OPINIÓN E IMAGEN

EL SÉQUITO DE ANA BOTELLA : POLÍTICOS, PERIODISTAS, RELIGIOSOS Y ‘MUJERES DE’ SIRVEN A LA ‘PRESIDENTA’

Por donde va, arrasa. Ni en su partido ni siquiera en la oposición pueden negar la evidencia. Como dijo esta revista antes que nadie, es un fenómeno político que el PP estaba decidido a lanzar hace tiempo. Pero conviene distinguir: está el público que se exalta ante la presencia de Ana Botella; sus incondicionales, aparte de su marido, que hacen posible tanto y tan efectivo despliegue de la ‘presidenta’, y aquellos que arrojan flores a sus pies en todas y cada una de sus apariciones públicas o, simplemente, la adoran sin recato por ser como es. El séquito de la esposa de Aznar ya tiene caras, nombres y apellidos. Y ella aún carece de ubicación política definida

Por Ana Pardo de Vera

C on quién va a contar Ana Botella cuando obtenga el tan ansiado puesto político? Algunos nombres suenan ya como seguros en su equipo. Otros lo hacen como firmes candidatos y otros, como miembros indiscutibles de su entorno social, político y mediático. Todos se lo habrán ganado a pulso, pues desde que la esposa del presidente Aznar empezó a ser esto último han estado a su lado para echarle una mano cuando lo necesite, con un asesoramiento certero, un buen artículo de opinión o, incluso, un libro agradecido.

De entre aquellas personas que sin duda tendrán un hueco en el gabinete de lo que sea de Ana Botella, hay dos nombres que suenan con especial fuerza. La esposa de Aznar debe a María del Pilar, ‘Marilar’, de Andrés, su jefa de prensa y la del PP, y a Cristina Alonso, su secretaria de esta etapa en La Moncloa y que lo fue de su marido en la etapa de presidencia castellanoleonesa, muchos años a su lado de absoluta fidelidad y discreción; muchas preguntas respondidas –o evitadas– a los periodistas, que desean saberlo todo sobre este filón mediático, y mucha agenda que organizar, porque desde que la presidenta sale por la mañana de La Moncloa y vuelve por la noche, van muchos actos y comparecencias. Sólo la cena, como ha repetido en un sinfín de ocasiones, procura hacerla con su marido en su vivienda presidencial, y no siempre lo consigue. De Andrés y Alonso velan por la presidenta desde el partido y desde La Moncloa respectivamente.

Además, en La Moncloa cuenta con el respaldo absoluto de Carlos Aragonés, el director del Gabinete de su marido, con el que mantiene una perfecta sintonía y en el que tiene puesta, al igual que su marido, plena confianza. Aragonés es un viejo amigo del matrimonio que data de la etapa del clan de Valladolid liderado por un Miguel Ángel Cortés hoy desaparecido debido a sus diferencias con la ministra de Educación y Cultura, Pilar del Castillo, y formado por jóvenes promesas aznaristas, entre ellos, el ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, y el propio Aragonés.

Otro de sus colaboradores, hoy fuera de La Moncloa pero no por ello alejado de Ana Botella (ver, Fundación Integra: la amistad con Sada continúa), es el actual director de la Fundación Carolina, Daniel Sada. Comenzó su carrera política como presidente fundador de Iuve, una asociación humanitaria y de carácter marcadamente conservador que nació en el entorno de Gustavo Villapalos, entonces rector de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y responsable, aseguran los expertos del ultracatolicismo, de la entrada de los legionarios de Cristo en el entorno de La Moncloa. El propio Daniel Sada se confiesa un colaborador de la Legión de Cristo, aunque no miembro de ella. "Tengo un hermano que es sacerdote de los legionarios. Y si apoyar, colaborar y defenderlo es ser de los legionarios, lo soy", aseguraba el director de la Fundación Carolina hace unos meses al diario El País.

En 1998, Daniel Sada fue fichado por Aznar como asesor de la Presidencia del Gobierno en temas de Educación y Cultura. Ahí nació una amistad con Ana Botella que perdura hasta hoy y que la mantiene bien aconsejada en temas de ONGs y sociales, en general.

Otro de los habituales en las correrías de Ana Botella por obras sociales y organismos de voluntariado es el padre Ángel García. No es difícil, de hecho, verlos juntos en muchas fotografías, pues la relación de este sacerdote con los Aznar, y  especialmente con Ana Botella, viene de antiguo, concretamente cuando la esposa del presidente decidió dedicar parte de su tiempo a la asociación Mensajeros de la Paz, que hoy preside de forma honorífica. Desde que está en La Moncloa, y siempre al lado del padre Ángel, la presidenta ha inaugurado varias escuelas de Mensajeros y ha visitado sus instalaciones. Con su presencia apoya la labor de la organización, que desde que Ana Botella figura en ella, es mucho más conocida en todo el país. A cambio, y tal y como contó El Siglo en su día (ver núm. 388), este sacerdote medió entre los dirigentes del PP y del GIL en Ceuta con objeto de iniciar un futuro acercamiento.

Si alguien ha contribuido a forjar en Ana Botella un aura de líder político han sido algunos periodistas y escritores, evidentemente cercanos a La Moncloa, pero aún más metidos en el entorno de la presidenta, pues tienen contacto personal y más o menos fluido con ella y no dudan en alabar su carácter, su fuerte personalidad y, sobre todo y de forma muy positiva para su futura carrera política, el respaldo que le supone a su marido contar con su presencia.

Varios nombres de prestigio ilustran, con palabras o con hechos y con mayor o menor frecuencia pero indiscutible dedicación, las virtudes de Ana Botella: el miembro de la Real Academia y editor del diario La Razón, Luis María Anson; el escritor y presentador televisivo Fernández Sánchez-Dragó; el presidente del Grupo Planeta y editor del libro de cuentos seleccionados y comentados por Ana Botella, Érase una vez..., José Manuel Lara; la periodista y coautora junto a José Luis Roig de Ana Botella. La biografía, Beatriz Pérez-Aranda; la directora de Telva, revista de tendencias femeninas de corte conservador y muy próxima al Opus Dei, Nieves Fontana, y el cronista rosa colaborador, entre otros medios, de La Razón, Jesús Mariñas.

Anson tiene en la presidenta una habitual de sus fiestas de aniversario del periódico que preside y un dechado de sonrisas marca siempre los encuentros de uno y otro. A cambio, el académico y escritor le dedica a Ana Botella auténticos piropos como el que decía que la presidenta "es sencilla, simpática, inteligente, atractiva, llena de bondad. Tiene luz en los ojos y fuego fatigado, el cuerpo como una brazada de trigo, como un pan candela recién horneado" y que figuraba hace unas semanas con el título Ana Botella, un chorreo de votos en La Razón. En la misma línea se explaya, por ejemplo, Sánchez-Dragó, que en un reportaje firmado por él en El Mundo ya en 1997 narraba sus correrías cuando acompañó a Ana Botella en un viaje oficial que ésta hizo a Japón con su marido. No hay nada más que decir sobre la opinión que este Premio Planeta más que cercano a La Moncloa tiene de la presidenta si se lee una frase de la citada crónica: "Esta mujer es un encanto".

En la misma línea escribieron Pérez-Aranda y Roig la biografía autorizada de la esposa de Aznar, inmortalizándola en un libro que sólo tiene bondades para ella. La periodista añadió a su libro una descripción de la biografiada que se resume en estas palabras: "Hay quien critica su protagonismo, al que califican de excesivo. Eso, al fin y a la postre, no es más que un halago ya que, en definitiva, lo que se viene a reconocer es que Ana Botella tiene presencia". Igual que Nieves Fontana, directora de Telva, que tiene en la esposa de Aznar a la estrella de sus fiestas anuales de entrega de Premios. También Fontana viajó con Ana Botella en una de sus muchas salidas oficiales al exterior y de ella dijo entonces, en una crónica publicada en la revista: "No os lo podéis imaginar ¡es fenomenal, fenomenal! Creo sinceramente que no nos la merecemos".

José Manuel Lara no ha escrito sobre Ana Botella, pero la persigue fielmente para que escriba más libros para él, como aquel de Érase una vez... que tanto éxito ha tenido y que le permitió a Lara, en un acto sin precedentes, contar con la plana mayor del PP en la presentación del volumen de cuentos comentados, incluido José María Aznar. Allí mismo le dijo el presidente de Planeta a Ana Botella que a ver cuándo escribía más libros para él. El caso de Jesús Mariñas es más chocante. Un periodista rosa que se caracteriza por su mordacidad y sus descalificaciones rayanas en el insulto (términos como "cursi" o "pesada" son muy frecuentes en sus crónicas) y que ante Ana Botella se transforma en un auténtico corderito: sólo tiene piropos y buenas palabras para sus trajes y su sonrisa.

Son buenos amigos de Ana Botella y marchan también en la parte de atrás de su séquito, Carlos Dávila y Ana Rosa Quintana. Estos periodistas no se significan más que en ocasiones muy puntuales, aunque con gran dedicación. Y en el segundo de los casos fue por iniciativa de la presidenta, ya que tras el escándalo del plagio del libro firmado por Quintana, Sabor a hiel, que la propia Ana Botella, como buena amiga que era de ella, le apadrinó en su presentación, la estrella de las tardes de Antena 3 no ha vuelto a dejarse ver con la esposa de Aznar.

Con tanto despliegue mediático, Ana Botella tendrá mucha ayuda en su carrera política. Pero también cuenta con aval político, protagonizado fundamentalmente por Ana Mato, la coordinadora de Participación y Acción Sectorial del PP, buena amiga de Ana Botella desde la etapa de Castilla y León. Además, en el Ayuntamiento de Madrid, la presidenta mantiene unas excelentes relaciones con Mercedes de la Merced, primera teniente alcalde de la capital. Aparte de Ana Mato, en el entorno de De la Merced se asegura que Ana Botella tiene en ella a su preferida. Y probablemente de ahí, pues la número dos del Ayuntamiento madrileño es uno de sus estandartes, le viene a la esposa de Aznar la admiración que por ella sienten los cachorros populares del clan de Becerril, empezando por su yerno Alejandro Agag, fundador del grupo. Buen amigo es, asimismo, el presidente del PP de Madrid, Pío García-Escudero, a quien no es difícil ver en actos fuera de agenda con la presidenta. Ambos comparten, por ejemplo, su afición taurina.

Y aunque Miguel Ángel Rodríguez ya no está en el Gobierno, su influencia por la posición y el rango de confianza que ocupó –y ocupa– en La Moncloa le hace poseer una gran influencia en ámbitos mediático-políticos. MAR ha sido y es el niño de los ojos de Ana Botella, que no puede olvidar todo lo que hizo por su marido, asumiendo los papeles más desagradables de un Gobierno entonces en minoría. Aquello le costó el puesto de Portavoz, pero sigue siendo una de las personas más apreciadas por Aznar y su esposa, que no duda en consultarle un sinfín de temas.

Además, tal y como se cuenta en Ana Botella. La Biografía, en su época universitaria la presidenta formaba parte de un grupo de amigas conocidas como las nueve magníficas. De ellas, tres están situadas en importantes puestos institucionales y una, María José González del Valle, es diputada en Cortes por las provincia de Cáceres, por supuesto, por el PP. Los tres cargos públicos corresponden a Concepción Dancausa, secretaria general de Asuntos Sociales; María Jesús Fraile, subsecretaria de Medio Ambiente, y Dolores Flores, directora general de Salud Pública y Consumo. También una hermana de Ana Botella, María Jesús, está de portavoz del Grupo Popular en la Diputación de Córdoba y aspira a ser nombrada oficialmente en diciembre presidenta del PP de esta provincia, tras una oscura crisis de la formación provincial (ver, PP de Córdoba: el califato de María Jesús Botella).

Además, la esposa del presidente del Gobierno cuenta en su séquito con el apoyo en la sombra de muchas mujeres de, que apoyan sin reservas su labor política. Es el caso, sin ir más lejos, de Mar Utrera,  casada con el presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, candidato a la alcaldía de la capital por el PP y el primero que anunció su intención de hacerse con Ana Botella para lustrar los primeros puestos  de su lista municipal. La amistad de Mar Utrera y la esposa de Aznar se ha mantenido a pesar de las diferencias de sus maridos. Íntima es también la amistad de la ex mujer de Juan Villalonga, Concha Tallada, con Ana Botella. Tanta, que le ha costado a Villalonga su propia amistad de pupitre escolar con el presidente Aznar tras su estruendosa separación y boda posterior con Adriana Abascal. Y quien se acerca y respalda sin disimulos a Ana Botella desde la posición que le otorga ser la viuda del fallecido Camilo José Cela es Marina Castaño, que desde su posición de periodista cotizada desde su polémico matrimonio con el premio Nobel, sube a la presidenta a los altares del liderazgo político allá en donde se le escucha.

FUNDACIÓN INTEGRA: LA AMISTAD CON SADA CONTINÚA

A finales de 2000, Daniel Sada, que ocupaba en La Moncloa y desde 1998 el puesto de asesor de Educación y Cultura de la Presidencia del Gobierno, y por extensión y "más por amistad que como asesor oficial", como él mismo ha comentado (El País, 24 de febrero de 2002), el de asesor de Ana Botella en temas de ONGs, fue fichado como director de la Fundación Carolina por Miguel Ángel Cortés, otrora incondicional de la presidenta, aunque ahora casi proscrito por su escandalosa ruptura matrimonial. Desde entonces, en las numerosas publicaciones, libros y prensa, que se han escrito sobre Ana Botella, se habla de Daniel Sada en pasado, como si éste hubiese desaparecido para siempre de la vida social de la esposa de José María Aznar. Y, según ha podido saber El Siglo, no es así, pues la amistad continúa, se entiende que el asesoramiento implícito en ella también, y se ha consolidado todavía con más fuerza en una fundación que encabezan ambos, la Fundación Integra.

Este patronato, constituido el 17 mayo de 2001 en Madrid, tiene como objeto primordial, según la Orden de 26 de julio de 2001 publicada en el BOE núm. 200, " la búsqueda de un empleo normalizado para aquellas personas que por diversas circunstancias encuentran especiales dificultades para su inserción real en la sociedad considerando que ésta no se produce mientras dichas personas no consigan un trabajo y no se integren en el proceso normal de autosuficiencia económica y social".

Ana Botella Serrano y Daniel Sada Castaño figuran, dentro de la composición del Patronato de la Fundación, como presidenta y vicepresidente respectivamente. Asimismo, y entre los vocales, se encuentra el ex ministro de Asuntos Exteriores, Abel Matutes; el presidente de Acciona, S.A., José María Entrecanales de Azcárate; el presidente del Grupo Eulen, David Álvarez; la vicepresidenta de Sigla e hijísima del todopoderoso Plácido Arango, Mayte Arango, o el presidente de la Corporación Puig, Mariano Puig, entre otros nombres poderosos del mundo empresarial.

La Fundación Integra nació pues, un año después de que se crease la Fundación Carolina y Daniel Sada hubiese de abandonar La Moncloa reclamado por el secretario de estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y presidente de la Junta Rectora de la Fundación Carolina, Miguel Ángel Cortés. Ana Botella se veía obligada así a prescindir de los sabios consejos de su asesor en temas sociales.

Sin embargo, y gracias a la colaboración de tanto empresario de pro, ambos siguen vinculados ahora en al Fundación Integra. Sin duda, Daniel Sada es alguien a tener en cuenta para cuando la presidenta comience su, hasta ahora bien ensayada, andadura política.

PP DE CÓRDOBA: EL CALIFATO DE MARÍA JESÚS BOTELLA

El mes que viene es el congreso provincial del PP de Córdoba. Todo entraría dentro de la normalidad partidista, si no fuera por dos aspectos: en primer lugar, la crisis que el pasado mes de mayo terminó con la presidencia ‘popular’ cordobesa de Enrique Bellido, candidato del presidente del PP de Madrid, Pío García-Escudero y elegido democráticamente en el partido frente al candidato de Javier Arenas, Salvador Fuentes, portavoz de Economía en el Parlamento andaluz. En segundo lugar, el que la candidata, única hasta el momento, a la presidencia del PP cordobés sea la cuñada de José María Aznar, María Jesús Botella, portavoz del Grupo Popular en la Diputación y una de las responsables de la caída de Bellido.

La crisis del PP cordobés, que traspasó las fronteras de la provincia andaluza, comenzó cuando el ex ministro de Trabajo, Manuel Pimentel, dejó por allí muchas influencias cuando accedió al Gabinete Aznar, con gran pesar de éste debido a las ínfulas progresistas de su titular, al que acabó defenestrando. Entonces comenzaron las discrepancias en el seno del PP de Córdoba, con una profunda brecha que separaba a los que apoyaban a Pimentel y a quienes eran partidarios de su caída.

Entre estos últimos, el llamado ‘sector crítico’ o ‘sector arenista’, estaban el ex alcalde de Córdoba y diputado nacional, Rafael Merino; la portavoz del PP en la Diputación provincial, María Jesús Botella, y el europarlamentario Juan Ojeda. Se efectuó, según el propio Bellido manifestaba entonces, una auténtica caza de brujas contra él. Además, como responsables máximas de esta cacería, el aún presidente del PP cordobés dio dos nombres: el de la cuñada del presidente del Gobierno, María Jesús Botella, y el de la suegra de el ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, la concejala popular María Antonia, ‘Marita’, Cuadrado. El propio ex ministro de Trabajo, Manuel Pimentel, criticó con dureza esta persecución llamándola "golpe de mano antidemocrático", pero la crisis se saldó con la disolución de la dirección provincial, destituyendo al presidente y a todos los cargos directivos, y con la creación de una gestora plural el pasado 12 de mayo. Esta gestora está presidida por Luis Martín, que desde mayo centró sus esfuerzos en que la labor del PP fuese únicamente la de denunciar "la nefasta e infame gestión del PSOE y de la Junta de Andalucía".

El mes que viene, la cuñada de José María Aznar se hará oficialmente con la presidencia del PP cordobés, mientras su hermana mayor, Ana, inicia su ya imparable carrera política

18.11.02


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