1. LOS HECHOS
1992 .Diciembre.
El Ayuntamiento de Madrid aprueba la venta del 49 por ciento de la empresa
funeraria a Funespaña por un precio simbólico de 100 pesetas y un compromiso
de ampliación de capital por 1,2 millones de euros.
1994 . El grupo municipal de IU presenta una denuncia ante la Fiscalía
Anticorrupción sobre la forma en que se privatizó la empresa funeraria
madrileña y atribuye a José Ignacio Rodrigo, presidente de Funespaña, un
supuesto delito de información privilegiada.
1998 .30 de enero. El Tribunal de Cuentas detecta diversas
irregularidades e incumplimientos en la adjudicación y la gestión de la
privatización. Entre los incumplimientos, el TC destaca la falta de informes
que justifiquen que la privatización era la fórmula idónea para la mejor
gestión de los servicios públicos. Además señala que no se fundamentó la forma
más aconsejable para la integración del capital privado.
1999 . 23 de abril.- El alcalde de Madrid, José María Alvarez del
Manzano, anuncia que no ordenará una investigación "porque no existen
irregularidades".
1999.16 de setiembre.
La Fiscalía presenta una querella ante el TSJM contra 14 personas, entre ellas
dos concejales del actual equipo de Gobierno del PP -Simón Viñals y Antonio
Moreno-, el consejero de Sanidad de la Comunidad y entonces técnico municipal
-Ignacio Echániz-, varios ex concejales -Luis María Huete, en la actualidad
diputado autonómico, Angel Larroca y Venancio Mota- y la directiva de
Funespaña.
El fiscal consideraba que en dicha operación los
representantes públicos incurrieron, en diverso grado, en los supuestos
delitos de prevaricación (dictar a sabiendas resoluciones injustas),
malversación y falsedad documental. Según su criterio, esta privatización
constituyó "una vasta operación de enriquecimiento" de los adjudicatarios en
perjuicio de las arcas municipales. Como se recordará , el pleno del
Ayuntamiento de Madrid aprobó, en diciembre de 1992, la venta del 48,9% de las
acciones de la funeraria municipal a la empresa Funespaña, que sólo
pagó 100 pesetas. Este precio vino dado por el hecho de que la mayoría del
consistorio, considero que el patrimonio de la funeraria era negativo. Pero ya
entonces el interventor del Ayuntamiento alertó de que el precio se había
calculado a la baja. De hecho, existía al parecer, una deuda de la funeraria
con el Ayuntamiento de 2.274 millones que, según el interventor, debería
haber sido saldada antes de la venta. La empresa, que se privatizó por su
presunta situación ruinosa, ha generado desde entonces más de 4.000 millones
de beneficios.
Para el fiscal " el acuerdo entre Rodrigo y Valdivia' consistió en que el primero aportaría los fondos necesarios para hacerse
con la funeraria, haciendo valer su capacidad de influencia en los concejales
acusados para que la adjudicación se hiciera a favor de Funespaña'. A cambio,
Rodrigo se aseguraba 'una importante participación en el capital social de
Funespaña, participación que debería permanecer oculta para no poner en tela
de juicio la licitud de la enajenación, dada su condición de asesor de la
Empresa Mixta de Servicios Funerarios de Madrid'.
Rodrigo 'emitió un informe sobre las distintas ofertas y
concluyó a favor de la presentada por Funespaña, de la que habría de adquirir
un importante número de acciones pocas fechas después y en ejecución de un
acuerdo anterior en el tiempo'. Funespaña carecía de la suma con la que había
garantizado ampliar el capital de la empresa mixta (1,2 millones de euros).
Tanto el juez como el fiscal tienen claro quién aportó esa suma en febrero de
1993, dos meses después de que el Ayuntamiento declarase vencedora a Funespaña:
'Provino en su mayor parte de una cuenta en el extranjero de Rodrigo'. A
cambio éste se convirtió, según juez y fiscal, en destacado accionista de
Funespaña, de la que es presidente desde 1995.
Ambos sostienen que, para 'ocultar' su participación en
Funespaña, Rodrigo simuló que la compra de acciones se produjo en 1998, y no
en 1993, y utilizó empresas pantalla. El juez resume los indicios:
Rodrigo mantuvo contactos previos al concurso con Funespaña, aportó su
ampliación de capital, compró gran número de acciones de Funespaña tanto
simultáneamente como posteriormente a la privatización y lo ocultó mientras
era consejero de la empresa mixta, y cobró por la gestión a través de empresas
pantalla en paraísos fiscales. El juez relata que Huete y Viñals,
entonces presidentes de la funeraria, decidieron privatizar en 1992 la mitad
de las acciones, cuyo capital y gestión eran íntegramente municipales. (El
fiscal incluye a Moreno en este núcleo privatizador). Huete y Viñals para
justificar la venta de la funeraria, invocaron 'su mala situación económica, a
sabiendas de las muy favorables expectativas de la empresa'.
Los tres concejales, según el fiscal, obviaron las
peticiones del gerente de la empresa, Francisco Yáñez, para mejorar la
situación financiera de la misma. De todas las iniciativas aprobadas en el
pleno del 28 de julio de 1992, el edil Moreno eligió una y dictó un decreto
'de manera caprichosa y parcial', en septiembre de 1992, descartando las demás
sin justificación. Eso permitía vender el 49% de las acciones al capital
privado mediante concurso público. 'Mientras tanto, y ya durante el verano de
1992, Huete había iniciado contactos personales y directos, al margen de
cualquier previsión legal o reglamentaria, con los representantes de una serie
de empresas que, según su particular opinión, podrían estar interesadas en
hacerse cargo del monopolio funerario en Madrid', según el fiscal. Viñals y
Rodrigo 'colaboraron activamente en el establecimiento y desarrollo de estos
contactos que, obviamente, permitieron a los concejales acusados tantear y
prefigurar las condiciones en que cabría asegurar el aparente éxito de la
operación de cesión, eliminando en realidad cualquier posibilidad efectiva de
libre competencia'. Durante esos contactos, o antes, 'pero en todo caso no
después de ellos', Rodrigo alcanzó su pacto con los responsables de Funespaña.
Estos contactos le posibilitaron, además, 'una posición de ventaja'. En
octubre de 1992, Moreno logró que el grupo del PP aprobara el pliego de
condiciones que, según el fiscal, 'vulneraba de manera frontal y palmaria los
artículos 11 y 12 de la Ley de Contratos del Estado del 8 de abril de 1965'.
La propuesta fue aprobada 'por mayoría gracias a la disciplina de voto del
grupo popular', añade. El precio orientativo fijado de la funeraria era de
unos 8,8 millones de euros. Pero, señala el juez, el contenido era tan ambiguo
que en realidad permitía cualquier oferta. Ni estaba claro el objeto enajenado
ni su precio. Y se tramitó por vía de urgencia, cosa que 'carecía de
justificación legal'. Según el fiscal, los concejales imputados necesitaban
tal premura para 'acabar cuanto antes el proceso que, además, ya daban por
resuelto a partir de los contactos privados'
1999 . 23 de septiembre.- El TSJM admite a trámite la querella, en la
que hay tres frentes abiertos: las supuestas irregularidades en la
privatización parcial, las facilidades que el Consistorio ha dado a Funespaña
para que afronte la deuda pendiente con la Administración local, y la gestión
de Funespaña.
1999 .28 de octubre.- El magistrado del TSJM que instruye la querella
comienza a tomar testimonio a los querellados.
1999 .5 de noviembre. Este tribunal acepta en su integridad la
ampliación de la querella que, contra varios concejales que participaron en la
privatización de la Funeraria, presentó el 26 de octubre anterior el grupo
municipal de IU en el Ayuntamiento de Madrid. En ésta, IU acusa al edil de
Hacienda, Pedro Bujidos, al ex concejal José Antonio García Alarilla y a tres
ejecutivos de la empresa, y pide que declare otro ex edil, Angel Matanzo.
2000 .20 de
septiembre. El TSJM sobresee el caso seguido por supuestas irregularidades
en la venta de la funeraria municipal de Madrid respecto al consejero Echániz
y el ex gerente de la Empresa Mixta de Servicios Funerarios (EMSFM), Francisco
José Yáñez.
2002 .18 de abril. El juez que tramita el caso en el TSJM, José Luis
Quesada, dicta un auto por el que se acusa formalmente a Luis María Huete,
actual diputado del PP en la Asamblea, a Simón Viñals, concejal de Sanidad, y
a Antonio Moreno, concejal de Patrimonio, de los delitos de prevaricación,
malversación de fondos públicos y maquinación para alterar el precio de las
cosas. La acusación se amplía a José Ignacio Rodrigo y a los hermanos
Valdivia.
2002. 24 de septiembre.- El juez decreta la apertura del juicio oral e
impone una fianza de 9 millones de euros a los tres cargos del PP imputados y
4,5 millones a tres empresarios considerados los principales socios de
Funespaña: José Ignacio Rodrigo, contratado por Viñals en 1992 como asesor en
los temas relacionados con la funeraria municipal, y los hermanos Juan Antonio
y Angel Valdivia.
2003. 28 de enero. El Tribunal Superior de Justicia
de Madrid (TSJM) ha dictado una sentencia que anula el pliego de
condiciones redactado en 1992 por el gobierno municipal, del PP, para
vender a la empresa Funespaña el 49% de las acciones de la funeraria
madrileña por 100 pesetas (0,6 euros). El tribunal no entra en si fue o no
correcto el precio de las acciones o la adjudicación a Funespaña de la
gestión parcial (el Ayuntamiento se reservó un 51% del capital), pero lo
que sí hace es declarar nulo el acto administrativo previo -el pliego del
concurso- por la falta de claridad de sus cláusulas. Esa ambigüedad, según
la sentencia, vulneró los principios de libre concurrencia e igualdad de
oportunidades.
2. LOS
IMPLICADOS
Simón Viñals. concejal de
Salud y Consumo.En 1992 desempeñaba el mismo cargo y era además presidente
de la funeraria municipal. La Fiscalía le acusa de complicidad en
maquinación y alteración del precio de las cosas -"por suscribir junto al
principal autor del delito el contrato"-, prevaricación y malversación de
caudales. Solicita una pena de seis años de cárcel y 25 de inhabilitación.
Antonio Moreno, concejal de
Régimen Interior, Patrimonio y del distrito de Latina. Está acusado de
maquinaciones para alterar el precio de las cosas por ser "responsable
directo de la propuesta de dicho pliego de condiciones [documento que sirvió
para que Funespaña se alzara frente a otras empresas con las acciones]".
También está acusado de dos delitos de prevaricación. A juicio de la
fiscalía, la decisión de otorgar a Funespaña el 49% de las acciones de la
funeraria "no sólo fue consciente y deliberadamente injusta, es decir, algo
más que meramente ilegal, sino absolutamente infundada y arbitraria [...].
Las condiciones hacían imposible una motivación basada en criterios
objetivos e imparciales". También deberá responder del delito de
malversación de caudales. . Solicita una pena de seis años de cárcel y 25 de
inhabilitación.
Luis María Huete , diputado
autonómico. Primer teniente de alcalde en 1993. Acusado de supuestos
delitos de prevaricación, malversación y falsedad en documento público. La
querella sostiene que, "haciendo constar y suscribiendo en el documento
citado que la adjudicación se había producido con estricta sujeción al
pliego y que el precio del contrato era de 4.058 millones de pesetas, faltó
palmariamente a la verdad en la narración de los hechos [...] y dejando
constancia con su firma de hechos manifiestamente mendaces que eran parte
esencial del contrato". Solicita una pena de seis años de cárcel y 25 de
inhabilitación.
José Ignacio Rodrigo , ex
miembro del Consejo de Administración de la Empresa Mixta de Servicios
Funerarios y presidente de Funespaña. Fue contratado por Viñals como asesor
del Gobierno municipal en el proceso de privatización de la funeraria. El
fiscal calcula que Rodrigo logró unos ingresos de 10,1 millones de euros a
través de su participación accionarial desde 1993 en la adjudicataria y en
las sociedades que creó para cobrar la gestión de la empresa mixta.
Ángel Valdivia, consejero
delegado de Funespaña
Juan Antonio Valdivia .
Hermano del anterior. Vicepresidente.
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