Nº 695 - 15 de mayo de 2006

De cómo pasan los días y Zapatero no dimite

Transcurren los días después de la sentencia contra los policías chekistas que se atrevieron a detener a dos militantes del PP, unidos además en santo matrimonio, él y ella, no dos homosexuales, válgame Dios, y el presidente Zapatero no dimite. ¿Se habrá visto, desde los tiempos ominosos de González, algo parecido? Si el presidente Aznar no dimitió fue por una razón muy sencilla. No había ningún motivo para hacerlo. Ni uno. ¿Por qué iba a hacerlo? ¿Por qué?

“Detención ilegal, sin pruebas, de dos militantes de un partido político”, ha escrito en El Mundo, con precisión admirable y energía renovada, Cayetano González, el hombre bueno que orientaba periodísticamente al gran Mayor Oreja, aquel ministro del Interior que dejó de forma heroica su cargo para defender en las urnas vascas la unidad de España. Perdió por muy poco y continúa luchando por España. Cayetano González sigue también en la brecha.

“Estamos ante uno de los hechos más graves de nuestra historia reciente en materia de libertades”, ha diagnosticado acertadamente Cayetano. ¡Oh, qué facilidad tiene este periodista, como todos sus colegas del periodismo conservador, para detectar “los hechos más graves de nuestra historia”! No paran de sucederse en España los hechos graves, cada vez más graves, siempre graves. Ya han roto España, que se aguanta con alfileres, va a despeñarse de un momento a otro, está en cueros, desnuda y ultrajada por un Gobierno ruin y traidor. ETA ha dejado, mientras tanto, de matar desde hace tres años, lo que resulta inquietante. Espanta imaginar la que estarán tramando Otegi y sus amigos terroristas. ¡Tres años sin matar, alto el fuego permanente, y Zapatero no dimite, coño!

No se puede esperar nada bueno de una situación como ésta. Hasta hace errar a José María Aznar sobre el 11-M, que si fueron los moritos que si fueron los de la boina, que el Real Madrid no es ya lo que era, en fin… que ya no se puede uno fiar ni del ABC, en manos de los vascos, ni más ni menos. Le quedan a Aznar El Mundo, Federico y casi, casi pare usted de contar. Y en medio de semejante páramo informativo, todos aplaudiendo a Zapatero, los policías esbirros del PSOE cometen atropellos a destajo. Detenciones de dos en dos. ¿Dónde estamos, Señor, si quieren cargarse como propina o dádiva a ETA incluso a Navarra, española hasta los tuétanos? En verdad hechos gravísimos se suceden en los últimos tiempos. Entre los amigos de Ben Laden y los de Otegi provocaron a medias los atentados del 11 de marzo con el fin de hacer caer al Gobierno del PP. Gracias a los muertos gobierna Zapatero.

Y en el caso de las detenciones, la objetividad periodística, sin apriorismos, ni partidismos, ni sectarismos, ni intoxicaciones, conduce a otra responsabilidad, la de José Bono, el gran culpable. Lo dice Cayetano González, católico del Opus. San Josemaría Escrivá de Balaguer no le permitiría mentir. “Bono no estuvo fino cuando, tras conocerse la sentencia, su reacción fue reiterar que había sido agredido e insultado, “como pudo ver toda España”, dijo. Seguramente fue insultado –algo que tampoco es tan tremendo cuando uno acude sin avisar a una manifestación en la que se está pidiendo al Gobierno, del que uno forma parte, que no excarcele a sanguinarios terroristas–, pero lo que no sufrió fue agresiones, como la propia sentencia deja claro. Bono sobreactuó en los días posteriores a aquella manifestación, agigantó los hechos, y ése fue uno de sus grandes errores (…) ¿Sería mucho pedir al ex ministro que tuviera el coraje de pedir perdón, tanto a la Policía como a la AVT, por los perjuicios causados por su actitud? Me temo que sí, que es pedirle mucho”.

Tiene toda la razón Cayetano. Lo zarandearon, lo insultaron, lo vejaron, pero no le partieron la cara ni le abrieron la cabeza. No había para tanto. “Los únicos agredidos, vilipendiados y pisoteados fueron ellos (los dos detenidos) y la propia AVT”, dictamina el ex colaborador de Mayor Oreja. Los manifestantes a veces estaban ligeramente exaltados, pero ellos defendían que “sanguinarios terroristas” no fueran excarcelados. Si no llega a ser por la manifestación y las dos posteriores, los “sanguinarios terroristas” ya habrían sido nombrados todos ellos asesores del presidente del Gobierno, tendrían chofer y coche oficial y se seguirían carcajeando de los muertos. Que pida perdón Bono, que lo pida. Pero este hombre carece de coraje. Mucho hablar y poco hacer.

Y luego leamos con unción a Gabriel Albiac, en La Razón. El filósofo es culto y no como otros. Sobre el dimitido delegado del Gobierno en Madrid, Albiac escribe: “A Constantino Méndez se le adivinan en los ojos algo acuoso, como de perro apaleado por sus amos (…) Amo Bono y amo Alonso le han zurrado. Amo Rubalcaba lo decapita. “Como a un hijo. Te queremos. Como a un hijo. Pero, ¿sabes?, Zapatero sólo hay uno. Muere y calla”. Y, naturalmente, el supremo responsable de tamaña vulneración de la democracia,  la detención por menos de tres horas de dos militantes del PP, hombre y mujer, el amor los une, Zapatero, que es presidente por accidente, sin dimitir, aferrado al palacio de la Moncloa. ¡Qué pena, qué inmensa pena, da cuanto está pasando en España! ¿España? Si ya no queda apenas nada de España.

Volver a Cañuelo

© Copyright. 1998 - 2006. www.losgenoveses.net. Ningún derecho reservado. Aquí es todo de gratis y sin comisiones
( Página diseñada para ver con Explorer 5 o superior  a 1024 x 768 píxeles )