De RTVE y de RTVV

Emergen las cifras astronómicas que se embolsan ciertos presentadores en TVE, mientras el Ente cae en picado hacia el precipicio de una deuda monstruosa y su programación se mueve entre el cultivo a la estulticia colectiva y la más oprobiosa de las manipulaciones informativas. Gregorio Fernández, el domingo 4 de enero, en El Mundo recopilaba algunos de los datos más escalofriantes. El protagonista principal era Ramón García, bautizado en el titular como El bienpagao. De 1999 a 2001 su contrato fue de 2.858.414 euros, IVA incluido. Cerca de 500 millones de pesetas en dos años. Repasemos otros dispendios: José Luis Moreno se embolsó 9,2 millones de euros, o sea más de 1.500 millones de pesetas, por la producción de Noche de fiesta, “convirtiéndose así en el programa más caro de TVE”, apostillaba Fernández.

Pearson Televisión cobró 3,8 millones, algo más que Ramón García, por el Precio Justo, nombre que, en este caso, no deja de ser como mínimo un sarcasmo. José Frade, un personaje de trayectoria siniestra, propietario de Canal 7 en Madrid, que es una televisión alegal, pero protegida, y, fundamentalmente, dedicada a la bazofia, recaudó 6,2 millones de euros, más de 1.000 millones de pesetas, por Academia de baile y Gloria. Frade, por los servicios prestados al aznarismo en el acoso y derribo de Antonio Asensio, que en paz descanse, como dueño de Antena 3 TV, ya recibió una contraprestación económica abusiva cuando TVE, siendo Sánchez Gallo director, otro qué tal en estas piruetas económicas, le compró un lote de películas tan rancias como de calidad ínfima de su stock de productos de cine.

“Quien siempre (...) se lleva la palma entre las productoras, en cuestión de ganancias, es Miramón Mendi, propiedad de José Luis Moreno. En total el ex ventrílocuo percibió un total de 12.176.500 euros (más de 2.117 millones de pesetas) a lo largo de 2001. El mayor desembolso lo realizó TVE por la producción del programa Noche de fiesta, que todavía hoy emite la Primera los sábados. Además, José Luis Moreno también produjo para TVE Humor se escribe con H (2.079.590 millones de euros), Con la Primera en el 2002 (714.171 euros) y Gracias Miguel (145.183 euros)”, precisa el autor del mencionado reportaje. Además, la auditoría de la Intervención Delegada de Hacienda en RTVE ha detectado numerosas irregularidades, todas ellas en beneficio de Moreno.

Al día siguiente de las revelaciones citadas, El Mundo publicó el cotidiano artículo de Antonio Burgos. Conviene reproducir estos párrafos del mismo: “Los empresarios, para hacerse ricos, tienen que arriesgar su dinero, bregar con el mercado, los empleados, los clientes, los bancos. Los políticos, para ocupar el poder, tienen que destacar en su partido, pasar años oscuros en una concejalía, afrontar comicios internos, ganar las elecciones. Nada de eso necesitan los presentadores de fortuna para alcanzar dinero y poder. Basta que sean designados con el dedo omnipotente de alguna capilla sixtina audiovisual. ¡Y a hacerse ricos! ¿A qué elecciones ha concurrido José Luis Moreno? Pues todos los españoles le pagamos más de 1.500 millones de pesetas (se queda corto Burgos) por ese teatrillo malo de La Latina y esos pases de maromos en calzoncillos y de pelanduscas en sostén titulado Noche de fiesta. Cuando por dos euros gastados de más en una carretera hay una interpelación parlamentaria, no hay el menor control sobre los millones que apalea Moreno. ¿Por qué seguimos haciéndole rico? ¿Cuál es el ministro en postura comprometida con un cabo de Artillería cuya foto tiene Moreno? La continuidad de ese dispendio no se explica sin el chantaje de una foto, ¿qué digo yo?, de Aznar en una bacanal de drag queens o algo así”.

En tan deprimente estado se encuentra sumida la RTVE del PP. “TVE cierra 2003 con el peor dato de audiencia de su historia y hace tambalearse el plan de viabilidad de Montoro”, titulaba ABC el 8 de enero. La deuda acumulada del Grupo RTVE se cifra en 6.860 millones, en el ejercicio de 2003. Adviértase que la etapa socialista, la del Gobierno del despilfarro y la corrupción, amén del saqueo de las arcas públicas, según repiten sin cesar aún el PP y sus mariachis, terminó a mediados de 1996, año que se saldó con 1.587 millones de euros de deuda acumulada. Pues bien, ocho años después se ha alcanzado la cifra record de 6.860 millones de euros, seis veces más.

No sólo está así RTVE. La Vanguardia del 3 de enero publicó un trabajo sobre Canal 9, la televisión pública valenciana, que incorporaba el siguiente apunte: “El Síndic de Comptes revela que la deuda acumulada del grupo RTVV alcanza ya los 359.74 millones de euros. La deuda es difícilmente enjugable, dado que sus ingresos retroceden cada año. “La financiación de los continuos desequilibrios patrimoniales de RTVV y sus sociedades –señala el auditor– debería ir acompañada de un conjunto de medidas excepcionales de carácter estructural en el marco de un plan de viabilidad a medio y largo plazo, al objeto de paralizar el proceso de deterioro y restablecer su estructura patrimonial y financiera”. Fuentes del canal reconocen que RTVV está en quiebra técnica”. Todo ello, envuelto, como asegura el cronista de La Vanguardia, Salvador Enguix, en el “misterio sobre la privatización de la Televisión Valenciana”.

Se habla, a este respecto, de la lucha interna, cada vez más descarnada, entre Eduardo Zaplana y su sucesor en la Generalitat valenciana, Francisco Camps. Asegura Enguix: “La guerra entre Camps y Zaplana por el control del partido en Valencia, velada pero constante entre los afines de uno y de otro, tiene en Ràdio i Televisió Valenciana (RTVV) un abierto campo de batalla”. Ejemplos: “De hecho, Camps no ha podido, a su pesar, cambiar aún al director general de RTVV, José Vicente Villaescusa, ni a la directora de Canal 9, Genoveva Reig. La razón es que los miembros populares del Consejo de Administración son políticos fieles a Zaplana. Un dato: el ministro de Trabajo sigue saliendo más en los informativos de Canal 9 que el presidente de la Generalitat valenciana. Otro más: el canal autonómico ha dado cumplida información sobre las querellas presentadas por un empresario contra Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón. Fabra es uno de los pilares de Camps en la batalla política que tiene abierta Zaplana”.

Manuel Martín Ferrand comentaba la situación de la RTVV en el diario ABC: “La autonómica valenciana puede aspirar, con todo merecimiento, al disputado título de la televisión pública peor gestionada entre todas las españolas. Es un caos económico y programático, con una deuda acumulada de 360 millones de euros, que toma razón sobre los males propios del modelo audiovisual vigente, de la guerra que se traen el actual presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, y su predecesor, el actual ministro de Trabajo y portavoz del Gobierno, Eduardo Zaplana. Una ‘guerra de familia’ que requiere ya la intervención, desde el Gobierno, de Aznar y, desde el PP, de Rajoy”.

Ni Aznar ni Rajoy. Tal guerra es inexistente. Como formalmente fue asimismo inexistente para el Gobierno español la guerra del Iraq. Ni existe  guerra alguna en el interior del PP valenciano, ni existen deudas faraónicas en RTVE y en RTVV. Inventos de la prensa, manejos del PSOE, fantasías de quienes pretenden por todos los medios a su alcance romper la unidad de España. Porque debajo de este género de informaciones se agazapan todos aquellos que porfían por quebrar la cohesión territorial de la Madre Patria. Trabajo de zapa en socorro de las ensoñaciones secesionistas de Ibarretxe, Atutxa, Carod-Rovira, Pasqual Maragall y, bailando entre lobos, el peor de todos ellos, el taimado Zapatero, capaz de cualquier cosa, como los trileros callejeros, con tal de acceder a La Moncloa.

Ocho años de PP en España y doce en la Comunidad Valenciana arrojan balances vergonzosos desde casi todos los puntos de vista. En RTVE  a periodistas incómodas, como Ángela Rodicio, se las persigue por equívocos administrativos de menor cuantía, aunque tales episodios sean escasamente ejemplares, mientras los Ramón García o los Moreno se llevan millones de euros crudos y el espectáculo no sólo es propiciado desde los despachos de mayor autoridad, sino que miran todos hacia otro lado cuando los números del gran fraude legalizado salen a la luz pública. ¿Que hubieran dicho estos derechones de ahora, de haber acaecido tales cosas con González mandando? En RTVV la libertad de expresión se aplica para erosionar al enemigo de Zaplana, ambos del mismo partido, admirable ejemplo de unidad sin fisuras, a diferencia, por supuesto, del PSOE. Ya se sabe, Ana Mato, no insista usted más en ello.

19.101.04

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