LA NOTICIA DEL DÍA (*)

04 de ENERO 2004

Las crisis del PP en Valencia y Madrid se agudizan en vísperas de la convocatoria electoral
 

Mariano Rajoy se enfrenta a dos focos de tensión crecientes en el Partido Popular. Por una parte, el enfrentamiento en Valencia entre el presidente de la Generalidad, Francisco Camps, y el ministro de Trabajo y portavoz del Gobierno, Eduardo Zaplana. Por otro, el progresivo deterioro de las relaciones entre los dirigentes madrileños. El secretario general ha intervenido discretamente en ambos conflictos, pero su mediación, por el momento, no ha dado resultado.

Rajoy reúne a Camps y Zaplana

El candidato a la presidencia del Gobierno por el PP reunió hace unas semanas en un céntrico hotel madrileño a Francisco Camps y Eduardo Zaplana. La tensión entre ambos requería de su intervención por la proximidad de las elecciones generales. El ministro de Trabajo y portavoz del Gobierno está situado en la cabeza de la lista por Valencia y su falta de entendimiento con su sucesor precisaba calmar los ánimos. El almuerzo fue tenso. Camps adujo que se sentía «acosado» y Zaplana llegó a afirmar que «me he equivocado de candidato» en referencia a su sucesor.

Ninguno de los dos puede permitirse el lujo de escenificar en la campaña electoral en Valencia -feudo del PP- un desencuentro en los mítines y actos programados. Pero la acumulación de enfrentamientos por el control del partido en aquella Comunidad, la existencia de numerosos cargos fieles al ministro de Trabajo, algunos en el propio Gobierno regional en varias consejerías, y la presencia constante de Eduardo Zaplana en la Comunidad han creado un ambiente espeso. Tanto que ambos dirigentes tratan de acortar distancias a través de dos «hombres buenos».

Agag y Camps intermedian

Por parte del presidente de la Generalidad, Gerardo Camps, y por la del ministro de Trabajo, Alejandro Agag, son los elegidos. Según fuentes consultadas por ABC los dos interlocutores se han reunido en más de una ocasión pero, por ahora, sólo para constatar la dificultad de conciliar posiciones. Median entre ambos recelos casi insuperables. El inminente nombramiento de José Luis Olivas como presidente de Bancaja, hombre estrechamente vinculado a Zaplana y al que sustituyó provisionalmente en la Generalidad; la denuncia por presuntas irregularidades atribuidas a Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón y del PP en esta provincia, antes muy próximo a Zaplana y que ahora se ha decantado por el liderazgo de Camps, las discrepancias en torno a la utilización del valenciano, los déficits de la Administración autonómica y el reparto de influencias mediáticas, han terminado por encanallar una crisis que Rajoy observa con distancia «pero con preocupación».

Rita Barberá, clave

La clave de la situación podría estar en el silencio de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá que, conocedora de la crisis, se mantiene en un segundo plano pero que, de pronunciarse sobre el liderazgo del partido en Valencia, alteraría la actual situación en la que Camps reivindica su autonomía como ganador de unas elecciones por mayoría absoluta y Zaplana reclama la legitimidad de haber sentado las bases de la hegemonía popular en aquella Comunidad. El ministro de Trabajo y portavoz del Gobierno cuenta con grandes factores a su favor. El apoyo de Moncloa -a través de Carlos Aragonés y Alfredo Timermans- y su posición privilegiada en el Gobierno y su relación con los medios de comunicación, además de su propia movilidad y de su instinto político audaz, sitúan a Camps en una posición más débil, al menos hasta que las elecciones de marzo arrojen luz definitiva sobre nuevo escenario político.

Rato y Gallardón, distantes

En Madrid, las cosas no están mejor. Rodrigo Rato, hombre fuerte del partido en la capital, y el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón han entrado en una fase de profundo desencuentro que trae causa de las elecciones autonómicas del pasado mes de mayo. El comportamiento de Ruiz-Gallardón en relación con la crisis provocada por los desertores Tamayo y Sáez en el que el vicepresidente no observó solidaridad suficiente del alcalde de Madrid, la falta de cobertura política a Romero de Tejada, un hombre muy próximo a Rato y el control del PP en la Comunidad tras el descarte sucesorio de Aznar -en el que el entorno de Rodrigo Rato atribuye a Ruiz-Gallardón cierta «hostilidad» hacia el vicepresidente- hicieron que el responsable de Economía lanzase la andanada más fuerte contra el primer edil madrileño tras el anuncio, luego mediatizado, del incremento de los impuestos municipales.

Gallardón, «tocado»

Ruiz-Gallardón, tras otra intervención personal de Rajoy, desistió de incrementar el Impuestos sobre Bienes Inmuebles, pero dejó herido al alcalde madrileño, ya «tocado» por la emergencia en la crisis de junio de su principal colaborador, Manuel Cobo, al que se vinculó con empresas inmobiliarias propiedad de su padre. El distanciamiento, a veces rotundo, de Esperanza Aguirre de las políticas de Ruiz-Gallardón -para la presidenta, el alcalde mantiene tesis fiscales «socialdemócratas»- han enrarecido el ambiente y deteriorado las relaciones políticas que están a la espera de reformularse tras la apuesta que haga Rajoy en la lista de la capital. El control del partido está en el número dos que elija el secretario general en Madrid.

Mientras tanto, Esperanza Aguirre «asienta sus reales» en la Comunidad, Rato mantiene su área de influencia y Ruiz-Gallardón pasa por sus momentos más bajos y es objeto de críticas muy generalizadas que han mellado el ánimo del alcalde madrileño por más que el presidente del Gobierno y su esposa, Ana Botella, concejal de Asuntos Sociales, hayan asistido recientemente en el domicilio del edil a la celebración de su cumpleaños.

Publicado en ABC.04.01.04

VOLVER


© Copyright. 1998 - 2004. www.losgenoveses.net. Ningún derecho reservado. Aquí es todo de gratis y sin comisiones
( Página diseñada para ver con Explorer 5 o superior  a 1024 x 768 píxeles )