Del historiador ‘negro’ de Aznar. 01/11/04

José María Marco, historiador, es asimismo el negro, al parecer con papeles, o sea, legalizado, del escritor  José María Aznar López. En esta circunstancia, que no es menor, desde luego, radica el interés de cuanto escribe Marco, lo que hace con alguna frecuencia en el diario El Mundo. El interés resulta, en todo caso, relativo porque sus puntos de vista son, como es natural, intercambiables con los de Aznar. Vienen a decir lo mismo por razones obvias. Es por ello que, aun así, me pareció oportuno leer con suma atención su Tribuna en el periódico de Pedro J. Ramírez, el pasado 14 de octubre. Reflexionaba José María Marco sobre las elecciones norteamericanas, pero sobre todo, fundamentalmente, su tesis trataba de ser letal para John Kerry. Los demócratas, del Partido Demócrata, por supuesto, se le aparecen en sueños a Aznar –y, en consecuencia, a Marco– disfrazados de marxistas-leninistas o, en versión actual, de terroristas islamistas. A veces el rostro de Kerry se le trasmuta al ex presidente, mientras duerme acosado por alguna turbulencia, y adopta la expresión de Zapatero. "No, no", murmura Aznar, ante el estupor de Ana, su mujer y abnegada concejal de temas sociales en el Ayuntamiento de Madrid, ese Consistorio mayoritariamente rebelde que preside el maléfico Gallardón, otro que tal. "No", repite Aznar levantando la voz. "Más que como Lenin o Bin Laden, este Kerry es como Zapatero y, si se me apura mucho, muy parecido a Albertito, el alcalde de mi mujer", susurra amodorrado.

Repasemos, al respecto, el texto de Marco: "Lo curioso de este asunto no es que Kerry sea un candidato insustancial y que su propuesta resulte inconsistente. Muchos lo son (...). Lo asombroso es que haya llegado tan lejos en la carrera presidencial y que en las encuestas aparezca tan cerca de su rival. Tal vez sea como en España y la inconsistencia de Kerry resulte la versión norteamericana del talante de Rodríguez Zapatero. Según esto, lo que a Kerry y muchos de los que le van a votar les gustaría hacer es lo que hizo la opinión pública española el 14 de marzo: meter la cabeza en un agujero y salir corriendo lo más deprisa posible".

¡Magnífico, encomiable, me dejas boquiabierto, has copiado mi pensamiento!, debió decirle siquiera telefónicamente el ex presidente al flamante historiador negro, tras leer su artículo mundial. ¡Que metáfora tan brillante, mi querido Marco! ¡Genial, tu descripción del 14 de marzo! Los votantes del PSOE zapateril, así como cuantos votaron contra mí, digamos para quedar bien que lo hicieron formalmente contra el pobrecillo Mariano Rajoy, fueron unos miedicas, cagados de miedo en sus calzones, con la bandera blanca de rendición ante Bin Laden y sus terroristas, algunos de ETA, ya desplegada. Avestruces con derecho a voto. Cobardes, malos españoles al fin y a la postre. Espléndida la alusión a "la versión norteamericana (...) de Zapatero". Kerry es igual, un tipo blando, oportunista y sin convicciones, presto a quedar bien con unos y con otros, le da igual ocho que ochenta, le da igual el presidente George W. Bush que el dictador Sadam Hussein. Lo importante es medrar, sin escrúpulos, llegar a la presidencia sobre una montaña de cadáveres inocentes, como hiciera Zapatero el 14 de marzo.

Y me ha entusiasmado también, amigo Marco, este siguiente párrafo, donde dices verdades que duelen. Que duelen porque son verdad: americanos que odian a su país al estilo de tantos españoles que hacen lo mismo. Helo aquí: "Los españoles pueden permitirse el lujo de la cobardía, la irresponsabilidad y el antiamericanismo porque están protegidos por los norteamericanos. Los norteamericanos, no. Pero aunque sea así, y aunque todos –todos– los norteamericanos lo saben, John Kerry también está dando voz y rostro a esa parte de América a la que le gustaría que su país no estuviera en guerra, desde quienes sufren y se sienten agobiados por la gigantesca responsabilidad que Estados Unidos ha asumido, hasta aquellos que odian a su país, como tantos españoles han odiado y siguen odiando a España, justamente por haber asumido esa responsabilidad".

Las elecciones norteamericanas, como lo fueron las españolas del 14-M, querido historiador Marco, qué bien lo explicas en tu comentario, no fueron unas elecciones entre populares y socialistas o republicanos y demócratas o, esforzándome mucho, diría entre derechas e izquierdas, conservadores y progresistas, qué asco me provoca pronunciar, por cierto, palabras como "izquierdas" y "progresistas", pero bueno, sigamos. Decía, mi querido amigo historiador, que esas elecciones, como tú señalas sin complejos, se disputan ahora mismo entre los buenos americanos y los americanos malos o antiamericanos. En España lo fueron el día 14 de marzo entre los buenos españoles y los españoles malos, felones, antiespañoles. Tienes, Marco, huevos para decir las cosas por su nombre y te sobra talento puesto al servicio de España.

Hacia el final, atención, otra perla del historiador Marco: "Kerry no ofrece ninguna alternativa, pero ha encontrado la forma de expresar ese malestar. Para mí es un cínico y un oportunista; para otros será un señor diletante y para otros una figura patética. Pero eso es lo de menos. Si llega a la presidencia, EE UU tendrá que proseguir el esfuerzo emprendido y al mismo tiempo bregar con una crisis de conciencia como la de los años 70, cuando se sumergió en las delicias del psicodrama autocrítico con la Guerra del Vietnam, el caso Watergate y la quiebra del Gran Gobierno. (...) En cualquier caso, la guerra contra el terrorismo y sus aliados nacionalistas cobrará entonces un nuevo sesgo, y no precisamente desfavorable a los terroristas".

¡Fantástico este historiador, fabulador con enorme facilidad para la inventiva! Si pierde Bush situación próspera para "el terrorismo islámico y sus aliados nacionalistas". ¿Quiénes son tales aliados "nacionalistas"? La perla, ahí esta la perla que le dedica su negro a José Mª Aznar López. Islámicos y ETA, juntos, de la mano. Sucedió, y si no sucedió a los efectos prácticos da lo mismo, el 11 de marzo de 2004 en la ciudad de Madrid. Que sí, que ETA estuvo en el operativo terrorista que se llevó casi a doscientos muertos, que lo dice Aznar, y lo dice Acebes, y Jaime Ignacio del Burgo, y Zaplana y, ciertamente, Ramírez. Algún día, cuando se entere, también lo reiterará Mariano. Que es verdad, que los "nacionalistas", vete a saber tú si no aparecen implicados el mismísimo Arzalluz y Carod-Rovira son los amigos de ETA, como mínimo. Que lo dice también Marco, que es historiador y ya se adelanta a lo que constará en los libros de historia de unos años. Dirán, salvo que mientan, que el Gobierno de Aznar tenía razón al adjudicar la autoría a ETA y que fue la SER la que se inventó que eran de Al Qaeda y que esto coló hasta que se ha restablecido que, claro, que pudo ser ETA. ¿Por qué no, a ver, por qué no?

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