto como los pasillos del Congreso de los Diputados, debería acudir acompañando a su esposo, el cerebro demoscópico de Aznar, Pedro Arriola, "aunque siempre se puede alegar una indisposición transitoria", sostienen las mismas fuentes.

En cuanto a los regalos, además, éstas aseguran que habrá un regalo por parte del antiguo Gabinete y otro, de menor cuantía, por parte de los recién llegados, aunque si el tiempo apremia, que lo hace, cada uno llevará el suyo, elegido en El Corte Inglés o en Becara, la prestigiosa tienda de decoración madrileña en donde la pareja de novios ha hecho parte de la lista de boda, sin duda, para los más pudientes. Aunque, como aclaran en la tienda, "la lista puede ser ficticia, semificticia o real. Los novios tienen dos años para gastarse el importe de los regalos, si optan por las dos primeras posibilidades" y la discreción sobre si la pareja se queda con los regalos o el dinero de los invitados está garantizada.

Publicado en El Siglo . 22.07.02

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