OPINIÓN E IMAGEN

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LA SUCESIÓN SE ENVENENA

El revés del PP  en las recientes elecciones vascas aún retumba en la sede central del partido. Y en La Moncloa ya se escuchan los ecos. La derrota de Mayor Oreja va a tener consecuencias impredecibles en la operación que Aznar atesora con más pasión la de su sucesión. En el PP ya nadie espera tranquilo después de ver cómo uno de sus dirigentes mejor valorados ha sido barrido por el vendaval nacionalista. Mientras todos se preguntan cuándo podrá retornar a la política nacional, Rato, discreta pero eficazmente, comienza a emerger de nuevo, en tanto que Arenas, también tocado por el desastre, se mueve para encontrar apoyos. Nadie quiere quedarse fuera del baile, al tiempo que se mira con ansia las próximas elecciones autonómicas

En el Partido Popular soplan vientos preocupantes. A pesar de la discreta asunción de la derrota en las recientes elecciones del País Vasco -'se ha conseguido el mejor resultado de la historia" y "se ha abierto la puerta al cambio" rezan las consignas oficiales- el descalabro de uno de sus dirigentes más significativos, el ex ministro Jaime Mayor Oreja, ha levantado una oleada de escepticismo entre quienes comparten -es un decir- con José María Aznar el cuartel de mando del partido en el poder de imprevisibles consecuencias.

Aunque pocos esperaban una contundente victoria de Mayor Oreja en Euskadi también pocos esperaban untriunfo tan significativo, no sólo para el País Vasco sino también para el resto de España, como el que ha cosechado el PNV. "Es el más importante traspié del Gobierno desde la mayoría absoluta", coinciden en afirmar distintos analistas tanto desde la oposición coinciden en afirmar distintos analistas tanto desde la oposición como desde las cercanías de La Moncloa.

El diseño de Aznar de su conquista del poder en España para el PP a medio-plazo pasa, ineludiblemente, por el logro de éste en territorios hasta ahora vedados para la derecha heredera de la dictadura franquista. El primer paso era Euskadi, con los resultados conocidos. Y el segundo, Cataluña.

Ahora, tras la cicatriz vasca, el punto de mira de Aznar es Galicia -las elecciones autonómicas son en octubredonde el PP ha arrancado a un Manuel Fraga en declive su disposición a repetir como candidato con la esperanza de revalidar nueva victoria. Incluso en Génova cuentan con un triunfo ajustadito", explican fuentes cercanas al partido que empiezan a mirar, cada vez con más aprensión la cascada de comicios autonómicos hasta las próximas generales.

las autonómicas y municipales de 2003 tienen fecha fija en junio pero las catalanas, que corresponderían, agotando mandato, en octubre, pueden ser adelantadas por Pujol en cualquier momento. la inestabilidad de la coalición que lidera -CiU necesita de los votos del PP desde su ajustada victoria sobre Maragall en el 99- y los ajustes sucesorios dentro de la coalición podrían llevar a Pujol a adelantar los comicios, suponiendo éstos un auténtico toque de atención sobre las posibilidades del PP de cara a las generales del año siguiente.
Antes, no obstante, tendrá lugar el esperado congreso nacional del PP, en el que muchos confían que el lider deje ver ya sus intenciones respecto a su sucesor, aunque éstas tendrán como condicionantee la cercanía de las elecciones autonómicas y la intención de Aznar de colocar como cabeza de cartel a algunos de los pesos pesados del Partido. "¿Quién quedará entonces para aspirar a la sucesión?", se preguntan muchos en el partido.

Al eco de esta pregunta sin respuesta comienzan a oirse, nuevamente, tal como EL SIGLO ya informó en su número 428 (No te vayas. Presiones en el PP para que Aznar se suceda a sí mismo), voces aconsejando que el líder desista de su intención de retirarse.

Informaciones recientes sobre las presiones de Génova para que virtuales aspirantes a ocupar el cartel electoral de Aznar repitan como candidatos en sus autonomías como Eduardo Zaplana o Alberto Ruiz-Gallardón, que también habían mostrado públicamente su intención de no optar a más de dos mandatos consecutivos, podría proporcionar al presidente del Gobierno la coartada para romper su reiterada promesa. Otras fuentes apuntan a que el incierto devenir del conflicto vasco -el nuevo atentado de ETA contra el periodista Gorka Landáburu apenas dos días después del veredicto de las urnas así lo manifiesta- podría servir al presidente para adelantar las elecciones generales y, así, librarse de su palabra, que siempre situó en los ocho años consecutivos de mandato

MAYOR OREJA, QUEMADO

La gran apuesta de José Maria Aznar, situar a su ministro mejor valorado al frente de los populares vascos para derrotar a los nacionalistas, no ha dado los frutos esperados, sino todo lo contrario. El ex titular de Interior ha culminado su carrera política de forma poco gloriosa situándose al frente de la oposición en el Parlamento de Euskadi y, según se apunta desde Génova, preparándose para afrontar los próximos comicios autonómicos, con la esperanza de tiempos mejores para el PP vasco. Para el presidente de¡ Gobierno, este proceso de hacerse con el gobierno de Euskadi es cuestión de mucho tiempo, pero nadie puede negar la caída en picado de Jaime Mayor desde que dejó el departamento de Interior, el cual, al margen de las reticencias sobre su gestión en algunos sectores de este Ministerio, le convirtió en la estrella indiscutible del Gabinete Aznar, algo que reflejaron todas las encuestas.

Si bien desde la sede central del Partido Popular se acariciaba la posibilidad de repescar a Mayor para Madrid en el caso de que la estrategia vasca no funcionase -ver en EL SIGLO, núm. 450, La crisis Mayor Oreja-, incluyendo su posible ubicación al frente de la Presidencia del Senado, lo cierto es que, ahora, desde la misma sede de la calle Génova, se ha descartado esa opción, al menos a corto plazo, y ha sido el propio ]osé María Aznar, por si quedara alguna duda, el que ha anunciado la continuidad de la labor política de Mayor en el País Vasco, al frente de la oposición parlamentaria. El jefe del Ejecutivo, que elogió sin peros la labor de su candidato en Euskadi y levantó el ánimo un tanto alicaído de los responsables de su partido, que también preside, ha optado por dejar las cosas como están, incluido el intento de dimisión de Carlos lturgaiz. El presidente del PP vasco creyó conveniente cederle a Jaime Mayor todas las competencias de la formación en Euskadi para un mejor ejercicio futuro de la labor del ex titular de Interior, tentativa que José María Aznar anuló de inmediato.

Jaime Mayor, tras la decepción sufrida el pasado 13 de mayo, parece quedar descartado de la carrera sucesoria. "Aznar no va a poner en su lugar a un perdedor, asegura una fuente del entorno de Génova, mientras otras creen que la estrategia estaba perfectamente calculada por el presidente del Gobierno para "liquidar a un ministro mucho mejor valorado que él por la opinión pública". Argumentan que un especialista en la cocina de encuestas como Pedro Arriola tenía que saber que era "un disparate técnico augurar 38 escaños con la suma de votos de PP y PSE" y destapan, de esta forma, la que consideran una evidente intencionalidad de José María Aznar de apartar de su lado la creciente sombra del ex titular de Interior, lo que ya empieza a ser calificado como una cruel operación del jefe del Ejecutivo. Sin embargo, aparte de dejar al margen a Mayor, las mismas fuentes reconocen lo que Aznar no admite: el error estratégico del Partido Popular al basar su campaña electoral en Euskadi en una feroz cruzada ant nacionalista. Además, añaden que con Carlos Iturgaiz o María San Gil de candidatos por el PP las cosas, si no igual, hubiesen ido mejor, por su cercanía al pueblo vasco, mientras que Mayor Oreja, al fin y al cabo, "venía de ocupar el Ministerio de Interior en el Gobierno central No era necesario quemarlo de esta forma, cargando ahora con heridas políticas de difícil recuperación, añaden.

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