OPINIÓN E IMAGEN

Claves políticas del ‘ Caso Alierta’

La sangre está llegando al río. El presidente de Telefónica, en una lucha encarnizada con el director de El Mundo, que aspiraba a hacerse con los medios de Alierta, aguanta la embestida de Pedro J. respondiendo con despidos, represalias publicitarias y un ejército de abogados. Dentro de la compañía, hay quien juega a dos barajas. Con este asunto, se cruza la guerra sucesoria que mantiene el PP y que ha logrado infiltrarse en el seno de la compañía más importante del país. Mientras, la oposición aguarda expectante la posible caída de Alierta, el muro de contención con el que José María Aznar trata de frenar el proceso abierto por los socialistas a las privatizaciones del PP.

Por Ana Pardo de Vera

El apoyo de Aznar a Alierta parece firme pero no entusiasta. Ésta es la sensación que se respira en su emblemática sede de la Gran Vía madrileña. No parece que el presidente de la primera multinacional española esté entusiasmado, por ejemplo, con la actitud reticente del presidente de Admira, la entidad que coordina los medios de Telefónica. Pedro Antonio Martín Marín, ex secretario de Comunicación, que ejerce de comisario político de Aznar en dichos medios está missing y ha procurado mantenerse lo más al margen que ha podido del conflicto con el director de El Mundo.

Algo parecido ocurre con Javier González Ferrari, de la máxima confianza de Aznar y que dejó la Dirección General de RTVE para presidir Onda Cero, por un salario de cien millones anuales. Y tampoco se percibe un entusiasmo indescriptible por parte de Ernesto Sáenz de Buruaga, consejero delegado de Antena 3, el periodista "más fiel" a Aznar según el presidente confesó a José María García.

La persona que diseña la estrategia en esta batalla es Luis Abril, director general de Medios de la compañía, quien podría quemarse en este empeño y a quien Pedro J. ha señalado como el genio demoníaco a la cabecera de Alierta. Abril es uno de los más consumados expertos en guerras mediáticas, aunque en medios periodísticos se considera que no duda en abusar de las intoxicaciones. Es muy probable que si Alierta cae, Luis Abril tendrá que irse con él en el mismo taxi, mientras que los citados esperan mantenerse por servir disciplinadamente los deseos del otro César, José María Aznar. Ninguno de ellos se atreve, por otra parte, a situarse bajo la mira de Pedro J. Ramírez y se mantienen "de perfil". Cayetano González, que no supo hacerlo y jugó contra su presidente, pagó duramente las consecuencias.

César Alierta, cuenta sin embargo, mientras Rato siga apoyándole, con el soporte del Consejo de Administración, que se reunió sin que surgiera ninguna crítica al presidente el pasado jueves días 28.

Apoyan con la misma fuerza a César Alierta –mientras Rato no cambie de opinión– el núcleo duro de Telefónica, integrado por el BBVA y La Caixa, que están representados por José Ignacio Goirigolzarri e Isidre Fainé.

De momento, Jaime Mayor Oreja ha salido perdiendo del primer combate, con lo que Rato se asegura el refuerzo. La sutil estrategia del director de El Mundo, que ha intentado poner el periódico a disposición de los intereses sucesorios de ambos candidatos a cambio de que le ayuden a destronar a César Alierta, no ha dado sus frutos. José María Aznar, distanciado de Pedro J. Ramírez por los intentos de éste hacerse con más poder y de marcar las líneas de actuación del Gobierno, ha decidido mantener al presidente de Telefónica en su puesto e ignorar el acoso al que le somete el diario El Mundo.

El enfrentamiento entre el director de este diario y el presidente de Telefónica se remonta al 28 de diciembre de 2001, cuando aquél perdió el control sobre Onda Cero al ser comprada la cadena radio al 100% por Antena 3 Televisión. Unos meses después, a Pedro J Ramírez le era rescindido el contrato que mantenía con la cadena, indemnizándole con 1.200 millones de pesetas, el cual le permitía imponer la línea editorial de la emisora y producir el programa La brújula del mundo, hecho a medida de Pedro J. y presentado por la subdirectora del área política de El Mundo, Victoria Prego. Ésta abandonó Onda Cero el pasado mes de septiembre y La brújula del mundo pasó a llamarse, como antes del contrato con Pedro J., La brújula a secas. La marcha de Prego, que coincidió con la llegada de Javier González Ferrari a la presidencia de Onda Cero desde la Dirección General de RTVE, supuso un nuevo acuerdo con El Mundo, pero sin posibilidad de influencia ni de participación de Pedro J., al no haber creación de programas específicos.

El director de El Mundo había fracasado en su intento de hacerse con la cadena Onda Cero, un intento que trató de cerrarse en una comida entre el director adjunto del periódico, Casimiro García-Abadillo, y el propio César Alierta. Éste se negó en redondo a dejar que Onda Cero pasase a manos de Pedro J. vetando, además, la influencia que el director del diario pudiera tener en la cadena.

El Mundo no tardó nada en publicar una noticia, que guardaba desde hacía meses, sobre el presunto uso de información privilegiada por parte del entonces presidente de Tabacalera y hoy número uno de Telefónica para enriquecerse, y enriquecer a su sobrino Javier Plácer. La información sobre las presuntas irregularidades de Alierta, al parecer, se la había proporcionado el ex vicepresidente de la CNMV, Luis Ramallo, a Pedro J. para que el periódico le garantizase protección en el caso Gescartera. Junto a la información sobre Alierta iba otra sobre el ex presidente del BBVA, Emilio Ybarra, que lo responsabilizaba de pagos secretos a ex consejeros del entonces Banco Bilbao Vizcaya (BBV) y que no vio la luz hasta el pasado mes de abril.

Sin embargo, parece que la intención de Pedro J. no era la de hacerse con Onda Cero nada más. El director de El Mundo pretendía también la compra de Antena 3 Televisión, lo cual sólo sería posible de contar con algún apoyo económico, pues las pérdidas que arrastra el rotativo superan, según fuentes muy cercanas, los 240 millones de euros. Éstos, además, traen de cabeza a los socios italianos de Pedro J., el Grupo Rizzoli, que controla el 45%, y su responsable, Rainero Vanni, podría estar pensando en plantarse y vender su parte.

Una hipótesis, que según apuntan otras versiones del entorno, confirmaría las pretensiones de Aldo Olcese, presidente del Instituto Español de Analistas Financieros, de hacerse con la influencia de El Mundo a través de la compra de la parte italiana del rotativo. Lo haría entonces aliándose con Pedro J. y no enfrentándose a él, hipótesis que contrasta con la amistad que une a Olcese con Alierta, y que ha sido confirmada de forma vehemente a esta revista por miembros destacados del Instituto Español de Analistas Financieros. El presidente de éste, Aldo Olcese, no ha atendido, sin embargo, los requerimientos de El Siglo para confirmar o desmentir estas intenciones.

Por otro lado, y según contaba la cadena COPE la semana pasada, al mismo tiempo que El Mundo difundía los datos sobre la presunta operación de enriquecimiento ilícito de Alierta y su familia, Pedro J. acudía a los miembros más influyentes del Gobierno pidiéndoles que amparasen su causa y, sobre todo, impidiesen la fusión de Vía Digital (Telefónica) y Canal Satélite Digital (Prisa) que daría carpetazo a todas sus posibilidades de extender su influencia más allá del periódico que dirige. El problema, según se aseguraba en la misma emisora que no dudó en culpar al Gobierno de todo el escándalo mediático (ver La COPE, con ‘El Mundo’ y contra el Gobierno), es que los influyentes del Gobierno son los mismos que batallan en primera línea por suceder a Aznar.

Parece que el primero que lo intentó fue Mayor Oreja. El ex ministro de Interior habría contado entonces con la ayuda de Cayetano González, su director de Comunicación en la etapa del Ministerio de Interior, y hasta la semana pasada director de Relaciones Institucionales de Antena 3. Si Cayetano intentó frenar la toma de represalias de Alierta contra el director de El Mundo –de quien el presidente de Telefónica prescindió en la tertulia de El Primer Café de Antena 3 y al que, según confirmó el propio Pedro J., le fue suprimida la publicidad del periódico–, no obtuvo mucho éxito, pues su cese se dio a conocer, alegando oscuros tratos con Pedro J. a espaldas de la cadena de televisión, el martes 26 de noviembre. Y lo hizo junto al de Isabel San Sebastián, presentadora de El Primer Café de Antena 3. La casualidad, que no lo parece, es que tanto González como San Sebastián son personas del entorno de Mayor Oreja. El primero ha ocupado el puesto de director de Comunicación durante la etapa de ministro de Interior de Mayor Oreja y la segunda ha escrito su biografía, que publicó el pasado año La Esfera de los Libros, editorial de El Mundo.

No son pocos los que en este cese fulminante de dos personas de Mayor Oreja, amén del varapalo que a éste supone, intuyen la larga sombra de Rodrigo Rato, aupado como nunca en el panorama sucesorio y mediático (ver en este mismo número, La Noria de los Candidatos) y que, aseguran en su entorno, ya no disimula apenas sus esfuerzos por ser el sustituto de Aznar y recabar el mayor número de apoyos posible. Así, a pesar de que César Alierta es amigo de Rodrigo Rato, y está ahí por decisión de éste que contó, naturalmente, con el beneplácito de Aznar, al parecer eso no ha impedido al vicepresidente segundo sondear, como mínimo, lo que supondría para su candidatura a sucesor el apoyo del Pedro J. y su diario. De hecho, según fuentes cercanas a Rodrigo Rato, el director de El Mundo cenó con el ministro de Economía el pasado martes 19 de diciembre. Durante el encuentro, Pedro J. intentaría convencer al número tres del Gobierno de la conveniencia de la destitución de César Alierta de la presidencia de Telefónica, presuntamente utilizador de información privilegiada para su lucro personal y el de su familia con una éticamente reprobable, al menos, ocultación de identidad mediante la creación y el manejo de diferentes sociedades. Según ha podido saber El Siglo de este encuentro, Rodrigo Rato estaría dispuesto a cesar a Alierta si finalmente el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, da luz verde a la propuesta de querella contra Alierta, su mujer, Ana Plácer, y su sobrino, Luis Javier Plácer, que le remitió el fiscal Anticorrupción, Carlos Jiménez-Villarejo, tras conocerse la información que publicó El Mundo. De esta forma, además, el ministro de Economía se garantizaría el apoyo de El Mundo en su carrera hacia el liderazgo del PP y posteriormente, hacia La Moncloa.

La cuestión estriba en que para emprender esta estrategia, Rodrigo Rato debería desentenderse de los dictados de Aznar, en absoluto partidario de la caída de Alierta. Primero, porque sería el segundo presidente de Telefónica, y de la cuerda del Gobierno, que caería en la segunda legislatura del PP, lo que supondría un golpe irremediable para la credibilidad del presidente y de su equipo; segundo, porque sería darle demasiado poder a Ramírez, que habría desmontado a ambos presidentes, y tercero, porque la oposición se apuntaría un tanto que, además, sólo supondría el comienzo de una táctica de con visos de convertirse en terminal para la política del Gobierno. Teniendo en cuenta el proceso que quiere hacer el PSOE a la política de privatizaciones que ha llevado el Gobierno hasta ahora, en la que, según la oposición, existe una grave falta de transparencia y una serie de puntos negros que conviene aclarar, para lo que ha exigido la comparecencia parlamentaria de todos los que fueron y son presidentes de la compañías antes públicas, incluido el caído Juan Villalonga, el cese de Alierta sería darle la razón a esta grave acusación y supondría además dar luz verde para que la oposición tratara de descabalgar a los presidentes de las otras empresas privatizadas por el PP. El presidente de Telefónica es, pues, el muro de contención que impediría el paso de la oposición a investigar a otros grandes, como Francisco González, presidente del BBVA, accionista principal de Telefónica, o Manuel Pizarro, presidente de Endesa, algo a lo que el presidente del Gobierno no está dispuesto. Dicho de otras forma, la caída de César Alierta sería la caída de una primera ficha de dominó.

El PSOE, por su parte, entiende que al PP se le está desmoronando su "liquidación de servicios públicos que ha puesto en manos de sus amigos", sostiene Diego López Garrido, portavoz de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados. Para el principal partido de la oposición la guerra sucesoria, innegable, que hay en el PP "está afectando a la vida política española". López Garrido asegura que en su partido están deseando saber cómo termina el caso Alierta y, sobre todo, si el fiscal general del Estado da luz verde o no a la propuesta de querella del fiscal Anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo. Sin embargo, si Aznar ha decidido sostener contra viento y marea a César Alierta en la presidencia de Telefónica y Jesús Cardenal no acostumbra a contravenir sus deseos, todo apunta a que la propuesta de querella no sea admitida y Pedro J. no consiga sus objetivos.

En el PSOE, entienden además que el responsable máximo de todo este proceso de privatizaciones que quieren esclarecer "cuanto antes", es Rodrigo Rato, siempre con el visto bueno del presidente del Gobierno. De momento, los socialistas aguardan la decisión de Cardenal, que desconocen cuánto se demorará, para que César Alierta comparezca en el Congreso y explique los pormenores de la privatización de Tabacalera, hoy Altadis, y lo que le concierne de Telefónica.

Los movimientos de Pedro J., tratando de satisfacer sus pretensiones utilizando la guerra sucesoria, parece que no obtendrán frutos. Así, se asegura que Alierta por expreso deseo de Aznar, seguirá en su puesto de presidente de Telefónica. Por otro lado, la cena entre Rodrigo Rato y Pedro J. el pasado 19 de noviembre no dio los frutos que el director de El Mundo esperaba. Aunque desde el entorno del ministro de Economía se asegura que en un principio, el ministro estaría dispuesto a forzar el cese de Alierta, lo cierto es que desde el mismo contexto se habla de un cambio de actitud de Rato en el fin de semana siguiente.

Así, se barajaba de la posibilidad de que Rato autorizase al presidente Blas Calzada, hombre poco proclive a dar entrevistas, a hablar en Cinco Días el pasado 23 de noviembre, manifestando su malestar por el robo de un documento clave perteneciente al informe que recogía la actuación de Alierta en la compra de acciones de Tabacalera. En esta línea se interpretaban las declaraciones de Calzada a El Mundo e indicando que él desconocía algunos aspectos hechos públicos por el fiscal Anticorrupción. Para el presidente de la CNMV un "delincuente anda suelto por ahí".

Sin embargo, el lunes 25 de noviembre el propio Blas Calzada, en unas declaraciones a El Mundo, sostenía que no se trataba de un documento clave, sino de un resumen final del expediente, lo que "no aportaría nada nuevo a lo ya conocido". Por su parte, un portavoz oficial de la Comisión Nacional del Mercado de Valores ha asegurado a esta revista que lo que Calzada ha querido subrayar es la gravedad del hecho de que el documento haya sido filtrado a los medios.

Las mismas fuentes que manejan estos argumentos, apuntan a que éstos parten del entorno del director general de Medios, Márketing y Contenidos, Luis Abril, mano derecha de César Alierta y que tuvo un papel muy relevante en las negociaciones con el Grupo Prisa para planificar la fusión de Vía Digital y Canal Satélite Digital, a la espera de la decisión del Gobierno.

LA COPE, CON 'EL MUNDO' Y CONTRA EL GOBIERNO

La tertulia de La Mañana, que conduce Luis Herrero, en la cadena COPE, se hizo más que eco del despido de Isabel San Sebastián como directora de El Primer Café de Antena 3 y, en consecuencia, del de Cayetano González como director de Relaciones Institucionales de Telefónica. El pasado martes 26 de noviembre, durante una entrevista a San Sebastián, Luis Herrero se mostró crítico e implacable con el Gobierno. Acusaba al Ejecutivo de José María Aznar de no dar la cara en el despido de San Sebastián y resumía la situación asegurando que las relaciones entre Admira, empresa propietaria de Antena 3 y Onda Cero y propiedad de Telefónica, y El Mundo son "hostiles", por lo que Pedro J. había pedido ayuda "a quien puede ayudarle, a quien puede controlar esta situación". El problema, en opinión de Herrero, es que esa gente con influencia es la que está "en la guerra de la sucesión", lo que les sitúa entre dos fuegos: "No me puedo enfrentar a Admira, pero tampoco a Pedro J., así que todo el mundo de perfil y todo el mundo cuerpo a tierra".

Herrero se mostraba asimismo partidario de que, tanto la caída de Cayetano González como la de Isabel San Sebastián, respondían a un intento de Mayor Oreja por arreglar la situación entre Alierta y Pedro J., evidentemente, sin resultados favorables. Además, el director de La Mañana criticaba con dureza la actitud de Ernesto Sáenz de Buruaga, consejero delegado de Antena 3, y de Luis Blasco, presidente de la cadena y encargado de darle a la presentadora la noticia de su despido. Aunque ambos se negaron a firmar el despido de San Sebastián, según Herrero, lo acataron y, sostuvo, "quien cumple una orden indigna es una ser indigno".

A pesar de la insistencia de Isabel San Sebastián, quien quiso dejar claro durante la entrevista, lo cual corroboró en un chat en El Mundo Digital ese mismo día, que a ella la habían destituido "César Alierta y su mano derecha, Luis Abril" y no el Gobierno, Luis Herrero no tuvo reparos en decir que "donde está el sarao, donde están la ensalada de tiros y la cobardía es en el PP". Para Herrero, "este Gobierno ha creado las condiciones para que no se pueda ejercer el periodismo independiente".

CRONOLOGÍA DE UNA GUERRA

09.01.2002: El Mundo publica que Luis Javier Placer, sobrino de César Alierta, ganó 1,86 millones de euros en 1998 tras comprar y vender en el plazo de seis meses acciones de Tabacalera, cuando la entonces compañía estatal estaba presidida por el actual presidente de Telefónica.

14.01.2002: El mismo diario informa que el propio César Alierta creó la empresa y obtuvo el crédito que luego utilizó su sobrino para comprar acciones de Tabacalera con posible información privilegiada.

15.01.2002: Según El Mundo, la CNMV abortó la investigación sobre presunta información privilegiada con acciones de Tabacalera, cuando estaba pendiente la toma de declaración del que podía ser el principal sospechoso, el actual presidente de Telefónica.

22.01.2002: El fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, da luz verde a la iniciativa del fiscal Anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, de abrir una investigación sobre el caso Alierta con el fin de averiguar si hay base para demandar al actual presidente de Telefónica y a miembros de su familia por hasta cuatro delitos: tráfico de influencias, información privilegiada, prevaricación y soborno.

28.02.2002: Blas Calzada, presidente de la CNMV, comparece ante la Comisión de Economía del Congreso y preguntado por el PSOE sobre el abuso de información privilegiada presuntamente cometido por César Alierta, afirma que "es un tema que está encima de la mesa" y que "todas las actuaciones que tenemos sobre Alierta están enviadas al fiscal Anticorrupción".

Primeros de noviembre: Alierta ordena prohibir la participación del director de El Mundo en el programa El primer café, donde era tertuliano habitual desde su fundación hace seis años.

11.11.2002: El presidente de Telefónica, César Alierta, presenta una demanda de protección del derecho al honor contra el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, Casimiro García-Abadillo y Carlos Segovia, director adjunto de Información y redactor del rotativo, respectivamente,

14.11.2002: La Fiscalía Anticorrupción remite al fiscal general del Estado, Jesús Cardenal en su propuesta de querella contra el presidente de Telefónica, su esposa Ana Cristina Placer y su sobrino Luis Javier Placer. En ella acusa a César Alierta de haber obtenido "una ganancia ilícita" con "información que él mismo generó".

26.11.2002: El presidente de Telefónica despide de Antena 3 TV a la directora del programa El primer café, Isabel San Sebastián, y al director de Relaciones Institucionales de la cadena, Cayetano González y nombra como sustituta a Carmen Gurruchaga.

2.12.02


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