De Ynestrillas al ‘Avui’

Nº 679 - 23 de enero de 2006

El secuestro de la razón. La antología del disparate. Jesús Quintero, el día de su debut, quería entrevistar por la Primera de TVE a Ricardo Sáenz de Ynestrillas, uno de los cabecillas del movimiento neonazi en España. ¿A quién se le ha ocurrido el disparate de convertir a este tipejo, Ynestrillas, en personaje de lujo de la televisión pública? Todo indica que a Quintero en persona, que es muy suyo, muy creativo, muy ingenioso, capaz de hacer lo mismo durante décadas y que lo contrate Caffarel para, por lo general, aburrir a las ovejas. A alguien providencialmente se le debió de encender la lucecita en un despacho de TVE. ¿He oído Ynestrillas? ¿Está loco El loco de la colina?  Declaración de Quintero: “Yo no puedo obedecer a los dictados de la televisión ni de la prensa y siempre me he caracterizado por mi independencia”. Añadido de Quintero: El loco de la colina es un programa de autor, yo no tengo nada que ver con intereses políticos ni partidistas”. ¿A quién pretende engañar Quintero?  ¿Por qué se deja engañar Caffarel, siempre  tan light en todo?

Así estamos. Resucitaron hace bien poco a Pepe Navarro y tuvieron que rescindirle el contrato de inmediato porque ni el programa podía ser más deficiente ni la audiencia más precaria. ¿Nadie en Prado del Rey, de entre los que cortan el bacalao, intuyó el desastre?  ¿Los valores genéricos que a lo largo de su trayectoria ha defendido Navarro son los que asume RTVE? En medio del embrollo de su financiación y de definir jurídicamente su futuro, la radio y la televisión del Estado va dando tumbos sin encontrar el Norte. ¿Cuánto ha costado, por cierto, el fracaso de Navarro? Sería curioso conocer la suma. Conocerla haría, sin duda, las delicias de tantos trabajadores y trabajadoras de la Casa, lógicamente inquietos por el porvenir que les aguarda. ¿Ha  dimitido ya el director de Programas de la cadena, el que autorizó o promovió el fichaje de Navarro? Julia Otero cosechó otro fracaso con sus cerezas. He ahí otra  cifra muy interesante de conocer, la de las cerezas de Otero, que ahora sustituye paulatinamente a Luis del Olmo en la emisora de Vocento. O la de ABC, según se mire.

Ésta es una televisión, TVE, baja obligadamente en calorías; que no se diga; somos independientes, se repiten para reconfortarse mutuamente los mandamases, mientras Quintero aplaude y telefonea enseguida a Ynestrillas, no te preocupes una noche de éstas te entrevisto. Continúa Lorenzo Milá con sus telediarios-que-no-se-diga, y el más listo, Pedro Piqueras, se ha bajado del barco, sigilosamente y en plena travesía. Dos años placenteros y cuando se otea la tempestad, vuelta con Carlotti y Lara, que son más seguros. La Cuatro no arranca ni con Blázquez, el presidente de los monseñores, en el plató de Gabilondo. La de Televisa, vaya, la de Azcárraga que en paz descanse, el amigo de Aznar, al que Villalonga, el del pupitre, le puso los cuernos formalmente, eso sí después de muerto; Televisa, México lindo y querido, que nombró en su momento a Luis María Ansón sucesor del emperador Moctezuma en este caso en España, otra cadena destinada a hacer de progre. La que faltaba, a punto de empezar y los augures con más crédito en el mercado audiovisual no dan ni un euro por su audiencia.

Con la que está cayendo. Con la que puede caer. La derecha no se anda con contemplaciones. Va a por todas en el tablero mediático. Juega fuerte sus bazas. Las lleva al límite. No se la coge con papel de fumar. Cada día una inundación de falacias mezcladas con medias verdades. No desentona apenas nadie. El mensaje se difunde como un dogma de fe, urbi et orbe, pétreo, machacón, todos a una. Carlos Herrera y Federico Jiménez Losantos, jugando en punta, a destrozar la defensa del adversario, que no falten los goles y que se sienta feliz la hinchada, aunque los marquen con la mano o en flagrante offside  o de penalti injustificado, que se ha de repetir, claro, si lo para de milagro el cancerbero. Pedro J. Ramírez, en su papel de Maquiavelo en el centro del campo, con el ABC y La Razón cerrando el área propia. Y en la puerta, Anson, omnipresente. Se sientan en el banquillo y corren la banda otros muchos, prestos a saltar al césped, lo hacen a menudo, como Isabel San Sebastián, Ignacio Villa, Dávila, Ussía, Martín Ferrand, César Alonso de los Ríos, Edurne Uriarte, los Vara-Vera, Julio Ariza y su cortecilla de paniaguados, Soriano, el monaguillo de la Papisa Aguirre, con la Cinco y  Antena-3 barriendo con más o menos discreción hacia casa, o sea, hacia Génova 13.

En el Avui, diario en catalán, Iu Forn ha insultado a medio Ejército y parte del otro. Se ha organizado una buena zapatiesta. Este periódico en catalán ha perdido dinero por un tubo desde que nació y lo mantuvo Pujol, es decir, lo mantuvo el dinero público, a trancas y barrancas. Lo mantienen ahora Lara y Godó, lo que es un misterio casi tan insondable como el de la Santísima Trinidad, con el visto bueno explícito de la Generalitat de Pasqual Maragall, institución que forma parte del accionariado hasta tener la llave, cual si fuera Carod-Rovira en relación al Gobierno autonómico catalán. Pues bien, el insulto del tal Forn ha movilizado a todo Dios y anda ya por medio el fiscal general del Estado. Me parece  bien porque el periodismo no es un oficio para insultar a nadie, sino para informar y opinar con fundamento. Pero debo puntualizar, primero: el tal Forn pidió disculpas horas después de su metedura de pata; segundo: con los años que lleva insultando la COPE , nunca había sido requerido con tanta urgencia y con tanta solemnidad  el fiscal general de turno. Pues así estamos.

Luis G. del Cañuelo

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