Del Estatuto en ‘El Mundo’

Nº 680 - 30 de enero de 2006

La liquidación del régimen constitucional de 1978 la ha hecho Zapatero a escondidas, clandestinamente, dejando al margen al pueblo español”, clama el imán fundamentalista de la COPE , Federico Jiménez Losantos, en El Mundo. Resuena la patriótica oda del 2 de mayo: “Oigo, Patria, tu aflicción/ y escucho el triste concierto/ que forman tocando a muerto/ la campana y el cañón”. Ahora Bonaparte es Zapatero. ¿Habrá que alzarse en armas contra el nuevo tirano? También hubo españoles afrancesados, colaboracionistas con el bonapartismo encarnado por Pepe Botella. Zapatero no es tanto un afrancesado, aunque también lo sea, ¡recordad Iraq!, cuanto un catalanizado. Es Zapatero un castellano viejo, nacido en Valladolid y criado en León, vendido al hechizo catalanista. Hemos sabido además, leyendo Interviú, que hasta su tesina la redactó sobre las ideas federales, en definitiva segregacionistas, favorables en el fondo a los nacionalismos vasco y catalán. Desde jovencito, por tanto, su inclinación fue perversamente antiespañola. El influjo republicano, probablemente masónico, del capitán Lozano, el abuelito lobo de Zapatero, explica, asimismo, muchas cosas de las que están ocurriendo.

Pero, por fortuna para España, nos queda Federico. Diagnostica la enfermedad denominada Estatuto con implacable lucidez: “Comienza la fácil tarea de lavar el cerebro de los españoles, que ya lo tienen muy limpito, para convencerles de que aquí no ha pasado nada y que lo único que va a pasar es que ETA dejará de matar casi para siempre, todo gracias a Zapatero”. Se empieza por donde se ha empezado, ya se sabe, y ETA dejará de matar. ¿Dejará de matar? Pero qué barbaridad, es imposible, cómo va a dejar de matar ETA, hombre, por Dios, no me jodas. Si lo hace será por algo, estos asesinos no tienen entrañas. Zapatero les habrá ofrecido el oro y el moro y hasta el señor de Puerto Rico. Los cubrirá de oro, incienso y mirra, sí, sí, a los etarras y además los hará oficiales del Ejército español para sustituir a generales como Mena Aguado, pongamos por caso, al que destituyó Bono tras arrestarlo por el mero hecho de defender la Constitución.

¿A dónde vamos a parar? Lo escribe Jorge Carreras, amable lector del periódico de Pedro J. Ramírez: “Son rasgos típicos de todo Gobierno al que lo único que le importa es mantener su poder. Procuran aplastar en lo posible a los que puedan delatarles, toman medidas para cerrar medios de comunicación que se preocupan realmente por la veracidad de su información y elaboran con determinación leyes que son atentados graves contra la libertad de educación y enseñanza”. Extraordinaria radiografía de Carreras. Nos conduce desde la sección de “Cartas al Director” hasta Cataluña. Sigamos: “Aquí, en Cataluña, se multa al que no usa el catalán en sus negocios y la nueva ley que ataca a los fumadores es otro de los medios para acostumbrar a los ciudadanos a que se les recorten las libertades (…) En Alemania parecía normal que marcaran a los judíos como reses y en la Unión Soviética era lógico que robaran su alimento al pueblo y asesinaran a todo el que opinaba algo. En ambos países vimos el final de un proceso de atentados contra la verdad muy similar. Aquí se odió a la Iglesia de tal modo que las atrocidades cometidas no se pueden reconocer. Esto sucede por un simple motivo: vuelven a la carga”.

¡Vuelven a la carga, vuelven a la carga!  Nos ha avisado este honrado ciudadano llamado Jorge (no Jordi, por favor) Carreras y gracias hemos de dar a Dios Nuestro Señor porque Pedro J. Ramírez continúa dirigiendo El Mundo, un bastión de la libertad. Alemania y la Unión Soviética , ejemplos magníficos de qué pretenden Zapatero y  Mas hacer con nosotros. Nos marcarán y nos robaran la merienda, mientras se fuman nuestros cigarrillos y nuestros puros. Estamos a un paso de que España se transforme en una dictadura germano-soviética, ahí es nada. No podrán, sin embargo, con nosotros. “¿Para qué sirve el Parlamento con ZP?”, se pregunta otro lector inquieto, Tomás Medina, de Aranda de Duero.

Y responde él mismo con contundencia y toda la razón del mundo mundial: “El proyecto de Estatuto catalán se ha venido negociando en distintos hoteles y lugares oficiales de Madrid y Barcelona. Y el domingo por la mañana, en todos los medios de comunicación, se nos dice que ya ha sido pactado y “aprobado” en un encuentro celebrado la tarde anterior en La Moncloa , entre el presidente del Gobierno y el representante de CiU. Entonces, si el Parlamento tenía que ser el espejo del pueblo, según Zapatero, ¿cuál es ahora la función del Parlamento con relación con el Estatuto?”

Dichosos somos, en efecto, al contar aún con diarios como los de Pedro J. o cadenas de radio como la COPE y en la que está Carlos Herrera, Onda Cero. Al lado de Federico Jiménez Losantos y de los lectores a los que he tenido el honor de reproducir sus cartas valientes y repletas de sentido común, en la “Tribuna Libre” firmaba Soraya Sáenz de Santamaría, joven y magistral dirigente del PP, quien denunciaba que con el Estatuto en puertas se ha iniciado “la cuenta atrás para el castellano”. También desaparecerá paulatinamente el castellano. Incluso en la América de los Morales, Chávez y Castro parece ser que se están planteando sustituir el español por el catalán, más que nada como venganza indígena contra la Madre Patria. Soraya está espléndida en su comentario: “El nuevo Estatuto convierte en factor de discriminación lo que era un elemento de riqueza cultural, y en obligación lo que era un derecho”.

Y no quiero olvidarme de la prosa de David Gistau, joven promesa que cultiva con esmero Pedro J. Ramírez. ¡Qué frase tan bonita!: “Cuando el nacionalismo decida avanzar un metro más, habrá que enfrentarse a lo que Zapatero y Rubalcaba han dejado sembrado para ganar tiempo”. Un metro más y el abismo.  ¡Socorro, se acerca el Estatuto!

Luis G. del Cañuelo

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