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Nº
684 - 27 de febrero de 2006
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| Hemeroteca | Esta semana |
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De la hiel más perversa de la heroína Pude ver en Telemadrid la manifestación contra el Gobierno de
Esperanza Aguirre esta vez se comportó como exigían los locutores de la emisora del obispado hispánico y montó un programa que combinaba los directos con imágenes truculentas de viejos atentados. Duró hasta el final, hubo una apariencia de tertulia o de debate con todos de la misma cuerda, salvo José María Brunet, que trató de poner un poco de cordura al desvarío de sus colegas, entre los que sobresalía Cayetano González, flamante director del Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo, celebrado hace poco en Valencia y que sirvió, entre otras razones, para excitar al personal con el fin de que la manifestación aprovechara al PP y desacreditara a Zapatero. Cayetano González, entre los méritos contraídos para ser director del evento, acumula el de haber sido, a lo largo de muchos años, el alter ego de Jaime Mayor Oreja y uno de los ideólogos, desde su militancia opusina, del fundamentalismo antinacionalista vasco. Aunque la manifestación estaba centrada
en las víctimas, la calle Serrano parecía una fiesta. Una especie de kermés de
las gentes del PP, con carcajadas de Aznar y sonrisas encantadoras de Ana
Botella, con la tele amiga, una de las teles amigas, al servicio de la causa.
Llegó la hora de los discursos y habló Alcaraz, con su oratoria de sargento
chusquero dirigiéndose torpemente a la clase de tropa. Alcaraz o la historia de
un arribista, se escribirá algún día sobre este personaje extraído de algún
extraño rincón de no se sabe bien qué historia. ¿De qué vive Alcaraz? ¿Quién paga
la factura de todo este montaje de
Y, de pronto, en la pequeña pantalla,
antes de que pronunciara su arenga Alcaraz, apareció Isabel San Sebastián, la
periodista heroína, una especie de Agustina de Aragón, perejil de todas las
salsas antivasquistas, erigida en jefa mediática de
Sancho Gómez, con más de noventa años cumplidos, me espetó con su voz ronca: “Querido Cañuelo: te haré llegar por mi nieto, mañana domingo, a media mañana, un artículo de Isabel San Sebastián, repugnante desde la primera a la última línea. Lo publicó Pedro J. Ramírez el pasado 8 de febrero. Si no lo has leído, harás bien en leerlo y, si te parece, lo reproduces para tu artículo de El Siglo”. Le di las gracias, quedamos en vernos una tarde de éstas en El Comercial, “ahora que apunta ya la primavera y es agradable dar una vueltecita después de comer y con el solecito calentando el ambiente”. Me llegó el artículo. Se titula “El disfraz del cobarde”. Es ignominioso. Empieza Isabel de la siguiente guisa: “Pensábamos que lo del talante era una herramienta de marketing homologable al célebre ZP. Una pose un tanto enervante, como la sonrisita de hiena o el optimismo antropológico, sin más intención que la de dibujarnos un personaje amable, bondadoso y dialogante en quien depositar el voto. El retrato de un auténtico Bambi de la política. ¡Nos equivocábamos! Sonrisa, talante y modales de cervatillo son el disfraz que esconde una naturaleza cobarde y despótica al mismo tiempo. Un comportamiento altanero e implacable con el débil que se torna servil y claudicante ante los violentos”. Continúa así: “Ese es el presidente de nuestro Gobierno. Un látigo feroz de católicos pacíficos que se arrastra suplicante ante las hordas de islamistas incendiarios. Un presunto progresista, introductor del matrimonio entre homosexuales en nuestra legislación, que considera “rechazable moral y políticamente” publicar caricaturas del profeta de los mahometanos. Un defensor de la “alianza entre civilizaciones” incapaz de abogar con energía por la causa de la libertad de expresión, base y sostén de la cultura que no ha civilizado”. Tras otras estólidas reflexiones, San
Sebastián afirma: “Ese es José Luis Rodríguez Zapatero. Un dirigente
supuestamente democrático que da la espalda a las víctimas del terrorismo (…),
mientras cursa instrucciones a su fiscal general para que saque cuanto antes de
la cárcel al sanguinario Henri Parot, autor de 82 asesinatos perpetrados con
premeditación y alevosía. Un pacifista de pacotilla que no duda de claudicar
ante la banda etarra con tal de seguir en el poder unos cuantos años más. Un
socialista obrero y español que se entrega en brazos de la burguesía
nacionalista catalana y asume el principio de que los más ricos reciban más
inversiones del Estado, aun a costa de perpetuar el bache que separa
Cuando terminé de leer semejante bazofia, un escalofrío recorrió mi espalda y me estremecí. Recordé textos nauseabundos, como el transcrito, llenos de odio, demagógicos, venenosos, publicados en los tiempos inmediatamente anteriores al golpe de Estado del general Franco, llevado a cabo con la bendición de Mussolini y de Hitler. Iban dirigidos tales panfletos contra don Manuel Azaña. Parecidos se publicaron también contra Felipe González. Hoy el enemigo a batir se llama Zapatero. La heroína exhibe su hiel más perversa. La derecha española continúa anclada en el túnel del tiempo. Luis G. del Cañuelo |