OPINIÓN E IMAGEN

¡A POR LOS MEDIOS!: LOS SUCESORES RECOMPONEN LA PRENSA DE AZNAR

Los movimientos de los aspirantes a suceder a José María Aznar ya han alcanzado la sensible línea de los medios de comunicación. La anunciada fusión de las plataformas digitales de Telefónica y Prisa es uno de los datos más relevantes de la recomposición en marcha del mapa mediático dibujado en su día por el Gobierno del PP, pero no el único. En los perfiles del nuevo se vislumbra un Pedro J. Ramírez más aislado que nunca, un Polanco estrenando puente de acceso al poder, un Sáenz de Buruaga encumbrado como único bastión gubernamental y un grupo Correo regocijado por la quiebra del antiguo bloque aznarista. Rato, Mayor Oreja y Rajoy toman posiciones, mientras Aznar se aleja de la refriega.

 

No podía ser de otro modo. Quienes aspiran a ocupar el puesto de José María Aznar como candidato del PP a presidente de Gobierno en el cada vez más cercano 2004 tienen que moverse entre los medios de comunicación y sus movimientos, aún discretos, ya han quebrado irremediablemente el antiguo mapa mediático creado en su día por un Aznar recién llegado a la Moncloa. Ni Telefónica sostiene ya el imperio de medios más afín al PP ni la Prisa de Polanco es el enemigo a batir por los aznaristas.

La anunciada fusión de sus plataformas de televisión de pago, Canal Satélite Digital y Vía Digital, dibuja una nueva situación a la que han contestado con rabia e indignación sólo El Mundo y La Razón entre los rotativos nacionales y algunos de los periodistas miembros del antes conocido como "sindicato del crimen" en el que se agruparon las plumas más agresivas contra el PSOE. Según todas las opiniones, el delfín más favorecido por los cambios es el vicepresidente económico Rodrigo Rato.

La medida beligerancia del diario El País en la oleada de ataques lanzada desde la oposición contra el ministro de Economía está siendo criticada, aunque todavía en voz baja, en algunos despachos del equipo de Rodríguez Zapatero y analizada, desde que se anunció la fusión de las plataformas, en relación con ésta.

Aunque nadie ha podido dar datos de encuentros que sustenten la intervención de Rato en el pacto digital entre Polanco y Alierta sí es comentario conocido entre las fuentes más solventes que Javier Díez Polanco, el consejero delegado de Sogecable y hacedor del acuerdo con Luis Abril, presidente de Admira, la filial de medios de Telefónica, mantiene buenas relaciones con el vicepresidente. Quienes analizan el nuevo panorama estos días recuerdan, además, la frase de Jesús Polanco, presidente del imperio Prisa, en febrero pasado ante un significativo grupo de periodistas y publicado en todos los periódicos al día siguiente: "yo con tal de que Aznar no gobierne me doy por servido". Las negociaciones sobre la fusión estaban ya cercanas y el influyente editor, a quien un informe encargado por un secretario de Estado del primer gobierno de Aznar estuvo a punto de mandar a la cárcel, marcaba diferencias con futuros presidentes del PP.

Rato, oficialmente, ha mantenido una escrupulosa distancia con  el "pacto entre empresas privadas"que supone la fusión digital, línea oficial sólo rota por el ya descontado a futuro Francisco Álvarez Cascos e, incluso, ha reclamado a Bruselas la potestad para el gobierno español y su servicio de Defensa de la Competencia de informar positiva o negativamente frente a la boda, algo que, la mayoría de las fuentes consultadas, entienden como una forma de reforzar su papel en la celebración de las nupcias.

Al igual que en el caso de la fallida fusión de Endesa e Iberdrola, el Gobierno tiene una herramienta decisiva en sus manos para orientar el futuro y Rato no ha hecho más que poner en evidencia que quien la maneja es él, vista la escasa participación de Aznar en los acontecimientos.

Nuevo mapa. La ruptura del pacto de fusión entre las dos únicas plataformas de televisión de pago italianas, la semana pasada, debido a las exigencias de su gobierno que, en opinión de los novios, la hacían inviable económicamente, ratifica esta opinión, y el hecho de que uno de los contrayentes fuera la misma Vivendi de Jean Marie Messier, que acompaña a Polanco en España como socio en la actual Sogecable, confiere una nueva dimensión a las decisivas semanas próximas (Ver recuadro "La clave francesa").

Las reacciones a la anunciada fusión son las que han dejado ver claramente cómo se configura ahora el nuevo mapa mediático. El medio más significativamente ubicado en contra ha sido El Mundo, que dirige Pedro J. Ramírez. Su abierta hostilidad al pacto entre Polanco y Alierta, reiteradamente manifestada en editoriales, portadas e informaciones de todo tipo desde que éste se hizo público, tiene varias derivadas.

Por una parte, la ruptura del aislamiento que el primer grupo de prensa del país, Prisa, mantenía desde la primera victoria del PP con el Gobierno sitúa a El Mundo, su más directo competidor, en una clara desventaja a futuro. Más aún cuando Ramírez, su director e inspirador, ha querido marcar recientemente distancias con el PP de Aznar y se ha acercado significativamente al PSOE de Zapatero (Ver recuadro "En Ferraz también están preocupados").

Pero hay más. A quienes siguen de cerca los acontecimientos no se les ha escapado que Unedisa, la empresa editora de El Mundo, tiene algo más que perder que sus apoyos políticos con la fusión digital: desde el nacimiento de Vía Digital edita la revista mensual para sus más de 800.000 abonados, un contrato nada desdeñable para el rotativo que suma a su cuenta de ingresos fijos una jugosa cantidad al mes. "No sabemos cómo va a seguir el contrato", afirman en Vía Digital, donde se sospecha que, de fructificar la fusión, la futura revista única difícilmente caería en manos de Unedisa habida cuenta del enfrentamiento de esta empresa con Sogecable, con Polanco y con Telefónica y del potencial editor de Prisa.

El último pie de El Mundo en el imperio mediático de Telefónica, su acuerdo con Onda Cero para dirigir su programa informativo estrella, La Brújula, que todavía conduce Victoria Prego, subdirectora del rotativo, tiene sus días contados. Juan Kindelán, el nuevo presidente de la emisora ya afirmó públicamente  no estar de acuerdo con sus cláusulas y anunció una revisión que todos los consultados esperan para el final de la temporada radiofónica en el ya próximo verano.

Así las cosas, Telefónica, que espera resolver uno de sus principales problemas económicos con el pacto con Sogecable, tampoco va a abandonar su puesto en primera línea informativa al lado del PP aunque éste va a quedar circunscrito a Antena 3 TV. El reciente nombramiento de Ernesto Sáenz de Buruaga como consejero delegado de la cadena ha dejado ver que César Alierta no quiere cambios en la línea informativa de la que lleva siendo la tele más cercana al PP desde que éste gobierna, al margen de la pública RTVE.

El periodista ha asumido ya su puesto en la cumbre con significados nombramientos que confirman su firmeza en el cargo. Además de sonados fichajes, como el del periodista J.J. Santos como director de deportes (hasta ahora subdirector de As) o de José Angel Rodero, como director de contenidos (se lo ha arrebatado a TVE), Buruaga ha colocado en su antiguo puesto de director de informativos a Javier Algarra, su hombre de confianza desde hace años.

Jaime Mayor Oreja, el candidato a la sucesión que más empeño tiene puesto en la carrera según ha informado esta revista (Ver nº 508: El ungido, Mayor, a tumba abierta por la sucesión), no es ajeno a este nuevo reparto de poderes y, desde Vitoria, cuenta con dos de sus principales apoyos en las relaciones con los medios –su fiel ex jefe de comunicación y su segundo, Cayetano González y Mauricio Fernández– en las cercanías del puesto de mando de la nueva Admira, al frente de la sensible dirección de comunicación del grupo.

La tercera pata del panorama, el influyente Abc, en otros tiempos el periódico de referencia del aznarismo, ha tomado ya su rumbo propio después de que lo adquiriese el grupo Correo para disgusto del PP. Su posición ha quedado inequívocamente reflejada con el editorial firmado por el propio director, José Antonio Zarzalejos poco después del anuncio de la fusión. Aunque no pocos de sus articulistas se manifestaban unas páginas más allá virulentamente en contra de lo que llamaban "la rendición" ante Polanco, Zarzalejos decía claramente que "la opción ideológica y de Gobierno que hoy representa el Partido Popular no precisa ya de asideros que, por forzados, siempre corren el riesgo de la precariedad". Y añadía: "el presidente parece saber con precisión qué grandes cuestiones tiene que dejar resueltas al proyecto reformista que abandera y a aquellos que estén llamados a continuarlo. Y la denominada ‘guerra digital’ era, sin duda, una de ellas".

Zarzalejos deja claro que al Abc le parece lógico el fin de esta guerra y que Aznar ha sido muy hábil en dar vía libre a su conclusión. El grupo Correo, que desde que tomó las riendas del veterano rotativo madrileño ya ha situado en su cúpula a dos periodistas de su confianza –el más significativo, Eduardo Sanmartín, de reconocido talante progresista, fundador de El País y, en su día, subdirector de El Siglo, como director adjunto– , no puede menos que aplaudir la quiebra del mapa mediático creado por el PP de la primera legislatura y del que se había sentido relegado.

Las presiones del gobierno ya tuvieron su efecto sobre Tele 5, la cadena controlada por el grupo vasco, hace un tiempo cuando fue relevado su anterior director de informativos. A pesar de ello, el grupo conducido por José María Bergareche ha mantenido en lo posible su independencia de criterio como lo han demostrado los nombramientos en Abc y el mantenimiento en la línea editorial de sus informativos en Tele 5.

En cuanto a su cercanía a los sucesores, muchos recuerdan su clara apuesta por Mayor Oreja y su cruzada antinacionalista en las pasadas elecciones autonómicas vascas que, según interpretación generalizada, pagó con el atentado al director financiero del Diario Vasco, Santiago Oleaga, asesinado por ETA. Sin embargo, en política nacional aún está por verse su apuesta, que podrá realizarse, en esto coinciden las fuentes consultadas, con mayor libertad después de la fusión digital.

El mapa mediático afín al PP aún cuenta con La Razón de Luis María Ansón que apoya financieramente José Manuel Lara, el editor de Planeta y accionista de su editora, que, hasta ahora, se ha colocado del lado de El Mundo y enfrente del acuerdo Telefónica-Prisa, al igual que la COPE, donde Luis Herrero "como en sus más gloriosos tiempos", según le jaleaba El Mundo el pasado día 13, ha criticado abiertamente la "entrega" de Vía Digital. Precisamente este lunes, día 20, Herrero acompañará a Ramírez en la presentación de un libro-entrevista al director de El Mundo firmado por Consuelo Sánchez-Vicente y Europa Press, acto en el que es previsible se vuelvan a reeditar las críticas de estos últimos días (Ver entrevista a la autora).

En Cataluña, a la espera. El mundo mediático catalán, por su parte, asiste a la reubicación de huestes con la vista puesta en las próximas autonómicas catalanas, la gran cita electoral previa a las generales del 2004. Artur Mas, el nombrado sucesor por Pujol, concita hasta ahora las simpatías de La Vanguardia, como no podía ser de otra manera, mientras El Periódico de Catalunya, del grupo Zeta, se mantiene como el islote progresista en el mapa catalán resistiendo, de momento, las presiones de compra que se iniciaron tras la muerte de su fundador, Antonio Asensio.

Ambos rotativos podrían acercarse a la órbita de Prisa, según algunos analistas, si ésta "ejecuta" su supuesta apuesta por Rato. "En el mundo económico catalán no se entiende otro sucesor de Aznar que no sea el vicepresidente económico. A Mayor Oreja lo descarta su antinacionalismo y a Rajoy no se le ve con la necesaria fuerza", explica un significado analista catalán, quien señala a la vicepresidencia de Unión Radio, la empresa propietaria de la Cadena Ser del grupo Prisa, que todavía mantiene Javier Godó, dueño, a su vez, de La Vanguardia, como un elemento a tener en cuenta en las nuevas circunstancias.

Mariano Rajoy es quien parece menos ubicado en el nuevo mapa. También, según todas las fuentes, pasa por ser el delfín que menos aletea a favor de la corriente sucesoria. Aún son muchas las incógnitas en el nuevo escenario entre las que la posición de Aznar, hasta ahora distanciado de las refriegas, se erige como la que genera mayores expectativas

En Ferraz también están preocupados

En algunos despachos de dirigentes territoriales del PSOE cunde cierta inquietud por la nueva situación. Mientras el equipo que acompaña a Zapatero no ha logrado aún la complicidad que, en su día, tuvieron los anteriores dirigentes del partido con los medios de Prisa, especialmente con el más influyente,el rotativo El País, este importante grupo de medios puede iniciar a partir de ahora, merced al pacto con Telefónica, una nueva andadura en la que no se descarta un mayor entendimiento con un futuro gobierno del PP sin Aznar a la cabeza.

Conocido es que el nuevo líder socialista ha sido criticado abiertamente por el consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián, quien no estimó censuras al equipo de Zapatero en una sonada entrevista concedida a EL SIGLO (su título: Veo al equipo de Zapatero muy clientelista y muy arrogante). Y que en su libro, escrito a medias con Felipe González, El futuro no es lo que era, tampoco ha gustado en Ferraz.

Por entonces, la estrategia mediática del líder socialista acababa de ofrecer, para enfado de una parte significativa de su militancia, la foto de un Zapatero sonriente posando junto a Pedro J. Ramírez, el preiodista a quienes muchos señalan como el principal culpable de la caída de Felipe González y de la pérdida del poder, en la presentación de su primera biografía, firmada por un periodista de El Mundo y publicada por su empresa editora, La Esfera de los Libros.

Este acercamiento a El Mundo, que el rotativo ha correspondido con la entrada en algunos espacios de opinión que controla de periodistas considerados cercanos a la sensibilidad socialista (el propio periódico o la tertulia de La brújula en Onda Cero), no ha sido entendido en muchas agrupaciones socialistas pero para Ferraz no tenía vuelta atrás. Se trataba de "desactivar" a un enemigo y de "dar imagen de ruptura con el pasado", algo aplaudido con ganas en los editoriales de El Mundo.

Ahora, tras el acuerdo digital y, aún a la espera de cómo se concreta, hay en el PSOE quien empieza a pensar "Cómo y de qué manera se tiene que reubicar Zapatero en el mapa de los medios" ya que su reciente repunte en las encuestas, aunqu saludado por todos no permite pensar aún en una victoria en las próximas elecciones generales. "Y para esperar a las siguientes no sé si estaremos todos tan de acuerdo como ahora", señala undirigente territorial crítico con la política de medios de Ferraz

La clave francesa

Fuera de las fronteras españolas, otro proceso de fusión mantiene la atención de los analistas sobre los grandes magnates de las telecomunicaciones. El grupo francés Vivendi Universal y su filial Canal Plus han acabado desistiendo de su proyecto de unificar la televisión digital que tienen en Italia, Telepiù, y la plataforma Stream, propiedad en un 50% del grupo News Corporation, del austaliano Rupert Murdoch. Los dos grupos franceses consideran demasiado estrictas las condiciones impuestas por la autoridad italiana antimonopolio. Lo cierto es que Vivendi, el segundo grupo de comunicación del mundo, viene acarreando una profunda crisis desde comienzos de año que propició el sacrificio del presidente de su filial, Canal Plus, Pierre Lescure. El magnate de la compañía, Jean Marie Messier, le destituyó el pasado 24 de abril para garantizar el "éxito financiero" de la empresa, que desde comienzos de 2002 había provocado una pérdida a Vivendi valorada en 6.000 euros, según fuentes del propio grupo. El golpe de mano supone un giro radical en la gestión de la filial, que ahora está presidida por Xabier Couture, hata entonces ejecutivo de la cadena de televisión gala TF1. Lescure, una de las figuras más representativas de Francia en círculos intelectuales y financieros, era miembro del equipo fundacional de Canal Plus en 1984 y está considerado como un empresario de medios de comunicación progresista carcano en tiempos a Mitterand. Mientras la proximidad de Messier al presidente Jacques Chirac es conocida en toda Francia. Los analistas galos consideran que las desavenencias personales han constituido un factor decisivo en la destitución, y que el presidente de Vivendi veía en Lescure un serio peligro para su propia supervivencia como líder indiscutible del grupo.

20.05.02


 volver