La
querella, interpuesta por un “delito continuado de
calumnias y de injurias” se justifica porque “la
actitud de los querellados no ha consistido o tenido
por objeto informar o comentar o criticar con el
respeto debido a la dignidad de la persona un hecho
objeto de investigación, sino que ha consistido en
descalificar moral, profesional y jurídicamente a
una persona (Dr. Montes), como sistema para mantener
un escándalo y una alarma social innecesariamente
generada”.
Afirmaciones no contrastadas
Según la querella, Losantos, Schlichting y Vidal
hacían comentarios “con la finalidad de ofender a mi
representado (Dr. Montes) y al resto del equipo de
Servicio de Urgencias del Hospital y perjudicar su
crédito y su prestigio profesional”, siendo
“perfectamente conscientes de la falsedad de sus
afirmaciones, cuando menos les importaba muy poco
que fuesen ciertas o falsas”, puesto que fue una
“información que asumieron y divulgaron sin
contrastarla previamente”.
Alarma social injustificada
También se refiere al consejero de Sanidad
de la Comunidad de Madrid, Manuel Lamela, quien
destituyó al Dr. Montes e hizo pública la denuncia
anónima contra su actuación en el Hospital, en marzo
de 2005. El querellante considera que la cadena de
radio se “decantó desde un principio por la defensa
a ultranza de la actuación de la Consejería de
Sanidad “ y mantuvo las afirmaciones del Sr. Lamela
“quien, al menos imprudentemente, había activado el
descomunal escándalo mediático y una alarma social
de grandes dimensiones”.
Ninguna acción penal contra Montes
El doctor José Luis Montes Mieza presentó la
querella un año después de ser destituido, para
evitar la prescripción de los hechos. Durante este
año no ha sido promovida ninguna acción penal contra
él, y no ha sido siquiera llamado como testigo sobre
los supuestos homicidios. En antena se le llegó a
“acusar de ser responsable del homicidio de más de
cuatrocientas personas”.
Los fragmentos
Las afirmaciones de los tres querellados están
detalladas en el texto de la querella, con
transcripciones de sus respectivos programas: La
Mañana (Jiménez Losantos), La Tarde con Cristina
(Cristina López Schlichting) y La Linterna (César
Vidal). En total, veinte fragmentos que recogen
centenares de comentarios pronunciados entre abril y
mayo de 2005. Los tres querellados se refieren al
Dr. Montes como un “asesino”, y a su equipo médico
como “Sendero Luminoso” (en referencia al grupo
terrorista maoísta que operaba en Perú).
Asesinos, nazis y mafias
Las afirmaciones “exceden los límites tolerables a
los derechos fundamentales a la libre expresión y
opinión de la información”, según el texto de la
querella, que cita comentarios “sobre la existencia
de ‘mafias’, ‘bandas’, células’, ‘terminators’,
diosecillos’, ‘nazis’, ‘asesino’, ‘homicidas’ o
‘sectarios atroces’, dedicados a ‘mandar al otro
barrio’ a pacientes terminales, mediante la
utilización de un ‘cóctel letal’ y haciendo ‘lo que
les da la gana’ en el servicio de urgencias para
‘liquidar’ a pacientes terminales”.
El “juez de la horca” de Losantos
Jiménez Losantos, por ejemplo y según las
transcripciones recogidas en la querella, se refiere
al Dr. Montes y su equipo como “señores de la vida y
la muerte que te sedan terminalmente”. Y afirma:
“Esto no es eutanasia, esto es homicidio, sin tu
permiso no es eutanasia, es matarle, es un crimen”.
Lo explica: “con menos de seis meses de esperanza de
vida (oigan y seis meses ya es un margen
relativamente amplio), seis meses directamente ¡plof!,
los mandaban a mejor vida”. Lo amplía: “Como son
pobres que no sufran, venga fuera; éste ya es muy
mayor, venga fuera, que faltan camas”. Y sentencia:
“Entonces conviertes al médico en el juez de la
horca, le das derecho de vida o muerte sobre
cualquiera que se tienda en su camilla”.
Los tentáculos de la izquierda
Losantos habla de un “grupo” que “tiene tentáculos
poderosos en otros grandes Hospitales de Madrid de
extrema izquierda la mayoría, por lo menos de esa
tendencia”. Y acusa al “corporativismo atroz, atroz,
con que los médicos han reaccionado y el sectarismo,
además de siniestro, estúpido y suicida de la
izquierda, que está respaldando unos comportamientos
verdaderamente nazis”.
Schlichting y el Dr. Muerte
Cristina López Schlichting habla del Dr.
Montes como el “Doctor Muerte”, y es también
contundente en sus afirmaciones: “Está claro que la
sedación no se utilizaba con el fin de paliar el
sufrimiento, sino directamente para provocar la
muerte del paciente”. Se refiere al equipo del
Severo Ochoa como los “diosecillos que decidían
quienes tenían o no la calidad de vida necesaria
para seguir existiendo”.
Vidal habla de matar
Por su parte, César Vidal acusa al Dr.
Montes de practicar la “eutanasia occisita. La
eutanasia que consiste en la acción de matar”. Y
ataca al PSOE y a los sindicatos: “Este señor ahora
mismo lo están convirtiendo en un héroe de las
fuerzas de la progresía, que parece ser que les
fascina la idea de la muerte, la de los demás, por
supuesto”.
Un médico estigmatizado
La querella fija una indemnización de
300.000 euros para el Dr. Montes, y señala que tras
las acusaciones, que no han sido demostradas, se ha
convertido para “muchos ciudadanos como un médico
estigmatizado, que provoca la desconfianza de los
enfermos, un facultativo de dudosa reputación y
sospechoso de cometer delitos en la práctica
habitual de su actividad”.