UN ESPOSO, ESPOSO QUE VALE UN POTOSÍ

PILAR DEL CASTILLO : ¿ALGO MÁS QUE UNA AVEZADA OPTIMIZADORA FISCAL? (*)

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Pilar del Castillo, ministra de Educación y Cultura, tiene problemas con las cuentas. Al menos con las fiscales. De acuerdo con documentos oficiales que obran en poder de Interviú, Del Castillo evitó declarar al Fisco importantes plusvalías en una operación inmobiliaria realizada con su marido, el ex diputado del PP Guillermo Gortázar, durante los años 2000 y 2001. La ministra tampoco abonó el impuesto de sociedades de una empresa de su propiedad, aunque en este caso ya ha regularizado la situación al pagar a Hacienda con el correspondiente recargo, según fuentes del Ministerio de Educación consultadas por esta revista.

La historia se inicia el 7 de octubre de 1999, cuando Pilar del Castillo y Guillermo Gortázar deciden convertirse en empresarios. Ese día constituyen una sociedad denominada Patrimonio Histórico e Inversiones, con un capital social de 30.052 euros, dividido a partes iguales entre ambos. El objeto social de la empresa abarca desde el "asesoramiento jurídico, laboral y fiscal" hasta "la adquisición de toda clase de bienes inmuebles". Gortázar es nombrado administrador único.

Seis meses más tarde, el 7 de abril de 2000, Patrimonio Histórico e Inversiones adquiere su primer inmueble: el Palacio de Chaves Calderón, en la localidad extremeña de Trujillo. Se trata de una edificación histórica compuesta de tres plantas, con una superficie conjunta de 581 metros cuadrados, de los que 86 metros corresponden a la torre-terraza. A ello hay que añadir una zona ajardinada de 607 metros cuadrados y otro conjunto formado por "piscina, casa---piscina-vestuario, aljibe de agua independiente y cuarto de caldera-depuradora", que ocupa 62 metros. En ese mismo mes, abril de 2000, Gortázar jura su cargo como diputado del PP en el Congreso y Del Castillo es nombrada ministra de Educación.

El primer hecho llamativo es que la empresa vendedora está domiciliada en el paraíso fiscal de Panamá y que su nombre, Historic Investments, es prácticamente idéntico al de la sociedad creada en España por Del Castillo y su marido. Expertos en derecho mercantil consultados por esta revista indicaron que es frecuente que la coincidencia de nombre, entre una empresa situada en un paraíso fiscal y otra radicada en España, se produzca porque el propietario es el mismo.

Las fuentes de Educación consultadas indicaron que, en este caso, no existe absolutamente ningún vínculo entre la panameña Historic Investments y la española Patrimonio Histórico e Inversiones. La similitud de los nombres es "pura casualidad". Dichas fuentes explicaron que a Del Castillo y Gortázar quizá les gustó el nombre de la empresa del vendedor y decidieron ponerle el mismo a su sociedad, teniendo en cuenta además que coincide con su principal inmovilizado que es un edificio singular y antiguo. Hay que destacar que la empresa española se fundó medio año antes de adquirir el palacio a la firma panameña.

Lo cierto es que el Registro Público de Panamá no permite conocer la verdadera identidad del dueño de la empresa, ya que como accionistas minoritarios y administradores aparecen abogados panameños que actúan como testaferros. Entre las personas que fueron apoderadas por Historic Investments está Anthony Juan Garton, ciudadano británico con residencia en el paraíso fiscal de las islas Jersey. Garton fue precisamente la persona que, en teoría, vendió el palacio a la empresa de la ministra.

Pilar del Castillo sigue siendo dueña del 50 por ciento de las acciones de Patrimonio Histórico e Inversiones hasta el 12 de julio de 2001. Durante ese tiempo se producen dos hechos relevantes: la empresa no paga el impuesto de sociedades y la ministra reduce su factura fiscal gracias a que el palacio de Trujillo no figura como propiedad suya al estar a nombre de Patrimonio Histórico e Inversiones.

Respecto al impago de impuestos Educación admiten que la empresa no realizó durante el año 2001 los ingresos anuales a cuenta que marca la ley para las sociedades que obtienen beneficios, circunstancia que atribuyen "a un descuido". Destacan, además, que ya se ha regularizado la situación al pagar a Hacienda con el correspondiente recargo.

Las cuentas de Patrimonio Histórico e Inversiones correspondientes a los ejercicios 2000 y 2001, depositadas en el Registro Mercantil de Madrid, indican que la sociedad no ha pagado un solo céntimo de euro en concepto de impuestos. Las fuentes de Educación no tienen una explicación para este hecho, "salvo que se trate de una deficiencia formal en la presentación de las cuentas", pero insisten en que el impuesto de sociedades está pagado con su correspondiente recargo por hacerlo fuera de plazo.

Los expertos fiscales consultados por esta revista explicaron que la "deficiencia formal" siempre es posible, pero al mismo tiempo mostraron su extrañeza porque algo tan básico como el pago de impuestos se contabilice de forma errónea en el balance. Hay que recordar que entre los objetos sociales de Patrimonio Histórico e Inversiones está precisamente "el asesoramiento fiscal", lo que hace presuponer que sus gestores tienen cierto conocimiento de la legislación en dicha materia.

En cuanto a las ventajas fiscales obtenidas por la ministra al poner una empresa como titular del palacio de Trujillo, los expertos consultados por interviú señalaron que en el ejercicio 2001 hay más de diez millones de pesetas (60.000 euros) en deducciones que Del Castillo y Gortázar no habrían podido practicar en caso de que la propiedad figurase a su nombre. En el año 2000, dichas deducciones superaron los siete millones de pesetas (42.000 euros). La optimiza fiscal no es ilegal, como el impago impuestos, pero plantea una cuestión ética política tratándose de una ministra. Respecto a este tema, en Educación se limitaron a precisar que "la creación este tipo de empresas no siempre busca aminorar las obligaciones fiscales".

En marzo de 2001, Pilar del Castillo y su marido deciden cambiar el régimen jurídico de su matrimonio, que pasa del sistema de gananciales al de separación bienes. Y cuatro meses más tarde, el 12 de julio de 2001, Pilar del Castillo vende ante notario el 50 por ciento de Patrimonio Histórico e Inversiones a su marido. El precio de venta fue de 15. 026 euros exactamente el valor nominal de las acciones. Por tanto, la ministra no declaró ninguna plusvalía.

Esta versión tiene un importante problema desde la óptica de los experto fiscales. Los activos de la empresa (esencialmente el palacio de Trujillo) superaban los 144 millones de pesetas, mientras que las deudas a acreedores era 82 millones de pesetas, de forma que el patrimonio neto superaba los 62 millones de pesetas (más de 372.000 euros) Dado que la mitad de las acciones eran de la ministra, el patrimonio neto de su parte en la sociedad superaba 186.000 euros. Y, sin embargo, la ministra declara que vendió las acciones por sólo 15.026 euros. De esta forma Pilar del Castillo evitó declarar unas plus lías algo superiores a los 170.000 euros por las que tendría que haber pagado un 18 por ciento de impuestos, lo que equivale a más de 30.000 euros.

Esta revista intentó recabar la versión oficial de la ministra sobre todas cuestiones relacionadas con su pasada actividad como empresaria. Sin negar ningún dato, la respuesta de Pilar Castillo fue que se remitía a los documentos que ha presentado, desde 1996," en el fichero de altos cargos".

(*) Un reportaje de Manolo Rico. Publicado en la revista Interviú.13.10.03

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