Luis G. del Cañuelo
De la carta episcopal a Zapatero. 26/04/04
Los obispos han expresado su "más sincera felicitación" a Zapatero. Han enviado una carta al nuevo jefe del Gobierno, firmada por el presidente de la Conferencia Episcopal Española, el cardenal Rouco Varela, y por el secretario general de la misma, Juan Antonio Martínez Camino. Resaltan que Zapatero asume "esta alta misión, cargada de tantas responsabilidades, en un momento delicado para España y para el mundo". Como consuelo, los prelados le añaden que la Iglesia `le asistirá a él y a su Gobierno, con la oración pública y privada que, según costumbre bimilenaria, eleva asiduamente a Dios por los gobemantes". El texto de felicitación termina con este párrafo: 'La Iglesia cuya fe profesa una parte tan significativa de los españoles desea aportar su colaboración específica al bienestar de todos y al fortalecimiento de la convivencia nacional sobre los cimientos de la justicia y la libertad y en este sentido nos es grato ofrecerle una colaboración leal".
Dos mil años, por consiguiente, llevamos los españoles con los monseñores elevando preces al Altísimo en favor de los gobernantes. Escaso éxito el de esos relevantes clérigos en su tan piadosa tarea. Dios Nuestro Señor les ha prestado a lo largo del bimilenario mencionado, y a la vista de los magros resultados obtenidos, escasa atención. Nula atención, prácticamente. ¡Menudos mandatarios hemos tenido, salvo raras excepciones! ¡Qué pandilla de golfos! ¡Qué colección de guerreros a sangre y fuego, de aprovechados, de ladrones, de déspotas, de intolerantes, de sinvergüenzas! ¡Qué mezcolanza secular entre el trono y la espada! ¡Cuántos capellanes y altos dignatarios de la Iglesia llegados a sus cargos mediante la imposición o la influencia del poder politico, vía familiar incluso! ¡Nos horroriza actualmente el espectáculo de los imanes y los ayatolás ejerciendo de líderes políticos que fanatizan a las masas! Pero esto pertenece también a la tradición, bien cercana de la Iglesia católica. ¿Habrá que evocar, sin ir mucho más lejos, la actitud de la Iglesia, aparte de algunas muy honrosas salvedades, a raíz de la sublevacíón militar de 1936, aquel terrible golpe de Estado contra el Gobierno de la II República que desembocó en una cruenta, salvaje, guerra civil?
A partir de ahí, cuarenta años de nacionalcatolicismo con obispos incrustados en las Cortes y en el Consejo del Reino. Y, en todas las misas, rogativas por el Caudillo de España por la gracia de Dios. Más tarde, y para solemnizar una situación tan trágica, el Pontífice polaco beatificando y santificando compulsivamente a los mártires de la Cruzada. En este punto estamos en tiempo real, advierto. Al abuelo de Zapatero, el capitán Lozano, que era creyente, lo mataron sus companeros de armas porque no quiso traicionar su compromiso como militar con la democracia. Lozano, como tantos otros, tantos, no fue un santo, siquiera laico, sino un rojo de mierda.
Por favor, no recen ustedes por Zapatero. No pierdan el tiempo. No sean hipócritas. Relean el Evangelio
de San Mateo, versículo 23, denominado Hipocresía y vacuidadóle de los escribas y fariseos. "Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las atan a las espaldas de la gente, pero ellos
ni con el dedo quieren moverlas.Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas(...) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseas, hipócritas, que cerráis a los hombr el Reino de los Cielos. Vosotros, ciertamente, no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar (...)! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis llenos de rapiña o intemperancia ( ... ) Sois sernejantes a sepulcros blanqueados".Aseguran que rezarán por Zapatero, pero mantienen abierta la COPE, ocupada por "falsos cristos y falsos profetas, que harán (hacen) grandes señales y prodigios, de engañar, si fuera posible, a ¡os mismos elegidos". No recen por Zapatero. Cambien de una vez la COPE. O ciérrenla y repartan los beneficios de la venta entre los pobres y los parias de la tierra. No sigan predicando una cosa y haciendo desde el púlpito radiofónico lo contrario. No feliciten a Zapatero y le digan que le ofrecen su colaboración leal mientras llevan décadas arrojando piedras, apedreando, a la izquierda, propagando falsedades, injuriando, calumniando a los progresistas de este país. La COPE es propiedad de ustedes, la cúpula de la Iglesia católica. No nos vengan con historias para engañar a los bobos. Claro que hay en la COPE programas dignos y productos informativos con voluntad de decir las cosas que pasan. Pero las figuras estelares, cuyos programas ocupan horas de máxima audiencia, han sido y siguen siendo aves carroñeras lanzadas contra la izquierda y contra quién no coincide con la derecha más reaccionaria.
Ya vuelve este anciano y pesadísimo periodista con su rollo sobre la COPE. Es un resentido, un amargado, un demente que no ha sido capaz, durante sus casi noventa años, de haber superado el trauma de la derrota. No debe de creer en Dios y, menos aún, en España. Es un viejo librepensador, volteriano y probablemente marxista. Su pensamiento es antiguo, caduco, inservible para los tiempos modernos. Ataca la COPE pero le gustaba, sin duda, el paraíso soviético, materialista y ateo, con el papá Stalin masacrando a los discrepantes. Recuerda con admiración a Manuel Azaña, un intelectual alejado de la realidad, lleno a su vez de frustraciones y resentimientos, cuyas fantasías anticlericales y antimilitares, entre otras paranoias, precipitaron el desastre de la guerra. Franco no fue el Mesías ni fue un santo. Cometió errores y excesos, lógicos, por otra parte, en este tipo de enfrentamientos armados. Debió dejar el poder antes y restaurar la monarquía a través de Don Juan de Borbón.
Pero su mandato contiene aspectos sobresalientes. Nos devolvió la paz y la prosperidad y, además, transcurridos los primeros años, su Régimen se fue transformando de una dictadura con ribetes fascistas a un autoritarismo paterna] y soportable.
Lectores habrá que digan esto, Lo comprendo. Pero nadie me conseguirá modificar mi punto de vista acerca de la cadena radiofónica eclesiástica. Me parece un escarnio, una vergüenza incalificable. No desde la perspectiva seglar o laica, que sería otro debate, sino desde la óptica cristiana. ¿Qué yo no puedo razonar desde tal óptica porque no soy cristiano? Cuidado, cuidado. En primer lugar, no es preciso ser budista, pongo por caso, para valorar los efectos de esa religión, buenos, regulares o malos, a partir de los principios más sagrados de la misma, si es que se conocen, naturalmente. 0 no ser del Real Madrid para examinar con lucidez la vertiente negativa, desde los intereses madridistas y los colores merengues, de la etapa excesivamente galáctica de Florentino Pérez, un rey Midas al que acaso se le empiece pronto a cortar el grifo.
En segundo lugar, no soy cristiano del cristianismo imperante. Pero no me importaría serio del cristianismo de obispos como Pedro Casaldáliga. Juan XXIII constituyó en su breve pontificado un noble y valeroso intento, más tarde interrumpido, de que la Iglesia retornara a los mensajes de Cristo, Me provocó pavor y asco el alineamiento de la jerarquía católica con la dictadura franquista. No fue un paréntesis breve ni una anécdota. Todavía la Iglesia española ha de pedir perdón por su colaboracionismo con la caverna sanguinaria. Tarancón hizo gestos, más bien tímidos, pero gestos al fin, en la dirección acertada. Rouco Varela, sin embargo, hubiera sido un magnífico procurador en Cortes, como algunos de sus predecesores. Entre Trento y la Reforma luterana o el Concilio Vaticano II notengo dudas. Trento corroboró la dimensión más nefasta de una religión rigorista y farisaica.
En fin, la COPE es un semillero de integrismo político. Afirman los prelados que la iglesia no ha de interferir en la política. Que deje de cobrar del Estado, lo primero. Que adecue la COPE, y todos sus medios de comunicación, que no son pocos, a esa teoría. Sobre todo, la COPE, que es el gran referente del periodismo vinculado oficialmente al catolicismo. "Señor presidente: Tenemos la satisfacción de comunicarle que la iglesia católica renuncia a las subvenciones cuantiosas que le suministra el Estado con el dinero de todos los ciudadanos, católicos o no. Viviremos del apoyo de nuestros fieles y de cuantos, aun no siéndolo, sean gentes de buena voluntad que coincidan con nuestros objetivos del más acá: un mundo más justo, más libre y más solidario, sin guerras ni muertes violentas. Asimismo, señor presidente, nos complace decirle que la COPE abandonará su línea ultramontana y será un foro de reflexión cristiana protegiendo su propio pluralismo, y un foro exquisitamente plural donde todas las opiniones acerca de la política y de la sociedad, de la cultura y del arte, sean respetadas de forma escrupulosa. Rezaremos por usted y sólo le pedimos que procure que su Gobierno abone la tesis que todas las religiones, por supuesto la católica también, son buenas en sí mismas de acuerdo con sus enseñanzas más profundas Esa carta, lamentablemente, nunca llegará, por ahora, a La Moncloa.
Publicado en El Siglo 26.04.05
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