Ana
PARDO DE VERA
Defensa es de todos los ciudadanos", sostiene Jordi Marsal, portavoz
socialista de la Comisión de Defensa en el Congreso de los Diputados,
y, como tal, el peso de los altos cargos políticos en el Ministerio
competente debe ser equilibrado entre civiles y militares, lo cual, en
estos momentos, está bastante alejado de la realidad, con un peso
más que significativo de estos últimos. La gestión
por parte de militares es diferente a la de los mandos civiles, aunque
no se trata de cuestionar la labor personal de cada uno, sino el equilibrio
necesario en un departamento que debe dejar de dar la imagen conservadora
y rigurosa que se vincula al Ejército. Sin embargo, los nombramientos
que ha efectuado Federico Trillo en el ministerio que sorprendentemente
le tocó gestionar -todas las quinielas lo vinculaban a la cartera
de justicia- son, en su mayor parte, miembros de las Fuerzas Armadas,
sin tener en cuenta aquellas designaciones de su antecesor, Eduardo Serra,
que inclinaron la balanza de nuevo hacia el sector militar y que el actual
titular de Defensa no ha hecho nada por enmendar. Preocupan especialmente
a los partidarios de la "civilización' de Defensa las direcciones
generales que implican responsabilidades politicas y que hoy ocupan en
su totalidad, a excepción de la de Relaciones Institucionales,
cargos uniformados.
Así, dentro de la Secretaría de Estado, los directores generales
de Armamento y Material, de Asuntos Económicos y de Infraestructura,
son, respectivamente, los generales de división Miguel Valverde,
nombrado por Eduardo Serra; Carlos Valverde, nombrado por Trillo y Leonardo
Larios, que conserva también su cargo desde el 96. Asimismo, han
accedido a sus puestos por decisión de¡ actual ministro los
direc
tores generales de Reclutamiento y Enseñanza Militar, el teniente
general Gregorio López, y de Politica de Defensa, el vicealmirante
Rafael Lorenzo. Un caso evidente en el que un civil debería ocupar
el puesto regente es, según fuentes de la oposición, la
Dirección General de Armamento, puesto que siendo un militar quien
lo ocupa, en este caso el general de división Miguel Valverde,
a la hora de distribuir los recursos como corresponde a su gestión,
es lógico que este mando se decante por la cesión de los
beneficios a su ejército, el del Aire en este caso. El escaso presupuesto
agravaria la discriminación hacia los otros dos ejércitos,
argumenta por otro lado la misma fuente. Otro aspecto que avala la política
uniformada de Federico Trillo en Defensa es la tendencia a dar mayor capacidad
material a los cuarteles generales, con un cuidado excesivo y conservador
por las Fuerzas Armadas, a las que otorga un protagonismo innecesario
y en los que prácticamente se hace imposible la inclusión
de elementos civiles, informan las mismas fuentes.
A nadie le es ajena la vinculación de Federico Trillo con las Fuerzas
Armadas, de la que él se siente más que or,ullo,o, como
la demostrado en su discurso de toma de posesión del Ministerio
de Defensa, teñido de emocionante reencuentro con una etapa de
su vida anterior, antes de consagrarse a la política, que, en realidad,
ha sido la que lo trajo a su ubicación actual. La conocida frase
con que el ministro inauguró su gestión -"Soy uno de
vosotros. Mis horizontes son vuestros horizontes. Mis valores son vuestros
valores. Mis anhelos son vuestros anhelos"- ya daba una idea respecto
a por dónde iban a tirar las preferencias de Trillo en su política
de Defensa, sostiene la misma fuente, aunque en este departamento las
cosas van muy despacio, precisamente por su estructura basada en lo militar,
que ya dejó bien asentada Eduardo Serra después del proceso
de desmilitarización iniciado por anteriores gobiernos, en donde
la proporción del componente civil en los altos cargos era mayor
y se iba acrecentando. Sin embargo, y a pesar del gusto común por
los uniformes, que en el caso de Eduardo Serra parece que respondía
más a una gestión empresarial en la que confluían
intereses militares, Federico Trillo ha marcado distancias con la línea
de su antecesor e, incluso, algunos nombramientos que Serra dejó
dispuestos, el actual jefe de Defensa ha optado por no tenerlos en cuenta.
A pesar de todo, Trillo no hizo y deshizo todo lo que quisiera, apuntan
desde el entorno de Defensa, y un caso evidente fueron los nombramientos
simultáneos del almirante jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA),
Francisco Torrente, quien sustituyó al almirante Antonio Moreno
Barberá, a su vez nombrado jefe del Estado Mayor de la Defensa
(JEMAD). Aunque al primero lo propuso el propio titular de Defensa en
Consejo de Ministros, el nombramiento de Moreno Barberá vino dado
por el presidente del Gobierno, José María Aznar, lo cual
dio al traste con los planes de Trillo, sostiene fuentes bien informadas,
estaba dispuesto a ubicar en ese cargo a su actual director general de
Personal en el ministerio, Joaquín Pita da Veiga, hijo de Gabriel
Pita da Veiga, jefe del Estado Mayor de la Armada en 1972 y ministro de
Marina en 1977. Sostienen, sin embargo, quienes le conocen que el talante
del hijo "no tiene nada que ver con el franquísmo del padre".
Menor presencia civil. Desde el momento de
su toma de posesión, Federíco Trillo ha efectuado únicamente
cuatro designaciones de civiles en la cúpula de Defensa y, además,
deberá llevar a cabo otra, no necesariamente civil, en un breve
plazo de tiempo para cubrir la dirección de su Gabinete, hasta
ahora ocupada por Jorge Hevia, que ha pasado a director general de Relaciones
Institucionales, departamento inmerso en la Secretaría General
de Política de Defensa (SEGENPOL), de nueva creación y a
cuyo frente Trillo ha puesto a Francisco Javier liménez-Ugarte.
Aparte de la SEGENPOL, todavía nacida el mes de enero pasado con
rango de Subsecretaría, el titular de Defensa ha optado por Fernando
Diez Moreno para la Secretaría de Estado, un hombre que, como el
propio ministro aseguró el día que hizo público su
nombramiento, en mayo del año pasado, fue propuesto por el vicepresidente
segundo y ministro de Economía, Rodrigo Rato. Para la Subsecretaría
de Defensa, Trillo optó esta vez por una persona de su absoluta
confianza y nombró en la misma fecha que a Diez Moreno a Víctor
Torre de Silva, que había sido jefe de su Gabinete en la Presidencia
del Congreso de los Diputados durante la pasada legislatura.