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De la polaca Radio María
, de la española COPE
Nº 684 - 27 de febrero de 2006
Viene sucediendo en Polonia desde hace
muchos años e incluso en alguna oportunidad, hace tiempo, demasiado tiempo,
hice alusión a ello en esta sección de la revista El Siglo. No recuerdo con
precisión cuándo fue porque mi memoria es tenue, frágil en exceso, los años
transcurren a ritmo vertiginoso y he rebasado con creces los noventa. Por otra
parte, se me amontonan los papeles y no he sabido encontrar mi Curioso dedicado
al tema en cuestión. Hago referencia hoy de nuevo a una emisora de radio
llamada Radio María, impulsada por el padre redentorista Tadeusz Rydzyk. Leí en
La Vanguardia
una crónica del corresponsal en Varsovia,
Maciej Stasinski. El título me llamó poderosamente la atención: “Los obispos
polacos exigen a la polémica Radio María que sea políticamente neutral”.
O sea que los obispos polacos, muy
próximos, por tanto, cabe imaginar, al Papa anterior, el polaco Juan Pablo II,
exigen a una emisora católica que sea neutral en política. Un dato apasionante
y de extraordinaria actualidad (permanente) en España, como es bien conocido.
Vayamos por partes. Resumo el texto aparecido en el citado rotativo barcelonés.
Empieza de esta guisa: “La cúpula eclesial polaca ha perdido la paciencia con
la ultraconservadora Radio María y la televisión Trwam, dirigidas por el padre
Tadeusz Rydzyk. Los obispos católicos, visiblemente irritados, exigen a estos
medios que dejen de identificarse con un solo partido político y que respeten
el magisterio de
la Iglesia
católica”.
Y continúa del siguiente modo: “Tras años
de titubeos e inconsistencias,
la
Iglesia
católica polaca parece haber perdido la paciencia con
el padre Tadeusz Rydzyk, el propietario de un pequeño imperio mediático a
través del cual dirige desde hace 15 años una beligerante campaña nacionalista,
anticomunista, antisemita y antieuropea. En una carta dirigida al superior de
la orden de los redentoristas, a la que pertenece el sacerdote, los jerarcas
piden su intervención para que la televisión Eydzyk y la emisora Radio María
(…) comiencen a respetar la neutralidad política y el magisterio de
la Iglesia
católica”.
¿Qué ocurre a estos efectos en Polonia?
O, mejor dicho, en la opinión pública polaca. Pues algo perfectamente
comprensible: “La presencia de Radio María y de la televisión Trwam en actos
políticos (…) hace que toda
la
Iglesia
sea considerada partidaria de un solo partido
político. “Los medios de difusión católicos no pueden convertirse en
instrumento de ninguna fuerza política”, advierten los obispos en una carta
dirigida al superior de la orden (…). Los obispos se refirieron al escándalo
que desató el Gobierno conservador polaco cuando el pasado 2 de febrero convocó
una rueda de prensa (…) para dar a conocer el pacto de gobierno entre el
partido Ley y Justicia y dos partidos menores, rueda a la que invitó
exclusivamente a periodistas de Radio María, la televisión Trwam y el diario
católico Nowy Dziennik. (…) Los obispos católicos (…) declararon que los medios
del padre Rydzyk “no actuaban ni por orden ni en nombre de
la Iglesia
católica””.
El grupo mediático de este capellán
montaraz es seguido por entre dos y cuatro millones de ciudadanos, cifras en
absoluto residuales, que certifican la gran influencia política que el
catolicismo conservador sigue teniendo en Polonia. “Desde su fundación en 1991,
recuerda
La Vanguardia
,
Radio María ha venido siendo una tribuna de la más exótica y oscurantista
propaganda contra la adhesión de Polonia a
la UE
, acusada de miseria moral y conspiraciones
perversas contra una identidad nacional polaca basada en su fidelidad católica,
así como un vehículo de ataques a supuestos enemigos de la nación polaca,
agentes comunistas y –sobre todo– judíos o criptojudíos”.
El paralelismo entre Radio María y
la COPE
es inequívoco, muy
similar, evidentemente escandaloso. Con el formidable agravante en el caso de
la COPE
de que esta cadena no
está en manos tan sólo de un clérigo reaccionario con capacidad evidente tanto
de gestor como de peligroso embaucador de las masas. La denominada Cadena de
Ondas Populares Españolas pertenece mayoritariamente a
la Conferencia Episcopal
Española. Es decir, al conjunto de los obispos de nuestro país. Son los obispos
los que patrocinan, auspician, impulsan, consienten, apoyan y tutelan una
programación escandalosa, que ubica a
la Iglesia
católica en el territorio de la derecha extrema, coincidente de facto con la
línea del PP. Esta ideología cuenta con el añadido de un estilo agresivo,
injurioso y falsario potenciado por talibanes como Jiménez Losantos y sus
tertulianos habituales o como el presunto historiador César Vidal, curiosamente
adscrito al protestantismo, lo que incorpora a este asunto un toque asimismo exótico.
La existencia de
la COPE
es, por tanto, muchísimo
más grave que la de Radio María. Los obispos católicos amonestan al citado
mosén redentorista. ¿A quién o a quiénes deberían amonestar severamente los
prelados españoles? Tendrían que amonestarse a sí mismos. Tendrían que
rectificar ellos mismos. Deberían pedir perdón ellos mismos, clausurar la
cadena durante un tiempo, regenerarla de unos males que se arrastran desde hace
décadas, reformarla, equilibrarla y hacerla digna de los principios que
inspiran la teoría, que no la práctica en múltiples ocasiones, de
la Iglesia
católica. Son los
obispos españoles los que incurren directamente, y ya sin paliativos ni
atenuantes de ningún género, en aquello que sus colegas polacos reprochan al
padre Rydzyk. Sitúan a
la
Iglesia
en la órbita de un partido político concreto y
vulneran las enseñanzas del magisterio católico.
Pero si el padre Rydzyk defendiera, aparte de sus ideas retrógradas y
antidemocráticas, el aborto y hasta el adulterio y el divorcio, estos obispos
polacos que aguantan, formalmente a regañadientes, desde 1991, Radio María,
habrían expulsado de
la Iglesia
al cura redentorista y habrían impedido la continuidad de este medio de
comunicación. En España soportan, muchos de los jerarcas católicos sumamente
complacidos, el bochorno moral de
la COPE. Afirmo
lo mismo: si Jiménez Losantos y
Vidal se mostraran públicamente favorables del aborto y hasta del adulterio y
del divorcio, a estas horas ya no estarían hablando a través de los micrófonos
episcopales. En la concepción tradicional y hegemónica de
la Iglesia
católica pesan más
los pecados vinculados con el sexo que los pecados que ofenden los derechos
humanos más elementales. Acontece por doquier: en Polonia, en España y, por
descontado, en el minúsculo Estado del Vaticano cuyo jefe supremo (nada que ver
con el ejemplo de Cristo) es el proclamado sucesor de quien fuera crucificado
aun siendo el Hijo de Dios.
Luis G. del Cañuelo |