CARTA DE ANTONIO GUTIÉRREZ A JOSÉ MARÍA FIDALGO

29 de Diciembre de 2000

Estimado Fidalgo:

Han transcurrido más de dos meses desde que te comprometiste conmigo a darme una explicación sobre determinadas incidencias en relación con mi posible candidatura a la presidencia del Consejo Económico y Social.

En todo este tiempo no he recibido ni una llamada tuya al respecto pero lo que no dejan de llegarme son informaciones acerca de gestiones realizadas por personas de tu entorno, alguna noticia publicada en distintos periódicos y bastantes comentarios, a cual más disparatado e insidioso, atribuidos a ciertos dirigentes confederales.

La versión que circula dentro y fuera del sindicato es en resumen: "que me he metido en una operación de autopromoción personal de mi candidatura al margen y aún en contra de la posición del sindicato". Esta falsedad, que tú bien sabes que lo es, no sólo no se ha desmentido sino que cada día que pasa se generaliza más con nuevas y mayores tergiversaciones, hasta el extremo que otros miembros de la dirección confedera¡ me han preguntado incrédulos, acerca de los infundios que a ellos mismos les han contado. De todo ello deduzco que ni has planteado la cuestión en él Secretariado Confederal para adoptar una posición formal del sindicato ni has cortado de raíz tales rumo res, teniendo tú todos los elementos de juicio para hacerlo. Por lo tanto no me queda otra salida que dejar constancia mediante este escrito de mi posición, de mi actitud y de lo que conversamos personalmente pero que no has respetado.

A cuantas personas representativas de las distintas partes que componen el CES, que antes y después del VII Congreso me ofrecieron su apoyo para optar a la presidencia del organismo les respondí exactamente igual: que yo no aspiraba personalmente a tal responsabilidad y, si en su día contemplaba la posibilidad seria con la condición de contar con el consenso previamente constatado de CC 00, UGT y CEOE-CEPYME y el orden no es aleatorio.

Es fácil deducir las implicaciones que entraña la condición anterior. En primer lugar, que se les reconozca de hecho a los agentes sociales la capacidad de propuesta para que no siga estando reservada exclusivamente al gobierno, lo que nada tiene que ver con presidencias rotatorias, posición que por cierto ni compartí ni comparto. Responde en lo sustantivo a la reforma que defendimos desde CC 00 en el anterior mandato; informalmente concertada con las demás partes interesadas en un principio pero lamentablemente abortada en el último momento por otra organización. Seguramente, tú y otras personas que formabais parte del anterior equipo de dirección confederal lo recordaréis. Dado que no se logró la reforma legal relativa a la presidencia del CES para que se admitiera el derecho de propuesta, introduje ahora el matiz... previamente consensuada, con el fin de que la posición de los agentes sociales se materializase antes de que el gobierno de turno formalizase la propuesta.para la presidencia de la institución. Al menos en lo que a mi hubiera podido afectarme, tenía la firme decisión de no admitir la situación en la que fuese primero propuesto por el gobierno y aceptado por las organizaciones sociales después.

La segunda implicación es casi obvia: que no estaba ni estoy dispuesto a ser motivo de discordia sino objeto de un acuerdo.

Y la tercera, más obvia todavía pero la más decisiva para mí es que sin ser solicitado por mi sindicato para la citada tarea y sin ser promovida mi candidatura por él en primer término, ni me planteaba, aún remotamente, la hipótesis de optar a la presidencia del CES.

Dado que desde todas las demás partes, salvo desde CC 00, me había sugerido informalmente su apoyo para la responsabilidad en cuestión y a todas les respondí como he indicado anteriormente (por tanto declinando cualquier compromiso con ellas), me decidí a visitarte tras esperar un tiempo debatiéndome en la disyuntiva de comentártelo y que pensaras que estaba condicionando tu posición y la toma de decisiones en el nuevo Secretariado Confederal o esperar más tiempo hasta ver si surgía de vosotros la iniciativa, corriendo el riesgo de que se produjera alguna filtración periodística o alguna propuesta formal desde otras instancias y que os sintierais "sorprendidos". Aunque habría sido difícil de explicar que mi sindicato se hubiera dejado sorprender en ésta cuestión por que otros se le adelantaran a proponer mi nombre. Finalmente opté por contarte con todo lujo de detalles mis conversaciones habidas con cada uno de los interlocutores gubernamentales, patronales y sindicales que me había hecho la oferta. Debes recordar que esta conversación la mantuvimos cuando todavía era verano.

Tú me respondiste en primer lugar con la conveniencia de seguir un "método muy serio" y yo te pedí que me dijeras con absoluta franqueza y claridad si creías conveniente o no para el sindicato promover mi candidatura. Cuestión básica, fundamental y previa a discutir sobre los métodos a seguir. Para facilitarte la respuesta, recordarás que me adelanté a decirte que a nadie más que yo estaba en condiciones y aún obligado, a comprender que "nueva etapas, pueden requerir nuevos equilibrios, internos". Que por tanto no tendrías conmigo el más mínimo problema si considerabas más conveniente para el sindicato o para la mejor gestión de tu actual responsabilidad, propiciar otras soluciones para la presidencia del CES distintas a la que yo pudiera representar.

Nuestra conversación terminó con la rotunda afirmación de tu apoyo, acompañada de algunas protestas cordiales por haberlo dudado tan sólo y adelantándome que ibas a cogerlo personalmente en tus manos empezando por sondear al secretario general de UGT y al presidente de CEOE aprovechando vuestra coincidencia en una reunión preparatoria de la Cumbre Iberoamericana que próximamente se iba a celebrar en Panamá. Así como al ministro de Trabajo con quien al parecer tenías una cita prevista en las siguientes fechas. Por mi parte, lo confié todo a sus gestiones y desde aquel momento evité todo contacto, aunque se me requiriese para otros asuntos, con cualquier otro representante de las distintas organizaciones sociales, de¡ gobierno ni aún de nuestro propio sindicato. Sencillamente me autorecluí, aún más de lo que he venido haciendo desde que terminó el VII Congreso Confederal.

Desde aquella conversación en tu despacho no volví a tener comunicación alguna de tu parte ni de nadie hasta el pasado 20 de octubre, fecha en la que me llamó uno de los representantes de CC 00 en el CES para preguntarme un tanto alarmado si conocía que se había producido una reunión entre otros dos representantes del sindicato y dos de la CEOE de la que había trascendido la versión de operación personal -mía- al margen del sindicato para postularme como candidato a la presidencia del CES. De mi sorpresa e indignación pudiste darte cuenta por la llamada que te hice de inmediato. De entrada quisiste atribuirlo a un "cotilleo' de una persona de otra organización, pero como no se trataba de un comentario de pasillo sino de una reunión con nomb res y apellidos pasaste a asegurarme que no sabías nada, que ibas a hablar con uno de los participantes en la reunión y a llamarme en cuanto aclarases el asunto... hasta la fecha que sigo sin recibir noticias tuyas.

Sin embargo he de confesarte que durante nuestra conversación tuviste algunos deslices que me hicieron pensar que me estabas mintiendo y estoy por asegurar que también tú te diste cuenta de que había advertido tus gazapos. Acto seguido, otro de los participantes -de la patronal- en la reunión de marras me confirmaba que ésta se había producido a instancias de los delegados de CC 00, que efectivamente se extrañaron de su actitud porque suponiendo que les iban a sondear sobre mi posible candidatura se mostraron poco o nada convencidos de la misma; por el procedimiento elegido -¡menos mal que el método a seguir tenia que ser #muy serio"!- y que en todo momento creyeron que tal iniciativa no podía haberse tornado sin tu conocimiento como secretario general de CC 00. Sea esto último cierto o no, es preferible que se piense que así fue a que demos una impresión tan deplorable del funcionamiento de nuestro secretario general -que puede ser obviado en gestiones de esta naturalezay de que sin enterarse siquiera, al margen suyo, tenemos una dirección en la que algunos de sus miembros pueden actuar por libre en tales campos.

Más recientemente se han publicado algunas noticias en algún periódico o las declaraciones de] actual presidente del CES valorando positivamente mi candidatura. entre otros dos representantes del sindicato Tampoco conozco respuesta alguna de¡ siny dos de la CEOE de la que había trascendi- dicato al respeto, ni oficial ni oficiosa, pero do la versión de la operación personal -mía- de nuevo se han produc  ido comentarios de al margen del sindicato para postularme co- algún dirigente de tu entorno más próximo mo candidato a la presidencia del CES. De abundando en la misma versión de mi supuesta "operación personal" añadiendo, como si fuerais meros espectadores pasivos, su inquietud por las retorcidas lecturas que podrían hacerse de mi elección a propuesta del gobierno. Lo que ya es el colmo del cinismo.

Por más vuelta que le doy, no alcanzo a comprender cómo has permitido que éste asunto se desquiciase tanto. Hace unos días, uno de los compañeros que más ha intervenido en reuniones y conversaciones con representantes de las otras organizaciones -con todos menos conmigo ya que como le reproché, no se ha dignado a llamarme ni una sola vez mientras hablaba de mí con unos y con otros-, me pretendía advertir a cerca de la 'campañita" que al parecer me está haciendo un sector de la patronal. Me es absolutamente indiferente y no mostré ningún interés por conocerla. Pensaba que con la que me habéis hecho mis queridos compañeros no necesito de otras que provengan de mis adversarios.

En tus manos ha estado desde el primer momento encauzar- debidamente todo este asunto, si es que era verdad que estaba convencido de lo apropiado de mi candidatura. En cualquier caso, también tú tenías perfecto conocimiento de mi actitud y posición al respecto para haber aclarado las cosas en lugar de dejarlas pudrir entre torpezas y mentiras.

No tiene justificación posible que hayas dejado pasar tanto tiempo sin cruzar palabra conmigo, cuando lo has hecho -ahora me consta- con personas de otras formaciones sociales y políticas que también se han extrañado al comprobar tu perceptible frialdad cuando te han sugerido la posibilidad de proponerme para la presidencia de CES.

Si no la veías o no querías mi candidatura, te habría sido muy fácil haber evitado todo este embrollo. Te habría bastado con decírmelo sinceramente desde el primer día y de común acuerdo podríamos haber convenido la explicación más ajustada y convincente para propios y extraños.

Sea como fuere, considero prácticamente irreversible esta situación, porque en lo que a mí respecta, no aceptaré ni la responsabilidad en cuestión ni ninguna otra que tenga que ver con el mundo sindical con las "reserva? que he percibido desde la dirección de mi sindicato en el caso que nos ocupa. Ya tengo bastante con que me hayáis colocado en la kafkiana situación de renunciar a lo que nunca aspiré por intereses personales nales ni de motu propio, como única salida bién porque tú te hayas confundido la mapara quitarme de encima la porquería que me habéis echado sin comérmelo ni bebérmelo. Esto es lo que realmente me fastidia.

Como sabes, esta desgraciada experiencia ha coincidido en el tiempo con otra tan  deplorable o más, relacionada con una posible salida de estricto carácter profesional y por tanto personal; de la que no obstante también te informé puntualmente aún sin tener ninguna obligación de hacerlo. Y también en este terreno me jugaste una mala pasada dejándote involucrar por una tercera persona, con quien tras paralizar mi contratación laboral, te comprometiste en hacer una gestión con la máxima dirección de la empresa para la que iba a trabajar hasta que dieseis vuestra aprobación formal. Todo ello a mis espaldas y ocultándomelo en nuestra última conversación de aquel fatídico 20 de octubre, cuando ya teníais fijada fecha y hora para la entrevista en la que sin que yo os diera derecho alguno de representación para mis asuntos personales, ni me lo solicitarais, ibais a tratar sobre mi futuro laboral. No tuviste la precaución de pensar en los intereses del sindicato al que representas, ya que de haber consumado la "formalidad" de intermediar en mi contratación habría quedado como un intercambio con la empresa en el que yo quedaba justamente como la moneda de cambio. Todos en mal lugar sin motivo ni razón por dejarte arrastrar por cualquiera que confunda sus deberes sindicales a lo que nunca aspiré por intereses perso- con la satisfacción de su ego. Y tal vez también porque tu te hayas confundido con la manera de granjearte las simpatías de quienes objetaron hasta el final tu candidatura a la secretaría general cediendo a cualquier presión, sin reparar por un instante en que no se puede jugar con los intereses personales de terceras personas, en éste caso los míos, sin la más leve consulta al interesado.

Y paradójicamente me tocó a mi anteponer los intereses del sindicato a los míos, aunque no esté en situación de permitirme muchas alegrías en lo personal ni de cargar con responsabilidades. que ya no tengo. Así, tuve que adelantarme a decirle a la empresa que si la reunión que tenías prefijada se realizaba, yo no aceptaría el trabajo. Prefería seguir como estoy desde que terminó el Congreso a que por la ceguera de una persona y por tu incalificable forma de proceder se diera pie a pensar que mi contratación saldaba supuestos favores de antaño del sindicato a cualquier empresa. Aunque finalmente aceptaste desmontar el encuentro el daño ya estaba hecho. Se ha llegado a implicar incluso a la sección sindical creando problemas artificiales, se han pasado los límites de la impertinencia convirtiendo mi contratación en materia opinable para cualquiera y en motivo de controversia interna. las consecuencias de tanto desatino se resumen en que en el momento de escribirte estas líneas todavía no se ha resuelto mi situación laboral.

Simultáneamente se han dado estas dos intervenciones en relación conmigo en las que te has comportado al revés de cómo deberías haberlo hecho en cada una de. ellas. En la primera, la del CES, para lo que yo debía depender del sindicato eres negligente en el mejor de los casos- y en la segunda, para lo que no quería, ni debía depender del sindicato porque a éste no le convenía, ni te pedí absolutamente nada, actúas precipitadamente y sin mi conocimiento. Y en ambos casos el resultado qué verifica tus "aciertos" es la frustración de las dos únicas hipótesis de trabajo que he contemplado desde el mes de abril.

Pese a todo, reitero mi compromiso con CC 00 y mí supeditación a sus intereses. Pero por favor te pido que te abstengas de utilizar mi nombre para nada que no me hayas comentado previamente y a poder ser con la opinión más colegiada posible de la dirección confederal1 Comprenderás que la manifiesta asimetría de tu comportamiento conmigo en relación al que yo he tenido contigo antes y después del VII Congreso Confederal haya mermado considerablemente mi confianza en ti.

A la espera de tus noticias

Antonio Gutiérrez Vegara

P.d.- Espero que aunque tarde, aclares a los compañeros y compañeras de la dirección del sindicato la verdad de lo sucedido y de mi actitud. No tengo ningún inconveniente en que les reproduzcas la presente carta y estoy a tu disposición por si considerases oportuno mantener alguna reunión de las características que quieras

 volver

© Copyright. 1998 - 2007.www.losgenoveses.net. Ningún derecho reservado. Aquí es todo de gratis y sin comisiones
( Página diseñada para ver con Explorer 6 o superior  a 1024 x 768 píxeles )