LA NOTICIA DEL DÍA

Retiran el concierto de un colegio del Opus que no admite a niñas

La Consejería de Educación de Cantabria ha decidido no renovar el concierto del colegio privado Torrevelo, del grupo Fomento de Centros Enseñanza, vinculado al Opus Dei, porque entiende que vulnera la legislación al admitir sólo niños, pero no a niñas.

"El colegio Torrevelo sólo escolariza a alumnos varones, lo que vulnera toda la normativa vigente en materia de admisión de alumnos, así como los principios y fines que inspiran el sistema educativo español, basados en la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, así como en la igualdad de trato", asegura la Consejería en una resolución.

Al mismo tiempo, Educación ha acordado no conceder el concierto que había solicitado al colegio femenino Peñalabra, del mismo grupo.

Ningún tipo de discriminación

Ésta es la primera vez que se revisa un convenio de acuerdo con la Ley Orgánica de Educación de 2006, que exige que no exista ningún tipo de discriminación en la admisión de alumnos por razón de sexo.

El sindicato FSIE, mayoritario en España en la enseñanza concertada, no tiene constancia de que hasta la fecha se haya tomado en el resto del país una decisión similar a la que ha aprobado hoy el Gobierno de Cantabria, a pesar de que sí se habían realizado advertencias en el mismo sentido por parte de otras comunidades.

La decisión de la Consejería de Educación ha sido comunicada hoy a la Comisión de Conciertos y cuenta con tres informes favorables, emitidos por el Servicio Jurídico del Gobierno de Cantabria, el Servicio de Inspección y el Servicio de Centros Educativos.

"Incumple la legislación"

El Gobierno autonómico sostiene que este colegio "incumple gravemente muchas de las disposiciones de la legislación vigente", entre las que cita los artículos 84.3 y 109 de la LOE, la Ley de Educación de Cantabria de 2008 y la Constitución.

Recuerda además que existe una sentencia del Tribunal Supremo que avala su decisión, en alusión al fallo de 2008 que corroboró el decreto de admisión de alumnos aprobado por la Junta de Castilla-La Mancha en 2004, en el que se prohibía que los centros financiados con fondos públicos separasen a los escolares por cuestión de sexo.

El colegio Torrevelo, situado en Mogro, recibió su concierto educativo durante el mandato del PP en la Consejería de Educación, que ahora dirige el PSOE. En la actualidad, tenía concertados los seis cursos de Primaria y los cuatro de Secundaria.

Críticas de los sindicatos

La retirada de este concierto había sido solicitada en los últimos meses por los sindicatos UGT, CCOO y STEC, mientras que USO y FSIE se habían pronunciado públicamente a favor de su renovación. El representante de UGT en la Comisión de Conciertos de Cantabria, Paulino Alonso, ha calificado de "valiente" la decisión.

"Los colegios que discriminan por razón de género no pueden estar sostenidos por fondos públicos. El error fue conceder a este colegio el concierto. Espero que la decisión sea firme y se mantenga hasta el final", ha señalado Paulino Alonso, en declaraciones a Efe.

Desde que se conoció la posibilidad de que el concierto no fuese renovado, los padres, profesores y alumnos de los colegios Torrevelo y Peñalabra se han movilizado para defender su continuidad.

Protestas de los padres

El pasado 12 de marzo reunieron a unas 300 personas ante la sede del Gobierno de Cantabria, en una concentración en la que se leyó un manifiesto en el que los padres apelaban a la Declaración Universal de Derechos Humanos para reivindicar su derecho a optar por los proyectos educativos que coincidan con sus convicciones.

"Los poderes públicos deberán legislar y promover acuerdos con los representantes de la enseñanza de Cantabria que favorezcan la libre elección de modelo educativo. Este derecho a elegir un centro educativo no será real mientras los poderes públicos no lo financien", argumentaban.

En su página web, el colegio Torrelevo exhibe además informes para defender las ventajas pedagógicas de la "educación diferenciada".

www.publico.es 14.04.09

El Estado financia centros de ideología ultracatólica

Se dirigen sobre todo a las clases altas y a la formación de dirigentes. Apuestan por la enseñanza segregada por sexos y por el radicalismo en lo doctrinal. Estos son algunos de los objetivos de las decenas de centros educativos (en torno a un centenar) repartidos por toda España pertenecientes a algunos de los sectores más reaccionarios de la Iglesia católica (Legionarios de Cristo, Asociación Católica de Propagandistas, Comunión y Liberación, Schoenstatt y, en menor medida, el Opus Dei). Grupos que, además, están apoyados por instituciones ultracatólicas como Concapa, CECE y HazteOir.

La beligerancia contra la política educativa del Ejecutivo socialista es otra de las señales de identidad de todos estos centros: sus aulas se rebelaron contra Educación para la Ciudadanía y boicotearon la asignatura. De hecho, muchos de estos colegios todavía no reconocen la sentencia del Tribunal Supremo a favor de la materia.

Son centros muy caros y con un exigente proceso de admisión. Aunque buena parte de ellos son concertados con el Estado, es habitual que incumplan el ratio de población inmigrante. Y también el de presencia de las clases más bajas.

Los más polémicos pertenecen a la Legión de Cristo, organización que cuenta en España con diez escuelas, siendo las más conocidas las Highlands School y los colegios Everest. Esta congregación imparte doctrinas que, en algunos casos aborto, matrimonio o respeto a las leyes chocan con la legislación vigente. Sus responsables niegan que haya segregación en sus centros aunque "sí hay una educación diferenciada", matizan. "Nosotros formamos personas con criterio, es decir, les damos herramientas para que formen un criterio propio con el que aprendan a discernir por ellos mismos qué está bien y qué mal", exponen.

La otra gran punta de lanza del integrismo educativo católico la representa el CEU. Su institución madre, la Asociación Católica de Propagandistas, fue escuela de ministros franquistas y vivero de altos cargos en Gobiernos del PP.

Con menos presencia, pero similar influencia en la toma de decisiones, se encuentran Comunión y Liberación (con centros como el J. H. Newman) o Schoenstatt (al que pertenece el polémico Monte Tabor).

Un caso diferente es el de los centros vinculados al Opus Dei, que durante años fueron acusados de impartir una educación poco acorde con una sociedad libre. Sin embargo, este movimiento ha ido alejándose de la extrema derecha eclesial.

Indignación laica

Ante tal panorama, los laicos han puesto el grito en el cielo. Hace pocos días, Europa Laica denunció el uso religioso de las escuelas públicas. La asociación recordó, por ejemplo, que algunos colegios públicos proyectan vídeos a los alumnos "que atentan contra derechos civiles y leyes aprobadas en el Parlamento". Es lo que sucedió, por ejemplo, en una escuela concertada de Logroño, donde se emitieron imágenes antiabortistas. Algo parecido ocurrió en el también concertado Monte Tabor.

Victorino Mayoral, presidente de la fundación laica Cives es muy crítico ante estas situaciones. "La educación tiene que cumplir el principio de libertad de conciencia y no se pueden destinar fondos públicos para realizar propaganda o difundir una ideología de valores que no comparte la generalidad de la sociedad, que no son constitucionales", afirma.

Mientras, Pedro Rascón, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) opina que, cuando se dan este tipo de casos, especialmente en colegios concertados, "debería "retirarse inmediatamente el concierto". Desde UGT, Carlos López, incide en la idea: "El Estado no puede ni debe financiar con dinero público este tipo de educación".

www.publico.es 14.04.09

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