Inmaculada
SÁNCHEZ
De
poco le ha servido a Aznar la limpieza realizada a finales de 2000 entre
sus cargos provinciales ‑un 62% de sus presidentes y un 74% de sus
comités fueron sustituidos en los congresos de otoño‑. Lo del "centro
reformista" parece estar asumido dentro del Partido Popular como
marca electoral pero muchos de los que le han impulsado a su segunda victoria
vuelven a reclamar ‑esta vez con m s razón, según entienden, al
disponer de mayoría absoluta‑ el cumplimiento de promesas electorales
y, sobre todo, un manejo del poder que se deje de "excentricidades
progresistas".
Bien
lo sabe la ministra de Sanidad, Celia Villalobos, quien viene sufriendo,
mucho antes de que su actuación en el caso de las vacas locas la
entregase sin defensas a sus enemigos (Ver recuadro Celia se hunde
sola), el acoso de lo más rancio de la derecha popular. Estos sectores
ya acogieron con recelo y estupor su nombramiento como ministra pero sus
temores se vieron confirmados cuando Villalobos permitía la legalización
de la píldora LRU para interrupciones del embarazo dentro de los casos
permitidos por la ley.
La
entrada en España de la llamada "píldora abortiva" ha puesto
en pie de guerra contra Villalobos ‑y contra Aznar por haberla designado
ministra‑ a la jerarquía católica. El presidente de la Conferencia
Episcopal, monseñor Rouco Varela, evidenció este malestar la pasada Vigilia
de la Inmaculada (8 de diciembre) cuando, por primera vez, realizaba unas
manifestaciones abiertamente críticas contra el Gobierno. "Desanima
y desilusiona el ritmo tan tímido y lento de lo que debería ser la puesta
en marcha de una política familiar digna de tal nombre", decía el
cardenal. A continuación se refirió a la polémica píldora como una de
las principales afrentas del actual Gobierno contra los católicos.
El
mensaje del presidente de los obispos españoles contenía, sin embargo,
más reproches. Los mismos que, sin dilación, expuso en una agresiva portada
el diario editado por Luis María Anson, La Razón, pocos días antes
de concluir el año 2000. Entre ellos, el incumplimiento de las promesas
en torno a la educación: todavía no se ha incluido a la religión entre
las materias evaluables en la puntuación final del curso ‑aunque
en la reforma de la LOGSE se le trata mejor que a la música o la plástica,
tal como han denunciado los sindicatos‑ ni se ha ido todo lo lejos
que desearía la Iglesia en cuanto a la 1ibre elección de colegio por parte
de los padres", fórmula habitual para designar la reducción de exigencias
por parte de la Administración a los colegios privados concertados con
el sector público.
Las
críticas a Villalobos, sistemáticamente dirigidas desde el citado La
Razón y desde la emisora Radio Intereconomía, presidida por Julio
Ariza y bien relacionada con el Opus Dei, han sido la punta de lanza de
unas presiones que, también desde la Cope, la cadena de la Conferencia
Episcopal, han alcanzado otros ámbitos, como el del reparto del pastel
mediático que, hasta ahora, ha dejado sin licencia de televisión digital
a los obispos en el único concurso resuelto hasta el momento (El Mundo‑Recoletos
y el Abc se llevaron las licencias concedidas).
También se
quejan los sectores más reaccionarios del catolicismo de la laxitud del
PP con actitudes que, desde su punto de vista, atacan los cimientos de
la familia. Así, también está recibiendo presiones el barón territorial
más puntero del partido, el presidente de la Generalitat valenciana, Eduardo
Zaplana. Desactivado durante la anterior legislatura Alberto Ruiz‑Gallardón,
el presidente de la Comunidad de Madrid al que despiadados ataques dirigidos
desde Génova aconsejaron alejarse del escenario nacional, es ahora el
dirigente valenciano quien intenta despuntar con iniciativas pioneras
dentro del agitado delfinario aznarista aún por definir, Sólo así entienden
distintas entes del PP la ley de parejas de hecho aprobada por su Gobierno
y a la que las críticas de su antaño aliada mediática periodista María
Consuelo Reyna, hoy directora del agresivo Diario de Valencia obligaron
a revisar parte de su redacción final, aunque mantuvo su objetivo final
de reconocer legalmente a todo tipo de parejas no casadas, incluidas
las homosexuales. El arzobispo de Valencia también emitió un comunicado
en contra de la iniciativa.
El
vuelo de los halcones populares no se queda, sin embargo, en el campo
de la moral católica. 0tro compañero de gabinete de la
ministra Villalobos, el titular de Defensa, Federico Trillo, está recibiendo
inesperados varapalos a pesar de su conocida adscripción al Opus Dei
y su condición de militar. Su delito: no haberse mantenido firme cuando,
nada más llegar al cargo, el tradicional desfile del Día de las Fuerzas
Armadas, pactado por su antecesor para desarrollarse en Barcelona, modificó
su trazado para no discurrir por los ejes centrales de la ciudad, según
exigencia del presidente de la Generalitat, Jordi Pujol.
Aquel
"vergonzoso" desfile, según le calificó buena parte de la derecha
del PP, ha dejado marcado a Trillo y, ahora que ha de hacer frente a la
conocida crisis del síndrome de los Balcanes, está recibiendo más
ataques desde algunos periódicos afines que desde los considerados hostiles.
Sólo
así explican las fuentes consultadas las agresivas informaciones del rotativo
de Luis María Anson, convertido ya en la voz oficial de los halcones del
PP tras la "reconversión” del Abc al "centro reformista"
de Aznar de la mano de Nemesio Fernández‑Cuesta, contra Trillo.
La semana pasada La Razón titulaba su portada con un Defensa
fue alertada en julio sobre el síndrome de los Balcanes pero no tomó ninguna
medida, acompañada de una foto del ministro. Ya en páginas interiores
editorializaba sobre "el departamento de Trillo" que "había
sido incapaz de obtener la credibilidad necesaria para evitar el desasosiego
de más de 32.000 militares españoles". Dos días después, otra información
señalaba que "Trillo tiene que recurrir al Defensor del Soldado para
informarse sobre las muertes", después de que "el ministro afirmara
que esta organización difundía información que no se correspondía con
la realidad".
Dentro
del agitado PP que aún bascula sobre la promesa de abandono de su presidente
en las próximas elecciones, a nadie se le escapa la presencia, cada vez
más importante ‑su colaboración semanal ha pasado a ser diaria‑
del ex secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Rodríguez, en
La Razón. Ya en sus primeros artículos el conocido MAR aconsejaba
a su presidente y todavía amigo que no tuviese complejos en hacer uso
de la mayoría absoluta que acababa de conseguir. Semejante mensaje ha
llegado a convertirse en pieza identificativa de la mayoría de los comentarios
de Rodríguez.
Hace
apenas unos días, MAR decía: "Se ha instalado en la mayor parte del
Ejecutivo una consigna maldita que ordena: “mejor no hacer nada que equivocarse".
Sucumbir a la inacción es lo peor que puede pasarle a un grupo político,
y lo peor para el político es decidir no hacer nada porque le están adulando.
La fuerza que los españoles dieron al PP está clara en el Parlamento,
pero diez meses después, el hecho de tener la mayoría absoluta en el Congreso
no significa tener la calle".
Esta
supuesta "debilidad" del Ejecutivo es la que, tímidamente, intentó
conjurar el propio Aznar en su reciente entrevista en Antena 3 TV, rompiendo
por primera vez su ausencia ante las cámaras desde que ganara las elecciones.
Pero
no sólo el presidente parece comenzar a ser vulnerable al vuelo raso de
los halcones. El polémico indulto concedido a Javier Gómez de Liaño, ariete
de los sectores más duros del PP contra Jesús Polanco y Prisa, podría
ser fruto de estas presiones que, en este caso concreto, han tenido al
otro rotativo más afín al Gobierno, El Mundo de Pedro J. Ramírez,
como principal conductor.
El
ministro de justicia, Angel Acebes, también considerado un "blando"
por los sectores del PP ya citados, viene recibiendo sordas criticas desde
su nombramiento debido a su inicial inclinación al consenso dentro del
complejo mundo de la judicatura. Incluso después de la concesión M indulto
el más moderado Abc recogía en sus páginas de opinión un reivindicativo,
artículo de Manuel Martín Ferrand, miembro también del hoy desdibujado
colectivo de periodistas conocido como "el sindicato del crimen",
en el que señalaba que la más grave de las cuestiones pendientes en la
vida española es la de la justicia". Martín Ferrand apuntaba claramente
a la ya citada debilidad del ejecutivo al señalar que "media España"
estaba "políticamente activa' en la persecución a Liaño "mientras
la otra media, la platónica, ve crecer el césped de sus jardines centristas
y no centrados". ¿Más claro?
Para
Anson esta supuesta impotencia del Gobierno de Aznar es muy peligrosa:
"La debilidad de algunos colaboradores del presidente ha envalentonado
a Polanco. El magnate, después de triturar a Cascos, se ha sentido con
fuerzas para enfrentarse directamente con Aznar. Y en eso estamos",
sentenció también la pasada semana al calor de la polémica del indulto.
Otros
ministros, tan cercanos a Aznar y al estilo centrista con el que quiere
barnizar su gestión como el vicepresidente Rajoy, han llegado a sentirse
"tocados" por estos mensajes y, poco antes de la firma del Pacto
Antiterrorista con el PSOE atacaba en un lenguaje inusual en él al
primer partido de la oposición cuando presentó al Gobierno una propuesta
frente a ETA. Sólo la firma del pacto ha suavizado el tono de estas descalificaciones
pero no la de las alertas que los grupos más antisocialistas están lanzando
sobre Aznar.
Incluso
el diario El Mundo, que hasta ahora trata al nuevo líder socialista
con un mimo que aventa sospechas y discusiones dentro del PSOE, ha comenzado
a lanzar tímidos mensajes a La Moncloa. Así, la reciente información firmada
por Lucía Méndez, antigua mano derecha de Miguel Ángel Rodríguez, que
desvelaba la supuesta “ayuda" de Aznar a Zapatero para que algunos
de sus ministros, principalmente los de Defensa, Exteriores e Interior,
le preparasen en cuestiones de Estado, ha sido interpretada dentro del
PP como un claro aviso. Tras la noticia, la mayor parte de sus comentaristas
han criticado tamaña "generosidad" del presidente del Gobierno.
"Si
lo que pretende Aznar es prepararlo para ganar el poder y no para heredar
su Administración, sobran paseos por cuarteles y aeródromos militares
y no hacen falta feroces madrugones para fotografiarse a primera hora
de estos días helados apoyando la mano sobre un cañón con evidente peligro
de sabañones. La mano se entiende, no el cañón". Tal era la sentencia
del periodista Federico Jiménez Losantos en El Mundo el pasado
martes en su artículo titulado irónicamente "ZaPPatero".
Aznar,
por el momento, sólo percibe las llamadas, las alertas, el sordo zumbido
del vuelo de los halcones. Los picotazos son para otros. Como, además
de los citados, la ministra de Educación y Cultura, Pilar del Castillo,
otra "roja reconvertida' que permite que los escritores del antiguo
régimen socialista" continúen campando a sus anchas (Ver más información
en el número 442 de EL SIGLO: El asalto a Cultura). La crisis de
las vacas locas ha dejado a los pies de los caballos a una de las víctimas
de las rapaces, la ministra Villalobos. De cómo Aznar la apoye o deje
caer y de su actitud en el todavía abierto caso Liaño se podrán
sacar conclusiones respecto a toda la legislatura. Y del éxito del vuelo
de los halcones.