De cómo cacarean todas las gallinas del gallinero ‘popular’

Coincidencia plena, casi pleno al quince, entre José Antonio Zarzalejos, director de ABC, y José Alejandro Vara, director de La Razón. Domingo 11 de febrero del año en curso. Artículo de Zarzalejos en la página tercera del rotativo madrileño de Vocento. Título: "El Gobierno, en la izquierda extrema". Artículo de Vara, en la sección llamada La bitácora del director. Título, ese mismo día: "Aquí está la izquierda extrema". ¿Pero no andan a la greña permanente ABC y La Razón, porque tratan de captar, al fin y al cabo, a idénticos lectores?  A la hora de propagar las directrices que llegan de la cúpula del PP, resulta que no. Consigna del Partido Popular: ¡A por Bermejo, cuyo nombramiento como ministro de Justicia es la prueba definitiva de que el PSOE de Zapatero se ha situado en "la izquierda extrema"! Respuesta de estos independientes directores: "Muy bueno, muy interesante, muy original, acogeremos la orden al pie de la letra". Con las cosas de comer no se juega.

Zarzalejos sostiene impertérrito que "José Luis Rodríguez Zapatero es un extremista de izquierda." Terrible sentencia. Zapatero, un extremista de izquierda. ¿Maoísta tal vez? ¿Acaso estalinista y marxista? Veamos sus argumentos: "Este es un Gobierno de museo ideológico en el mundo occidental. Ni un solo Estado de nuestro entorno –Francia, Alemania, Italia– admite contraste con las políticas de este Ejecutivo (…) Se trata de un Gobierno acabado que recurre a la extremosidad y que practica exactamente lo que la vicepresidenta atribuyó a la oposición: la exaltación, la falta de conciencia en los límites de la confrontación, el sectarismo y la ausencia de sentido de Estado". A Fernández Bermejo, el retórico director de ABC lo despacha subrayando que ha sido nombrado ministro para que "su gestión sea de confrontación con el Partido Popular y para "meter en cintura" a los jueces y magistrados". Y añade pomposamente: "El dechado de sectarismo con el que se ha conducido el fiscal Fernández Bermejo preludia que Rodríguez Zapatero ha optado por aquel aforismo según el cual, cuando uno está perdido debe echarse al río".

Vara, antiguo alto cargo de Vocento y empleado de segunda a lo largo de bastantes años en ABC, escribe con más tremendismo y peor gusto aún en torno a Bermejo: "Un fiscal con el retrovisor encendido de rencor. Con la memoria en las cunetas y los paseíllos. Con los códigos envueltos en revanchismo. Con la ideología por encima de la ley (…) El Estatuto catalán se encuentra al borde del precipicio y con los pies colgando. El "proceso de paz" es una boñiga inmanejable que apesta como el sobaco de una aspiradora (…) uno tras otro, los vacíos eslóganes de la farsa empiezan a pesar como losas. Las promesas incumplidas se acumulan bajo la gran alfombra de La Moncloa."

Las gallinas del gallinero popular, todas ellas, cacareando. Hacen méritos. Cumplen con su trabajo. Carlos Dávila, en La Razón, se saca de la manga que el padre de Bermejo, "modesto maderero de Arenas de San Pedro" era falangista. ¿Y qué, si lo hubiese sido?  Dávila evoca la República. Zapatero se inspira en Largo Caballero. Dice el plumífero por excelencia del aznarismo: "El principal conjurado de la República, por decir mejor, contra la República, fue Largo Caballero, que es el político-falsilla sobre el que, ya en el siglo XXI, Zapatero quiere basar su España de izquierda radical. Probablemente si hubiera triunfado alguna de las repetidas intentonas de golpe de Estado que Largo ensayó para arrasar la República, en el Gobierno que hubiera surgido entonces habría un ministro como Fernández Bermejo".

Todos se apuntan al pelotón del fusilamiento periodístico. Casimiro García-Abadillo, vicedirector de El Mundo, proclama que "Fernández Bermejo es el sectarismo extremo". Repite lo del papá de Bermejo. Los guiones llegan con precisión a todas las terminales de la calle de Génova, en la ciudad de Madrid. "Es decir, que con este ministro lo que busca el presidente es un enfrentamiento frontal con el Partido Popular, y, al mismo tiempo, un férreo capataz que sea capaz de llevar adelante una estrategia judicial que pasa por revisar la legislación antiterrorista y por la ampliación de los márgenes que marca la Constitución en los conflictos autonómicos", puntualiza Casimiro. La culpa es de Zapatero: "Rodríguez Zapatero, por acción u omisión, está siendo el responsable de que España entre en una dinámica peligrosa que lleva a los dos grandes partidos a asumir posiciones irreconciliables. Para avanzar tan necesaria es la derecha como la izquierda." Admirable beatitud, Casimiro. No se la cree ni tu abuela, hombre.

Y Pedro J., Sumo Pontífice, más de lo mismo. Su homilía semanal la dedicaba el domingo 11 de febrero a un recorrido histórico que llevaba a la Roma de la mujer del César. Su kilométrico artículo abordaba el tema del ministro Bermejo. "Se trata, advierte el director de El Mundo, de dominar el Poder Judicial de igual manera que el Ejecutivo y el Legislativo, utilizando para ello la política de nombramientos que depende del Consejo. Con Bermejo moviendo los hilos, se va a enterar el PP de lo que vale un peine en sede judicial". Pues no deja de ser, al parecer, un gran acierto de Zapatero, Y una alegría para mucha gente. Mis respetos, señor Fernández Bermejo. Ladran, luego…

Luis G. del Cañuelo .19 de febrero de 2007

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