La metamorfosis de Alcaraz
BIOGRAFÍA DEL SUSODICHO
Nació en Torredonjimeno (Jaén) el 1 de noviembre de 1968. Realizó estudios de EGB, y tras decidirse por la peluquería y la estética viajó a Zaragoza para prepararse en estas áreas. Allí vivió con su hermana, casada con un artificiero de la Guardia Civil, en la casa cuartel del Cuerpo en la capital aragonesa. Antes de abandonar esa ciudad y volver a Torredonjimeno para abrir una peluquería, convenció a su hermano Ángel para que se trasladase a Zaragoza. Este hecho cambió su vida, ya que el 11 de diciembre de 1987, cuando ya había regresado a su localidad de origen, un coche bomba acabó con la vida de once personas, entre ellas las de su hermano Ángel y las de sus sobrinas, Miriam y Esther. Hasta 1992 trabajó como peluquero en Torredonjimeno. Tras obtener un diploma de tricólogo cerró los tres establecimientos que tenía en la localidad y abrió un centro de tratamiento capilar en Jaén, otro en Málaga y un tercero en Córdoba. Comenzó a colaborar con la AVT en 1994 y en julio de 2003 fue elegido miembro de la Junta de Gobierno, de la que fue secretario general antes de ser nombrado presidente, el 12 de junio de 2004. En 2000 fundó en Jaén la Asociación Víctimas del Terrorismo "Verde Esperanza", presidida por su esposa Carmen Álvarez. Fue reelegido presidente de la AVT el 13 de mayo de 2006, en la asamblea de la Asociación celebrada en Madrid, y en la que su único oponente el abogado Pablo Broseta, hijo de Manuel Broseta Pont asesinado por ETA, retiró su candidatura por entender que no se respetaron las reglas democráticas durante la elección.
Escabroso pasado y polémico presente del presidente de AVT .un profesional de la crispación
Eran una pareja aparentemente normal. Ella trabajaba en una pescadería. Él era un peluquero que ejercía su profesión en Torredonjimeno, un pequeño pueblo de la provincia de Jaén. Con el tiempo, la pareja consiguió expandir su negocio al abrir hasta tres centros de tratamiento capilar en Málaga, Córdoba y en Jaén. Pero las andanzas de esta pareja andaluza no acabaron aquí. Un día, el que fuera un simple peluquero, llegaría a convertirse en uno de los arietes mediáticos de la derecha política. Ninguno de los vecinos de la localidad jienense se hubieran creído que, en el futuro, el hijo de los Alcaraz, una humilde familia del pueblo, católica y de izquierdas, llegaría a convocar multitudinarias manifestaciones contra un gobierno socialista, que ha llegado a ser calificado por Francisco José como el máximo “embajador de ETA”.
“ETA asesinó a mi hermano cuando yo tenía 17 años y a mis sobrinas gemelas, que contaban con poco más de 3 años. El dolor y el vacío que te deja es algo que no quisiera que nadie de los que me calumnian y sirven de propaganda de la mentira pudiera sufrirlo. ETA mata y otros rematan. Estos últimos son quienes, amparándose en la mentira, la calumnia y la difamación constante contra mi persona y contra el colectivo que represento, intentan provocar nuestra muerte civil, nuestra muerte como ciudadanos”. Estas palabras de Alcaraz fueron publicadas por ABC, el 24 de enero de este año, a raíz de que algunos medios de comunicación y diferentes compañeros de la asociación que preside denunciaran su gestión en la AVT e hicieran públicos numerosos aspectos escabrosos de su vida.
6.000 € mensuales en dietas
Francisco José Alcaraz llega a cobrar por ser presidente de la AVT 200 euros diarios en concepto de dietas, unos 6.000 euros mensuales. Aunque, al presidir una asociación sin ánimo de lucro, Alcaraz no puede tener un sueldo fijo, esta cantidad resulta, como mínimo, significativa.
“Éticamente inaceptable”
Que esta asociación se haya convertido, desde la llegada de Alcaraz a su presidencia, en un apetecible negocio es algo que ya denunció en el diario ABC Daniel Portero, hijo del fiscal superior del Tribunal de Justicia de Andalucía, Luis Portero, asesinado por ETA en el año 2.000: “Como ex miembro que soy de esa junta directiva, discrepo de muchas de las actuaciones de José Alcaraz, que antepone claramente intereses y actitudes personales al interés general de la asociación. No se puede utilizar la AVT para hacer partidismo cuando sus estatutos lo prohíben expresamente. Es éticamente inaceptable que Alcaraz tenga a su esposa de responsable de los departamentos jurídico y social de la AVT y de presidenta de una asociación jienense de víctimas del terrorismo”.
“Pertenece a la extrema derecha”
Pero Portero no es el único que da malas referencias del líder de la AVT: “Le mueven dos cosas: la vanidad y su afición a la política. Aunque diga que no es del PP, pertenece a la extrema derecha”, afirmó Manuel Quesada en una información publicada en El País a principios de 2005.
"Derecha neofascista"
En línea con estas declaraciones, Roberto Manrique, vicepresidente y portavoz de la Asociación Catalana de Víctimas, confirmó a elplural.com que, tal y como afirma Manuel Quesada, si de algo no se le puede acusar a Alcaraz es de ser de izquierdas: “Alcaraz se ha convertido en los últimos dos o tres años en un profesional de la crispación. Éste es su oficio y no otro. Vive de la agitación y de su línea directa con la madrileña calle Génova 13. Sin el PP, que lo ha ensalzado, aupado y utilizado, Alcaraz no sería nadie. Ni sería nada. Su otra línea directa es la que mantiene con gentes como Ynestrillas u otros personajes de la extrema derecha neofascista”.
“Testigo de Jehová y evangélico”
Pero su relación con la política no es lo único escabroso en el currículum del presidente de la AVT. En un artículo publicado por Pablo Ordaz en El País, titulado “La metamorfosis de Alcaraz”, se señala la vinculación del líder de la AVT con diferentes grupos religiosos: “Se hizo testigo de Jehová. Sus padres eran católicos, trabajadores y más bien de izquierdas, pero él abrazó su nueva fe con tanto ahínco, que se dedicó a vender biblias y a hacer apostolado entre sus vecinos, quienes no obstante, pronto advirtieron que Francisco José se alejaba de los Testigos de Jehová para pasarse a la a la Iglesia Evangélica. No tardó en darse cuenta de que tampoco allí estaba el camino”, afirma Ordaz.
Amigo de los populares
Pese a que Alcaraz, siempre que puede, asegura que no tiene más carné político que las fotos de sus sobrinas asesinadas por ETA, lo que realmente molesta a este jienense no es que se le acuse de ser afín a las tesis defendidas por el Partido Popular -pues el PP siempre le ha acompañado en todas la manifestaciones que este ha promovido-, ni siquiera que se le relacione con grupos de ultraderecha -no pareció importarle el hecho de que le fotografiaran saludando al ultraderechista Ynestrillas-. Lo que de verdad inquieta a Alcaraz es que se le acuse de no tener más oficio que el de ser víctima y de haber convertido su asociación en un mero instrumento para aumentar su poder político y económico, así como el de su compañera sentimental.
La pescadera abogada
“Yo sólo tengo la EGB y cursos de tricología”, ha confirmado en numerosas ocasiones Alcaraz a los medios de comunicación. Según el testimonio de un supuesto "paisano" del presidente de la AVT, "su compañera sentimental, Mª del Carmen Álvarez, es de profesión pescadera y de nivel académico similar. Trabaja en la AVT, está dada de alta en la Seguridad Social con contrato laboral. Su puesto es el de “responsable del departamento Jurídico”, por lo que percibe 3.000 euros mensuales netos, sin la necesidad de haber realizado el bachillerato.
“Te pillé”
Joaquín Vidal Ortiz, presidente de la Asociación Andaluza de Víctimas, afirmaba el 27 de Junio de 2005 en El País que es cierto que Alcaraz “llora mucho, pero que, a la vez que llora, practica el te pillé. Nos grababa conversaciones y nos llevó a los tribunales. Le ganamos dos veces y fue cuando se fue y fundó la otra asociación, la que lleva su mujer". Vidal se refiere a cuando Alcaraz quiso organizar en el 1999 una asociación paralela a la Asociación Andaluza de Víctimas pero los tribunales se lo impidieron. Fracasado su intento para toda Andalucía, Alcaraz impulsaría la fundación “Verde esperanza” que integraría a víctimas o personas relacionadas con víctimas de terrorismo de toda España, presidida por su compañera sentimental, y que, sobre todo, le serviría de trampolín para poder convertirse en el presidente de la AVT.
Militante del PP
Maria del Carmen Álvarez, además de ser la presidenta de esta asociación sin ser víctima de terrorismo directa, es también antigua militante del PP. “Me afilié cuando buscaban voluntarios para ir de concejales en el País Vasco, pero pronto vi que todo era una mierda. Y marchando, que es gerundio”. Aunque todo fuera una “mierda”, finalmente la pareja de Alcaraz decidió presentarse en las listas electorales del Partido Popular de Torredonjimeno.
Carrera política meteórica
En 2003, y pese a que un año antes “nadie lo conocía en ninguna parte”, Alcaraz y su compañera sentimental consiguieron integrarse en la junta gestora de la AVT y tras la crisis que sufrió la asociación, un año después, el 12 de Junio de 2004, Franciso José Alcaraz conseguiría convertirse en el presidente del la AVT y en ariete del PP.
“Más vale no cruzarse ni encontrarse en la calle con él”
Paralelamente, la Asociación de Víctimas de Terrorismo, según el novelista Javier Marías, y desde que “el señor Alcaraz se puso al frente de ésta, ha pasado a ser, para gran parte de la población, algo con lo que más vale no cruzarse ni encontrarse en la calle y yo no sé hasta qué punto sus miembros más sensatos, menos manipulados y envenenados, se dan cuenta del flaco favor, incluso del enorme daño, que ese dirigente les está haciendo al utilizarlos principalmente como “brazo manifestante” de la extrema derecha mediática, encabezada por la emisora radiofónica de los obispos siembracizañas”.
http://www.elplural.com/010807"Le mueven dos cosas. La vanidad y su afición a la política. Aunque diga que no es del PP, pertenece a la extrema derecha"
Se quita las gafas y saca un pañuelo blanco, su voz se entrecorta como un teléfono móvil que va perdiendo cobertura. Francisco José Alcaraz llora con frecuencia. Dice que la última vez fue hace una hora. Llora cuando se le pregunta por su hermano Ángel o por sus sobrinas Mirian y Esther, que murieron al amanecer del 11 de diciembre de 1987, cuando tres terroristas de ETA colocaron un coche bomba cargado con 50 kilos de explosivos junto a la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza. Durante los diez años siguientes, Francisco José Alcaraz intentó enterrar aquella desgracia. Nunca hablaba del atentado. Tampoco era capaz de enfrentarse a las fotografías de su hermano, que cuando murió tenía 19 años, ni de sus sobrinas, que acababan de cumplir tres. Sin embargo ahora, y a pesar de las lágrimas, Alcaraz parece otro hombre.
Natural y vecino de Torredonjimeno, provincia de Jaén, tiene 36 años y desde hace uno preside la Asociación de Víctimas del Terrorismo, la AVT, una organización que se define "apolítica y benéfica" y que nació en 1981. Aquel año fueron asesinadas 42 personas por ETA y los GRAPO, pero también por los Comandos Autónomos Anticapitalistas y por grupos de extrema derecha. Ni que decir tiene que las víctimas de entonces no contaban con el apoyo político, social ni económico que reúnen ahora, y era ese vacío el que pretendía llenar la AVT. Francisco José Alcaraz tenía entonces 11 años y acababa de tomar una decisión importante.
Se hizo testigo de Jehová. Sus padres eran católicos, trabajadores y más bien de izquierdas, pero él abrazó su nueva fe con tanto ahínco -un rasgo de su carácter que conserva intacto- que se dedicó a vender biblias y a hacer apostolado entre sus vecinos, quienes, no obstante, pronto advirtieron que Francisco José se alejaba de los Testigos de Jehová para pasarse a la iglesia Evangélica. No tardó en darse cuenta de que tampoco allí estaba el camino. Cuando explica aquellos desengaños en cadena, Alcaraz utiliza las mismas palabras que escoge para abominar de la política: "Me fui porque puedo coincidir con muchas ideas de católicos, mormones o testigos, pero si te encierras en una religión coartan tu libertad. Y la libertad también se pierde cuando uno pertenece a un partido, cuando uno defiende una ideología. Al definirse de izquierdas o de derechas, uno ya está perdiendo libertad".
Aunque soñó con ser veterinario, pronto se decidió por la peluquería y la estética. Para prepararse se marchó a Zaragoza, donde vivía su hermana, casada con un artificiero de la Guardia Civil. Francisco José vivió un tiempo en la casa cuartel, y animó a su hermano Ángel para que lo imitara. Es ahí donde le nació la culpa. Cuando el 11 de diciembre de 1987, a las seis de la mañana, los tres terroristas dejaron un Renault 18 junto a la tapia del cuartel y encendieron la mecha, Francisco José Alcaraz ya se había vuelto a Torredonjimeno para montar una peluquería, pero Ángel aún continuaba allí. Al relatar todo aquello, Francisco José deja entrever el infierno en el que habitó en silencio durante los diez años, uno tras otro, en los que no fue capaz de enfrentarse a la fotografía del hermano muerto. Aparecen en el relato dos demonios recurrentes en la conversación de Alcaraz: los políticos -o ciertos políticos- y los periodistas. "Cuando salimos con los féretros de la basílica del Pilar nos tuvimos que refugiar porque nos tiraban monedas y mecheros. Y eran especialmente sus compañeros de la prensa los que empezaron a tirarlos, sí, sí, la prensa. Porque cuando estábamos dentro sus compañeros contaban chistes, se reían, y entienda que con 11 féretros allí, viéndolos muertos de risa, mi cuñado les pidió respeto y dijo que o se iban de dentro de la basílica o cogíamos los féretros y nos marchábamos. Así que los desalojaron y cuando salíamos fuera..., nos lo pagaron. Al día siguiente, cuando llegué a mi pueblo a enterrar a mi familia, que fue la única vez que fui al cementerio, me encontré con una pintada en el campo de fútbol que ponía viva ETA, y eso que vivo en un pueblo de Jaén. Pero, siendo duro todo aquello, más duro fue lo que publicó su periódico al día siguiente. Dijo que el Gobierno tenía información de que se podía cometer un atentado allí... Y a partir de ahí no hablamos más de aquello. Mi padre entró en una depresión y falleció a los pocos meses de cáncer, a consecuencia del disgusto. Han sido", concluye Alcaraz, "casi diez años sin poder ver [carraspea de emoción] las fotos de mi hermano y de mis sobrinas. Me ha costado mucho superarlo. Mi esposa me ha ayudado y, bueno, llevo ya cuatro o cinco años con las fotografías de ellos en la cartera".
Las llevaba el 15 de diciembre de 2004 cuando compareció ante la comisión parlamentaria del 11-M. Era la primera vez que Alcaraz, presidente de la AVT desde unos meses antes, se asomaba a las cámaras de televisión, pero casi no le hicieron caso. Su intervención se produjo después de la de Pilar Manjón, la portavoz de los afectados por la matanza de Madrid, que con su discurso conmocionó al país. Se puede decir que a partir de aquel día la actitud de Alcaraz no ha hecho más que endurecerse.
"Yo sólo tengo la EGB y cursos de tricología". A Francisco José Alcaraz ya le iban bien sus clínicas especializadas en implantes de cabello cuando, superado el trauma, decidió entrar en el mundo de las víctimas. Hizo amigos. "Es un hombre sencillo, muy emotivo, muy humano", dice Gotzone Mora, profesora de la Universidad del País Vasco, "y tiene las ideas muy claras. No duda". Pero también sembró y cosechó enemigos. "Le mueven dos cosas. La vanidad", explica Manuel Quesada, un policía que sobrevivió a dos atentados y que pertenece a la asociación andaluza de víctimas, "y su afición a la política. Aunque diga que no es del PP, pertenece a la extrema derecha". Dice Quesada que Alcaraz se está confundiendo de objetivo: "Nos ataca a nosotros y ataca al Gobierno, cuando su lucha tiene que ser contra ETA". Es una opinión que comparte Joaquín Vidal Ortiz, presidente de las víctimas andaluzas: "Llora mucho, pero a la vez que llora practica el te pillé. Nos grababa conversaciones y nos metió en los tribunales. Le ganamos dos veces y fue cuando se fue y fundó la otra asociación, la que lleva su mujer".
Se llama Verde Esperanza y, efectivamente, la dirige Carmen Álvarez. En su página web se informa de la concesión del único premio de la asociación a Ángel Acebes y de la participación de Alcaraz en un curso sobre Nacionalismo y Totalitarismo en compañía de destacadas figuras del PP y de su órbita de pensamiento. "No soy de ningún partido", se defiende Alcaraz, quien culpa una y otra vez a la prensa de situarlo a la vera del PP, y añade: "La mayor politización es cuando se nos trata de politizar diciendo que estamos politizados...". A renglón seguido, el presidente de la AVT amenaza con seguir organizando manifestaciones en contra del Gobierno, considera indispensable la dimisión de Gregorio Peces-Barba y califica de "traición" la actual política antiterrorista.
Su última decisión ha sido destituir por burofax a Daniel Portero como portavoz de la AVT en los juicios contra etarras y al abogado Pedro Cerracín, que lleva ocho años trabajando para las víctimas, los dos últimos preparando el inminente juicio contra Ekin, el supuesto entramado político vinculado a ETA cuyo sumario consta de 2.000 tomos. Alcaraz justificó los despidos declarando que se lo habían pedido muchísimos asociados, a lo que Daniel Portero replicó ayer: "Si Alcaraz cree que muchísimos socios son 125 o 150 que asistieron a la última asamblea, habrá que recordarle que la AVT tiene 4.000...".
Daniel Portero es uno de los hijos del fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía asesinado por ETA. Se da la circunstancia de que fueron él y su hermano Luis quienes franquearon a Alcaraz la puerta de la AVT. "De todas formas, lo esperaba", reconoce Daniel, "no sé por qué lo hace, pero está dividiendo a las víctimas. Desde que llegó al cargo ha sufrido una metamorfosis".
EL PAÍS - España - 27-06-2005
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