OPINIÓN E IMAGEN

EL REY COMPENSA LOS EXCESOS DE AZNAR

TOQUE DE ATENCIÓN

 

El Rey ha vuelto a tropezar con Moncloa en el ejercicio de su papel institucional. En esta ocasión, no se trata solamente del habitual rechazo químico entre la personalidad del monarca y la del presidente Aznar, sino de algo de mayor relevancia. Zarzuela habría enviado al presidente del Gobierno unos discretos mensajes a favor de la concordia nacional recibiendo a la Ejecutiva del PSOE el mismo día que se cumplía el segundo aniversario de la victoria del PP y acompañando a Joan Gaspart en el encuentro del Barça contra el Liverpool, cuando Aznar no ha querido pisar aún el palco del Nou Camp.

Por Inmaculada Sánchez

E l Barça y el PSOE. O el PSOE y el Barça, según pongamos delante el ámbito privado o el político. Pero seguro que ambos disputan el primer puesto en la jerarquía de animadversiones del presidente Aznar. Y ha sido a ambos, precisamente, a los que el rey Juan Carlos ha distinguido, en los últimos días, con su cercanía y conocida afabilidad. A pocos de los que siguen los intermitentes desencuentros entre Zarzuela y Moncloa se les ha pasado por alto la curiosa coincidencia de sendas actuaciones reales, enmarcadas, por otra parte, en el desarrollo de su actividad institucional, lo que las ha hecho cobrar especial relevancia.

Todo empezó hace unos días, cuando Aznar se preparaba para afrontar una semana a priori gloriosa: el martes, 12, se conmemoraba el ecuador de la legislatura de su mayoría absoluta y el viernes se iniciaba el Consejo Europeo de Barcelona, donde el presidente iba a codearse, como anfitrión y líder del encuentro, con los máximos dignatarios de la Unión.

Curiosamente, Zarzuela elige el martes 12 para recibir, por primera vez y en audiencia, a la Comisión ejecutiva federal del PSOE, encabezada por su secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, y su presidente, Manuel Chaves. La coincidencia, a la que la habitual discreción con los asuntos reales de la mayoría de los medios evitó una publicidad indeseada, no dejó de provocar un pequeño maremoto de comentarios en los despachos mejor informados, donde el malestar de Moncloa era uno de los elementos del sismógrafo.

"Para nosotros también fue una sorpresa", explica un miembro de la Ejecutiva socialista respecto a la coincidencia de fechas con indisimulada ironía. "No habíamos solicitado antes audiencia al Rey debido a nuestro desconocimiento del protocolo habitual en estos casos", añade sin reparos.

Zapatero ya había pisado la Zarzuela un par de meses después de su elección como secretario general socialista. El 14 de septiembre de 2000, el nuevo líder del PSOE fue recibido en audiencia, pero su equipo, aunque buena parte de él ha coincidido con el monarca en distintos actos oficiales en este año y medio largo de mandato, no había tenido oportunidad de ser recibido oficialmente en Zarzuela.

Fue en enero, según fuentes de la Ejecutiva socialista, cuando se solicitó a la Casa Real audiencia y ha sido, según lo habitual, un par de meses después, cuando han sido recibidos. Sin embargo, el momento elegido por el monarca no podía ser más oportuno. Esa misma mañana el presidente Aznar hacía balance de sus dos años de mandato con mayoría absoluta ante la Junta Directiva Nacional de su partido y lanzaba uno de sus más gruesos ataques contra el primer partido de la oposición, al que dedicó la mayor parte de su discurso.

"Debilidad, falta de proyecto y apego al pasado", dijo Aznar del PSOE, al que atacó tanto por alentar las manifestaciones contra la Cumbre de Barcelona del fin de semana como por su supuesto acercamiento al PNV. A esas mismas horas don Juan Carlos departía amigablemente con Chaves, Zapatero y su Ejecutiva.

No es la primera vez que Zarzuela "contraprograma" una información real para tapar o desvirtuar otra "gran noticia" preparada desde el Gobierno –El Siglo se ha hecho eco en repetidas ocasiones de que anuncios como la boda de la infanta Cristina o la llegada de algún nieto habían ensombrecido "fotos históricas" de Aznar como la de su primera visita a Estados Unidos– pero el perfil claramente político de esta ocasión llevó al diario monárquico por excelencia, el Abc, a pronunciarse discretamente al respecto.

Para quienes quisieran entender, el Abc dedicaba una de sus primeras páginas de la edición del miércoles 13 –las ocupadas por grandes fotos comentadas– al encuentro del Rey con los socialistas, pero con unos significativos añadidos.

La foto-noticia de la audiencia real con Zapatero y su equipo iba acompañada, a pie de página, por otra del encuentro que el Rey también había dispensado al nuevo comité ejecutivo del PP elegido en su congreso de enero y que el pie de foto explicaba claramente había tenido lugar "una semana antes".

La deliberada publicación de ambas fotos juntas iba acompañada por un breve comentario del catedrático Benigno Pendás titulado Sosiego y no crispación, meditado contrapunto a la información que, unas pocas páginas más allá, daba cuenta del incendiario discurso antisocialista de Aznar en Génova. "Aznar es un hombre sensato y prudente. Zapatero hace gala de buena educación. Sigan uno y otro por ese camino", señalaba Pendás en su texto que ha sido visto por distintas fuentes como una oportuna interpretación del mensaje que Zarzuela pretendía lanzar con la recepción concedida a los socialistas.

Pero los signos reales no se iban a quedar ahí. Al día siguiente media España veía por Televisión Española a don Juan Carlos consolar al presidente del Barça, Joan Gaspart, por su flojo partido contra el Liverpool en el que el equipo de Carles Rexach tan sólo consiguió empatar. El Rey, junto con su hija, la infanta Cristina y su marido, Iñaki Urdangarín, habían acudido al palco, como en otras ocasiones, a presenciar el partido de la Liga de Campeones y el monarca volvió a dar muestras a la ciudadanía de su campechanía al confortar al presidente blaugrana, con gestos y palmadas lejos de todo protocolo.

Lo que no pudieron ver los espectadores de TVE fue el efusivo abrazo, según testigos presenciales, con el que don Juan Carlos saludó a José Luis Rodríguez Zapatero, quien acudía por primera vez al palco del Nou Camp para presenciar el partido. "Se ve que hay una corriente de simpatía en el trato", asegura un privilegiado testigo de uno de los encuentros del Rey y el líder socialista al que, según los datos recogidos, su carácter castellano no le ha impedido hacerse acreedor de la reconocida sencillez del monarca como le habría ocurrido al presidente Aznar.

El líder socialista hacía uso por primera vez, en esta ocasión, de la invitación personal que hará ya más de un año le hizo Joan Gaspart después de oírle en una entrevista de TV3 su devoción culé. Zapatero estaba en Barcelona para asistir a la Cumbre de Líderes del Partido de los Socialistas Europeos, preparatoria del Consejo Europeo del sábado siguiente y, a través de Pasqual Maragall, asiduo, junto al alcalde de Barcelona, Joan Clos, del palco blaugrana, hizo llegar al club su deseo de asistir al encuentro. "Por supuesto que nuestro palco está siempre disponible para cualquier dirigente político que tenga interés en venir", confirman en Relaciones Públicas del Barça, donde se muestran orgullosos de la presencia del Rey y de la familia real en algunos de sus partidos.

Mientras este encuentro tenía lugar en Barcelona, en Madrid aún se especulaba sobre si el presidente Aznar acudiría finalmente al disputado partido que tendría lugar en el mismo Nou Camp tres días después y en el que se enfrentarían el Barça y el Real Madrid.

Fuentes extraoficiales habían dejado circular en la Corte el interés del presidente del Gobierno por asistir al Barça-Madrid coincidiendo con su estancia en la Ciudad Condal por la Cumbre europea, pero la polémica surgida tras la presencia de Aznar en la cena del Centenario del Real Madrid, el pasado 25 de febrero, habría desaconsejado a Moncloa tener siquiera en cuenta tal posibilidad.

Madridista desde pequeño. Aznar no se limitó a asistir a la cena, celebrada en la Casa de Correos de la Comunidad madrileña, cedida para la ocasión por el presidente Alberto Ruiz-Gallardón, también presente, con el alcalde José María Alvarez del Manzano en el ágape. Quiso además dirigir unas palabras a directivos y jugadores del club blanco. Dijo que era madridista desde siempre, que era socio desde los ocho años y que su gran sueño había sido ser como Di Estéfano.

Aquellas palabras habían herido, especialmente, a la afición blaugrana viniendo del presidente del Gobierno de la nación y había dado lugar a un reguero posterior de declaraciones contrarias y a favor de la exhibición de las preferencias futbolísticas del presidente. Es por eso que los asesores de Moncloa, previendo un abucheo de la afición culé, dejaron caer la "noticia" de que Aznar fuera a acudir al Barça-Madrid.

Lo que tampoco ha trascendido en el rifirafe dialéctico posterior a la polémica cena del Centenario madridista es que también el Rey estaba invitado como presidente de honor de la fundación que organiza las celebraciones y que "no pudo acudir por cuestiones de agenda", según señalan en el club que preside Florentino Pérez. Aunque, ya el año pasado, el monarca había recibido a directivos y plantilla del club para escuchar su presentación de los actos del Centenario.

Este cuidado equilibrio de Zarzuela es el que, según las fuentes consultadas, está poniendo en evidencia el escaso respeto del presidente Aznar por las formas en asuntos que pueden considerarse "de Estado", como el trato con el primer partido de la oposición –Aznar sigue sin aceptar reunirse con Zapatero en Moncloa a pesar de sus reiteradas peticiones–, o "de interés general", como en su día calificó el entonces vicepresidente Francisco Álvarez-Cascos a los partidos de fútbol para justificar la necesidad de su retransmisión televisada y gratuita.

El alarde madridista de Aznar en la ya citada cena hizo más daño en Barcelona dado que en 1999, cuando el Barça celebraba también su centenario, el presidente, invitado expresamente al partido conmemorativo con la selección de Brasil en el Nou Camp, declinó su asistencia. "Un día lluvioso, con agua racheada, que se metía en el palco, y que el Rey aguantó estoicamente", recuerdan ahora en el club de Gaspart. Hoy, todavía, el presidente del Gobierno no ha pisado el palco del campo azulgrana.

Al del Madrid, sin embargo, sí ha acudido, al menos, una vez –"antes venía con su hijo a su grada de abonado, que, por cierto, está muy cerca del palco", señalan en el club blanco–, con ocasión del encuentro entre el Madrid y el Deportivo, el pasado 5 de enero, y nadie duda de que no se perderá el partido del Centenario madridista, que tendrá lugar el próximo septiembre y que enfrentará al equipo de Del Bosque con una selección de todo el mundo, si su agenda se lo permite.

Los críticos con el exhibicionismo blanco del presidente acusan, además, que su presencia en el Bernabeu tenga lugar en encuentros nacionales del campeonato de Liga mientras que tanto el Rey como su familia sólo acuden a partidos de la Liga de Campeones, que enfrentan a equipos nacionales con europeos, o amistosos con motivo de algún homenaje u objetivo benéfico, como el tradicional partido contra las drogas al que suele acudir la reina Sofía. El Rey sólo presencia partidos que enfrentan a equipos españoles en la final de la Copa que lleva su nombre.

Fútbol aparte, la tensión en la que se mueven las relaciones entre el Rey y el presidente Aznar, y que estos nuevos choques vendrían a reeditar, comienza a preocupar en ámbitos que, hasta ahora, habían hecho caso omiso del evidente desencuentro. Así, el artículo firmado por el director del Abc, José Antonio Zarzalejos, hermano de Francisco Javier Zarzalejos, secretario general de Presidencia en Moncloa, el pasado fin de semana, pretendería poner freno a un itinerario juzgado peligroso por el diario monárquico.

Bajo el título El Rey y la contienda política, Zarzalejos se hace eco, por primera vez, del peligro que puede suponer el uso partidista de la figura real y, después de relatar el compromiso institucional de la Corona de ser preservada de cualquier diatriba política, critica al PSOE por haber acusado a RTVE, "y por lo tanto al Gobierno y al PP", por relegar en el telediario del día anterior "a un segundo plano al Jefe del Estado" en los actos de la cumbre de la UE en Barcelona.

En efecto, dirigentes socialistas reprocharon a TVE el hecho de que, en su información sobre la apertura de la Cumbre ofreciera primero las palabras de Aznar y, sólo después, las del Rey. El actual equipo dirigente del PSOE no había señalado públicamente hasta este momento el ninguneo de Moncloa hacia el monarca y sólo alguno de sus dirigentes había hecho declaraciones reclamando un mayor protagonismo del Rey en el ámbito internacional.

El artículo de Zarzalejos podría estar poniéndose la venda antes de la herida, pero el hecho de que, en esta ocasión, haya sido Zarzuela la que haya "molestado" a Moncloa con el PSOE y su líder como arma arrojadiza, en un momento, además, de especial tensión entre Aznar y Zapatero, no parece augurar ninguna distensión en las cruciales relaciones entre el presidente del Gobierno y el Jefe del Estado. L

 

"Ya me gustaría una alcaldesa tan guapa"

La tradicional soltura de don Juan Carlos en sus recepciones oficiales dejó una anécdota en su reciente encuentro con la Ejecutiva del PSOE que no vino, precisamente, a limar el malestar de Moncloa con la elección del Rey de la fecha elegida para recibir a los socialistas.

Después del recibimiento y la presentación, uno por uno, de todos los miembros de la Ejecutiva por parte de Zapatero, el Rey conversó relajadamente con ellos, en el transcurso de cuya charla tuvo lugar este intercambio de frases que, según varios testimonios de los presentes, puede reproducirse como sigue:

Don Juan Carlos: "¿Cuándo os toca hacer vuestro próximo congreso?"

Zapatero: "En 2004".

Otro: "Hasta entonces, nosotros somos los que mandamos".

Don Juan Carlos: "Bueno, la que manda mucho en este partido, que yo sigo los medios, es Trinidad Jiménez".

Zapatero: "Y más que va a mandar, majestad. Va a ser la próxima alcaldesa de Madrid".

Don Juan Carlos: "Pues ya me gustaría, así presumiría de alcaldesa guapa".

José Blanco: "Y además, eficaz".

¿Cortesía de caballero o deseos de cambio?

 

Figo y la tensión Madrid-Barça

Si hay algún jugador en activo que resuma en sí mismo la tensión Madrid-Barça, ése es Luis Figo, emblemático jugador del Barcelona hasta que el actual presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, se lo arrebatara a Joan Gaspart a golpe de talonario. Pérez, consiguió, además, con el anuncio de su fichaje, la victoria en las elecciones presidenciales del Madrid.

A pesar del evidente carácter profesional del fútbol actual y de que tanto el Madrid como el Barça nutren sus plantillas de buena parte de jugadores nacidos allende nuestras fronteras el sentimiento "patriótico" arrasa en las hinchadas y en él tienen su raíz las críticas al presidente Aznar por su predilección madridista.

Que el presidente del Gobierno sea del Madrid y el jefe de la oposición del Barcelona no había despertado pasión alguna hasta que el Centenario del club blanco, las declaraciones de Aznar y la primera aparición de Zapatero en el palco del Nou Camp han sacado a la luz la evidente distancia entre ambos.

El cambio de camiseta de Figo podría, incluso, alimentar esta nueva polémica. Si nada más cambiarse de club, el jugador respondía a las insistentes preguntas de los periodistas deportivos sobre si "era" madridista con un "yo soy" portugués, después de más de un año en la casa de Florentino Pérez su apreciación de las cosas parece haber cambiado y recientemente defendió en una entrevista en la Ser al presidente Aznar, al que dijo admirar, y a la publicidad que hacía de su madridismo. Curiosamente, Figo es el jugador preferido por Zapatero, según su hasta ahora único biógrafo, el periodista Oscar Campillo, quien asegura que el líder socialista admira su inagotable panoplia de requiebros, algo que, en política, a él gustaría reproducir. "Me gusta el estilo Figo, un regate inesperado que rompe la pierna del defensa encargado de contenerle". ¿Habrá cambiado de opinión Zapatero después de la transformación "madridista" de su ídolo?

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