El ‘escándalo Vela’ calienta las peleas
internas en el PP y el PSOE
BATALLA EN CAJA MADRID
Caja Madrid, la
cuarta entidad financiera del país, vive
estos días una agitada batalla interna.
Su presidente, Miguel Blesa, ha decidido
contratar a un polémico ejecutivo para
su proyecto estrella, el holding
Cibeles, rescatándole del naufragio de
la inmobiliaria Martinsa-Fadesa, donde
ejercía de consejero delegado. El
fichaje amenaza con convertirse en un
escándalo ya que el directivo, Carlos
Vela, hará un viaje de vuelta a su
antigua casa, la caja, desde la que
concedió un préstamo de 1.000 millones a
la inmobiliaria en los alegres tiempos
del ladrillo. El caso ha servido en
bandeja a las huestes de Esperanza
Aguirre un motivo para arremeter contra
Blesa, a quien la presidenta no computa
entre sus fieles dentro del PP, y a los
socialistas liderados por Tomás Gómez,
la mecha para avivar un nuevo fuego en
sus peleas internas.
Por Inmaculada
Sánchez
La clave de todo
esto está en Sol". No hay duda alguna
para este alto cargo de Caja Madrid, que
señala a la sede de la Comunidad
madrileña donde tiene su despacho
Esperanza Aguirre, como el centro
neurálgico de la tormenta que se
avecina.
Este lunes, día 21,
habitual fecha para la reunión de
cada mes del consejo de administración
de la entidad, los contendientes se
verán las caras de nuevo, ya conscientes
de que el llamado caso Vela se ha
convertido en un auténtico polvorín para
la estabilidad de Miguel Blesa en el
sillón de presidente, donde se sienta
desde 1996 y desde el que ha capeado muy
variadas tormentas políticas hasta ahora
con éxito.
La espita no ha
saltado por una operación fallida o un
retroceso en los resultados sino por la
contratación de un directivo,
prerrogativa del presidente, pero de la
que debe dar cuenta al consejo de
administración dada la relevancia del
cargo que va a ocupar. Y no es para
menos.
Se trata del puesto
de consejero delegado de Cibeles, el
holding creado por Caja Madrid para
agrupar sus inversiones financieras con
la intención de sacarlo a Bolsa, al
estilo de lo que ha hecho la Caixa con
su holding de participaciones
industriales Criteria. Un lugar clave,
por tanto, en el desarrollo y
crecimiento futuro de la entidad.
Miguel Blesa, que
conoció a Carlos Vela como directivo de
la caja cuando llegó a la presidencia,
se ha mostrado deslumbrado por la
categoría profesional de este economista
de 55 años que antes de recalar en la
entidad madrileña había trabajado en el
Banco Herrero, en Lehman Brothers o en
Citibank, entre otras grandes entidades.
A pesar de ser consciente de la polémica
que arrastraría su decisión Blesa ha
seguido adelante y el pasado día 8
informaba oficialmente mediante un
comunicado de su decisión de proponer a
Vela como consejero delegado de Cibeles.
"Ha sido por sus cojones, por su
soberbia por lo que no ha querido
retroceder", explica coloquialmente un
alto cargo de la entidad que conoce bien
al presidente y no alberga ninguna duda
sobre la inexistencia de otros motivos.
Para un bregado
profesional como Blesa, sin embargo, el
escándalo que conllevaría su decisión no
podía ocultársele. Su "admirado" Vela
había entrado en Caja Madrid en 1994 y
había sido director de Banca de
Inversiones, director Financiero y, ya
con el actual presidente, director
general de Banca de Negocios, es decir,
responsable de la concesión de créditos
a las empresas.
Es en ese
puesto cuando, bajo su responsabilidad y
propuesta, Caja Madrid concede 1000
millones de euros de crédito a la
inmobiliaria de Fernando Martín, inmersa
en la vorágine del crecimiento fácil. El
crédito pasó todos los filtros, incluído
el Consejo de Administración en el que,
según "tradición de la casa" no se ponen
en cuestión los préstamos, según
certifican a El Siglo dos de sus
miembros pese a lo arriesgado del camino
emprendido por el voraz empresario del
ladrillo. "También la Caixa le concedió
700 millones, y el Popular otro tanto",
se explican desde la entidad.
Lo que, sin embargo,
transforma la gestión de Carlos Vela en
el "caso Vela", es su contratación en
mayo del año pasado por la misma
inmobiliaria a la que le había concedido
tan abultado préstamo. Fernando Martín
lo convirtió en su consejero delegado
multiplicando su sueldo por tres, según
diversas informaciones publicadas en su
día y no desmentidas.
¿Cómo, entonces, a
escasos días de que Martinsa-Fadesa se
desplome y se acoja al equivalente de la
antigua suspensión de pagos, Miguel
Blesa rescata a Vela para ponerlo al
frente del proyecto más ambicioso de la
caja? Según quienes escucharon sus
argumentos en la Comisión Ejecutiva en
la que lo adelantó, hace unos 15 días,
se trataba del mejor profesional para
manejar la operación, de la que Caja
Madrid planea obtener 750 millones con
la salida del 30 por ciento de su
capital a Bolsa, en estos momentos
difíciles para los mercados.
"Que viene del
hormigón, del mundo del cemento, de
Martinsa-Fadesa... ¿Es que no hay otro
profesional de su categoría", le
advirtió a Blesa algún consejero de los
que le apoyan viendo venir el chaparrón.
Fue en la siguiente
Comisión Ejecutiva en la que el
presidente pudo comprobar por sí mismo
que su decisión no iba a resultarse
gratis. En el reducido órgano de gestión
de la caja, formado por diez miembros,
incluído Blesa, se escucharon los
primeros reproches al viaje de ida y
vuelta de Vela y a la repercusión
respecto a la imagen de la Caja que
tendría el fichaje.
Y no fue ningún
socialista el primero que le afease la
conducta ya que desde 2003 el PSOE no
tiene ningún representante en tan
importante órgano de gestión de la caja
(Ver recuadro "El tamayazo aún
condiciona a la caja"), sino uno de los
consejeros propuestos por el PP y
considerado de los más cercanos a
Esperanza Aguirre, Alberto Recarte.
Presidente de
Libertad Digital, el diario on-line
liderado por Federico Jiménez-Losantos
desde 2000 y con asiento en el consejo
de la caja desde 1995, Recarte puso
serios reparos al fichaje, argumentos a
los que se sumaron posteriormente otros
consejeros. Pocos días después el diario
"El Mundo" desvelaba algunos detalles de
la reunión y de la historia de la
contratación en un amplio reportaje que
destacaba en portada y que tuvo su
continuación al día siguiente.
La estrategia ya se
dejaba ver con claridad: los consejeros
afines a Esperanza Aguirre y los medios
que la vienen apoyando en la crisis
interna del PP frente a Mariano Rajoy
arremetían con claridad contra una
decisión personal de Blesa. "Aguirre lo
considera escasamente fiel a sus
huestes, a pesar de haber sido nombrado
en su día por Aznar, del que era amigo
personal, y, desde que se desataron las
hostilidades en el PP, no se admiten
medias tintas", explica un cargo de la
caja que conoce bien las historias de su
consejo de administración.
Aunque esta escasa
sintonía entre la Puerta del Sol y la
sede de Caja Madrid es conocida desde
hace tiempo –sería Manuel Pizarro el
"candidato" de Aguirre para ocupar el
sillón de Blesa en cuanto la sustitución
fuera posible–, todas las fuentes
consultadas coinciden en señalar a este
"escándalo Vela" como el primer
encontronazo serio de ambas casas y, por
tanto, de imprevisibles consecuencias.
Para preverlas,
quienes conocen cómo se mueve la
política en el seno de la cuarta entidad
financiera española señalan varios
elementos a tener en cuenta. El primero
sería la mermada fuerza de la presidenta
madrileña tras el congreso del PP de
Valencia, aunque aún continúa teniendo
de su lado la importante capacidad de
presión del diario que dirije Pedro J.
Ramírez, primero que ha elevado la
noticia a categoría de "caso" y,
previsiblemente, el que más hilo esté
dispuesto a sacar del ovillo.
El segundo, y no
menos relevante, el reforzamiento de su
contrincante en Madrid, Alberto
Ruiz-Gallardón. El alcalde de Madrid, a
través del ayuntamiento, también cuenta
con consejeros afines en la caja y,
precisamente, una de las críticas que
desde el entorno aguirrista se le hace a
Blesa es su presunta inclinación a
posiciones gallardonistas, como, según
acusan, demostró al aceptar la petición
de los socialistas de retornar a la
Comisión Ejecutiva de la entidad en la
última remodelación que hubo. Finalmente
fueron los votos del PP, junto con los
representantes de CC.OO. e IU, los que
lo impidieron (Más información en
recuadro "El tamayazo...").
El siguiente elemento
en juego en la partida que acaba de
iniciarse esta en la sede del Partido
Socialista de Madrid. Según ha podido
saber El Siglo, este mismo lunes, horas
antes de que se reúna el Consejo de
Administración de Caja Madrid, han sido
convocados a la sede del partido, en la
calle Miguel Fleta, los cuatro
consejeros nombrados a propuesta del
partido para dar información y
explicaciones respecto del caso a las
dos personas más cercanas al secretario
general, Tomás Gómez: Maru Menéndez,
secretaria de Política Autonómica de la
ejecutiva regional y portavoz del grupo
en la Asamblea de Madrid, y Antonio
Carmona, secretario de Economía.
En este encuentro,
los miembros del equipo de Gómez
intentarán recabar la información que no
han tenido hasta ahora para saber cómo
encarar lo que perciben como un
"escándalo" que afecta a dirigentes del
PP y, por tanto, del que podrían sacar
réditos políticos, pero frente al que,
de momento, han sido incapaces de
pergeñar una estrategia clara debido a
sus problemas internos.
La pasada semana,
Tomás Gómez aseguró a "El Mundo" que los
socialistas madrileños pedirían
explicaciones del caso. "A nosotros nos
va a preocupar muy mucho la actuación
del señor Vela en estos últimos
tiempos", afirmó. Pero el líder del PSM
conocía los detalles del caso apenas por
lo que había publicado el diario. Ni a
él, ni a sus más directos colaboradores
se había dirigido ninguno de los cuatro
consejeros socialistas en los días
previos para ponerle sobre aviso, según
ha podido confirmar esta revista. "Ni
siquiera cuando Caja Madrid compró el
Banco Nacional de Florida tuvimos la
información necesaria para adoptar una
posición", añaden desde el entorno de
Gómez confirmando la total falta de
sintonía entre los consejeros
socialistas de la caja y la actual
dirección del partido.
La razón de esta fría
relación está en que los cuatro
consejeros, Antonio Romero, portavoz del
cuarteto, Ramón Espinar, José María de
la Riva y José María Arteta, fueron
promovidos por el anterior líder del
socialismo madrileño, Rafael Simancas
(aunque alguno de ellos, como Espinar,
lleven en la caja más de una década).
Gómez, aun cuando tomó las riendas del
PSM hace ya más de un año procediendo a
una amplia renovación de cargos en el
partido, no puede sustituir a los
consejeros de la entidad hasta que no
cumpla su mandato, en 2009. Y los
simanquistas se están revolviendo contra
Gómez en las últimas semanas ya que,
según afirman, el alcalde de Parla les
ha decepcionado al estar promoviendo una
"deriva ideológica" en el partido con la
que no están de acuerdo. Y citan
propuestas como el apoyo a la escuela
concertada, que figura en el borrador de
ponencia de su próximo congreso, que ya
ha tenido contestación interna.
Los actuales
consejeros niegan que no den cuentas
sobre Caja Madrid al partido. "El PSM
está informado", asegura tajante uno de
ellos. Lo que ocurre es que no todo el
PSM está del lado de Tomás Gómez.
Precisamente, los últimos movimientos en
su contra, de cara al próximo congreso
regional previsto para septiembre,
tienen en Francisco Pérez, "su",
teóricamente, secretario de Organización
y número dos de la Ejecutiva, a uno de
sus ejes.
"No queremos influir
ni politizar el día a día de la caja,
pero sí tener una postura en sus
decisiones estratégicas", señalan desde
las cercanías de Gómez, al tiempo que se
quejan de que la actual situación de
enfrentamiento interno les impida la
complicidad necesaria con sus
representantes en la entidad.
Lo curioso es que, en
lo relativo al "caso Vela", los dos
bandos del socialismo madrileño parecen
estar de acuerdo. "Es una posición
indecente. Nosotros vamos a velar por la
defensa de los impositores, que son, en
su mayoría, ciudadanos madrileños",
afirma contundente Maru Menéndez, la
portavoz socialista en la Asamblea de
Madrid. "Si el Consejo de Administración
tuviese competencia en este
nombramiento, es seguro que nos
habríamos opuesto", señala uno de los
actuales consejeros del PSOE. Y en esto,
quizá por primera y única vez en la
vida, cooinciden con las huestes de
Esperanza Aguirre en el PP.
Este lunes, Miguel
Blesa se enfrentará al Consejo con menos
apoyos que nunca a una de sus
decisiones. Las fuentes oficiales
dela caja no han querido hacer
comentario alguno al respecto. Sólo
remiten al escueto comunicado oficial
delpasado día 8 que da cuenta de que
Carlos Vela sea propuesto consejero
delegado de Cibeles. El texto no
pretende ocultar el origen del directivo
y subtitula sin rubor alguno que "era
hasta ahora consejero delegado de la
compañía inmobiliaria Martinsa-Fadesa".
Una semana después, la empresa declaraba
la mayor suspensión de pagos de la
historia de España.
El tamayazo aún
condiciona a la caja
El Partido Socialista
de Madrid, segundo partido en votos
tanto en la Comunidad como en el
ayuntamiento de la capital, no está
presente en el principal órgano de
gestión de Caja Madrid desde septiembre
de 2003, aun representando a más del 30
por ciento de sus impositores. Sí lo
están, por el contrario, un
representante de Izquierda Unida y otro
de Comisiones Obreras junto a otros
siete del Partido Popular.
El origen de tan
insólita situación está en el conocido
tamayazo, la traición de los diputados
socialistas Tamayo y Sáez, que
"entregaron" la presidencia de la
Comunidad al PP y a Esperanza
Aguirre, tras forzar nuevas elecciones.
Rafael Simancas,
desde que era candidato a la presidencia
de la Comunidad, había declarado que la
presidencia de Caja Madrid debía estar
en manos de "un progresista" si el signo
político del gobierno regional cambiaba.
Pero no fue ese prematuro ataque a
Miguel Blesa, que, por supuesto,
continúo en el cargo tras la victoria
del PP, el que "expulsó" a los
socialistas de la Comisión Ejecutiva de
la caja.
Fue la decisión del
PP de incorporar a ella, tras las
elecciones, a Ricardo Romero de Tejada,
entonces secretario general del PP
madrileño y acusado por los socialistas
de participar de alguna manera en la
trama inmobiliaria que habría financiado
la traición de Tamayo. El PSOE lo
consideró una ofensa imposible de
aceptar y renunció a su puesto
para no estar a su lado.
Posteriores
renovaciones parciales de la Comisión
podrían haber permitido su reingreso. De
hecho, los socialistas lo reclamaron y
Blesa lo juzgó positivo pero los
consejeros de IU y de CC.OO., que habían
ganado presencia gracias al hueco dejado
por los socialistas, y los del PP lo
impidieron.
"Así no es posible
seguir la gestión de la caja", se quejan
amargamente en el PSM. Romero de Tejada
sigue todavía siendo miembro de la
Comisión Ejecutiva de Caja Madrid.
El Siglo Nº 797 - 21 de julio de 2008