¿ JUEGO DE ESPÍAS GENOVESES ?  

El autor del registro a una oficina de un ex consejero de Aguirre será destituido

La termita jugando a los espías genoveses se maquilla y se camufla

PSOE e IU piden al Ejecutivo madrileño que explique el supuesto espionaje

El consejero de Presidencia, Interior y Justicia de la Comunidad de Madrid, el popular Francisco Granados, planea prescindir de su actual director general de Seguridad, Sergio Gamón, autor del registro y requisa de material del despacho de un alto cargo de la Consejería de Justicia. La actuación se produjo al día siguiente del cese del anterior titular de Justicia, Alfredo Prada. La presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, prescindió de Prada tras ser fichado para el comité directivo del PP por Mariano Rajoy.

La medida, que planteará Granados en un próximo Consejo de Gobierno, ya ha sido consultada y confirmada con la presidenta regional, que tiene la última palabra. Gamón, sabedor desde el jueves pasado por Granados de su inminente destitución, ya ha celebrado una reunión con su equipo de confianza para relatarles estos pormenores y despedirse.

Gamón incluso les ha detallado que el pasado jueves presentó su dimisión a Granados, pero que éste la rechazó para que su salida se produzca dentro de la remodelación en sus consejerías que ha perfilado, y que verá la luz en un próximo Consejo de Gobierno. La explicación dada a Gamón sobre su relevo suma dos razones: "pérdida de confianza" y la comisión de una "torpeza" mayúscula. No en vano, según la tesis oficial que han defendido tanto Aguirre como el propio Granados, el jefe directo de Gamón, ninguno de ellos le ordenó tal registro del despacho de la cúpula de seguridad de la sociedad Campus de la Justicia, dependiente de la Consejería de Justicia.

Paradójicamente, la versión de Prada y su equipo -"nadie nos ha investigado porque no tienen nada que investigar, ya que no hemos cometido ninguna irregularidad"- coincide con la que ofrece el entorno de Granados: "No tenemos ninguna sospecha que nos moviera a investigar al equipo de Prada, pero, si la hubiera, el método nunca sería enviar una especie de pelotón de geos".

PSOE e IU han exigido que Granados explique en la Asamblea regional el "presunto espionaje" al ex consejero Prada. Entienden que es un episodio muy grave de la lucha interna del PP y una violación de la intimidad.

En el catálogo de "torpezas" acumuladas por Gamón al registrar el despacho de los jefes de la seguridad de Campus de la Justicia, la consejería de Granados tiene acreditadas, al menos, las siguientes: se retiraron las llaves del coche oficial al máximo responsable de seguridad, se dejó un vigilante en la puerta de la oficina y se requisaron documentos del citado departamento.

Los funcionarios de Justicia testigos de tal irrupción de tono policial añaden que además fue retirado el ordenador del director adjunto de Seguridad del Campus de la Justicia, intervenido cuanto papel había sobre su mesa y además se clausuró el despacho desde el jueves 26 de junio hasta el lunes 29 de junio.

Granados asegura que no tuvo conocimiento del registro en el Campus de la Justicia hasta el pasado martes 1 de julio. Ese día conoció las disculpas ofrecidas por la presidenta regional a Prada por una actuación que parecía echar sombras sobre la gestión de un área del citado ex consejero. Granados matiza que no supo de la gravedad del incidente generado por su director general de Seguridad hasta el jueves 3 de julio, día en que, tras hablar directamente con Prada, ordenó restituir el vehículo confiscado y retirar al vigilante dejado por Gamón desde una semana antes.

Este calendario choca con el hecho de que, según fuentes del equipo de Prada, Granados fue informado del registro en la mañana en que se produjo por boca del viceconsejero de Justicia, Alfonso Cuenca.

Prada se da por satisfecho con las disculpas de la presidenta regional, pero sus ex subordinados en el Campus de la Justicia exigen una restitución de su honor, que juzgan maltrecho por una actuación irregular de Gamón.

www.elpais.es 08.07.08

Gamón: "Actué a las órdenes del consejero, pero no me llevé nada"

Sergio Gamón, insiste en su inocencia total y asegura, en conversación telefónica con EL PAÍS, que en todo momento actuó a las órdenes del viceconsejero de Interior Alejandro Halffter, y del consejero, Francisco Granados.

Pregunta. ¿Por qué acudió a investigar los despachos de la Ciudad de la Justicia?

Respuesta. Yo no he entrado en ningún despacho, ni mis hombres tampoco. Ojalá haya cámaras que lo hayan grabado.

P. ¿Qué buscaban?

R. Porque el viceconsejero me ordenó que mirara cómo estaba el asunto de la seguridad en la Ciudad de la Justicia. Yo siempre he actuado a las órdenes del consejero o el viceconsejero, no hago nada por mi cuenta. Ni antes, cuando estaba a las órdenes de Prada, ni ahora con Granados. Sólo entré al despacho del director técnico, que se llama Isabelino, y me enseño los pliegos de seguridad, nada más. Y luego me estuvo enseñando las obras. Ni me he llevado ningún ordenador, ni nada.

P. ¿Por qué dejaron un hombre custodiando eso? ¿Qué temían?

R. Eso son dependencias de la Comunidad y allí no había ningún tipo de seguridad. Pero lo retiramos en cuanto nos lo pidieron. Yo siempre he obedecido órdenes del consejero. Pero tampoco he recibido ninguna orden con la que yo me sintiera molesto, algo que yo considere que no es correcto.

P. ¿Es normal irrumpir así en un despacho oficial?

R. Insisto en que no entré en ningún despacho. Por mi trabajo anterior [era policía] yo sé que en una situación así no debo tocar nada. Y no toqué nada, ni un armario, ni un papel. Me han metido en un fregado y no tengo ni fregona.

www.elpais.es 08.07.08

Francisco Granados: "En mi Consejería se puede mirar absolutamente todo"

El consejero de Aguirre admite que se "miraron" contratos en el despacho de su antecesor

El consejero de Presidencia, Justicia e Interior de Madrid, Francisco Granados, ha confirmado esta mañana que el responsable de seguridad regional fue enviado al Campus de la Justicia para "mirar unos contratos" dentro de una dependencia "adscrita" al departamento que dirige, donde "se puede mirar absolutamente todo". "Es como si alguien me acusa de mirar en el cajón de mi mesa", ha añadido. Granados, que acompañaba a la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, en la inauguración de una piscina en Algete, se ha referido así a su presunta implicación en un caso "de espionaje" al ex consejero Alfredo Prada, en la que habría intervenido el director general de Seguridad, Sergio Gamón, por orden suya, según publicó ayer EL PAÍS.

Este diario publicó ayer que el director general de Seguridad de la Comunidad de Madrid, Sergio Gamón, un alto cargo dependiente de Granados, encabezó el registro de un despacho del Campus de la Justicia relacionado con el ex consejero Prada, del que se supuestamente se llevó documentos y un ordenador Granados ha señalado que implicarle directamente a él en el presunto robo de documentación de su antecesor en el cargo es como si alguien le acusa "de mirar en el cajón" de su mesa, "qué es lo que hay o lo que no hay".

Respecto a la noticia de que el Gobierno regional ya ha dispuesto la destitución de Gamón, que publica hoy este diario, el consejero ha indicado que "no está en disposición de confirmar o desmentir" su futuro en la Administración regional y que éste depende de la reestructuración que se va a producir en breve en la Consejería que acaba de asumir. En este sentido ha indicado que en un próximo Consejo de Gobierno se procederá a los ceses y nombramientos a que dé lugar la reestrucuración de su área.

"Me han metido en un fregado y no tengo ni fregona"

No obstante, lo que sí ha confirmado el consejero es que Gamón fue enviado a supervisar "unos contratos de seguridad el Campus de la Justicia" por el viceconsejero de Presidencia, Alejandro Halffter. "Eso es lo que se mira", ha hecho hincapié, para tildar a continuación las informaciones de este periódico de "periodismo creativo".

En conversación telefónica con EL PAÍS, Sergio Gamón insiste en su inocencia total y asegura que en todo momento actuó a las órdenes de Halffter y de Granados. El todavía director general de Seguridad sostiene que no entró en ningún despacho y explica que acudió al Campus de la Justicia porque el viceconsejero le ordenó "que mirara cómo estaba el asunto de la seguridad" en el recinto.

"Yo siempre he actuado a las órdenes del consejero o el viceconsejero, no hago nada por mi cuenta. Ni antes, cuando estaba a las órdenes de Prada, ni ahora con Granados. Sólo entré al despacho del director técnico, que se llama Isabelino, y me enseño los pliegos de seguridad, nada más. Y luego me estuvo enseñando las obras. Ni me he llevado ningún ordenador, ni nada", subraya. "Me han metido en un fregado y no tengo ni fregona", se lamenta.

www.elpais.es 08.07.08

Funcionarios de Madrid investigan a un consejero destituido por Aguirre

El jefe de Seguridad requisó un ordenador de un despacho competencia de Prada tras su relevo - La presidenta le pidió disculpas por la intervención

La crisis en el Gobierno de la Comunidad de Madrid del pasado 25 de junio, que acabó con la destitución de los dos consejeros que se habían aproximado a Mariano Rajoy, Manuel Lamela y Alfredo Prada, tiene rescoldos imprevistos. Prada, miembro del Comité Ejecutivo del PP a propuesta de Rajoy, salió del Gobierno de Esperanza Aguirre dando un portazo y se negó a acudir a la toma de posesión de su sucesor, Francisco Granados, en la consejería de Justicia. Ahora ha montado en cólera al saber que un alto cargo dependiente de este último, el director general de Seguridad de la Comunidad de Madrid, Sergio Gamón, encabezó el registro de un despacho del Campus de la Justicia, el proyecto estrella de Aguirre -300 millones de presupuesto-, y que dependía directamente del destituido Prada. Gamón puso vigilancia durante días en el despacho y, según varios testigos, se llevó documentos y un ordenador.

El encargado del registro depende de Granados, sucesor de Prada en Justicia

El jueves 26 de junio de 2008, a las 10.30, Gamón se presentó en la sede de la sociedad pública regional Campus de la Justicia con cuatro subordinados suyos de la consejería de Interior. El equipo de Gamón requisó diversos documentos de la mesa del director adjunto de Seguridad de esta entidad, Juan Carlos Fernández, que en esos momentos estaba en el funeral de un pariente, y, días más tarde, el ordenador.

Gamón pidió las llaves y cerró el despacho hasta el lunes. El directivo registrado no es un cargo cualquiera: fue director general de Seguridad de la Comunidad cuando Prada gestionaba la Consejería de Interior. El mismo Prada sustituyó a Fernández por Gamón a petición de Aguirre, según fuentes del Ejecutivo regional.

Granados, consultado ayer por EL PAÍS, admite que Prada le llamó enfadado al enterarse de lo que había pasado. Él sostiene, sin embargo, que "no hay ni una sola instrucción por parte del consejero para que nadie se desplace al Campus de la Justicia para nada que no sea el normal traspaso de poderes".

Un custodio en la puerta

Gamón, según confirman varios funcionarios, dejó a uno de sus hombres como custodio durante días en ese despacho de la empresa del Campus de la Justicia a pesar de que, en teoría, no había nada precintado. Sin embargo, el despacho quedó cerrado la mañana del jueves hasta el lunes por orden de Gamón. El sábado por la mañana se retiró un ordenador que no ha sido devuelto, según los testigos consultados.

Granados admite sólo una parte. "Entiendo", dice el consejero, "que los papeles en los que se ha interesado Gamón eran los contratos de seguridad del Campus de la Justicia". Sin embargo, algunos de los funcionarios que efectuaron el registro comentaron que buscaban un supuesto informe patrimonial de un miembro del Gobierno de Aguirre.

"Prada me llamó y se quejó de que había una persona de seguridad custodiando ese despacho. Efectivamente, esa persona fue retirada inmediatamente tras la llamada, el jueves pasado. Hasta donde yo sé, parece que alguien se ha quejado de que había desaparecido un portátil, pero no me consta que se haya mirado ningún papel más que la copia de los contratos de seguridad, y no por orden mía", prosigue Granados. Otras fuentes apuntan que el viceconsejero de Justicia, Alfonso Cuenca, había informado a Granados del registro la mañana en que comenzó. La pasada semana, antes de la llamada de Prada a Granados, Aguirre habló por teléfono con Prada y le pidió disculpas por el incidente, del que se declaró completamente ajena. Prada, según distintas fuentes consultadas, trasladó ese mensaje, que dio por bueno, a sus enfurecidos ex subordinados, que le pidieron acudir a los tribunales.

"Nos han dejado a los pies de los caballos. Parece que tenemos algo que ocultar, y no tenemos nada que ocultar. Han cometido media docena de delitos con esta acción. Violación de la correspondencia, acoso laboral, coacciones, ataque a nuestro honor e imagen...", dijeron a Prada.

Hay un punto común en el análisis que hacen los hombres de Prada: "Si esto es una torpeza personal de Gamón, que lo destituyan, y si cumplía órdenes, que expliquen cuáles eran y quién se las dio". Porque hay algo que les parece evidente: "Si alguien sospecha de alguna información irregular en poder de dicho cargo de Justicia, que acudan a los tribunales y la requisen con orden judicial, y si se trataba de informarse para afrontar una nueva andadura política, éstas nunca debieron ser las formas". Esta invasión-custodia del despacho del jefe adjunto de seguridad de Campus de la Justicia ha tenido como testigos, al visitar la sede, entre otros, al viceconsejero de Francisco Granados, Alejandro Hallfter.

Los hombres de Prada creen que este incidente debería saldarse con la responsabilidad política de los superiores de Gamón, un hombre que ya fue jefe de la escolta personal de Aguirre en su etapa de presidenta del Senado. Este ex comisario niega a través de una portavoz que haya requisado documentación u ordenador alguno de Campus de la Justicia, pero declina hablar con este diario para rebatir lo que acreditan testigos y personas vinculadas con la consejería de Justicia.

Guerra entre aguirristas

El entorno de Esperanza Aguirre vive semanas convulsas. Aguirre está convencida, dicen los suyos, de que Mariano Rajoy quiere dividir a su gente y por eso está analizando más que nunca cuáles son sus verdaderos incondicionales.

El congreso del PP demostró, según el análisis de los aguirristas, que tanto Manuel Lamela como Alfredo Prada no lo eran. ¿Por qué? Porque en el momento clave, cuando más claro era el choque entre Aguirre y Rajoy, ellos se acercaron al líder del PP.

Lamela ha ingresado en la Junta Directiva por decisión de Rajoy, una muestra clara de confianza. El caso de Prada, enfrentado con la mano derecha de Aguirre, Ignacio González, es mucho más complejo.

La presidenta le había dado a Rajoy dos nombres que ella deseaba que entraran en el Comité Ejecutivo del PP: Ignacio González y Francisco Granados. En un gesto de hostilidad, el líder no colocó allí a ninguno de los dos, y sí a Prada. Cuando éste llamó a la presidenta para contárselo, ella no le autorizó. "Tú sabrás lo que haces", fue su respuesta. Sin embargo, él aceptó el puesto que le ofrecía Rajoy.

www.elpais.es 07.07.08

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