Coronel de Palma
es presidente de la Fundación San Pablo-CEU,
institución que organizó el Congreso de Víctimas, a
través de su filial en Valencia, la Fundación
Cardenal Herrera-CEU, de Valencia. Es conocido por
sus posturas católicas conservadoras, y en el
momento de ser sancionado fueron muchos, dentro de
la Fundación, los que pidieron su dimisión.
Sanciones y multas
El
Consejo de Ministros del 30 de abril de 2004, recién
estrenado el Gobierno Zapatero, aprobó ratificar la
propuesta del Banco de España que sanciona por
“faltas muy graves” al ex presidente de Eurobank y
lo inhabilita por 20 años, junto con otros
consejeros, entre los que se encuentra Coronel de
Palma. Al presidente de la Fundación San Pablo-CEU
se le impusieron dos sanciones de separación de
cargo y de inhabilitación para ejercer cargos de
administración o dirección de cualquier entidad de
crédito por un plazo de cinco y tres años
respectivamente, así como tres multas por un importe
total de 105.000 euros.
Faltas “graves”
La
resolución del Banco de España, refrendada por el
Gobierno, se produjo por cuatro infracciones “muy
graves” y revocó la autorización a Eurobank para
operar como entidad de crédito, pues afectaban
directamente a los ahorros de los impositores. Una
de ellas fue el “mantenimiento de insuficiente
dotación de las provisiones para insolvencias”,
hecho por el que el banco ya había sido sancionado
cinco años atrás. Otra falta fue que el banco
mantuvo durante seis meses unos recursos propios
inferiores a los exigidos para operar, y que
presentó resistencia a la actuación inspectora.
Coronel de Palma favoreció a grupos
ultracatólicos
A raíz
de estas sanciones, altos responsables de la
Fundación San Pablo-CEU exigieron la dimisión de
Coronel de Palma, pero al no conseguirla, dimitieron
ellos mismos. El papel de Coronel de Palma al frente
de la Fundación ya había sido criticado por
introducir una tendencia claramente más
conservadora. Introdujo en la Fundación miembros
destacados de grupos ultra católicos como Comunión y
Liberación, Legionario de Cristo o el Opus Dei.
El director del Congreso, con Mayor Oreja
Por
ejemplo, sustituyó al director general de la
Fundación por el hermano de
Jaime
Mayor Oreja,
Carlos, que es considerado simpatizante de los
Legionarios de Cristo. Precisamente, el jefe de
prensa de Jaime Mayor Oreja cuando fue ministro del
interior y, posteriormente candidato a las
elecciones vascas del 2001, fue
Cayetano González Hermosilla,
que ha sido el director del Congreso, y es director
del Observatorio de Víctimas del Terrorismo de la
Universidad San Pablo-CEU.
Máximo organizador
Alfonso
Coronel de Palma puede ser considerado como el
máximo organizador del Congreso de las Víctimas
celebrado en Valencia, y fue él quien personalmente
envió una carta al presidente del Gobierno para
invitarle al mismo. Precisamente, en el acto de
clausura, Coronel de Palma dijo que “si el
presidente no quería estar aquí, él sabrá por qué”.
Gotzone Mora, contra Peces-Barba
Coronel
de Palma también se refirió a la presencia de
Gregorio Peces-Barba, agradeciendo su asistencia al
Congreso y pidiendo un aplauso para ellos. Fue la
presencia de Peces Barba, Alto Comisionado para las
Víctimas del Terrorismo, lo que suscitó uno de los
momentos más tensos del Congreso. En el momento de
su aparición en la tribuna de oradores, un grupo de
personas, liderados por
Gotzone Mora,
se levantaron y salieron de la sala, profiriendo
gritos y aplaudiendo, en señal de protesta. Mora
denunció, en los pasillos, la decisión de Zapatero
de “tender la mano a una banda de terrorista”.
Su hijo, con Alcaraz
Gotzone
Mora, perteneciente al PSOE pero muy crítica con la
mayoría de las políticas que lleva a cabo el
presidente del Gobierno, es la madre de
Unai
Urruela,
el actual jefe de prensa de la Asociación de
Víctimas del Terrorismo (AVT), presidida por
Francisco José Alcaraz.
No fueron invitadas todas las víctimas
La polémica ha acompañado al Congreso, aun después de haberse terminado. Gorka Landaburu, el conocido periodista, víctima de un atentado del que resultó gravemente herido en 2001, denunció que él no había sido invitado al Congreso.

