Luis G. del Cañuelo
De la anquilosada cúpula eclesiástica. 06/12/04
La Conferencia Episcopal Española, en pie de Cruzada contra el zapaterismo infiel, se prepara para el después de Rouco. A Antonio María Rouco Varela, a sus 68 años, le queda un mandato, aunque según Oriol Domingo, informador religioso del diario La Vanguardia, "en medios episcopales y eclesiales, sin embargo, se apunta que es muy difícil y harto complicado que Rouco, caso de presentar su candidatura, resulte elegido". La sucesión de Rouco o su reelección tendrá lugar a primeros del próximo mes de marzo. En su última reunión plenaria, celebrada a lo largo de la pasada semana, los obispos comentaron "con preocupación el caso de la emisora radiofónica COPE, vinculada al Episcopado español", conforme la narración del mencionado periodista. El cual añade: "Algunos de sus espacios envenenan las relaciones entre el Episcopado y el Gobierno. Además, la reflexión sobre la pastoral de la comunicación institucional de la Iglesia forma parte de las acciones a desarrollar en el Plan Pastoral 2002-2005 de la Conferencia Episcopal".
Les cuesta, en todo caso y al parecer, a los señores prelados, reflexionar sobre esa pastoral. Estamos ya encima casi del año 2005 y nada se sabe al respecto. Bueno, se sabe, sí, al menos, que la COPE les inquieta un poco y que, por lo demás, amén. Les genera cierta preocupación que sus micrófonos envenenen las relaciones de la Iglesia católica con el Gobierno. Me sorprende, no obstante, que sólo les azore lo concerniente al Gobierno. Son estos monseñores muy benevolentes con algunos de los programas de la COPE. Lo proclamo una vez más desde mi modestísima condición de bautizado no practicante, más bien desde mi condición perpleja de muy viejo agnóstico con dudas sistemáticas, convencido, eso sí, de que entre el Evangelio de Jesucristo y sus teóricos representantes ha habido a lo largo de la historia y asimismo actualmente, salvo honrosas excepciones, más distancia que entre la Tierra y el planeta Marte. Porque la COPE no envenena únicamente los asuntos relativos al poder político y al poder espiritual. Federico Jiménez Losantos y la mayoría de sus colaboradores, así como César Vidal y los suyos, o la periodista Cristina López Schlichting por las tardes, envenenan las mentes de sus oyentes, sean católicos, mahometanos, adventistas del séptimo día, luteranos, ortodoxos griegos, baptistas, budistas o ateos en estado literalmente puro, sin desdeñar a los judíos, sean rabínicos o talmúdicos.
Carmelo Encinas, al que tengo por un excelente periodista, en el cuadernillo de Madrid del diario El País, publicó hace unos días un artículo dedicado a la Iglesia. Me impresionó el primer párrafo: "Una vez discutí con Rouco Varela. Se quejaba monseñor del trato que le dispensaban algunos medios como la cadena SER donde, según aseguró, él no podía expresarse libremente. Le recordé que difícilmente ejercería ese derecho rechazando sistemáticamente todas las invitaciones que le habían cursado para entrevistarle. Respondió que él solo aceptaría media hora de micrófono en solitario para emplearla como quisiera. A monseñor le sobrábamos los periodistas, o al menos los periodistas que puedan formularle preguntas incómodas. Lejos de protegerles, esa actitud imperante en la jerarquía eclesiástica les priva de una gimnasia intelectual imprescindible para no perder el sentido de la realidad. Refugiarse en los púlpitos resultará muy cómodo, pero cada vez son menos los fieles que se tragan las prédicas como un acto de fe".
¿Por qué Rouco Varela no se sirve de la COPE, que no está nada mal, es al fin y al cabo una de las cinco cadenas generalistas, no hay más, que funcionan en todo el territorio nacional, y allí cada día o cada semana no se dirige en solitario media hora como mínimo a sus oyentes? Podría hacerlo por la mañana, siendo presentado solemnemente por Federico Jiménez Losantos, y nadie sin duda interrumpiría su sermón radiofónico. Antes al contrario, probablemente cosecharía una estruendosa ovación al finalizar la homilía, gracias a la claque formada por Federico y sus colegas de tertulia. Hasta Pedro J. Ramírez aplaudiría porque los profesionales independientes como él se sienten a gusto bajo el manto de la Santa Madre Iglesia, una institución que de siempre ha demostrado, como es bien sabido, una muy especial devoción por la libertad de pensamiento y de conciencia.
Ramírez ama tanto la COPE, donde triunfa cada mañana jaleado por su amigo y colaborador Losantos, que el periódico El Mundo difunde en exclusiva los resultados del Estudio General de Audiencias, surgido para combatir al Estudio General de Medios (el EGM clásico), al que consideran polanquista entre otras amables lindezas, todas ellas flores silvestres, humildes amapolas de la caridad cristiana. El titular del sábado 27 de noviembre era todo un aldabonazo, un modelo propagandístico típicamente pedrojotista: "Jiménez Losantos lleva a la COPE a un mano a mano con la SER". Alcanzada al fin la cadena del malvado Polanco: "En el estudio General de Audiencias, La mañana supera a Hoy por hoy en su primera hora/ Los primeros 60 minutos de La linterna, también líderes". ¿Rouco Varela, con el hisopo en ristre y dirigiéndose con firmeza a Gabilondo y a Carlos Llamas al grito de vade retro Satanás, ha empezado a hacer el milagro? ¿O lo ha conseguido el maestro de la demoscopia Carlos Malo de Molina, el jefe de Sigma Dos, cerebro técnico del Estudio General de Audiencias, Sigma Dos, la empresa de encuestas con la que El Mundo consigue de tanto en tanto maravillas para sus intereses?
Bueno, pues ni siquiera así. Del cacareado mano a mano entre la COPE y la SER, nada de nada, salvo en las ensoñaciones de Pedro J., Losantos y quizás Rouco Varela. Las cifras que patrocina el tal estudio continúan reflejando una hegemonía casi absoluta de la SER, sólo modificada por esas dos horas, la primera de 6 a 7 de la mañana, hora aún de baja audiencia generalizada, y la segunda entre las 20 y las 21 horas, cuando Hora 25 no ha empezado todavía. Peor aún. Los mejores informativos nacionales e internacionales son los de Radio Nacional de España, que dirige en la actualidad Pedro Piqueras, después de los oprobiosos ocho años aznaristas. Y acabemos con los siguientes datos: "Un 61´2 por ciento califica de muy buena o buena la calidad de la cadena SER; un 57´2 por ciento opina lo mismo de RNE; un 46 por ciento de Onda Cero y un 40´8 de la COPE". ¡Más de veinte puntos le saca la SER a la COPE en cuanto a calidad de programación!
El plenario de la Conferencia Episcopal terminó con una concentración de sotanas con mando en plaza en Santiago de Compostela. Los obispos ganaron el jubileo y rogaron por el presente y el futuro de España (¡Dios nos libre!). El prelado de Compostela, de cuya diócesis fue obispo el actual cardenal Rouco Varela, es Julián Barrio. Citó la Biblia y le salió una exhortación mitinera o una arenga castrense: "Nos aprietan, pero no nos aplastan; nos derriban, pero no nos rematan". Prietas las filas, ceñidas las sotanas, sonando en las ondas la inconfundible voz del converso Losantos acompañado al órgano por el piadoso Pedro J. Ramírez, la iglesia española avanza tan impertérrita como presurosa hacia el pasado. Comparto, desde luego, esta observación del colega Encinas: "Pero una cosa es la Iglesia en su conjunto, donde hay magníficos ejemplos de entrega y abnegación, y otra su anquilosada cúpula".
© Copyright. 1998 - 2005. www.losgenoveses.net. Ningún derecho reservado. Aquí es todo de gratis y sin comisiones
( Página diseñada para ver con Explorer 5 o superior a 1024 x 768 píxeles )