De la radio basura. 20/12/04

Federico Jiménez Losantos es un mártir de la libertad de expresión. ¡Lo que hay que leer! No tiene desperdicio su columna del 10 de diciembre en El Mundo. Su biografía, señala, está llena de contratiempos provocados por quienes le han perseguido o aún lo persiguen: "Escribo en un periódico de papel que fundaron Pedro Jota y un grupo de periodistas punteros cuando el Gobierno socialista liquidó Diario 16 por denunciar crímenes y corrupciones. Escribo en un diario de Internet que fundé cuando me echaron del ABC, y era la segunda vez, por criticar diosecillos de la izquierda, como el Alberti chequista de A paseo. Hablo en una radio, la COPE, a la que tuvimos que irnos los que hacíamos la radio más oída de España, Antena 3, porque ese mismo Gobierno socialista que liquidó Diario 16 permitió que Polanco la comprara y la cerrase. En los negocios del mundo civilizado, uno triunfa  o fracasa según su acierto en el cultivo de eso que suele llamarse un nicho de mercado, pero en el negocio de la comunicación en España triunfar en el mercado es acercarse al nicho; y demostrar que se conecta con cientos de miles o millones de compatriotas es optar a que te corten esa comunicación".

¡Pobre Losantos, perseguido igual que  está perseguida, dicen los obispos, la Iglesia! La misma Iglesia que  sufraga, con dinero público que procede del Estado, a Losantos su COPE y le paga un salario deslumbrante, propio del star system. Nunca pensamos que Jesucristo Nuestro Señor fundara la Iglesia con el fin de competir radiofónicamente en el mercado, enriquecer a sus apóstoles y propagar falsedades, cultivando el odio, la calumnia o la injuria de forma sistemática. Nunca creímos que Jesucristo Nuestro Señor fundara la Iglesia para, con el tiempo, crear una cadena radiofónica al servicio de la derecha política española en cuya página web la pornografía  fuera convertida  en otra arma arrojadiza contra el Gobierno actual, legítima y democráticamente constituido. Nunca se nos hubiera ocurrido que la Iglesia católica en España llegara tan lejos en sus atrevimientos mediáticos, quizás porque alguna vez creímos que, por fin, el Concilio Vaticano II y el buen pontífice Juan XXIII  iban a devolver a la Iglesia a sus orígenes en verdad cristianos. No escuchamos, sin embargo, apenas, en la cadena episcopal, la que acoge a Losantos,  el sermón de la Montaña, las Bienaventuranzas, sino oímos soflamas políticas exhortando a lanzarse a la yugular del adversario.

Los prelados "siguen esperando disculpas" del Gobierno por la mencionada web, pues la jerarquía católica niega su coautoría. ¿Fueron acaso los angelitos malos, los angelitos de la corte de Lucifer, quienes introdujeron clandestinamente en esa página web las imágenes pornográficas de las ministras socialistas y otras lindezas de pésimo gusto y de nula caridad cristiana?   ¿Cuándo se han disculpado públicamente los monseñores y han expresado propósito de enmienda y  han llevado a cabo tal enmienda a causa de la demagogia casi infinita que emite diariamente la COPE? El estilo COPE no es de ahora, no es reciente. Hace décadas que se mantiene. No tiene nada de cristiana esta cadena de emisoras y sí mucho de derechista montaraz, de conservadora ultramontana. La defiende, naturalmente, el PP por boca estos días de Mariano Rajoy, quien tachó de "lamentable" que el Gobierno haya hecho una "acusación falsa" contra la COPE.

En el ABC, también represor por lo visto de Losantos, vaya por Dios, salía Jorge Trías Sagnier el otro día a defender precisamente a la COPE.  Citando a Manuel Martín Ferrand, asegura este abogado que el periodista aludido "y su gran discípulo, Antonio Herrero, sufrió la embestida del grupo Prisa con el denominado antenicidio, que ahora pretende electrocutar a la Iglesia Católica y a la libertad de expresión".   Y sigue así su relato esperpéntico: "Entonces, destrozaron la empresa pero no pudieron con los periodistas. Antonio Herrero colocó a la COPE, que le acogió con los brazos abiertos de monseñor Herráez, en las más altas cotas de audiencia y fue celoso guardián de la libertad de expresión frente al pensamiento único del "progresismo". Hoy, la emblemática cadena de radio propiedad mayoritaria de la Iglesia está otra vez en su lugar y es uno de los bastiones de la libertad de expresión. Ésta es la razón, la única razón, del brutal ataque que está sufriendo esa cadena de radio por parte del Gobierno y del Grupo Prisa. ¿Éste es el cambio de talante que nos prometió Zapatero?".

Trías Sagnier, quien se dio a conocer como abogado de gentes célebres por su falta de escrúpulos, proclama que "en España la Iglesia siempre ha sido un buen paraguas para proteger la libertad de expresión". Enumera El Debate, de Ángel Herrera Oria, que era el órgano de la CEDA, las derechas pregolpistas de la II República. Y luego Trías Sagnier alaba el diario YA, que era la plataforma de la carcunda meapilas en la España franquista y donde, en las postrimerías de la dictadura, apareció, recuerda, el colectivo Tácito, integrado, puntualizo yo, por ilustres colaboracionistas de Franco, todos ellos católicos vinculados a los Propagandistas, deseosos de continuar medrando en la Transición y más tarde en la democracia vigente. También enaltece este abogado el suplemento Alfa y Omega, el panfleto de la Archidiócesis de Madrid, que encarta semanalmente ABC y que es un púlpito de lo más reaccionario en todos los órdenes, también en el político. ¿La Iglesia en España, protectora siempre de la libertad de expresión? Trías Sagnier es un cínico en estado puro. Pero, hombre, ¿cómo creernos que desconoce usted de quien dependía el Tribunal de la Santa Inquisición?   ¿O quiénes fueron los que santificaron la guerra civil y legitimaron religiosamente el totalitarismo cruel, éste sí de pensamiento único, que supuso el régimen del general Franco?

Dice Losantos: "Nuestro problema ahora no es que el éxito se nos suba a la cabeza, sino evitar que nos la corten por tener éxito. ¿Quiénes? Pues Polanco y el PSOE, claro; incompatibles con el pluralismo, enemigos de la ajena libertad". Sentencia, por su parte, Trías Sagnier: "Pero ahora el Gobierno y Prisa, que a veces parece que sean lo mismo, pretenden que la Iglesia amordace a la COPE porque las opiniones que desde sus ondas se vierten les son sumamente molestas. Probablemente algunas opiniones que se han manifestado desde la COPE sean excesivas, aunque en cualquier caso el límite a la libertad de expresión lo marca la ley. Pero el intento de manipulación y de imputación genérica a la Iglesia de actitudes que están totalmente alejadas de su estilo resulta escandaloso y propio de un periodismo que da la apariencia, al menos, de servir a intereses espurios, nunca a la verdad". Lo que resulta escandaloso es que la Iglesia española sea la propietaria de una radio, en sus horas de más audiencia, fundamentalmente basura.

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