
OPINIÓN E IMAGEN
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EL ESCÁNDALO CORTÉS
Miguel Ángel Cortés, uno de los personajes más inquietantes del aznarismo, ha vuelto a las andadas entre el regocijo de algunos ,miembros del Gobierno que, de haber entrado en colisión directa con la ministra Pilar del Castillo, consideran que ha llegado el momento que el presidente conozca, de verdad, el alcance de los líos en los que le puede meter el personaje vallisoletano.
La espoleta ha sido la creación "con nocturnidad y alevosía" de la Sociedad de Acción Cultural en el Exterior, agencia con fondos públicos destinada teóricamente a difundir la presencia cultural de España en el mundo. Naturalmente, el candidato a presidir dicho ente no es otro que Juan Carlos Elorza, un ex cura vitoriano, íntimo amigo de Cortés, que ha venido presidiendo con todo lujo la Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V. Cortés, una vez más, amparado en sus conexiones personales con Ana Botella la esposa del presidente, sigue echando pulsos a los ministros y creando fricciones internas.
Cuando el pasado 15 de diciembre el Consejo de Ministros aprobaba, sin muchas explicaciones, la Sociedad Estatal de Acción Cultural en el Exterior, el vicepresidente primero, Mariano Rajoy, sabía que se estaba fraguando una gran polémica en el interior del Gobierno y del Partido, pero era la ocasión de que José Maria Aznar se percatara, de una vez por todas, de que su amigo Miguel Ángel Cortés no es un personaje "exportable". En efecto.
Rajoy, que le había sufrido como secretario de Estado de Cultura durante su corta etapa como ministro de Educación y Cultura, conocía perfectamente la maniobra de Cortés (Ileva la conspiración y la maldad política impresa en el alma", dice del vallisoletano un estrecho colaborador del vicepresidente) y su enorme capacidad para provocar polémica. Se lo había prevenido Esperanza Aguirre, a la que Cortés intentó boicotear de forma permanente, rabioso porque entendía que el ministro tenía que ser él.
Aguirre le soportó porque su nombramiento fue impuesto por Ana Botella ‑ni siquiera por Aznar‑ y tampoco ella tenía el peso necesario dentro del PP como para echar un pulso al viscoso Cortés.
Fue, sin embargo, Pilar del Castillo la que consiguió prescindir de él después de las elecciones de marzo cuando entró a formar parte del Gobierno. Del Castillo, esposa de Guillermo Gortázar, que formó parte del extinto Clan de Valladolid no quería ver ni en pintura al secretario general de FAES, la fundación aznarista donde ambos habían coincidido durante años cuando estaban en la oposición. La primera condición que puso para entrar en el Ministerio fue no tener que cargar con él. No hubo problema porque Piqué no estaba en disposición de decir que no al presidente: el nuevo acomodo ‑era la secretaria de Cooperación, un cargo alejado de la esfera neta del poder. Un apartamiento.
Pero Cortés no estaba dispuesto a ser un convidado de piedra en modo alguno. De modo, que fiel a su propio estilo y aprovechando un descuido consigue levantar a Del Castillo buena parte de las competencias en materia de cultura y descafeinando el Ministerio. La ventaja para Cortés es que Rodrigo Rato, con quien tuvo muy graves enfrentamientos poco antes de llegar el PP al poder, hasta el punto que el hoy jefe del Área Económica tuvo que agarrarle por las solapas para incriminarle que dejara de atacar la oreja del césar", hoy por hoy no quiere problemas y le da igual quién gestione los fondos públicos. "Cortés es de los típicos personajes que cuando le ves que camina en tu propia acera, tienes que cambiarte rápidamente de dirección", suele decir con mucho cinismo el teórico candidato a la sucesión de Aznar.
Cortés no sólo quería tener las competencias culturales de España en el exterior (en realidad su actual Secretaria de Estado es igual a nada), sino que también perseguía ubicar a un viejo amigo, Juan Carlos Elorza. En el fondo, esto de la cultura, si se administra bien, siempre se convierte en un buen negocio. La Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V ha contado con una enorme millonada procedentes de las arcas públicas (no menos de 4.000 millones de pesetas) y privadas y toda la parefernalia oficiales, a sesores y gastos de representación. ¡Éstos son los que tanto criticaron al PSOE! Cortés ya quiso nombrar a Elorza presidente del Patrimonio del Estado, pero La Zarzuela vetó el nombramiento.
Amigos y apoyos mediáticos. La Casa Real no debía tener en su momento buenas referencias de Elorza, que no han debido mejorar tras su paso por las citadas sociedades conmemorativas. Un periódico tan poco sospechoso como el Abc editorializaba el 16 de diciembre sobre la gestión de esas sociedades presididas por Elorza con estas elocuentes palabras: "Tampoco la experiencia pasada respecto a algunas de dichas sociedades aconseja tranquilidad sobre la gestión de los fondos..." ¿Quería denunciar Abc que en la gestión de esos fondos ha habido irregularidades?
En determinados ambientes del PP de Castilla y León tampoco se habla demasiado bien de Elorza cuando ha capitaneado esponsorizaciones a favor de campañas culturales o artísticas, como la del vino pro salvación de la Catedral de Burgos. Lo que es sorprendente es que la oposición no haya llevado este tema al Parlamento y haya exigido cuentas claras respecto a esos miles de millones salidos de las arcas públicas. Que el ex director del Museo de Burgos atesore en su casa particular obras de arte de valor incalculable no deja tampoco de sorprender, incluso, a sus compañeros de partido.
Aunque Cortés tenga muchos críticos dentro del PP también cuenta con algunos valiosos apoyos en el mundo de los medios de comunicación. Así, Miguel Ángel Gozalo, el presidente de la Agencia Efe, se cuenta entre ellos, Gozalo inició una fructífera colaboración con Cortés, a través de FAES, que ha continuado hasta la actualidad.
En la primera legislatura Cortés nombró a la hija de Gozalo asesora ejecutiva de la Secretaria de Estado de Cultura cuando él la ocupaba y logró que Aznar aceptara el nombramiento del periodista como presidente de la agencia EFE pese a la oposición de Miguel Ángel Rodríguez, a quien no gustaba la "viscosidad" de Gozalo, quien ya en un principio pretendía el puesto de director general de RTVE.
Las presiones a periodistas, incluso afines al Gobierno, que se están dando con motivo del enfrentamiento de Cortés con el Ministerio de Cultura están alcanzando niveles desconocidos. Hasta el punto que un columnista tan poco sospechoso de atacar al Partido Popular, su política y al presidente Aznar, como Alfonso Ussía, no tuvo más remedio que dedicar su página semana en la revista Tiempo ( (15‑01‑01) titulada El Poder a denunciar las presiones intolerables por parte de los emisarios de Cortés. Esa denuncia decía textualmente:
"El poder, sin pedirme permiso, se sentó en mi mesa y pidió un blanquito frío, y una ración de aceitunas rellenas. El poder, con el viento sur, se convirtió en amable consejero: ‑Haces mal escribiendo contra Miguel Ángel Cortés. No vas a comerte una rosca en el extranjero, ni una conferencia, ni una convención. Sí quieres, y me prometes no meter la pata, porque está muy cabreado contigo, me llamas y organizo un almuerzo para que fuméis la pipa de la paz. Pero con la condición de que le dejes tranquilo por un tiempo. Te vendrá bien"El texto del comentarista no tiene desperdicio. El problema es si Aznar lo sabe... Y lo consiente. Porque es un secreto a voces.
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PADRE DEL CLAN DE VALLADOLID Miguel Ángel Cortés nació en 1958 en la capital de Castilla y León, a orillas del Pisuerga, y fue él y su impulso quien hizo nacer el antaño unido y poderoso Clan de Valladolid como poder fáctico dentro del PP. Licenciado en Derecho y hombre culto, sus orígenes políticos están, al igual que muchos de los miembros del citado Clan, en las juventudes de la UCD con Antonio Fontán como catalizador. Siguió a Aznar de Valladolid a Madrid como diputado nacional y vivió su momento más delicado con el estallido del caso Naseiro. El escándalo sacó a la luz la empresa Futuro Financiero, en la que participaba él junto a Arturo Moreno, Salvador Palop y otros jóvenes liberales del partido y a la que se acusó de captar financiación irregular para el PP. La investigación interna dirigida por Alberto Ruiz-Gallardón no le afectó y mantuvo su estatus, aunque sus relaciones con determinados dirigentes del partido se deterioraron desde entonces. Su principal instrumento de poder dentro del partido -nunca ha ocupado despacho en Génova- ha sido siempre la FAES. Tras la llegada al poder y el languecimiento de la fundación la revista de pensamiento editada por Antonio Fontán, Nueva Revista, ha ejercido de polo de atracción de los pensadores del partido y, aunque en la primera legislatura Cortés hubo de retirarse de su consejo editorial, debido a "sus obligaciones como secretario de estado", al iniciarse ésta y vista la marcha de buena parte de sus colaboradores a ocupar cargos junto a la nueva ministra de Cultura, Pilar del Castillo, Cortés ha decidido reincorporarse al mismo. |