De gallegos, vascos y catalanes

Arremete La Razón contra José Blanco, secretario de Organización del PSOE: “La insensata estrategia de Pepiño Blanco de pactar con los radicales del BNG le cuesta al PSOE la alcaldía de Vigo. Los socialistas, en la persona de Ventura Pérez Mariño, perdieron la alcaldía de Vigo, después de que el BNG, socio de gobierno, retirara su respaldo. Es la primera consecuencia de la insensata estrategia de pactos con los radicales del Bloque que José ‘Pepiño’ Blanco perpetró para ganar poder a costa de dejarse demasiados pelos de coherencia y seriedad en la gatera gallega. De aquellos polvos llegan ahora estos lodos. Blanco no puede mirar para otro lado porque este fracaso tiene nombre y apellidos”.

Nombre y apellidos. El periódico de Anson los conoce: José Blanco. Pero ¿sólo Blanco? ¡Qué fácil resulta siempre todo, contemplando cuanto ocurre desde la óptica del simplismo demagógico, tan característico de la derechona! Al parecer, y sin apartarnos por ahora de la lógica ansoniana, es Blanco quien impone la política de pactos en el PSOE. ¿Nada pinta en este asunto Emilio Pérez Touriño, secretario general del Partido Socialista de Galicia? Tampoco, según esta versión, José Luis Rodríguez Zapatero. Ni los barones, ni el resto de la ejecutiva, ni el Comité Federal. ¿Empezaron los pactos con el BNG a partir de que Blanco fuera designado secretario de Organización? No, en absoluto. Venían de antes. De bastante antes incluso de los comicios locales de 1999, cuando los resultados empujaron, apenas sin reservas, a socialistas y nacionalistas de izquierdas, nacionalistas radicales, según la terminología de La Razón, a firmar acuerdos de gobierno en numerosos ayuntamientos.

Luis María Anson, además, omite en su crítica a Blanco un dato sustantivo, fundamental. ¡Qué casualidad tal silencio! ¿Cuál fue el mecanismo por el que cayó el ex juez Pérez Mariño, aparte de sus errores o de su escasa, nula, cintura política, que ya fuera evidenciada en otra oportunidad no tan lejana, ocho años han transcurrido, y que supuso una fortísima erosión para el Gobierno de Felipe González? La defenestración municipal de Pérez Mariño se produjo porque los ediles del BNG y los del PP votaron juntos. ¿Qué me dice usted? No puede ser verdad. ¿Juntos el PP y el BNG? Pues sí, aliados ambos contra el PSOE en Vigo y, de idéntica manera, en algunas otras localidades gallegas. Claro que lo de Vigo supera con creces cualquier otra circunstancia, por ahora. Vigo es la ciudad más importante de Galicia, la más poblada, la más industrial, tal vez la más dinámica. Por encima, y sea escrito con todos los respetos y afectos para con los coruñeses, pontevedreses, lucenses, ferrolanos o santiagueses, de las demás urbes de la región mencionada. ¿Se trata del retorno de la pinza, en la actualidad vía BNG?

No habría que descartarlo. El PP nacional y, por descontado, el gallego saben a la perfección que nunca será desalojada la derecha de la Xunta, si no cuaja, si se rompe, si no funciona el eje PSOE-BNG. ¿Por qué no pregunta, en su acostumbrado tono catilinario, casi apocalíptico, La Razón, cómo es posible que el PP haya votado en coincidencia con el BNG? ¿No pretende el BNG, según la doctrina oficial del PP, romper también la unidad de España, al estilo del PNV y de Esquerra Republicana? Los partidos nacionalistas moderados se hallan bajo sospecha; los más soberanistas están condenados por el PP al averno. ¿Es la excepción el BNG? ¿No era el BNG cuando el Prestige estaba en su apogeo la bestia negra del Gobierno? El BNG, en la medida que tropieza el PSOE, aumenta, engorda, se fortalece. ¿Qué interés tiene el PP, aparte del electoralista de vía estrecha, en el crecimiento de un partido que, a diferencia del PSOE, alcanzaría el supremo estado de felicidad si Galicia accediera a la independencia o pasara a ser, como quiere el PNV o como asegura ERC, un Estado libre asociado a la Corona de España?

Falsarios. Se dan la lengua, y no la gallega, con el independentista BNG, mientras se pasan el día clamando contra Ibarretxe y hasta cambian de modo súbito el Código Penal con el fin de meter en la cárcel, si llega el caso, al presidente actual del Gobierno vasco o al presidente del Parlamento, Ibarretxe y Atutxa, respectivamente. Un día proyectan la imagen de Maragall cual si éste fuera el separatista enmascarado, le montan una campaña de linchamiento mediático del carajo de la vela, hacen creer que pretende ser el Rey de la Corona de Aragón, Cataluña, Baleares, Valencia,  Rosellón y Provenza, y que el único atenuante posible para él habría que encontrarlo en una enajenación mental no fácilmente reversible. Luego caen en la cuenta de que el malo de la película es, en realidad, Carod-Rovira y entran en fase de exasperación aguda al constatar que el flamante Piqué ha servido a la postre de mucho menos que el sobado Alberto Fernández Díaz, quien, con tres diputados menos, encabezó la fuerza decisiva en el Parlamento catalán teniendo cogido a Jordi Pujol en su última legislatura exactamente por sus testículos autóctonos y, sin duda, genuinos.

El sustituto de Fernández Díaz no ha sido, pues, Piqué, sino Carod-Rovira. ¡Oh, dioses catalanes, parientes de la Moreneta, con qué alto grado de perversión actuáis contra el PP! Carod-Rovira, separatista sin enmascarar, convertido en el rey (republicano) del mambo. Pues a por él, a mí la legión; Brunete Mediática, ¡firmes!, ¡apunten!, ¡disparen! ¡Fuego a discreción! Si Carod se enrolla con Mas, pierden a Convergencia i Unió como posible aliado de Mariano Rajoy, que de aquí a marzo pueden pasar muchas cosas y el sucesor ya carece hasta de gracia o de chispa a la hora de hablar. Mas, Carod, Ibarretxe, el trío que irá de pueblo en pueblo cantando “¡Adiós mi España, querida!”, y lo de querida no es seguro que lo incluyan. Pero si Carod se lo monta con Maragall, entonces será el llanto y el rugir de dientes. Peor todavía: el Frente Popular de nuevo en Cataluña.

Socialistas, comunistas y separatistas, revueltos, prestos a incautarse de las fábricas, a nacionalizar la banca, a expropiar sin indemnización siquiera las tierras, a cerrar los colegios religiosos, a quemar iglesias, a instaurar al grito de “follad, follad, que el mundo se acaba” el amor libre, las parejas de hecho homosexuales, lesbianas y heterosexuales, todas al tiempo, orgía absoluta, desenfreno, Maragall, Carod-Rovira y el comunista Saura proclamando al unísono la República catalana, mientras suena primero Els Segadors y, en un gesto simpático hacia charnegos y australianos en general, inmediatamente después El himno de Riego. Éste es el panorama. No es París que arde. Está a punto España de arder por los cuatro costados. España en almoneda, vendida a bajo precio. En vano, Carlos Arias Navarro advertía a los españoles: “España no está en almoneda”. La van a vender barata, troceada, Ibarretxe, Mas o Maragall, Carod-Rovira e incluso se apuntarán la Chunta aragonesista y los nacionalistas de El Bierzo.

El BNG quizás vuelva al redil. El PP intenta recuperar a la oveja gallega descarriada. Si pactáis con nosotros y renunciais a un referéndum, al menos a un referéndum, os haremos conselleiros, ministros y embajadores en Bagdad y en Kabul para ir haciendo boca. Hemos liberado juntos Vigo. Nos esperan juntos proezas históricas. La Reconquista la empezó el bueno de Don Pelayo en Asturias. En esta ocasión, la iniciaremos en Galicia. Atacaremos Euskadi por mar. Por aire Cataluña. Intentarán resistir inútilmente. La coalición victoriosa en Iraq, que tanta gloria está proporcionando a la civilización occidental, pues los muertos no se cuentan y, por otra parte, no dejan de ser lamentables incidentes de recorrido; esa coalición, a la que culmine su prodigiosa hazaña bélica en el país del maligno Hussein, cualquier día de éstos, después de que haya habido elecciones democráticas, naturalmente, correrá en nuestra ayuda. EE UU, Gran Bretaña, Polonia, Honduras, Nicaragua, El Salvador y otras muchas naciones libres, a nuestro lado, con la España del PP y, si queréis, de vosotros depende, del BNG. Veréis a catalanes y vascos huyendo despavoridos. Saldrán tarifando, derrotados, humillados, con una mano delante y la otra, detrás, sin Estatuto ni Plan. Ni nada

08.12.03

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