OPINIÓN E IMAGEN

INTOCABLES: La relación de ‘Los Albertos’ con el poder les libra de la cárcel

Los primos Cortina y Alcocer se alejan progresivamente de prisión. Cuando el Tribunal Supremo los condenó a tres años y cuatro meses, decidieron echar toda la carne en el asador y solicitaron un recurso de amparo al Constitucional y el indulto al Gobierno. Mientras, la Audiencia Provincial de Madrid suspendió la ejecución de la condena para no interferir en ambos trámites. La sorprendente rapidez del Constitucional en este asunto, siempre quejoso de un trabajo que le desborda, y la red de poderosas influencias tejida en torno a los primos, que alcanza incluso a La Zarzuela, hacen prever un desenlace que no tuvieron ni Mario Conde ni Javier de la Rosa: la cárcel, Los Albertos, ni mirarla.

Por Ana Pardo de Vera

L os Albertos pasarán un buen verano. Que el Tribunal Constitucional (TC) admita a trámite un recurso de amparo no es tarea fácil, puesto que de cada 20 que recibe suele admitir uno o, lo que es lo mismo, se limita a aceptar el 5% del total, que este año, según fuentes oficiales del TC, se calcula en unos 8.000. Sin embargo, una vez convencido el Constitucional de la admisión, se puede empezar a cantar victoria, porque normalmente la balanza se inclina hacia el lado del recurrente cuando el TC dicta sentencia a favor o en contra de los condenados: el año pasado se concedieron siete amparos y se denegaron tres, según recoge la memoria del TC.

El tribunal que preside Manuel Jiménez de Parga ha sido más rápido que el Gobierno, que todavía no se ha pronunciado sobre el indulto solicitado por Alberto Cortina y Alberto Alcocer, aunque desde el entorno de La Moncloa ya se le había puesto hasta fecha. La absolución de Los Albertos vendría inmersa en medio de una larga lista –al más puro estilo del llamado indultazo, concedido en diciembre de 2000 al juez Javier Gómez de Liaño, condenado por prevaricación–  que vería la luz con motivo del 25 aniversario de la Constitución Española, el próximo 6 de diciembre. Pero de momento, el TC ha evitado al Ejecutivo de José María Aznar una diligencia que le resulta, cuando menos, incómoda, pues todo apunta a que no habrá pronunciamiento sobre el indulto hasta que el Constitucional resuelva la solicitud de amparo.

Cuando el Tribunal Supremo dictó una sentencia de tres años y cuatro meses de prisión para Los Albertos por estafa de más de 4.000 millones de pesetas (unos 240 millones de euros) y falsedad en documento mercantil dentro del llamado caso Urbanor, los cimientos del poder de este país se tambalearon. Alberto Cortina y Alberto Alcocer, invitados ilustres en la boda de la hija del presidente del Gobierno en septiembre de 2002 y con excelentes relaciones, no sólo con el PP, sino también con La Zarzuela, saldrían en la foto, neceser en mano, entrando en la cárcel.

A nadie extrañó, pues, que teniendo tan alta recomendación, Los Albertos hiciesen llegar al Ministerio de Justicia su petición de indulto y al Tribunal Constitucional su solicitud de amparo. El principal argumento para la petición de indulto fue que Los Albertos ya han indemnizado con 24,5 millones de euros a los accionistas minoritarios de Urbanor, que llevan 15 años pleiteando con ellos.

Entonces, se habló –y así se publicó en El Semanal Digital el pasado 31 de marzo– de una llamada del Rey don Juan Carlos "al ministro de Justicia, José María Michavila, y al fiscal general del Estado, Jesús Cardenal" para tratar de frenar la entrada en prisión de los primos, la cual, de momento, parece que no se producirá.

Teniendo en cuenta la amistad que une, sobre todo, a Alberto Alcocer con el Monarca, no sería de extrañar la preocupación de este último. Según fuentes muy cercanas a Don Juan Carlos, el primo mayor es de los poquísimos privilegiados que están en contacto directo con él a través de su móvil, pues posee el real número desde hace tiempo y lo utiliza con frecuencia. Lo hizo asimismo, también según ha podido saber El Siglo, inmediatamente después de que José María Aznar ganase las elecciones que le dieron la mayoría absoluta en marzo de 2000.

Como es habitual, el reelecto presidente del Gobierno acudió a despachar con el Rey para ponerle al tanto del proyecto de Ejecutivo. Alcocer no tardó en llamar al móvil a Don Juan Carlos para inquirirle sobre esa cuestión. "¿Quiénes van a sentarse en el Consejo de Ministros?", debió preguntar el Alberto, a lo que el Rey, muy discretamente, respondería: "Pero hombre, cómo me preguntas esas cosas. Yo no puedo contarte cuestiones de Estado". La confianza y la amistad entre ambos personajes está, pues, más que constatada. También Alberto Cortina mantiene muy buenas relaciones, aunque no tan estrechas, con la Casa Real. Él y Don Juan Carlos son invitados habituales en las cacerías que Isidoro Álvarez, presidente de El Corte Inglés, organiza en Aranjuez, en donde es muy celebrado el marisco fresco traído de Galicia. Al Rey, comentan sus allegados, después de ver como sus otros amigos, Mario Conde y Javier de la Rosa, ingresaron en prisión, sólo le faltaba ver a Los Albertos pasando por el mismo trance.

El factor PP. Por otro lado, las buenas relaciones de Cortina y Alcocer con el PP tampoco son ajenas a la opinión pública. La boda de Ana Aznar y Alejandro Agag sólo ha constatado algo que venía de hace tiempo, concretamente, desde que los populares se hicieron con La Moncloa. En el entorno de ésta, sin embargo, se les miraba con recelo al principio, pues Los Albertos pertenecían a la beautiful people crecida a la sombra del poder socialista. Eran amigos de Felipe González y, sobre todo, del íntimo del ex presidente del Gobierno, el fallecido empresario Enrique Sarasola. La desconfianza inicial, sin embargo, pronto se fue difuminando y en los archivos fotográficos de la prensa rosa –Los Albertos, y especialmente Cortina, son de los habituales–, empezaron a verse imágenes, por ejemplo, de Alberto Ruiz-Gallardón saliendo de un yate con el matrimonio Cortina-Cué. El primo más joven intimó con el alcalde de Madrid gracias al presidente de la Cámara de Comercio, Fernando Fernández-Tapias, Fefé, también asiduo de las revistas del colorín. Ambos comparten, por ejemplo, los tendidos 9 y 10 de la madrileña plaza de Las Ventas durante la Feria de San Isidro.

Respecto a la asistencia de Alberto Alcocer y Alberto Cortina, con sus mujeres respectivas, Margarita Hernández y Elena Cué, a la boda de El Escorial, fuentes populares sostuvieron entonces que José María Aznar no mostró demasiado entusiasmo y que la invitación, aunque con el visto bueno del padre de la novia, procedía de su yerno. Alberto Cortina y Alejandro Agag comparten estrecha amistad con el multimillonario italiano y gurú de la Fórmula 1 Flavio Briatore, también invitado a la boda. Además, Cortina y Briatore veranean en Cerdeña. Con todo ello, no es extraño que Agag acudiese invitado a la fiesta que, en vísperas del enlace por excelencia de 2002, celebraron Alberto Cortina y Elena Cué en su lujosa residencia de El Viso, en Madrid. Y, por supuesto, el matrimonio fue de los primeros en llegar a la discoteca Gabana, en donde la hija del presidente y el ex secretario general del PPE celebraron su despedida de solteros.

Uno de los puentes que Cortina empleó para acceder al poder popular cuando éste se hizo con La Moncloa fue al hoy defenestrado Juan Villalonga. El ex presidente de Telefónica llegó a hacer consejero a Cortina y éste fue uno de los pocos financieros españoles invitados a la boda del compañero de pupitre de Aznar en El Pilar –en donde, por cierto, también estudiaron Los Albertos– con Adriana Abascal.

Por su parte, Alberto Alcocer comparte sillón con destacados miembros del PP en la Fundación Hispano Cubana, presentada en 1996 en la Casa de América; presidida por Alberto Recarte, miembro de la Comisión de Estudio de Economía del PP, y en la que figura como fundador y vicepresidente tercero Guillermo Gortázar, militante popular, ideólogo de Aznar y marido de la ministra de Educación, Pilar del Castillo. En el Patronato, además de Alcocer, se encuentran nombres tan populares como el del secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de Cuenca, o el coordinador general de la Fundación para el Análisis y Estudios Sociales (FAES) y vicepresidente del Parlamento Europeo, Aleix Vidal-Quadras.

Todos los flancos cubiertos.  Ahora, quien ha decidido admitir a trámite el recurso de amparo de Los Albertos es el Tribunal Constitucional. Si éste prospera, además y como se teme en el ámbito judicial, a favor de Cortina y Alcocer, la alta institución judicial presidida por el polémico Manuel Jiménez de Parga habrá librado al Gobierno de Aznar de un mal trago, pues difícilmente pueden negarse al indulto de dos personajes tan bien relacionado. Una vez más, apuntan desde la judicatura, el presidente del TC habrá demostrado su connivencia con el PP, pues, ¿a quién se le han olvidado, en plena campaña antinacionalista del Gobierno Aznar, el discurso de Jiménez de Parga en el que aseguraba que es "un gran error" hablar de nacionalidades históricas al referirse a Galicia, Andalucía y el País Vasco?

El malestar del mundo judicial por estas desafortunadas declaraciones, incluida en una conferencia que el presidente del Alto Tribunal pronunciaba en Madrid, no se hizo esperar, por no hablar del enorme enfado del presidente catalán, Jordi Pujol, o del jefe del Gobierno vasco, Juan José Ibarretxe. Para éste, además, no eran nuevos los intentos de descalificación de Jiménez de Parga hacia su puesto, pues anteriormente lo había comparado con un inexistente "lehendakari de Oklahoma" que tratara de inmiscuirse en la política central estadounidense. En el entorno de la judicatura, tanta inclinación expresa hacia las tesis populares por parte del presidente de una institución tan delicada como el TC, no fue considerada un buen síntoma para actuaciones posteriores.

Hay quien apunta antes del mes de agosto como fecha en la que, desde La Moncloa, se dejará caer algún indicio sobre si el indulto a Los Albertos tendrá o no lugar con motivo del 25 aniversario de la Constitución. Si así fuese, con toda lógica el TC archivaría el caso al considerar que ha decaído el objeto del recurso. Pero si la absolución no se produce, Alberto Cortina y Alberto Alcocer deberán esperar alrededor de un año –el plazo que podría durar la obtención de una sentencia, según el Constitucional– para saber si, finalmente, ingresan en prisión.

Historia de una estafa

Para entender la dimensión de los delitos por los que los famosos Albertos fueron condenados el pasado mes de marzo a tres años y cuatro meses de prisión por los delitos de estafa y falsedad en documento mercantil, hay que remontarse a hace 15 años, concretamente a enero de 1988. Por entonces, la sociedad Urbanor vendió unos codiciados terrenos en la Plaza de Castilla de Madrid para que el grupo kuwaití KIO edificase las hoy famosas torres del mismo nombre, en una operación que dirigieron los propios Albertos.

En el capital de Urbanor estaba la empresa de las hermanas Koplowitz, Construcciones y Contratas, con un 40% que gestionaban los Albertos, y además Astor –con un 32%–, Construcciones San Martín  –14%– y de la panameña Horwitz –14%–, controlada por el fallecido Enrique Sarasola.

El fallo del Supremo consideró probado que Alberto Cortina y Alberto Alcocer ocultaron a sus socios minoritarios el precio real que habían pactado por el valor de la venta de los terrenos. Astor y San Martín presentaron una querella alegando haber percibido por la venta de sus participaciones un precio muy inferior al que se embolsaron Cortina y Alcocer, ya que KIO había establecido un precio conjunto para todos a razón de 231.000 pesetas por metro cuadrado, sin embargo, éstos creyeron que el acuerdo se había firmado a 150.000 pesetas el metro cuadrado. Para ello, según la sentencia, los condenados remitieron "cartas falseadas" a los socios minoritarios con un precio diferente del que habían pactado, de los que los magistrados deducen que existió también un delito de falsedad en documento mercantil. El perjuicio económico se estableció en más de 4.000 millones de pesetas (unos 240 millones de euros).

La mencionada sentencia del Supremo modificó la decisión dictada por la Audiencia Provincial de Madrid a principios de 2001, en la que resultaron absueltos Los Albertos, por considerar que los delitos de los que se les acusaba habían prescrito.

A la reconquista de su poder económico

Mucho ha llovido desde que los primos Alberto Cortina y Alberto Alcocer hicieron sus primeros pinitos en el mundo de los negocios, gracias a sendos matrimonios con las hermanas Koplowitz, quienes les abrieron las puertas de Construcciones y Contratas. A través de la constructora crearon Cartera Central con la clara intención de controlar al por entonces primer banco del país: el Central de Alfonso Escámez. La operación, finalmente frustrada, lanzó a los primos de la gabardina al estrellato, primero, del mundo financiero y, después, –gracias a una activa vida amorosa– de la prensa del corazón.

Tras sus divorcios de las Koplowitzs, no salieron con las manos vacías: se quedaron con el 30% del Banco Zaragozano, el 10% de la Corporación Financiera Reunida (COFIR), el 5% de Canal Plus y el 100% de la Compañía Uniseguros. Una buena base para emprender, lejos de sus ex mujeres, pero los primos siempre juntos, una carrera en solitario.

Para la tenencia y administración de las acciones que Construcciones y Contratas tenían en el Zaragozano, Alberto Cortina y Alberto Alcocer constituyeron la sociedad Cartera Zaragozano. Empezaron con ese 30%, pero finalmente, y tras la sentencia condenatoria, han vendido un 40% por 453 millones de euros. Una bonita cifra, pero Los Albertos se han quedado con mal sabor de boca. Dada esta venta y obligados también por las circunstancias, ya que Ley de Contratos de las Administraciones Públicas establece que no podrán contratar con la Administración las empresas que tengan como representantes a personas que hayan sido condenadas mediante sentencia firme por delitos de falsedad, se han visto obligados a abandonar los sillones de consejeros que ocupaban en Indra y Ence –Cortina– y el banco on line Inversis –Alcocer–. En Dragados y ACS tampoco se sientan ya en el consejo, pero no importa, ya que en estas empresas lo hacían en nombre propio gracias a su participación del 14% en ACS, y no en representación del Zaragozano, como en los otros casos.

Es precisamente en ACS donde parecen querer centrarse estos empresarios condenados y al borde del indulto, y poder reconstruir una nutrida cartera de participaciones empresariales de renombre. Ni siquiera Florentino Pérez –viejos amigos, han hecho negocios en común– desmiente que Los Albertos quieran aumentar su participación recuperando el 5% que permanece en manos del Barclays, la entidad que ha comprado el Zaragozano. Si así fuera, se convertiría en el tercer accionista de ACS, actualmente en pleno proceso de fusión con Dragados.

Los empresarios participan en ACS mediante diversas sociedades, pero principalmente a través de INVERNELIN PATRIMONIO, S.L, propiedad de Los Albertos directamente o a través de Comercio y Finanzas –de Alberto Alcocer– y Percacer –de Alberto Cortina–. Precisamente estas dos últimas sociedades han tenido movimientos significativos últimamente: el pasado 4 de marzo, diez días antes de conocerse la sentencia del Supremo, Felipe Echevarria, actual presidente del Zaragozano, pasó a ser nombrado apoderado tanto de Comercio y Finanzas, como de Percacer y Cartera Zaragozano. Además, ese mismo día, las actuales mujeres de Los Albertos, Margarita Hernández y Elena Cué, pasaron a ser también apoderadas de las respectivas sociedades de sus maridos.

Sin embargo, Los Albertos no han cesado en todos los consejos de empresas en las que participan. La semana pasada, en el registro mercantil central, constaba que Alberto Cortina es vicepresidente de Parzara S.L.–gestión de terrenos–, representante en Catser S.L. –sociedad participada por las mencionadas Percacer y Comercio y Finanzas–, consejero delegado de Cartera Zaragozano S.A., consejero de Bodegas Vermilion de Valbuena de Duero, S.A. –explotación de fincas rústicas y elaboración de vino– consejero de AC Hoteles, apoderado de Instalaciones y montajes eléctricos y Saneamientos S.A. –construcción para administraciones públicas– y apoderado también en Corporación Arco.

Alberto Alcocer, por su parte, aparece como representante de Catser S.L., consejero delegado de Cartera Zaragozano S.A., consejero de Bodegas Vermilion de Valbuena de Duero, S.A, presidente y apoderado de Puerto de Sotogrande, consejero delegado solidario de Instalaciones y montajes eléctricos y Saneamientos S.A., consejero del Grupo Bodegas Berberana e incluso consejero de Sotheby’s y asociados S.A.

¿Hacia donde podría dirigirse la nueva cartera de inversiones? El dinero liberado con la venta del Zaragozano bien podría servir para, además de reforzar su posición en la nueva ACS fusionada, recuperar la influencia en Ence, donde el banco tenía un 6,5%, Indra, un 4% o Inversis, un 22%. Desde luego, los nuevos propietarios del Zaragozano han dejado claro que lo que les interesa es el negocio bancario, el resto, Dios dirá. Para ello tienen el dinero percibido por la venta del banco aunque hay que restarle, como mínimo, los 24,55 millones de euros más intereses que han de pagar por su condena

14.07.03

 


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