Opus Dei y Legionarios de Cristo se disputan los ministros

El próximo día 6, José María Escrivá de Balaguer será canonizado por el Papa en un acto multitudinario al que acudirá, al menos, un ministro: Federico Trillo, el de Defensa, que lo hace a título particular como miembro del Opus Dei. José María Michavila, el de Justicia, que debería encabezar la delegación oficial del Gobierno está reorganizando su agenda y aún no ha confirmado el viaje. Este último también perteneció a la Obra en su juventud y desde que escaló puestos en la Administración ha sido tentado por los Legionarios de Cristo, con quienes colaboró  hace unos años. Ambas organizaciones, situadas en el espectro más a la derecha de la Iglesia católica, mantienen, desde que el PP llegó a La Moncloa, una disputa por aumentar su influencia en el Gobierno que, hasta ahora, parece decantarse a favor de los seguidores del nuevo santo.

Por Inmaculada Sánchez

El caso más explícito de este pulso lo protagoniza el ministro de Justicia, José María Michavila, quien sólo ha querido matizar a esta revista, a través de un portavoz, que actualmente no pertenece ni al Opus Dei ni a los Legionarios de Cristo. Incluso, su presencia oficial en la solemne canonización del próximo domingo no ha podido ser confirmada al cierre de esta edición –"está revisando su agenda", señalan desde el ministerio– aunque desde Moncloa se apunta que lo habitual es que el ministro encabece la delegación del Gobierno.

"Habitual" desde que gobierna el PP porque en la oficina central del Opus Dei en Madrid no dudan en recordar que cuando su fundador fue beatificado, en 1992, "como gobernaba el PSOE sólo fue el embajador de España en el Vaticano". Ahora las cosas son bien distintas. De hecho, tanto Federico Trillo, cuando era presidente del Congreso de los Diputados, como los en su momento ministros Esperanza Aguirre, Mariano Rajoy, Manuel Pimentel, Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja y el año pasado Jaume Matas, han acudido a la Plaza de San Pedro a otras tantas ceremonias de beatificación y canonización de cuantos religiosos españoles  han encontrado un hueco en el prolífico santoral de Juan Pablo II.

En esta ocasión, el Opus Dei espera marcar un hito en las ceremonias vaticanas. Si en la beatificación se cifraron en 300.000 los fieles que acudieron a la ceremonia la elevación a los altares de José María Escrivá de Balaguer, como santo podría alcanzar el medio millón de personas llegadas de todo el mundo, cifra histórica tratándose de una canonización única, y no múltiple, como suele ser habitual en numerosas ocasiones, lo que concede al acto una solemnidad añadida.

Si José María Michavila consigue finalmente adecuar su agenda y ocupa su lugar reservado en la explanada de la basílica de San Pedro, la institución tendrá un motivo doble de satisfacción. El hoy titular de Justicia militó en la Obra fundada por Escrivá de Balaguer hasta poco después de terminar su carrera universitaria, como él mismo reconoció a esta revista cuando aún era un diputado del PP en la oposición. Pero, distanciado de sus antiguos "hermanos", fue presa del abrazo de los Legionarios de Cristo, institución fundada en 1941 en México por el padre Marcial Maciel y llegada a España a comienzos de los años 80.

Los Legionarios, cuyo nombre ya da una idea de la órbita ideológica en la que se sitúan, no han dudado en intentar ocupar un puesto en la sociedad española hasta ahora reservado en exclusiva al Opus Dei, con quien han chocado no sólo en España sino también en Méjico, como revela Alfonso Torres en su obra "La prodigiosa aventura de los Legionarios de Cristo", imprescindible para conocer los métodos y orígenes de esta institución ultraconservadora.  Torres aporta testimonios sobre la imposibilidad de los "millonarios de Cristo", como se les conoce en el país azteca, de abrir un centro universitario en Guadalajara, segunda ciudad del país, debido a las presiones del Opus, que considera a la metrópoli feudo propio. También en 1991, ya en España, ambos intentaron abrir un colegio en Santander y el obispo de la diócesis sólo apoyó la iniciativa de los seguidores de Escrivá.

Por eso era tan importante para los fieles de Marcial Maciel conseguir un centro docente de prestigio en nuestro país donde apoyar su expansión en España y fue José María Michavila, con la colaboración del entonces rector de la Complutense, Gustavo Villapalos, quien se lo proporcionó.

Michavila, secretario general de la Complutense, fue invitado a Méjico para conocer la excelencias de la universidad insignia de los Legionarios, la Anáhuac, al objeto de conseguir su aprobación para que el centro universitario Francisco de Vitoria, edificado en las cercanías de Madrid, lograse categoría de "adscrito a la Complutense", lo que les abriría las puertas del alumnado más exquisito al que perseguían.

Los buenos oficios de Michavila fueron definitivos, según quienes vivieron el proceso entonces, para que la Francisco de Vitoria lograra su hueco en el sistema educativo español. Desde entonces, el posteriormente diputado por el PP y secretario de Estado con Aznar se ha situado en la órbita de la Legión en los tiempos en que el Opus volvía a ocupar despachos ministeriales tras la victoria del PP.

A pesar de esta evidente presencia de los seguidores de Escrivá de Balaguer en los distintos gobiernos de Aznar los Legionarios no se han arredrado y llegaron, incluso, a "tocar" a Isabel Tocino. Aunque la hoy presidenta de Siebel España nunca ha ocultado su condición de supernumeraria de la Obra los miembros de la Legión de Cristo la invitaron a Méjico en sus tiempos de ministra en un intento de captación que, según las informaciones recogidas, culminó en fracaso.

Quizá estos modos, que críticos con ellos dentro del ámbito eclesial califican de "burdos", "agresivos" y "poco presentables", fueran los que llevaran al ministro de Justicia a distanciarse de los Legionarios según apuntan distintas fuentes que siguen sus pasos en nuestro país. "Michavila, actualmente, tiene muy buenas relaciones con el Opus, a pesar de haber abandonado su disciplina", asegura una fuente conocedora de la influencia de la Obra en el Gobierno.

La captación del titular de Justicia es capital tanto para el Opus como para los Legionarios ya que bajo su tutela se encuentra la dirección general de Asuntos Religiosos, donde se dirimen las relaciones del Estado con la Iglesia católica y el resto de confesiones. Para desconsuelo de los seguidores de Marcial Maciel José María Michavila no ha prescindido, al menos de momento, del hombre que ocupa tan sensible puesto desde que el PP llegara al poder y que es conocido por su veterana militancia en la Obra, Alberto de la Hera y Pérez de la Cuesta, profesor de derecho canónico y eclesiástico y ferviente católico. Su nombramiento, tras el triunfo del PP, fue calificado en su día por la Conferencia Episcopal como un "acontecimiento político de especial importancia" en la memoria del trienio 96-99 elaborada por su oficina de información y que recoge en su libro de reciente aparición, Las sotanas del PP, el periodista Mariano Sánchez Soler. Será él quien represente al ministro si, finalmente, éste no puede acudir a Roma.

También habría jugado su papel en el supuesto enfriamiento de relaciones entre Michavila y los Legionarios el hecho de que su esposa, matriculada en la Francisco de Vitoria (Cufvi) cuando ésta aún era centro adscrito a la Complutense, sólo cursase las asignaturas del título oficial y no las del título privado de la Cufvi, con las que se exige unas horas de voluntariado en las organizaciones caritativas elegidas por la Legión, según el citado Alfonso Torres, cuyos datos no han sido desmentidos por la universidad.

También la segunda esposa de Francisco Álvarez Cascos, Gemma Ruiz, ha sido alumna de la Francisco de Vitoria con unas prerrogativas que, en su día, dieron que hablar en el entorno universitario: los Legionarios la permitieron no asistir a clase cuando en la Complutense no existía la posibilidad de cursar sus estudios por libre.

A la par de estos intentos de aproximación a miembros del Gobierno los Legionarios no han dudado en intentar acceder a las cercanías de Moncloa a pesar de ser un coto de los liberales opusdeístas desde que Aznar eligiera a Carlos Aragonés para dirigir su gabinete, puesto que ha ocupado desde que el PP estaba en la oposición.

Aragonés, actual director del Gabinete de Presidencia, aunque no ha pertenecido nunca al Opus siempre ha simpatizado con él al igual que buena parte de sus compañeros de gabinete, nacidos para el liberalismo de la mano de Antonio Fontán, éste sí reconocido opusdeísta, y su Club Liberal de los años 80.

Fue en la segunda legislatura de Aznar cuando los Legionarios lograron introducir una cuña en el gabinete monclovita: Daniel Sada, que había ocupado la dirección general de Coordinación y Voluntariado Social en la Comunidad de Madrid gracias a su relación con Gustavo Villapalos, entonces consejero de Educación de Ruiz-Gallardón, fue llamado a ocupar la dirección del departamento de Educación y Cultura del gabinete de Aznar empujado por el propio Michavila, ya secretario de Estado de Justicia y bien relacionado con el entorno de Aragonés a través de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, FAES.

Sada no oculta tener un hermano miembro de la Legión y simpatizar con ella aunque niega su militancia. El fue, sin embargo, fundador y director de IUVE, la principal organización universitaria de estudiantes montada por los Legionarios al amparo de la Complutense madrileña cuando Villapalos la regentaba.

Durante la anterior legislatura Sada se convirtió en el principal asesor de Aznar en materia educativa y, según todas las fuentes consultadas, también de Ana Botella, por el conocimiento del mundo del voluntariado que le proporcionó su antiguo cargo en la comunidad de Madrid y que tanto gusta a la esposa del presidente.

Esta, sin embargo, diversifica sus querencias (Ver recuadro "Botella pica de todos") y Sada no ha logrado mantenerse en Moncloa en esta legislatura en la que los liberales del clan de Aragonés, más cercanos al Opus que a los Legionarios, han visto aumentar su poder en las cercanías del presidente (Ver nº 521 de El Siglo¨"El entorno de Aznar se atrinchera"). El rastro del hombre más significado dentro de la órbita de los Legionarios en la Administración Aznar, sin embargo, no se ha perdido en el ostracismo de la vida privada: actualmente dirige la Fundación Carolina, poderosa institución montada con el impulso del Gobierno y la participación de las principales empresas españolas con intereses en Latinoamérica para potenciar los lazos entre España y el cono sur y que ha sido criticada desde la oposición como un invento para "privatizar" funciones propias del Estado en materia económica y de relaciones internacionales.

Esta tensión entre opusdeístas y legionarios, siempre extraoficial y aún latente, fue recientemente caricaturizada por el conocido gracejo sevillano de Alfonso Guerra, quien el pasado mes en un mitin en León dijo, al hilo de los enfrentamientos en el PP por la sucesión, que "hasta el matrimonio Aznar tiene enfrentamientos, y por un lío de faldas… No, no penséis mal, si fuera por lo que pensáis yo no me metería en eso. Es que uno está por las faldas del Opus Dei y el otro, por las de los Legionarios de Cristo".

El ex vicesecretario general socialista ubicaba al presidente, gracias a su corte de Moncloa, más cerca de los fieles de Escrivá de Balaguer, y a su esposa, al lado de los Legionarios, debido al paso de Sada por Moncloa y a la conocida militancia de su sobrino Borja, hijo de su hermana Macarena, en las actividades de la Francisco de Vitoria (llegó a presidir el II Torneo Internacional de la Amistad de Fútbol Sala con equipos de colegios de la congregación de todo el mundo, para el que los Legionarios incluso consiguieron que el príncipe Felipe fuera el presidente de honor).

La Francisco de Vitoria es la clave de la expansión de los Legionarios en España al igual que la Universidad de Navarra es el símbolo del prestigio del Opus y, aunque sus intentos de asentar a algún miembro fiel en el Consejo de Ministros o aledaños todavía no se han visto coronados por el éxito, la marcha del centro sí puede augurarles mejores tiempos.

Después de que Villapalos abandonara la consejería de Educación madrileña y al frente del rectorado de la Complutense se sentara Rafael Puyol, hombre de reconocidas simpatías hacia el Opus, el espacio que la primera universidad pública madrileña les dejaba se fue estrechando. Es por eso que, gracias a fuertes inversiones, cuyo origen la congregación sólo justifica en donaciones privadas, y a la contratación de un profesorado de espectro ideológico más amplio del que cabría esperar de los Legionarios con el que han conseguido prestigio y alumnado de alto nivel, el curso pasado lograron independizarse y convertir a la Francisco de Vitoria en universidad privada con titulaciones oficiales.

Ninguna fuente de las consultadas en el entorno del mundo católico español se atreve a aventurar hasta dónde llegará la creciente influencia de los Legionarios de Cristo y si podrá en algún momento eclipsar el actual poderío del Opus Dei. "Lo que es cierto es que, de los tres movimientos eclesiales que se han visto alimentados por el papado de Juan Pablo II, Opus Dei, Comunión y Liberación y Legionarios de Cristo, sin duda es el primero el que ha resultado el gran vencedor de la pugna", asegura un catedrático del entorno docente de los jesuitas.

"Es más, la irrupción de grupos más agresivos, como los Legionarios, que además, en España son extranjeros, han ayudado al Opus a aparecer como más presentable", añade la misma fuente. "La existencia de una derecha más a la derecha, sin duda, les modera y, además, el Opus, frente a la agresividad de los Legionarios mantiene una estrategia de resistencia que, a la larga, les suele dar buenos frutos", concluye.

Buena parte de los que acudirán el próximo domingo a Roma compartirán estas opiniones. En los distintos gobiernos de Aznar siempre ha habido una digna representación de la Obra y en el actual, aunque sólo puede hablarse de Trillo como reconocido representante, la menos conocida Ana Pastor, titular de Sanidad, está dando pie a que los rumores llegados de Galicia sobre su presunta simpatía por los opusdeístas empiecen a ser tomados en cuenta después de que manifestara su radical oposición a la investigación con células madre embrionarias, una de las principales batallas del Opus en la actualidad una vez que el aborto ya está legislado en España.

Aparte de ministros, el Opus sigue contando con la fidelidad del fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, y de buena parte de la judicatura del país, sobre todo desde que la mayoría absoluta del PP pusiera en manos de una mayoría conservadora los nombramientos del Consejo General del Poder Judicial. Algunos de ellos podrán ser vistos en la multitudinaria ceremonia de Roma. Tras ella, el Opus ya tendrá un santo que, aunque polémico (Ver en páginas posteriores de este mismo número el dossier Escrivá de Balaguer, según Carandell), habrá ocupado su sitio en la jerarquía católica y, sobre todo, habrá situado a sus fieles en un lugar de privilegio para decidir en la cada vez más cercana sucesión de Juan Pablo II. En la de Aznar, su peso, será mayor de lo que muchos esperan

Botella pica de todos

Sobre la pertenencia de Ana Botella al Opus Dei o a los Legionarios de Cristo hay más literatura que realidad, alimentada, sin duda, de su conocido y publicitado conservadurismo religioso. Lo cierto es que, aunque sus convicciones la acerquen a cualquiera de estas dos instituciones, su olfato político la ha hecho diversificar su entorno.

Así, aunque en su círculo de amistades y conexiones familiares figuran miembros de la Obra de Escrivá –su tío, el ginecólogo ultraconservador José Botella Llusiá, es supernumerario– y sus dos hijos mayores iniciaron sus estudios en los colegios vallisoletanos Peñalba y Pinoalbar, de la red del Opus, una vez trasladada la familia a Madrid, ambos continuaron en el madrileño colegio El Recuerdo, de los jesuitas, donde todavía estudia el pequeño, Alonso,  y bajo cuyo cobijo todos hicieron la primera comunión.

Además de sus contactos con congregaciones y grupos eclesiales poderosos Ana Botella tampoco descuida el plano diocesano y, además de acudir, cuando vivía fuera de la Moncloa, a su parroquia, o de dar catequesis en el ya citado colegio El Recuerdo, cultivó su amistad con el ya famoso padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz, organización con la que la mujer del presidente colabora activamente.

Un detalle para ilustrar esta aparente diversificación de adhesiones: a la boda de su hija fueron invitados tres sacerdotes. Uno, era el padre Ángel, cura diocesano no perteneciente a ninguna congregación. Otro, el padre jesuita Agustín Alonso, director del colegio El Recuerdo durante 14 años y amigo personal de la familia. El tercero, otro jesuita, el padre Jaime Garralda presidente de Horizontes Abiertos, una organización no gubernamental dedicada a atender a los presos y con la que también colabora Ana Botella. La nómina de invitados con sotana a la boda la completaban el cardenal Rouco, que ofició la ceremonia, con sus concelebrantes, y el prior de los agustinos del monasterio de El Escorial donde tuvo lugar la boda. No dirán que los Aznar no cuidan sus contactos eclesiales.

Zapatero también contacta con la iglesia

"Se trata de un simple contacto dentro de la normalidad. El jefe de la oposición tiene la obligación de entrevistarse con mucha gente y, por eso, se vio con el cardenal Rouco Varela". Así describe Juan Fernando López Aguilar, miembro de la ejecutiva del PSOE, el primer encuentro de José Luis Rodríguez Zapatero con el presidente de la Conferencia Episcopal Española, celebrado recientemente, para aclarar, a continuación, que se ha querido manipular interesadamente su contenido.

López Aguilar desmiente categóricamente informaciones publicadas, en especial la del domingo día 22 del diario ABC –"ni fue almuerzo, ni en esa fecha, ni en absoluto hubo compromisos de ningún tipo"–, y señala taxativamente que el PSOE "tiene un compromiso con el estatus que la LOGSE dio a la asignatura de religión". Según las informaciones citadas el líder del PSOE se habría comprometido con el cardenal a no tocar la asignatura de religión tal como quedará tras la aplicación de la Ley de Calidad, que la concede carácter evaluable. "Es impensable. El PSOE propugna una España libre, laica y tolerante", sentencia López Aguilar, irritado con las informaciones filtradas.

Lo que es un hecho es el encuentro y que Rodríguez Zapatero, al igual que otros dirigentes socialistas en su día cuando podía estar cerca su llegada al poder, ha querido conocer al primer mandatario de la Iglesia católica en España. Sabido es, como ha informado El Siglo en anteriores ocasiones, que Rouco Varela no tiene a Aznar entre los santos de su devoción y que las relaciones entre el PP y la jerarquía católica han pasado por sonoros altibajos por lo que es de suponer que la cita con el líder socialista transcurrió sin tensiones

El SIGLO .30.09.02

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