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6 AÑOS DESPUÉS DEL 11-M, LOS ÚLTIMOS PEONES NEGROS ENLOQUECEN: 'LOS JUECES Y LOS POLÍTICOS ASESINOS VAN A ACABAR EN LA CÁRCEL' 

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11 de marzo de 2004. Ciento noventa y dos personas son asesinadas en Madrid por la banda terrorista Al Qaeda. Entre las víctimas decenas de trabajadores, estudiantes, inmigrantes… que habían cogido el tren esa mañana para dirigirse a sus puestos de trabajo o a la Universidad. Tres días después, tal y como ya pronostican algunas encuestas, el Partido Socialista gana las elecciones y el Partido Popular, empeñado esos días en hacer creer a la población que el atentado era autoría de ETA, comprueba que los españoles no habían perdonado a José María Aznar su incursión en la Guerra de Irak. 

Sin embargo, una parte importante del PP y algunos de sus medios de comunicación más afines parecen no estar dispuestos a digerir la derrota. Así, en contra de los informes policiales, de las sentencias judiciales, o de los hechos –tres terroristas islamistas que habían perpetrado la masacre de Atocha se inmolaron en la localidad madrileña de Leganés- tejen una disparatada teoría encaminada a hacer creer que el atentado era obra de ETA e incluso que el Partido Socialista tenía algo que ver.

El origen de los Peones  

Al PP y a sus voceros mediáticos les acompañan algunos colectivos ultraconservadores dispuestos a imponer su verdad sobre lo acaecido el 11 de marzo de 2004. El más conocido de estos grupúsculos toma el nombre de los Peones Negros. Seis años después de todo aquello, cuando el PP ya no quiere oír ni hablar de teorías conspirativas y la practica totalidad de los medios de comunicación empiezan a asumir que el 11-M no fue obra de ETA, los Peones Negros están a punto de desaparecer.

El final de los Peones  

Atrás quedaron los años en los que eran capaces de convocar, con el apoyo del PP y la antigua AVT, a miles de ciudadanos. Ayer, cuando se celebraba el sexto aniversario de los terribles atentados, apenas consiguieron reunir a 70 personas en los aledaños de la estación de Atocha. También realizaron una pequeña concentración en Alcalá de Henares (Madrid) y contaron con el apoyo de Democracia Nacional, partido político de extrema derecha conocido por su homofóbia y racismo, que prefirió concentrarse en la calle Férraz, justo en frente de la sede central del Partido Socialista.

Pocos pero irrespetuosos  

El acto de Atocha, convocado directamente por los Peones Negros libres –se autodenominan así ya que han sufrido varias escisiones entre ellos-, había sido publicitado días atrás mediante esquelas publicadas en diversos periódicos como El Mundo o La Razón. Los manifestantes eran pocos, pero estaban dispuestos a no respetar el dolor de los familiares de las víctimas y exponer ante los sorprendidos viandantes que pasaban por allí sus disparatadas teorías.

El vídeo de Pedro J.  

Su discurso lo pronunciaron sobre un pequeño escenario presidido por una bandera de España y una toga judicial de la que colgaba el cartel de “Se vende”. Justo al lado, una pantalla proyectaba imágenes de los fallecidos y varios videomontajes sobre el 11-M. Para caldear el ambiente, emitieron el vídeo difundido recientemente por el diario El Mundo en el que los peritos discuten sobre el material de los explosivos utilizados por los terroristas.

“Nos mean y dicen…” 

Los asistentes, entre los que predominaban mujeres de muy avanzada edad, portaban pancartas en las que acusaban a la OTAN de haber cometido los atentados de Atocha, se preguntaban por los autores intelectuales del 11-M y del 11- S, y sostenían frases tan desafortunadas como “Nos mean y dicen que llueve”. Ninguno de ellos quiso realizar declaraciones a este periódico, ya que según confesaron, los medios de comunicación también están entre sus “enemigos”. De hecho, cuando llegó un cámara de Televisión Española enloquecieron al grito de “Televisión, manipulación”.

“Sospechamos de ellos” 

Uno a uno, los cabecillas del movimiento fueron tomando la palabra. Los más duros fueron Ricardo y Victoria Eugenia. El primero de ellos aseguró que "Al Qaeda no existe", acusó a las instituciones de olvidar a las víctimas todos los días del año, a la judicatura y a los policías de estar “vendidos” ante el poder ejecutivo, a los peritos de “haber mentido”... Los políticos tampoco salieron mejor parados: “Tenemos muchas hipótesis sobre el 11-M y derecho a sospechar de todos ellos. Del PP por no querer seguir investigando y del PSOE por querer taparlo”, afirmó.

Disparates

Aún más surrealista fue el discurso pronunciado por Victoria Eugenia. Según esta peona, el 11 de marzo de 2004 “empezó un régimen totalitario”. A su entender, los culpables no son otros que el pueblo: “La culpa de que unos imbéciles lleguen al poder no la tienen los imbéciles, sino los ciudadanos”. María Eugenia lamentó que la gente “prefiera estar en su casa viendo el fútbol o la tele”, en vez de estar a su lado para conocer verdad.

“Fachas”

Sus críticas a los diputados, a los que calificó como “unos vagos”, fueron constantes. De las víctimas habló poco ya que prefirió centrarse en el sistema político y en el “régimen totalitario actual, en el que uno no se puede ni mover”. También tuvo tiempo para lamentar que a los de derechas se les considere unos “fachas” cuando “el fascismo es de izquierdas”. Para rematar la faena y llamar a la insurgencia citó a Pío Moa –ex del GRAPO reconvertido en historiador ultraderechista-, quien según María Eugenia explicó que el deber de los ciudadanos es “rebelarse” ante los totalitarios tal y como sucedió en épocas anteriores.

“Hijos de puta”  

El encargado de leer el manifiesto fue Víctor, un supuesto espontáneo que comparó lo sucedido en Atocha con el GAL y pronosticó que “todos, jueces, políticos y asesinos, que algunos de ellos son políticos, van a acabar en la cárcel” aunque de momento se “hayan ido de rositas estos hijos de puta”. “¡Exigiremos conocer toda la verdad, caiga quien caiga, el próximo día once todos aquí, con dos cojones!”, finalizó.

El aborto de por medio  

Por último, al escenario subió una señora que se hacía llamar “Grande y libre” para leer una poesía mientras el resto de peones realizaba una ofrenda florar de claveles blancos. Mientras tanto, Benito Manzano, presuntamente enfermero, repartía la carta que ha enviado a las autoridades para que el monumento que rinde tributo a las víctimas del 11 de marzo pase a denominarse “de todas las víctimas inocentes y también del millón de niños que han sido abortados”. Lo peor de todo es que parecía hablar en serio.

En silencio y con respeto 

Precisamente por ese monumento, ayer pasaron miles de ciudadanos para rendir tributo a las víctimas de Atocha. A diferencia de los Peones Negros, lo hicieron en silencio y con respeto. A las puertas había varios ramos de flores, velas y alguna que otra carta dirigida a alguna de las víctimas. “Te echamos de menos. En los buenos y en los malos momentos. Nunca te olvidaremos”, decía una de estas misivas.  

(www.elplural.com, 12/03/10)

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