OPINIÓN E IMAGEN
DE
PÍO Y DE RATOLuis G. DEL CAÑUELO
Pío Cabanillas se va transmutando poco a poco en Miguel Ángel Rodríguez. Cabanillas ya saca pecho, también de hojalata, y habla con contundente agresividad. Ha aprendido, después de más de año y medio en La Moncloa, a ladrar cada vez que oye el vocablo González o la palabra socialismo. Parece, por consiguiente, un alumno aplicado. Ahora dice cosas como ésta: "El socialismo del rencor, el insulto y el odio sigue vivo. Felipe González con sus insidias y exabruptos no hará olvidar a los españoles su estela de corrupción. (…) Zapatero haría bien en hacer callar a Felipe González, pero no se atreve, o quizá no le haga caso".
O como ésta: "No tendría sentido que el caso Gescartera se convirtiera en el caso Rato. Por mucho que la oposición lo intente. Está claro que los socialistas no son capaces de borrar su propio pasado y lo único que han buscado es intentar demostrar a los españoles que lo que ellos hicieron lo hacen los demás. Y es mentira. En este país, la época de la corrupción, de meter la mano en la caja, y del abuso de poder tiene un nombre, el PSOE". Habla casi como Aznar. Recita el discurso de la demagogia conservadora de carrerilla. Su padre era más cauto en la expresión oral, pero no en vano hizo su carrera política de mayor cuantía durante la dictadura, al lado del ministro entonces de la Censura y la Propaganda, Manuel Fraga Iribarne. Él, el joven Cabanillas, es precisamente hijo del abuso de poder: institucionalizado gracias a la ley de las armas. No quiere acordarse de que existió el franquismo. En la actualidad, piensa que el PSOE encarna todos los males. No se encuentra muy lejos de la retórica de antaño: los rojos eran el demonio.
¿Se habrá apoderado el PSOE, en un descuido de Cabanillas –o en una de las ocasiones en las que Aznar dialogaba telefónicamente con Bush– del diario Abc? Jueves 11 de octubre. En una de sus breverías editoriales, foto de Ramallo y este título: El tufo del pufo. Transcripción: "Luis Ramallo, que había negado que él o su familia tuvieran alguna vinculación con empresas relacionadas con Antonio Camacho, admitió ayer que su hija es accionista de una empresa participada por el dueño de Gescartera. Ramallo, después de "ponerse a investigar" como el propio Colombo, el puntilloso detective de la serie televisiva, cayó en la cuenta de que "Inversiones Colombo" (qué casualidad), sociedad vinculada a Camacho, adquirió el 20% de la empresa (qué casualidad), en la que había invertido su hija. "Sin ella saberlo", claro está. Todo huele mal en Gescartera, un serial por entregas en el que Ramallo hace de Colombo, con gabardina y todo, para, guiado por su olfato, seguir el tufo del pufo de Camacho. !Qué casualidad!"
Todo huele mal en Gescartera, efectivamente. Lo sabe todo el mundo y la encuesta de la SER, cuyos resultados se conocieron el lunes 15 de octubre, lo corrobora de forma espectacular. Hasta muchos votantes del PP responsabilizan al Gobierno del asunto Gescartera y piden la dimisión o la destitución de Cristóbal Montoro y de Rodrigo Rato. Cabanillas, sin embargo, sólo ve socialistas emboscados en la operación. Arenas, por lo que respecta a Ramallo, por ejemplo, se mantiene en sus trece. Nada de expedientes. Las actividades poco transparentes de Ramallo, en todo caso, eran privadas. Hay que salvar, como sea, al soldado Ramallo. Es un tipo peligroso. Sabe demasiado y puede largar en cualquier momento. De hecho, ya se fue de la lengua recientemente.
De nuevo, hay que acudir al Abc, transformado en un suplemento de El Socialista, ¿no, Pío? Día 2 de octubre: Ramallo se defiende con un ataque al "partido que él fundó". Éste es el titular. La noticia, ilustrativa: "El ex vicepresidente de la CNMV, Luis Ramallo, reclamó ayer que no le acusen de beneficiarse de ‘millones y viajes’, cuando al ex presidente del Senado, Leopoldo Barrero, le indemnizaron con 51 millones de pesetas por abandonar su cargo en la Empresa Nacional de Celulosa (…) Preguntado sobre si considera suficiente el apoyo de los dirigentes populares, respondió con ironía que ‘son cariñosísimos’, después de recordar que él ‘parió’ el partido ‘con mucho dolor y sacrificio’ y que ‘lo quiere como a un hijo’. ‘El partido al que tanto he dado, allá ellos y su conciencia’, dijo rotundo".
Tampoco ha reparado Pío, el portavoz, en otro hecho que, de acuerdo con su lógica argumental, tendría que ser indiscutible: Pedro J. Ramírez si no se ha dado de alta en la agrupación del PSOE más cercana a su domicilio, sí está actuando de quinto columnista. ¿Conoce él las respuestas a los interrogantes que, en este sentido, se formulaba hace unos días Enrique Gil Calvo en El País? Escribía Gil Calvo: "¿Qué papel desempeña Pedro J. Ramírez en todo este embrollo? Conociendo la trayectoria conspirativa del personaje, y dado que su diario se ha puesto desde un comienzo a la cabeza de la manifestación inquisitorial contra Gescartera, aquí tiene que haber gato encerrado (…) En un principio, pareció que El Mundo buscaba chivos expiatorios sobre los que descargar todas las responsabilidades gubernamentales (…) Pero ahora resulta que es el propio Pedro J. quien no duda en denunciar a Rato en persona, aireando sus trapos sucios crediticios con el banco sospechoso de encubrir el agujero descubierto. ¿A qué juega Ramírez? ¿A intervenir en las luchas por el poder dentro del PP? ¿A pasar factura por no haber sido nombrado virrey mediático? ¿A deshacerse del actual sucesor de Aznar, igual que antes se cargó a Villalonga? ¿O a condicionar su designación del futuro tapado, alardeando de ser él quien aúpe al próximo presidente, igual que hizo con Aznar ayudándole a desbancar a su sucesor?".
El domingo 14 de octubre, Jesús Cacho, desde El Mundo, volvía a bombardear el cuartel general de Rodrigo Rato. ¿También Cacho, señor portavoz del Gobierno de la nación, se ha incorporado a las filas del felipismo/zapaterismo? Es una posibilidad que, sin duda, no habría que descartar. ¿Qué opina usted, Cabanillas, del siguiente párrafo?: "Un escándalo [Gescartera] que ha actuado como detonante de la lucha por el poder en el seno del PP. Los viejos/nuevos clanes que pastorea el señor Aznar, Opus Dei, liberales, derecha rancia, cristianos, se han puesto en pie de guerra, con un aroma que recuerda las luchas que condujeron a la UCD a la pira de su autodestrucción". Sería asimismo fascinante conocer su autorizado criterio sobre esta otra observación: "Desde la calle Génova, Javier Arenas promete apoyos totales, apoyos "como una piña" en torno a Rato, abrazo de oso, mientras mueve sus peones en busca de la ansiada crisis de Gobierno que le permita retornar al sillón ministerial del que en mala hora se le ocurrió apearse".
¿Entiende usted, Pío Cabanillas, hijo, de curriculum académico brillante, repleto de títulos y de masters, algo de banca? Explique, pues, a la opinión pública si le falta o no razón a este apunte de Jesús Cacho en El Mundo: "El crédito de 525 millones de pesetas concedido a Muinmo Slno no se tiene en pie desde el punto de vista de la ortodoxia bancaria. Si a un ciudadano normal se le ocurriera atravesar el dintel de un banco para solicitar un crédito, presentando en ventanilla un balance como el de esa sociedad (que, a falta de males menores, arrastraba una deuda de 545 millones, 401 a corto plazo), lo normal es que le pusieran de inmediato en la calle con una patada en el culo".
Gescartera, señor portavoz, no es un invento del PSOE. Ni siquiera está siendo utilizado por sus dirigentes actuales, más bien imberbes y escasamente aguerridos, con la perversidad habitual, por lo demás, en toda oposición: aquí y en Pernambuco. Se equivoca usted de blanco. Se entiende que, en estas circunstancias, ejercer de portavoz del Gobierno es un oficio penoso. Pero usted yerra cuando dispara. Hace el ridículo. Rodrigo Rato políticamente es ya un cadáver. En su persona han colisionado de forma estrepitosa los intereses público y los privados. Sólo le queda la esperanza de una berlusconización –todavía más intensa– de la política española. Pío tendría que viajar con urgencia a Roma y hacer un curso acelerado de berlusconismo. Que Cabanillas se dé prisa: le queda poco rato
22.10.01