Luis G. del Cañuelo
De la prensa norteamericana. 27/09/04
Leo en El País la reproducción de un editorial del The Wall Street Journal celebrando lo que considera este periódico claramente conservador "un hito mediático". ¿En qué consiste éste? En el hecho de que los liberales, es decir, los progresistas, según el lenguaje convencional de Estados Unidos, ya no marcan "la agenda política americana". Asegura el editorialista que "potencialmente se trata de un gran momento cultural". "Durante décadas, añade, la elite mediática liberal era capaz de definir los debates que tenían lugar empujando al unísono en una dirección determinada. Ahora, aún pueden conseguirlo, como cuando todos repitieron el mismo argumento de que las torturas fueron promovidas por el Pentágono en Abu Ghraib. Pero en el último mes han crecido las grietas en ese monopolio mediático".
Sin embargo, y según evoca The Wall Street Journal, con indisimulada satisfacción, el giro mediático hacia la derecha comenzó mucho antes: "Hace 20 años, quienes buscaran un punto de vista diferente tenían pocas alternativas más allá de estas páginas y pequeñas revistas, pero una reforma de Reagan propició (...) una explosión de programas políticos en la radio, liderados por Rush Limbaugh, que cubrió la demanda existente de comentarios de derecha. Más tarde, en 1996, cuando Rupert Murdoch lanzó Fox News Channel, ofreciendo una alternativa (...) a la CNN y las cadenas generalistas".
O sea, que Ronald Reagan fue el precursor de la contrarreforma mediática. ¿Pero no era Reagan un presidente liberal en el sentido económico clásico del vocablo, contrario por consiguiente al intervencionismo? Como Aznar, que desde su liberalismo hizo todo cuanto pudo y más para remodelar en beneficio propio el mapa mediático español. Lo cierto es que el tal Rush Limbaugh cuenta con una audiencia de 14,5 millones de oyentes semanales, si hacemos caso del Pew Research Center. Otros lo sitúan en más de 20 millones de oyentes. Según el especialista Robert Samuelson, "el último sondeo de Pew confirma algo que todos advertimos: la gente cada vez más elige su medio de comunicación en base al partidismo. Si eres republicano y conservador, escuchas las noticias por radio y ves Fox News".
Pero al margen de si la deriva actual es conservadora en los medios, como sostiene The Wall Street Journal, otros observadores sostienen que el supuesto izquierdismo del periodismo norteamericano en general es más bien una fantasía. Eric Alterman, autor de What Liberal Media? The Truth About Bias and the News, Basic Books, 2003, se preguntaba recientemente en Le Monde Diplomatique si los medios de Estados Unidos son o no liberales. Asegura Alterman: "En EE UU (...) la derecha estima que los grandes medios (...), aunque en manos de multinacionales como Disney (ABC), General Electric (NBC) o America Online (CNN) están al servicio de tesis de izquierda. Para afirmar que los medios estadounidenses son de izquierda, hay que ser un amante de la ficción. Si la mayor parte de los electores de derecha lo creen de buena fe, los más maliciosos saben que el hecho de presentarse como víctimas constituye una buena forma de hacerse oír mejor (...) En ocasiones lo admiten. Siendo presidente del Partido Republicano, Richard Bond se lamentó, en la elección presidencial de 1992: "Creo que sabemos quién es el favorito de los medios (...), y no creo que sea George Bush". Pero durante la misma consulta, Bond reconoció: "Hay un poco de estrategia de nuestra parte cuando criticamos a los medios. Observe a cualquier entrenador en un partido y verá que siempre intenta presionar al árbitro para que conceda a su equipo un poco más de lo permitido".
Continua Alterman con su interesante reflexión, válida para EE UU y, por descontado, para otros parajes entre los cuales está España: "William Bristol, uno de los (...) propagandistas neoconservadores más influyentes, también confesó: "Lo admito. Los medios de izquierda nunca fueron muy poderosos y la indignación respecto al tema sirvió más que nada de excusa a los conservadores en sus fracasos". Pero eso no impide que Bristol, con el fin de conseguir abonados para un periódico financiado por Rupert Murdoch (...) haga oír su queja: "El problema con la política y el modo en que los medios se refieren a ella es que están demasiado orientados hacia la izquierda. No cesan de glorificar los fracasos de la izquierda, de apoyar a sus candidatos y causas".
Sostiene Alterman que, en efecto, "la derecha moldea a los árbitros. Y la cosa funciona. La expandida creencia de ese mito se funda en la ignorancia de la extensión e influencia de los medios conservadores. Ciertamente, si se suma la difusión o penetración de Fox News, las páginas editoriales del The Wall Street Journal, el The New York Post, el The Washington Times, el Weekly Standard, Nactonal Rewiew, American Spectator, Human Events, la opinión dominante de los comentaristas, de Rush Limbaugh y de las radios con formato de talk show se obtiene de buena parte de tales medios. Pero esos apoyos partidarios, a menudo poco fiables, surten también el efecto de modelar el universo de la prensa en su conjunto; lo cual les confiere un poder y una influencia que excede su difusión, considerable no obstante".
Muy ilustrativo el análisis sobre la Fox News: "Para la derecha, la orientación de Fox es de incalculable valor. Al mismo tiempo que moviliza a los conservadores, inclina aún más a la derecha al sistema de información en su conjunto. En tal sentido, en noviembre de 2000 Fox desempeñó un papel crucial, a través de su experto electoral John Ellis, primo de George W. Bush, cuando el canal de Murdoch creó la impresión de que en Florida la suerte ya estaba echada. El reclutamiento de John Ellis por parte de Fox no constituyó un caso aislado. Cuando justo antes de la elección, los medios descubrieron que Bush había disimulado una condena por conducir ebrio (...), la presentación de Fox se pareció al trabajo de un agregado de prensa ansioso de enterrar una noticia comprometedora. "No da para más que una nota a pie de página", indicó uno de los comentaristas de Fox, Morton Kondracke, demócrata neoconservador. "Una insignificacia", opinó John Fund, del The Wall Street Journal. "Sí, estoy de acuerdo, es una insignificancia", concluyó en el transcurso de la misma emisión Mara Liasson, periodista de la National Public Radio."
Cuenta Eric Alterman que el programa prosiguió incidiendo en la cuestión elegida por los republicanos para el contraataque. La culpa sería del equipo de Al Gore, que habría filtrado la noticia exagerándola. Otro periodista, Tony Show, insinuó entonces, sin prueba alguna, que el responsable había sido el mismísimo y odiado por la derecha Bill Clinton. En fin, toda una lección de manipulación informativa de la que en España, como es bien sabido, hay cultivadores afamados y de gran impacto en ciertos sectores de la opinión pública. Un último episodio revelador, narrado por el mencionado experto norteamericano: "Justo antes de hacer saber que no se presentaría como candidato a la Casa Blanca en 2004, Albert Gore recordó algo evidente en una entrevista con el The New York Observer: "En este país hay voces institucionales que están enteramente en manos del Partido Republicano (...) Fox News Network, el The Washington Times, Rush Limbaugh...y muchas de esas voces están financiadas por multimillonarios ultraconservadores que no paran de hacer negocios con las administraciones republicanas y el resto de los medios". No cosechó Al Gore más que toda suerte de improperios por parte de ciertos periodistas en apariencia liberales pero gustosos de no comprometerse.
Rush Limbaugh, el radiofonista de éxito de la derecha americana, ha salido citado en varias oportunidades. Cuando fueron denunciadas las torturas en Abu Ghraib, Limbaugh clamó a través de sus micrófonos: "Ellos son los perversos. Ellos son los peligrosos. Ellos son los subhumanos. Ellos son los desechos humanos. No los Estados Unidos de América ni nuestros soldados y nuestros carceleros". Añadió que "no se puede destruir la carrera de algunos militares únicamente por haber pasado un buen momento con los prisioneros". Por su parte, Jonathan Last, editor del diario neocon Weekly Standard, declaró que los hechos reprochados no eran tan graves y los comparó con una novatada o un bautizo. El comentarista de Fox News Cal Thomas puntualizó que "si humillaciones ha habido no es por culpa de Occidente. Es por culpa de los musulmanes".
Esta música y esta letra suenan a conocidas, muy conocidas, en la España de nuestros días. Ahora mismo, también. Y, mientras, algunos liberales o progresistas de salón juegan en medios privados y, por supuesto, públicos a la equidistancia para que se diga: ¡oh, qué independientes somos!
Publicado en El Siglo.27.09.04
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