OPINIÓN E IMAGEN

EL PP BARAJA A SUS CANDIDATOS AUTONÓMICOS ‘POPULARES’ PARA 2003

 

Que los buenos resultados de las municipales de 2003 son la antesala de La Moncloa lo llevan sellado en la frente los secretarios generales del partido del Gobierno y de la oposición, pero, además, existen objetivos prioritarios, casi obsesivos, que, en el caso del Partido Popular, pasan por diseñar una minuciosa estrategia para hacerse con el poder de los feudos socialistas por excelencia: Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura. Y, aunque hasta otoño de 2002 no habrá candidaturas oficiales, desde las sedes regionales ‘populares’ empiezan a filtrarse los ‘posibles’.

Por Ana Pardo de Vera

E l secretario general del Partido Popular, Javier Arenas, sostiene sin cesar cuando se le pregunta que el partido no dará nombres de candidatos autonómicos hasta otoño de 2002, pero él mismo, en el XIV Congreso del PP, le ha hecho a la presidenta del PP andaluz y alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, un guiño interpretable como que ella es la elegida para tratar de arrebatarle, una vez más, el sillón de San Telmo al presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves. Descartándose de esta forma él mismo, pues su nombre se baraja como uno de los posibles para ser el candidato del PP andaluz, aunque insinúan en Génova que "una cosa es que no quiera serlo y trate de echar balones fuera y otra, que deba acatar órdenes si el ‘jefe’ cree que puede ganar". Sin embargo, Martínez y Arenas no son los únicos posibles para el PP andaluz. Fuentes de este entorno aseguran que un sector popular de la Comunidad, especialmente malagueño, apostaría sin reservas por la ministra de Sanidad, Celia Villalobos, de la que dicen que conoce perfectamente al pueblo andaluz y con el que "sin duda, conecta en buena parte". Los partidarios de la ex alcaldesa de Málaga creen que la remodelación del Gabinete Aznar, por la que se apuesta cada vez con más fuerza también para otoño, previa e inevitablemente vinculada a la oficialidad de las candidaturas autonómicas, devolverá a Villalobos a Andalucía y su destino podría ser la candidatura del PP a la presidencia de la Junta, aunque Teófila Martínez se mantenga en la presidencia regional del partido.

No hay tantos nombres, sin embargo, para las candidaturas del PP a las presidencias, socialistas por excelencia, de Castilla-La Mancha y de Extremadura. En el primer caso, el partido parece apostar por Agustín Conde para arrebatarle la presidencia castellano-manchega a José Bono, o a otro, pues éste todavía no tiene muy claro si se va a presentar o no a la reelección, tal y como anunció a El SIGLO (núm. 498). Al presidente del PP de Castilla-La Mancha, según personas cercanas, sólo le queda contar con el nombramiento de José María Aznar, pues en su partido ya dan por hecho que será Agustín Conde quien se enfrente al PSOE. Sin embargo, el apoyo del PP regional a Conde no ha podido evitar que se barajen otros nombres, tal vez más atractivos para la sede nacional popular, como el del portavoz del Grupo Parlamentario Popular, Luis de Grandes, que "siempre suena pero nunca resulta", o, incluso el del hijo del ex presidente Adolfo Suárez, "por quien parece que existe un deseo generalizado de colocarlo institucionalmente", reflejo sin duda de la percepción de que Aznar lo considera una excelente baza.

El caso extremeño resulta igual de importante y prioritario para el Partido Popular, pues el presidente de la Junta de Extremadura, el barón socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra, lleva veinte años gobernando la región y los populares creen que ha llegado el momento de arrebatarle el feudo. Sin embargo, y aunque el candidato por el que apuestan en la región es el presidente del PP extremeño, Carlos Floriano, para fuentes cercanas a éste, "no lo tiene tan fácil". Floriano –para muchos, un "hombre de paja"– no tiene la cuota de poder de los alcaldes de Badajoz, Miguel Celdrán, y de Mérida, Pedro Acedo, que son quienes realmente "cortan el bacalao en el PP extremeño". De hecho, para los que esgrimen esta hipótesis, si ambos regidores considerasen que tienen posibilidades de arrebatarle el poder a Ibarra, harían lo posible por ser candidatos, "pero como está complicado, parece que prefieren que Floriano se estrelle con campaña de imagen y todo". El PP de Extremadura lleva gastados más de 600.000 euros en ésta.

Las comunidades de Aragón y Asturias, también gobernadas, respectivamente, por los socialistas Marcelino Iglesias y Vicente Álvarez-Areces, son otros objetivos importantes para el PP, aunque por la condición del primero de Ejecutivo en minoría y por las desavenencias internas del PSOE asturiano, les resultan más accesibles. El PP de Aragón, además, vive una situación delicada tras el asesinato a manos de ETA de su presidente, Manuel Giménez Abad, el año pasado, que aupó a Gustavo Alcalde, hasta entonces secretario regional del partido, a la presidencia del PP aragonés. Sin embargo, incluso dentro del PP, la figura de Alcalde no se considera idónea para competir con Iglesias, e, incluso, ha llegado a sonar el nombre de la presidenta del Congreso de los Diputados y ex alcaldesa de Zaragoza, Luisa Fernanda Rudi, para asumir esta responsabilidad. Rudi, de quien dicen los maños que levanta "sentimientos encontrados de mucho rechazo o de mucha aceptación", ha asegurado en diversas entrevistas que no cree que tenga el perfil necesario para ser la candidata a la presidencia de Aragón, aunque responde lo mismo cuando se le pregunta si va a ser la sucesora de José María Aznar.

Ministros o candidatos autonómicos. En Asturias, el presidente socialista Vicente Álvarez-Areces casi con toda seguridad deberá batirse en las urnas de 2003 contra el presidente del PP regional, Ovidio Sánchez, a quien, tanto los populares asturianos como la prensa regional, dan como candidato autonómico "sólo a la espera de que Arenas lo nombre". Descartan pues, desde el Principado que el ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, salga del Gobierno Aznar para ser candidato a la presidencia asturiana, ya que consideran que "es un candidato atractivo para la central de Génova, pero no para Asturias". Parece entonces que el ministro que tiene más probabilidades de salir de disputar la presidencia de alguna comunidad es el titular de Medio Ambiente, Jaume Matas, presidente del PP regional y ex presidente balear a quien le fuera arrebatada la isla en 1999 con un pacto de seis partidos que le dio la presidencia al socialista Francesc Antich. Ni siquiera el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, cuya candidatura para disputarle la Generalitat de Cataluña al delfín de Pujol, Artur Mas, se dio casi por segura hace unos meses, parece que vaya a moverse de Madrid pues, según fuentes cercanas a Génova, su nivel de popularidad en Cataluña "o ha descendido o no era tanto como se creía al principio". Todo parece indicar que será Alberto Fernández-Díaz, presidente del PP catalán, quien volverá a pugnar por el sillón de president en octubre de 2003.

El resto de las comunidades autónomas, exceptuando Euskadi y Galicia, cuyos comicios autonómicos siguen fechas independientes y están aún recientes, o están gobernadas por el PP o éste apoya o es apoyado por los gobiernos respectivos en situaciones excepcionales, como las de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. En la primera, Juan Vivas, secretario regional ceutí, es el presidente tras la moción de censura de todos los partidos contra Antonio Sampietro, del Grupo Independiente Liberal (GIL), y en Melilla, gobierna por Unión del Pueblo Melillense (UPM) Juan José Imbroda, el cual, por otro lado, es senador simultáneamente de UPM y PP. Una situación similar se da en Canarias, en donde Coalición Canaria (CC) gobierna con el apoyo del PP, que preside el alcalde de Las Palmas, José Manuel Soria. En estos tres casos, las posibilidades que se barajan, a falta de otros nombres, "pues aún es muy pronto", son las recurrentes de los tres presidentes del PP en cada zona, que son, además de Soria en Canarias, José Gordillo, del PP ceutí, y Antonio Gutiérrez, del PP melillense.

En las comunidades autónomas de Gobierno popular, Madrid, Valencia, Cantabria, La Rioja, Castilla y León y Navarra, en la que gobierna el líder de la Unión del Pueblo Navarro (UPN) aliada del PP, Miguel Sanz, casi con toda probabilidad el PP mantendrá a sus actuales presidentes regionales como candidatos, pues José María Aznar prefiere apostar por lo seguro. De esta forma, Alberto Ruiz-Gallardón, Eduardo Zaplana, José Joaquín Martínez Sieso, Pedro María Sanz Alonso, Juan Vicente Herrera y Miguel Sanz volverán a competir en las urnas de 2003 a la espera de repetir mandato.

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