LA NOTICIA DEL DÍA (*)

Fraga hace extensible la crisis del PP a todos los partidos gallegos  

El presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, ha relativizado hoy la rebelión de siete diputados del PP de Ourense y la ha atribuido al momento de "crisis mundial y europea" que afecta a su partido pero también a otros grupos políticos de la comunidad autónoma. Lo cierto es que, sea por la crisis global o por el entreguismo del PP gallego a la dirección nacional, tal y como argumentan los disconformes, la mayoría absoluta de Fraga peligra.

Fraga ha esgrimido estos argumentos al responder en el Parlamento de Galicia a sendas preguntas de parlamentarios del PP y del BNG sobre las razones que habían motivado el nombramiento de dos vicepresidentes y tres nuevos conselleiros.

El titular de la Xunta ha insistido en que según la ley "es facultad libre" del presidente el nombramiento de su equipo de gobierno y, aunque no ha anunciado ni uno solo de los problemas del PP, sí se ha referido a los conflictos del PSdeG-PSOE en Vigo, así como a los de "varios grupos" y a "la misma dirección" del BNG, tras el relevo de Xosé Manuel Beiras.

El PP cuenta en estos momentos con una sólida mayoría absoluta en el Parlamento de Galicia, con 41 escaños de un total de 75. Sin embargo, la posible fuga de los cinco parlamentarios dejaría a Fraga en minoría en la Cámara.

De momento nadie ha confirmado la ruptura pero la frase que pronunció ayer el presidente del PP de Ourense y líder de los parlamentarios rebeldes, José Luis Baltar, fue concluyente: “Llegó la gota que colmó el vaso”. En Ourense el PP obtiene sus resultados electorales más concluyentes, con un porcentaje de voto superior al 50%.

Sectores del PP gallego contrarios a Rajoy exigen más poder a Fraga  

No se retiró, según confesión propia, para evitar la ruptura en el PP gallego, pero los problemas internos se le acumulan a Manuel Fraga desde que hace un mes anunciase su intención de aspirar a un quinto mandato en la presidencia de la Xunta. Un sector del partido, que controla la organización provincial de Ourense, amenaza con una revuelta interna contra el secretario general del PP, el gallego Mariano Rajoy. Este sector, que siempre ha apoyado al viejo rival de Rajoy en Galicia, el que fuera delfín de Fraga, Xosé Cuiña, ha hecho llegar al presidente de la Xunta la amenaza velada de romper la disciplina del partido ante lo que considera interferencias de la dirección nacional, según aseguraron fuentes del grupo crítico.

El núcleo principal de los descontentos lo integra el PP de Ourense, el primer bastión electoral de los populares gallegos, bajo el control de José Luis Baltar, presidente de la Diputación y del partido en la provincia. Baltar, que antes de integrarse en el PP comandaba un pequeño partido, Centristas de Galicia, ha sido en los últimos años el más estrecho aliado de Cuiña en su propósito de preservar a toda costa la autonomía de los populares gallegos frente a la dirección nacional. Y nunca se ha recatado en proclamar su apoyo a Cuiña como candidato a suceder a Fraga, incluso después de que el antiguo delfín fuese obligado a dimitir de la Xunta, hace año y medio.

Larga batalla interna
Desde el abandono de Cuiña, en el PP y en el Gobierno gallego han ido ganando posiciones los dirigentes próximos a Rajoy, entre el paulatino descontento de los que se autodenominan "galleguistas". En enero de 2003, cinco diputados autonómicos fieles a Baltar amenazaron públicamente con abandonar la disciplina del partido en el Parlamento gallego y dejar a Fraga en minoría. La última remodelación de la Xunta, con la que el presidente pretendía reforzar su decisión de encabezar las listas del PP en las autonómicas de 2005, con 82 años, no ha hecho más que encender los ánimos entre los populares de Ourense, que se sienten desplazados por los seguidores de Rajoy.

Fraga había intentado mantener el equilibrio interno con el nombramiento de dos vicepresidentes, uno de ellos, José Manuel Barreiro, bien conectado con los barones provinciales que constituían el núcleo de apoyo a Cuiña. Pero Barreiro ha quedado en el escalafón por debajo del vicepresidente primero, Alberto Núñez Feijoo, a quienes sus detractores señalan como aupado por la dirección nacional. El presidente del PP de Ourense ya trasladó su inquietud hace unos días al propio Rajoy, quien, según fuentes del sector crítico, remitió todas las quejas a Fraga. En un intento de frenar las amenazas de rebelión, el presidente de la Xunta se entrevistó anoche con Baltar. Según las mismas fuentes, Baltar pretendía obtener de Fraga garantías firmes de que se respetará su cuota de poder en el partido.

(*) Publicado en la edición digital de El País.22.09.04

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