Luis G. del Cañuelo
De la derecha de toda la vida. 26/07/04
Están que trinan. La comisión del 11-M está contribuyendo a que, al fin, hayan tenido que enseñar sus vergüenzas. Sus verdades eran mentiras. Todos lo sabíamos, pero las comparecencias ante la citada comisión han ido poniendo adecuadamente los puntos sobre las íes. Los Cuerpos de Seguridad del Estado empezaron pronto a trabajar sobre la pista Bin Laden, mientras los responsables políticos del Gobierno, con Ángel Acebes a la cabeza, continuaban insistiendo en la autoría de ETA. Están, por tanto, que se suben por la escalera del enojo y de la rabia. Los cazadores de antaño han sido cazados hogaño. Han sacado a la calle, de nuevo, su ejército mediático. Está menos vigoroso que en el pasado. Los años y las derrotas no pasan en balde. Algunos batallones han sufrido bajas. Pero el mariscal Ramírez trata de ordenar la línea de defensa convencido de que la mejor defensa es un buen ataque: ha montado una huida hacia delante sustentada en una fantasía que supera todas sus marcas anteriores. Cada cual arrima el hombro. Temen, no obstante, que puede acercarse inexorablemente su propio Waterloo.
Jaime Campmany parece haber rejuvenecido. Su amigo, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, ha vuelto a la palestra y ha tenido la osadía de mearse, dialécticamente hablando, en la comisión del 11-M. ¿Dónde se halla, sin embargo, el juez/ex juez Gómez de Liaño y dónde su mujer María Dolores Vázquez de Prado, la parienta de Campmany, la fiscal de la revuelta en favor de la noble causa de don Mario Conde? Advierte el viejo caimán falangista en el ABC: "Cuando un fiscal tan experimentado y de probada inteligencia como Eduardo Fungairiño avisa seria y públicamente de que no existen pruebas suficientes para descartar a ETA de la autoría del 11-M con la alegría, o sea, la frivolidad, con que lo han hecho los socialistas, haríamos bien todos (...) en tener en consideración sus palabras". ETA, la deseada. Lo expresa Campmany falseando una vez más la realidad que él moldea a su gusto y conveniencia. Lo ha hecho así toda la vida. Escribe: "Por lo visto, cuando en la Comisión (...) aparece alguna sospecha de que algo haya tenido que ver la banda etarra con el terrible atentado, hay comisionados que lo toman a chacota y despachan la sospecha a risotadas. Es decir, descartan una sospecha lógica con prejuicios políticos. Rechazan la posibilidad de que los etarras hayan participado en el atentado, no con argumentos y con datos, sino con deseos interesados".
Al lado mismo de la columna de Campmany, el artículo del jovencito Juan Manuel de Prada sobre la Comisión. "La Comisión de los sinvergüenzas", titula De Prada. No se corta un pelo. De esta guisa termina: "Dos meses después, aquellos augurios funestos palidecen ante el espectáculo trapacero de una junta de sinvergüenzas y filibusteros que no tienen recato en airear secretos y filtrar a la prensa documentos comprometedores para dañar al adversario. Me repugna estar representado por estos carroñeros que, como los soldados que se repartieron las vestiduras de Jesús ante la Cruz, politiquean repantingados encima de las tumbas de doscientos cadáveres. Yo, en lugar de Fungairiño, no les hubiera respondido con sarcasmos, sino con un gargajo en la jeta".
El Mundo se ha inventado su propia historia. Han encontrado un confidente canalla, un tal Rafa Zouhier, y lo han convertido en su héroe. Es el Perote del siglo XXI. "¿Quién teme a Zouhier?", pregunta Raúl del Pozo. Lo respalda con brío. Ahora toca. Proclama: "Rafa Zouhier, al que todos quieren callar –los picoletos, Al Qaeda, el Gobierno, sus socios nacionalistas, algunos diarios– quiere darle a la larga, tirar del hacha, pero no le dejan. Vale por lo que sabe. Así gritó, con gran sentido de la síntesis en el lenguaje mediático: "Yo no soy un chivato". En el saco ha recapacitado y sabe que lo desacreditarán, y por fin lo callarán si pasa a la comedia con el papel de chivato". El Mundo, como he dicho, se inventa su propia historia. Le suministra munición a Pedro J. su antiguo amigo del pádel. ¿Quién, si no, filtró el documento del CNI afirmando que entre Otegui y Carod iban a montar un pollo de colosales dimensiones después del 11-M y con la vista fijada en las urnas del 14? Fue portada, a toda plana, el 14 de julio: "Carod y Otegui impulsaron una estrategia para que el 13-M hubiera «la mayor anormalidad posible»". ¿Pero quién puede creerse de verdad que el dúo Carod-Otegui, se supone que con Bin Laden al fondo, estaba en condiciones de promover una especie de sublevación de urgencia?
Se lo creyó de inmediato otro viejo camaleón, Luis María Anson, dos días más tarde de la exclusiva mundial: "Carod y Otegui, tal para cual, se lanzaron en picado para instrumentalizar a los muertos y atizar el fuego electoral. Los comunistas y un sector del PSOE les secundaron con inusitado fervor. El PSOE trata desesperadamente ahora de emborronarlo todo en la Comisión. Lo está consiguiendo a través de los medios de comunicación adictos. Las irregularidades, sin embargo, de la actuación socialista se han hecho evidentes. (...) Sólo eso sería suficiente para que el PP dijera: "Hasta aquí hemos llegado, señores". Y abandonara la gran farsa de la Comisión sin necesidad de hacer la higa mayestática de moda". Anson apoya su argumentación, además, en unas declaraciones del ex ministro del Interior de Marruecos Dris Basri, invitado por cierto de Aznar para su curso de verano de la FAES. Dris Basri, estrecho colaborador del rey Hassan II, cayó en desgracia tras la muerte de éste y vive en una especie de exilio voluntario. Conviene añadir que fue un halcón sin escrúpulos a la hora de reprimir y de perseguir a los opositores. ¿Por qué lo invitó Aznar? Como mínimo, por dos razones. La primera, para seguir azuzando el fuego de la discordia entre España y Marruecos, ejercicio que practicó con rotundo éxito incluyendo aquella delirante hazaña militar del islote Perejil, hace ahora poco más de dos años. La segunda, para que Dris Basri pudiera manifestar en relación a los atentados de Madrid lo siguiente: "Quien fijó el 11-M quería derribar a Aznar".
En ésas están. Aznar no fue vencido noblemente en una contienda electoral. Cayó derribado de su corcel patriótico por los terroristas islámicos en connivencia, directa, indirecta o circunstancial, da lo mismo, con el socialismo del rencor y los nacionalismos que pretenden hundir España. Se me permitirá que coincida plenamente con el diagnóstico del director de El Siglo, mi querido amigo José García Abad, quien sostenía en el número anterior de esta revista que "aunque pueda parecer increíble al ciudadano sensato, el aznarismo irredento está fabricando el mito de que el atentado fue una maquinación socialista para hacerse con el poder. La mejor defensa sigue siendo un buen ataque y en ello están. Vicente Martínez-Pujalte ha llegado a invocar a los GAL reclamando la busca y captura del señor "X" del 13-M. La consigna es atacar al adversario desde el búnker sin reconocer el menor error propio; Ángel Acebes, el personaje que ha quedado más en evidencia, se mantiene fiel a su guión, insensible a la evidencia (...); no dejes que la realidad arruine tu discurso".
A la recuperación de la "X" se sumó desde El Mundo y la COPE Federico Jiménez Losantos: "¿Por qué, entonces, se empeña ZP en actuar como FG? ¿Por qué la derecha sociológica, media España, puede imputarle finalmente al PSOE la responsabilidad moral de no haber impedido la masacre? Ya le imputa la de haberla manipulado para llegar al poder, y no por eso deja de votar y pagar impuestos. ¿Por qué pues, ZP, te empeñas en parecer Tigrekán III?". Que no se sorprenda nadie. Ésta es la derecha de toda la vida. La que se levantó en armas para acabar con la II República. La que ha gobernado este país a lo largo de la historia, salvo breves paréntesis, por derecho divino. Ha actuado siempre de acuerdo con sus intereses y sus antojos. No soporta la humillación electoral sufrida tras su mayoría absoluta, la entronización de Aznar y la llegada del Mesías, enviado a los humanos por Dios Padre Todopoderoso, nacido en Galicia y llamado Mariano Rajoy. No puede entender que un don nadie de apellido Zapatero, alias Bambi, haya conquistado legítimamente el poder. Cree el ladrón que todos son de su condición.
Publicado en El Siglo 26.07.04
© Copyright. 1998 - 2005. www.losgenoveses.net. Ningún derecho reservado. Aquí es todo de gratis y sin comisiones
( Página diseñada para ver con Explorer 5 o
superior a 1024 x 768 píxeles )