LOS BOTELLA: POLÍTICA, MEDICINA Y RELIGIÓN EN EL CLAN FAMILIAR DE LA CANDIDATA

La mujer del presidente no procede de familia de políticos, pero entre sus numerosos hermanos –doce– varios ocupan ya un espacio de poder en el PP. Otros han seguido la más propia tradición familiar de la medicina y ejercen en Madrid, donde la candidata opta a un puesto de concejal, mientras el resto intenta que la decisión de su hermana no les cambie la vida. A pesar de ser muchos y diversos, sus relaciones con los círculos católicos más conservadores, su unión fraternal y su homogénea ubicación al lado del Gobierno los señalan como un clan de creciente referencia dentro del PP.

Por Inmaculada Sánchez

En octubre pasado, en el Puente de El Pilar, Ernesto Botella y su esposa, Ana Serrano, convocaban en el municipio cordobés de Carcabuey, pueblo de nacimiento de ella, a toda la prole para celebrar sus bodas de oro. Las discretas crónicas locales hablan de una reunión de unas 50 personas, entre los trece hijos del matrimonio, sus cónyuges e hijos –sólo faltó José María Aznar por obligaciones ineludibles derivadas de su cargo– en el cortijo del Barranco, propiedad de la familia del notario Luis Marín Sicilia, donde tuvo lugar la celebración y desde donde acudieron masivamente a misa además de participar en la feria del libro celebrada ese fin de semana en el municipio. Estos son los Botella.

En este ambiente es en el que Ana Botella, flamante candidata del PP a concejala del Ayuntamiento de Madrid, ejerce de hermana  mayor. Ella inauguró las habitaciones infantiles del chalé de tres plantas de la calle Carbonero y Sol, en la exclusiva colonia de El Viso madrileña, regalo de boda de sus abuelos maternos a su madre, donde ha vivido la familia hasta hace apenas dos años, cuando sus  padres decidieron mudarse a una vivienda más pequeña y más céntrica, en el también distinguido barrio de Salamanca.

Hasta la mudanza, y a pesar de la llegada del matrimonio Aznar a La Moncloa, tanto el presidente del Gobierno como su mujer han seguido acudiendo, siempre que no han estado de viaje, a la misa dominical de la parroquia de El Viso, San Agustín, donde además se casaron y bautizaron a sus hijos, acompañando a los abuelos y al resto de hermanos que aún permanecían en el domicilio familiar. Encuentros y misas dominicales que confieren a los Botella una imagen de "clan" hasta ahora reservado a los conocidos pero que el salto de su primogénita a la política activa puede empezar a transmitir a la opinión pública.

María Jesús, la séptima y, según ha dicho Ana en alguna ocasión la "más parecida" a ella, es la única que, por el momento, tiene rostro para el gran público. De 40 años y licenciada en derecho, igual que su hermana, dejó Madrid para casarse con un primo y vivir en la Córdoba natal de su madre. Se incorporó activamente al PP cordobés en 1993 y en diciembre del año pasado consiguió hacerse con la presidencia del partido en la ciudad andaluza después de una dura crisis que perdieron los hombres más cercanos al antiguo ministro de Trabajo Manuel Pimentel liderados por el anterior presidente local, Rafael Merino. Los ganadores: los hombres de Javier Arenas y fieles a Génova. Como no podía ser de otro modo, María Jesús Botella era uno de ellos.

Es concejala desde las últimas municipales y portavoz del PP en la Diputación Provincial, por lo que su experiencia puede ayudarla mucho a su aspirante hermana. Si Ana consigue entrar en el consistorio de la capital con buenos resultados nadie duda en el PP que el peso de María Jesús, en el PP andaluz, tradicionalmente objeto de luchas intestinas, subirá significativamente.

De igual manera se esperan movimientos en el delicado equilibrio del PP madrileño tras las elecciones según el refrendo que Ruiz-Gallardón y su apuesta por Ana Botella tengan en las urnas. En ellos también jugará su papel una de las hermanas más cercanas a la candidata, Macarena.

Sólo se llevan año y medio, compartieron habitación, juegos y confidencias durante su infancia y juventud y se consideran "íntimas amigas", según la biografía autorizada que Beatriz Pérez-Aranda escribió en 1995 sobre Ana Botella.

Macarena Botella vive en Torrelodones desde que se casara con el ingeniero industrial Manuel Robredo y no es ajena a la política. Ocupa desde hace más de siete años un puesto en el comité local del PP y ella misma reconoce que, si no es concejala –el PP gobierna con Enrique Muñoz López de alcalde–, es "porque tengo muchos hijos y no tengo tiempo", según declara a El Siglo.

Aunque no haya dado hasta ahora el paso de presentarse en las listas populares a las elecciones, como la han solicitado desde el partido en más de una ocasión, su influencia es manifiesta ya que, debido a sus estudios de Relaciones Públicas ha trabajado mucho tiempo como jefe de Prensa del ayuntamiento hasta 2001, año en que fichó por la universidad privada Francisco de Vitoria para ejercer también de responsable de Comunicación.

Desde este centro, cabeza de puente en España de los Legionarios de Cristo, Macarena ha oficializado su antigua relación con  el ultraconservador movimiento católico, a quien ayudó desde sus inicios a implantarse en nuestro país. El episodio más relevante de este apoyo tuvo lugar en 1996, cuando su hijo Borja, como alumno de la universidad, fue nombrado por la misma presidente del Comité Organizador de su II Torneo Internacional de la Amistad de fútbol-sala entre colegios de la orden. Según cuenta Alfonso Torres en su revelador libro La prodigiosa aventura de los Legionarios de Cristo, Borja, o más bien, sus apellidos e influencias, consiguieron que nada menos que el príncipe Felipe aceptase la presidencia de honor del torneo, algo que confirió a los Legionarios el caché que perseguían para su expansión española.

Ahora, Macarena Botella es la portavoz de la universidad al tiempo que mantiene su cargo en el PP de Torrelodones. Como siempre han sido sus hijos –tiene cinco– su argumento para no implicarse más en política nadie descarta que se decida a dar este paso a medio plazo y puede que la experiencia de su hermana Ana pueda ejercer su papel en la decisión. Como también lo haría su reconocida amistad con Gádor Ongil, diputada regional del PP y portavoz de la comisión de Educación de la cámara madrileña a la que se considera asimismo cercana a los Legionarios de Cristo.

Además de las tres citadas aún hay otro hermano de la esposa del presidente metido en el partido –"aunque somos muchos todos defendemos la opción política del PP", afirma sin dudas Macarena Botella–. Se trata de José, uno de los "pequeños" –ocupa el undécimo puesto por edad–.

José Botella estudió económicas y, en 1994, con 26 años, militante del partido desde los 23 y con su cuñado liderándolo desde hacía cuatro, fue contratado por la entonces recién creada Fundación de Estudios Europeos del PP para su cuerpo de asesores en Madrid. Fue el inicio de una fulgurante carrera que lo llevó, tras ser destinado a Bruselas por la misma Fundación, a ser elegido por el Partido Popular Europeo para uno de los preciados puestos de "administrador", puesto técnico de asesoría y categoría funcionarial que en ese momento tocaba a un español, a cargo de los presupuestos de Estrasburgo. El nombramiento tuvo lugar en 1997, con los Aznar ya en La Moncloa, y se produjo con una discreta polémica en España. Hoy, José Botella está asignado a la Comisión Económica y de Asuntos Monetarios de la cámara y a la delegación del europarlamento para Israel y Palestina.

Hasta aquí, hasta ahora, llega la presencia de la amplia familia de Ana Botella en el PP, aparte de la militancia individual de algunos de sus miembros. Pero la otra vocación familiar más secundada entre el resto de sus hermanos, sin embargo, tampoco está muy lejos  del poder social: cuatro de ellos son médicos.

Ana Serrano, su madre, declaraba a Beatriz Pérez-Aranda en la ya citada biografía que se consideraba "una médica frustrada". Su padre había sido médico, pero la entrega a sus hijos la había impedido estudiar. También por la vía paterna tienen los Botella Serrano sangre de galeno, puesto que uno de los asimismo 13 hermanos de su padre fue el ginecólogo y miembro del Opus Dei, José Botella Llusía, rector de la universidad de Madrid a finales de los 60 además de miembro del Consejo de Estado y procurador en las Cortes franquistas aunque más conocido por su beligerancia pública no sólo contra la despenalización del aborto sino contra la venta en farmacias de la píldora anticonceptiva.

Juan, el cuarto, Ignacio, el quinto, Belén, la octava, y Marta, la novena, han atendido la llamada de la medicina y todos ejercen en Madrid. Juan es odontólogo y regenta su propia consulta en Collado Villalba, donde actualmente reside, Ignacio es psiquiatra y Marta, tras hacer su periodo de residencia en el hospital Gregorio Marañón, consiguió el año pasado su plaza en el sistema público como especialista en endocrinología y nutrición en el hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares. También el marido de María Jesús, primo de los Botella Serrano, es médico y ejerce en Córdoba.

Algunas fuentes han apuntado a este lobby médico-familiar como responsable de los movimientos que están sugiriendo poner el nombre de su tío, el famoso ginecólogo Botella Llusía, fallecido en noviembre pasado, al futuro hospital materno-infantil de Madrid que el Gobierno de Ruiz-Gallardón construye sobre los cimientos de la antigua maternidad de O´Donnell e intenta inaugurar poco antes de las elecciones de mayo y de los que dio cuenta El Siglo en su número 521. Por el momento, oficialmente no hay nombre para el futuro centro hospitalario.

Sólo uno de los hijos, Javier, ha seguido los pasos profesionales de su padre y es actualmente ingeniero industrial aunque vive y ejerce en Estados Unidos, donde se casó con una ciudadana norteamericana que, ¿ironías del destino?, también tiene 13 hermanos.

Algún otro economista –Cristina– y un periodista –Alvaro– entre los más jóvenes completan las profesiones de los hermanos Botella Serrano que pueden tener, después de las próximas elecciones municipales a una concejala nada menos que en el Ayuntamiento de Madrid, una ciudad a la que toda la familia se siente especialmente unida. No en vano sus padres, y especialmente su madre, es toda una especialista en el castizo juego del mus, con el que ha ganado en más de una ocasión el Campeonato nacional femenino junto su habitual compañera María Luisa López.

La ‘gobernadora civil’

Cuentas las crónicas del momento y lugar –Logroño, año 1978– que una joven Ana Botella se convirtió por unos días en "gobernadora civil" de la provincia y que entonces fue la primera vez en su vida que concitó el interés de algunos medios de comunicación –locales– y que puede que allí naciera su ambición política. Da cuenta de ello un episodio inédito en sus biografías y que, según testigos presenciales, fue tal cual se lo contamos ahora.

El matrimonio Aznar acababa de trasladarse a Logroño, tras conseguir el hoy presidente del Gobierno su primera plaza como inspector de finanzas del Estado, y Ana Botella, funcionaria antes que él, pasó a trabajar, dentro de su categoría funcionarial de Técnica de Administración Civil (TAC)  en el Gobierno Civil de La Rioja. Hasta el momento, la esposa de Aznar sólo había ejercido un año en Madrid en el Ministerio del Interior pero ocupó el puesto entonces denominado "secretario general" del organismo.

Llegado el mes de agosto del 78 y habiéndose ido de vacaciones el gobernador civil de entonces su "secretario general", según la legislación vigente, pasaba a ocupar su puesto interinamente. La ausencia de noticias en el árido agosto llevó a que se publicara en algún medio la información de que, por primera vez, y mientras estuviera fuera el gobernador, su puesto pasaba a estar ocupado por una joven funcionaria recién llegada. El hecho llegó a mover a alguna cadena de radio a solicitarla, incluso, una entrevista de las que no se tiene constancia documental.

Lo cierto es que la noticia ocupó su sitio en la canícula riojana y la joven Botella asumió naturalmente su nuevo puesto durante unos días. Tan es así que, estando embarazada de su primer hijo –nació en noviembre de 1978–, tuvo que visitar al ginecólogo y, en el informe prelimitar que le hizo su equipo, a la pregunta de "profesión", Ana Botella contestó con un "gobernadora civil" que dejó atónitos a los presentes según jura haber oído uno de ellos. Claro que aquello fue hace mucho tiempo, cuando José María Aznar escribía sus famosos artículos en La Nueva Rioja. ¿Quién se acuerda?

EL OTRO HERMANO

José María Aznar no tiene una familia tan numerosa como su esposa, son sólo cuatro, –Manuel, Mercedes, Elvira y él mismo– y, además, no sólo no es el mayor sino que es el pequeño. No se sabe si su hermético carácter responde a los mimos que suelen estar reservados a los últimos en llegar a la familia o si, por el contrario, ha asumido la responsabilidad sobre los demás hermanos que habitualmente se atribuye a los primogénitos. El caso es que la carrera profesional y política de su hermano mayor ha estado marcada por la llegada de José María Aznar a La Moncloa.

Manuel es abogado, y funcionario, adscrito al cuerpo técnico de la Seguridad Social. Tras distintos puestos en la Administración y después de haber asesorado al primer Defensor del Pueblo, Joaquín Ruiz-Giménez, en el área de sanidad, trabajo y seguridad social, su sucesor, Fernando Álvarez de Miranda, en agosto de 1996, recién llegado su hermano a La Moncloa, lo propuso para uno de los cargos que iban a crearse, el de sus adjuntos. La polémica generada le obligó a renunciar al puesto un mes después de haber sido nombrado aunque se mantuvo en la institución.

Tras la llegada de Enrique Múgica, Manuel Aznar fue ascendido al primer puesto técnico de la oficina del Defensor, la secretaría general, en junio de 2000, pero su posición fue empeorando desde entonces. Sus choques con los dos adjuntos al Defensor (tanto el propuesto por el PSOE como el propuesto por el PP) alcanzaron a Enrique Múgica y, tras un sonado enfrentamiento con ambos en una reunión sobre las cuentas anuales, dimitió. A los pocos días era nombrado agregado laboral de la embajada de España en Roma, un puesto que, según reveló en su día El Siglo, ya se le tenía reservado desde que comenzaron sus enfrentamientos en la oficina del Defensor y del que se desplazó a otro funcionario sin explicación alguna y con gran disgusto para él. Hoy, Manuel Aznar continúa trabajando en la capital italiana

27.01.03

Volver

© Copyright. 1998 - 2011. www.losgenoveses.net. Ningún derecho reservado. Aquí es todo de gratis y sin comisiones
( Página diseñada para ver con Explorer 5 o superior a 1024 x 768 píxeles )