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EL PRESIDENTE DE CAJA MADRID TAMBIÉN PLANTA CARA A AGUIRRE 

 

El presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, ha trasladado al gobierno de la Comunidad de Madrid que, si contrata al ex ministro de Justicia e Interior Ángel Acebes y al ex consejero de Transportes, Manuel Lamela, como nuevos consejeros –como es deseo de la lideresa-, lo hará cuando él quiera. La caja de ahorros está controlada por el gobierno regional, por lo que sorprende el desplante de Blesa a la presidenta, aunque desde que Aguirre fracasara en su asalto al poder en el PP crecen las voces de su propio entorno que la cuestionan.  

Blesa no es amigo de que políticos sin perfil profesional financiero asuman responsabilidades empresariales, y precisamente desde la CAM le presionan para que coloque a Acebes y a Lamela en su caja de ahorros. El Economista informa de que el presidente de Caja Madrid ha replicado a Aguirre que fichará a Acebes y Lamela cuando él quiera.

Problemas en Caja Madrid

En la actualidad, Blesa afronta varios problemas en el seno de la entidad que preside, como el polémico regreso del ex consejero delegado de Martinsa-Fadesa, Carlos Vela, al que repescó después del paso de este por Martinsa. Vela abandonó Caja Madrid por Martinsa no sin antes participar en la concesión de un millonario préstamo de difícil recuperación tras la suspensión de pagos de la inmobiliaria. Vela ha renunciado a su cargo pero eso no disipa el problema financiero, y en este sentido Blesa ha declarado que van “a luchar” en el concurso de acreedores para recuperar “en la mayor medida posible la deuda”.

Aguirre pierde influencia

Por su parte, desde que a raíz de la crisis del PP tras la derrota electoral mostrara a su oposición a Mariano Rajoy y su disposición –a través de sus medios afines- a liderar el partido, Aguirre no sólo no cosechó ninguna adhesión más allá de su entorno del PP madrileño, sino que ha visto alguna disensión. Así, los consejeros De Prada y Lamela se integraron en el Comité Ejecutivo Nacional del denostado Rajoy y fueron por ello posteriormente excluidos del gobierno regional por Aguirre, que también ve ahora cómo se filtra que Blesa se resiste a sus designios. ¿Está en caída libre la presidenta regional?

(www.elplural.com, 31/07/08)

El ‘escándalo Vela’ calienta las peleas internas en el PP y el PSOE

BATALLA EN CAJA MADRID

Caja Madrid, la cuarta entidad financiera del país, vive estos días una agitada batalla interna. Su presidente, Miguel Blesa, ha decidido contratar a un polémico ejecutivo para su proyecto estrella, el holding Cibeles, rescatándole del naufragio de la inmobiliaria Martinsa-Fadesa, donde ejercía de consejero delegado. El fichaje amenaza con convertirse en un escándalo ya que el directivo, Carlos Vela, hará un viaje de vuelta a su antigua casa, la caja, desde la que concedió un préstamo de 1.000 millones a la inmobiliaria en los alegres tiempos del ladrillo. El caso ha servido en bandeja a las huestes de Esperanza Aguirre un motivo para arremeter contra Blesa, a quien la presidenta no computa entre sus fieles dentro del PP, y a los socialistas liderados por Tomás Gómez, la mecha para avivar un nuevo fuego en sus peleas internas.

Por Inmaculada Sánchez

La clave de todo esto está en Sol". No hay duda alguna para este alto cargo de Caja Madrid, que señala a la sede de la Comunidad madrileña donde tiene su despacho Esperanza Aguirre, como el centro neurálgico de la tormenta que se avecina.

Este lunes, día 21, habitual fecha para la  reunión de cada mes del consejo de administración de la entidad, los contendientes se verán las caras de nuevo, ya conscientes de que el llamado caso Vela se ha convertido en un auténtico polvorín para la estabilidad de Miguel Blesa en el sillón de presidente, donde se sienta desde 1996 y desde el que ha capeado muy variadas tormentas políticas hasta ahora con éxito.

La espita no ha saltado por una operación fallida o un retroceso en los resultados sino por la contratación de un directivo, prerrogativa del presidente, pero de la que debe dar cuenta al consejo de administración dada la relevancia del cargo que va a ocupar. Y no es para menos.

Se trata del puesto de consejero delegado de Cibeles, el holding creado por Caja Madrid para agrupar sus inversiones financieras con la intención de sacarlo a Bolsa, al estilo de lo que ha hecho la Caixa con su holding de participaciones industriales Criteria. Un lugar clave, por tanto, en el desarrollo y crecimiento futuro de la entidad.

Miguel Blesa, que conoció a Carlos Vela como directivo de la caja cuando llegó a la presidencia, se ha mostrado deslumbrado por la categoría profesional de este economista  de 55 años que antes de recalar en la entidad madrileña había trabajado en el Banco Herrero, en Lehman Brothers o en Citibank, entre otras grandes entidades. A pesar de ser consciente de la polémica que arrastraría su decisión Blesa ha seguido adelante y el pasado día 8 informaba oficialmente mediante un comunicado de su decisión de proponer a Vela como consejero delegado de Cibeles. "Ha sido por sus cojones, por su soberbia por lo que no ha querido retroceder", explica coloquialmente un alto cargo de la entidad que conoce bien al presidente y no alberga ninguna duda sobre la inexistencia de otros motivos.

Para un bregado profesional como Blesa, sin embargo, el escándalo que conllevaría su decisión no podía ocultársele. Su "admirado" Vela había entrado en Caja Madrid en 1994 y había sido director de Banca de Inversiones, director Financiero y, ya con el actual presidente, director general de Banca de Negocios, es decir, responsable de la concesión de créditos a las empresas.

Es  en ese puesto cuando, bajo su responsabilidad y propuesta, Caja Madrid concede 1000 millones de euros de crédito a la inmobiliaria de Fernando Martín, inmersa en la vorágine del crecimiento fácil. El crédito pasó todos los filtros, incluído el Consejo de Administración en el que, según "tradición de la casa" no se ponen en cuestión los préstamos, según certifican a El Siglo dos de sus miembros pese a lo arriesgado del camino emprendido por el voraz empresario del ladrillo. "También la Caixa le concedió 700 millones, y el Popular otro tanto", se explican desde la entidad.

Lo que, sin embargo, transforma la gestión de Carlos Vela en el "caso Vela", es su contratación en mayo del año pasado por la misma inmobiliaria a la que le había concedido tan abultado préstamo. Fernando Martín lo convirtió en su consejero delegado multiplicando su sueldo por tres, según diversas informaciones publicadas en su día y no desmentidas.

¿Cómo, entonces, a escasos días de que Martinsa-Fadesa se desplome y se acoja al equivalente de la antigua suspensión de pagos, Miguel Blesa rescata a Vela para ponerlo al frente del proyecto más ambicioso de la caja? Según quienes escucharon sus argumentos en la Comisión Ejecutiva en la que lo adelantó, hace unos 15 días, se trataba del mejor profesional para manejar la operación, de la que Caja Madrid planea obtener 750 millones con la salida del 30 por ciento de su capital a Bolsa, en estos momentos difíciles para los mercados.

"Que viene del hormigón, del mundo del cemento, de Martinsa-Fadesa... ¿Es que no hay otro profesional de su categoría", le advirtió a Blesa algún consejero de los que le apoyan viendo venir el chaparrón.

Fue en la siguiente Comisión Ejecutiva en la que el presidente pudo comprobar por sí mismo que su decisión no iba a resultarse gratis. En el reducido órgano de gestión de la caja, formado por diez miembros, incluído Blesa, se escucharon los primeros reproches al viaje de ida y vuelta de Vela y a la repercusión respecto a la imagen de la Caja que tendría el fichaje.

Y no fue ningún socialista el primero que le afease la conducta ya que desde 2003 el PSOE no tiene ningún representante en tan importante órgano de gestión de la caja (Ver recuadro "El tamayazo aún condiciona a la caja"), sino uno de los consejeros propuestos por el PP y considerado de los más cercanos a Esperanza Aguirre, Alberto Recarte.

Presidente de Libertad Digital, el diario on-line liderado por Federico Jiménez-Losantos desde 2000 y con asiento en el consejo de la caja desde 1995, Recarte puso serios reparos al fichaje, argumentos a los que se sumaron posteriormente otros consejeros. Pocos días después el diario "El Mundo" desvelaba algunos detalles de la reunión y de la historia de la contratación en un amplio reportaje que destacaba en portada y que tuvo su continuación al día siguiente.

La estrategia ya se dejaba ver con claridad: los consejeros afines a Esperanza Aguirre y los medios que la vienen apoyando en la crisis interna del PP frente a Mariano Rajoy arremetían con claridad contra una decisión personal de Blesa. "Aguirre lo considera escasamente fiel a sus huestes, a pesar de haber sido nombrado en su día por Aznar, del que era amigo personal, y, desde que se desataron las hostilidades en el PP, no se admiten medias tintas", explica un cargo de la caja que conoce bien las historias de su consejo de administración.

Aunque esta escasa sintonía entre la Puerta del Sol y la sede de Caja Madrid es conocida desde hace tiempo –sería Manuel Pizarro el "candidato" de Aguirre para ocupar el sillón de Blesa en cuanto la sustitución fuera posible–, todas las fuentes consultadas coinciden en señalar a este "escándalo Vela" como el primer encontronazo serio de ambas casas y, por tanto, de imprevisibles consecuencias.

Para preverlas, quienes conocen cómo se mueve la política en el seno de la cuarta entidad financiera española señalan varios elementos a tener en cuenta. El primero sería la mermada fuerza de la presidenta madrileña tras el congreso del PP de Valencia, aunque aún continúa teniendo de su lado la importante capacidad de presión del diario que dirije Pedro J. Ramírez, primero que ha elevado la noticia a categoría de "caso" y, previsiblemente, el que más hilo esté dispuesto a sacar del ovillo.

El segundo, y no menos relevante, el reforzamiento de su contrincante en Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. El alcalde de Madrid, a través del ayuntamiento, también cuenta con consejeros afines en la caja y, precisamente, una de las críticas que desde el entorno aguirrista se le hace a Blesa es su presunta inclinación a posiciones gallardonistas, como, según acusan, demostró al aceptar la petición de los socialistas de retornar a la Comisión Ejecutiva de la entidad en la última remodelación que hubo. Finalmente fueron los votos del PP, junto con los representantes de CC.OO. e IU, los que lo impidieron (Más información en recuadro "El tamayazo...").

El siguiente elemento en juego en la partida que acaba de iniciarse esta en la sede del Partido Socialista de Madrid. Según ha podido saber El Siglo, este mismo lunes, horas antes de que se reúna el Consejo de Administración de Caja Madrid, han sido convocados a la sede del partido, en la calle Miguel Fleta, los cuatro consejeros nombrados a propuesta del partido para dar información y explicaciones respecto del caso a las dos personas más cercanas al secretario general, Tomás Gómez: Maru Menéndez, secretaria de Política Autonómica de la ejecutiva regional y portavoz del grupo en la Asamblea de Madrid, y Antonio Carmona, secretario de Economía.

En este encuentro, los miembros del equipo de Gómez intentarán recabar la información que no han tenido hasta ahora para saber cómo encarar lo que perciben como un "escándalo" que afecta a dirigentes del PP y, por tanto, del que podrían sacar réditos políticos, pero frente al que, de momento, han sido incapaces de pergeñar una estrategia clara debido a sus problemas internos.

La pasada semana, Tomás Gómez aseguró a "El Mundo" que los socialistas madrileños pedirían explicaciones del caso. "A nosotros nos va a preocupar muy mucho la actuación del señor Vela en estos últimos tiempos", afirmó. Pero el líder del PSM conocía los detalles del caso apenas por lo que había publicado el diario. Ni a él, ni a sus más directos colaboradores se había dirigido ninguno de los cuatro consejeros socialistas en los días previos para ponerle sobre aviso, según ha podido confirmar esta revista. "Ni siquiera cuando Caja Madrid compró el Banco Nacional de Florida tuvimos la información necesaria para adoptar una posición", añaden desde el entorno de Gómez confirmando la total falta de sintonía entre los consejeros socialistas de la caja y la actual dirección del partido.

La razón de esta fría relación está en que los cuatro consejeros, Antonio Romero, portavoz del cuarteto, Ramón Espinar, José María de la Riva y José María Arteta, fueron promovidos por el anterior líder del socialismo madrileño, Rafael Simancas (aunque alguno de ellos, como Espinar, lleven en la caja más de una década). Gómez, aun cuando tomó las riendas del PSM hace ya más de un año procediendo a una amplia renovación de cargos en el partido, no puede sustituir a los consejeros de la entidad hasta que no cumpla su mandato, en 2009. Y los simanquistas se están revolviendo contra Gómez en las últimas semanas ya que, según afirman, el alcalde de Parla les ha decepcionado al estar promoviendo una "deriva ideológica" en el partido con la que no están de acuerdo. Y citan propuestas como el apoyo a la escuela concertada, que figura en el borrador de ponencia de su próximo congreso, que ya ha tenido contestación interna.

Los actuales consejeros niegan que no den cuentas sobre Caja Madrid al partido. "El PSM está informado", asegura tajante uno de ellos. Lo que ocurre es que no todo el PSM está del lado de Tomás Gómez. Precisamente, los últimos movimientos en su contra, de cara al próximo congreso regional previsto para septiembre, tienen en Francisco Pérez, "su", teóricamente, secretario de Organización y número dos de la Ejecutiva, a uno de sus ejes.

"No queremos influir ni politizar el día a día de la caja, pero sí tener una postura en sus decisiones estratégicas", señalan desde las cercanías de Gómez, al tiempo que se quejan de que la actual situación de enfrentamiento interno les impida la complicidad necesaria con sus representantes en la entidad.

Lo curioso es que, en lo relativo al "caso Vela", los dos bandos del socialismo madrileño parecen estar de acuerdo. "Es una posición indecente. Nosotros vamos a velar por la defensa de los impositores, que son, en su mayoría, ciudadanos madrileños", afirma contundente Maru Menéndez, la portavoz socialista en la Asamblea de Madrid. "Si el Consejo de Administración tuviese competencia en este nombramiento, es seguro que nos habríamos opuesto", señala uno de los actuales consejeros del PSOE. Y en esto, quizá por primera y única vez en la vida, cooinciden con las huestes de Esperanza Aguirre en el PP.

Este lunes, Miguel Blesa se enfrentará al Consejo con menos apoyos que nunca a una de sus decisiones. Las fuentes oficiales  dela caja no han querido hacer comentario alguno al respecto. Sólo remiten al escueto comunicado oficial delpasado día 8 que da cuenta de que Carlos Vela sea propuesto consejero delegado de Cibeles. El texto no pretende ocultar el origen del directivo y subtitula sin rubor alguno que "era hasta ahora consejero delegado de la compañía inmobiliaria Martinsa-Fadesa". Una semana después, la empresa declaraba la mayor suspensión de pagos de la historia de España.

El tamayazo  aún condiciona a la caja

El Partido Socialista de Madrid, segundo partido en votos  tanto en la Comunidad como en el ayuntamiento de la capital, no está presente en el principal órgano de gestión de Caja Madrid desde septiembre de 2003, aun representando a más del 30 por ciento de sus impositores. Sí lo están, por el contrario, un representante de Izquierda Unida y otro de Comisiones Obreras junto a otros siete del Partido Popular.

El origen de tan insólita situación está en el conocido tamayazo, la traición de los diputados socialistas Tamayo y Sáez, que "entregaron" la presidencia de la Comunidad al PP  y a Esperanza Aguirre, tras forzar nuevas elecciones.

Rafael Simancas, desde que era candidato a la presidencia de la Comunidad, había declarado que la presidencia de Caja Madrid debía estar en manos de "un progresista" si el signo político del gobierno regional cambiaba. Pero no fue ese prematuro ataque a Miguel Blesa, que, por supuesto, continúo en el cargo tras la victoria del PP, el que "expulsó" a los socialistas de la Comisión Ejecutiva de la caja.

Fue la decisión del PP de incorporar a ella, tras las elecciones, a Ricardo Romero de Tejada, entonces secretario general del PP madrileño y acusado por los socialistas de participar de alguna manera en la trama inmobiliaria que habría financiado la traición de Tamayo. El PSOE lo consideró una ofensa imposible de aceptar  y renunció a su puesto para no estar a su lado.

Posteriores renovaciones parciales de la Comisión podrían haber permitido su reingreso. De hecho, los socialistas lo reclamaron y Blesa lo juzgó positivo pero los consejeros de IU y de CC.OO., que habían ganado presencia gracias al hueco dejado por los socialistas, y los del PP lo impidieron.

"Así no es posible seguir la gestión de la caja", se quejan amargamente en el PSM. Romero de Tejada sigue todavía siendo miembro de la Comisión Ejecutiva de Caja Madrid.

El Siglo Nº 797 - 21 de julio de 2008

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